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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2006

Biotecnologa y tica cientfica en Universidad de Puerto Rico

Carmelo Ruiz Marrero


Esta semana Radio Universidad transmiti una serie de reportajes sobre biotecnologa y nanotecnologa en la Universidad de Puerto Rico en los que se entrevist al doctor Manuel Gmez, director del Centro de Recursos para las Ciencias y la Ingeniera del Recinto de Ro Piedras de la UPR. El Dr. Gmez lleva ms de 36 aos en la academia y "es una de las figuras ms influyentes de la investigacin cientfica en la Universidad de Puerto Rico, genera muchos fondos para estudios de la empresa privada y cuenta con prestigio internacional", citando textualmente el reportaje.

Varias de sus declaraciones merecen ser analizadas y comentadas.

El entrevistador Mario Roche Morales le pregunt acerca de las crticas que se han hecho a la industria de la biotecnologa y sus productos, a lo que contest:

Toda tecnologa es como la espada de Dmocles, tiene dos filos. Un filo es el constructivo y el otro es el destructivo en trminos de los valores humanos. Esa diferencia no la hace la tecnologa, la hacen los usuarios. Yo puedo tener a tomos par la Paz, que ese fue el proyecto de los reactores nucleares que eso es una forma energtica viable que no se ha discutido y al otro extremo podemos tener armas nucleares para destruir. No existe ninguna de estas cosas biotecnolgicas que se puedan usar mal.

La controversia que surge en todos estos foros es que siempre estn los detractores de todo cambio y toda tecnologa. Y siempre hay que aceptar que cuando viene una nueva tecnologa, como es nueva, uno no sabe los efectos secundarios o dainos que pueda tener.

El texto entero de sus declaraciones sobre la biotecnologa est aqu: http://www.radiouniversidad.org/articulo.php?id=2398

Tales expresiones viniendo de un acadmico distinguido e influyente son realmente desafortunadas. Son verdaderamente sorprendentes en vista del nmero creciente de cientficos destacados que estn advirtiendo que la tecnologa de la ingeniera gentica se basa en premisas errneas y obsoletas y que sta presenta unos peligros inherentes e inaceptables para nuestra sociedad y el ecosistema.

Si el Dr. Gmez no se ha enterado de estas crticas cientficas, entonces debera ilustrarse un poco ms sobre el tema. Al despachar a los crticos como "detractores de todo cambio y toda tecnologa", muestra no slo su desconocimiento y falta de lectura- algo lamentable teniendo en cuenta su posicin e influencia en la Universidad- sino tambin una arrogancia paternalista y una falta de respeto a la disidencia.

A quien crea que los crticos y detractores de la biotecnologa son unos ignorantes sin credenciales le recomiendo que empiece leyendo la documentacin del Independent Science Panel (http://www.indsp.org/). Este grupo, compuesto por una veintena de destacados cientficos de siete pases, que abarcan las disciplinas de agroecologa, agronoma, biomatemtica, botnica, qumica mdica, ecologa, histopatologa, ecologa microbiana, gentica molecular, bioqumica nutricional, fisiologa, toxicologa y virologa, sostiene que "Los peligros ms graves de la ingeniera gentica son inherentes al proceso mismo".

Puede leer adems las crticas y advertencias de la toxicloga de la EPA Suzanne Wuerthele; Richard Lewontin, profesor de gentica de Harvard; los profesores Brian Goodwin, Jacqueline McGlade, Peter Saunders, Richard Lacey, Norman Ellstrand, Peter Wills, Gordon McVie y varios otros colegas, disponibles en esta pgina: http://www.gmwatch.org/archive2.asp?arcid=6281

Tambin me atrevo a cometer el inmodesto acto de recomendar mi libro "Balada Transgnica", disponible en libreras por todo Puerto Rico, en el que elaboro extensamente sobre estos temas.

Y si no tiene tiempo para leer el libro o dinero para comprarlo, puede leer estos escritos puestos en Internet, donde resumo los planteamientos del libro y del Proyecto de Bioseguridad:

Guisantes australianos y papas asesinas http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=21124

Respuesta a los reportajes de Dialogo sobre biotecnologa http://www.rebelion.org/noticia.php?id=29068

Biotech Crops and Foods: The Risks and Alternatives http://www.oaklandinstitute.org/?q=node/view/336

No pretendo que el Dr. Gmez concuerde con las posturas de los cientficos a los que hago referencia. El tiene todo el derecho a tener su posicin. Pero encuentro inaceptable y alarmante el que las voces disidentes dentro de la comunidad cientfica sean ninguneadas e ignoradas en el debate sobre la biotecnologa. El ignorar o suprimir puntos de vista divergentes es evidencia de pobreza acadmica.

(Por otra parte, debo dedicar un parntesis al tema de los supuestos tomos para la paz. No deja de asombrarme que a estas alturas todava haya acadmicos que crean que la energa nuclear es una opcin energtica realista y sensata. Hasta el da de hoy no se ha podido encontrar una manera segura y confiable de aislar los desperdicios altamente radiactivos que produce el funcionamiento de un reactor nuclear. Quien crea que no hay contaminacin radiactiva peligrosa en la minera de uranio, en la operacin de un reactor nuclear o en la disposicin de desperdicios nucleares ha sido desinformado; no ha sido educado, ha sido propagandizado. Los desperdicios radiactivos, que se siguen acumulando con cada da que hay reactores nucleares funcionando, constituyen un Chernobyl mundial en cmara lenta, un verdadero crimen contra la humanidad y un insulto a las generaciones futuras a quienes le estamos legando este problema para que nos lo resuelvan ellos. Al igual que ocurre con la biotecnologa, hay cientficos independientes en varios pases que nos han advertido hasta el cansancio sobre esta tragedia, como Vladimir Chernousenko y John Gofman, y son sistemticamente ignorados por los medios y por una academia supuestamente objetiva.)

Tambin es altamente cuestionable el decir que las tecnologas no son buenas ni malas, que lo nico que importa es quines son los usuarios y para qu las usan. Tal argumentacin, que de primera intencin parece razonable, en realidad no esclarece para nada el rol de la ciencia y la tecnologa en la sociedad ni el lugar del cientfico en relacin con la estructura de poder.

Segn este argumento, el quehacer cientfico y el desarrollo tecnolgico son objetivos y neutrales y persiguen fines universalmente positivos. Si es as, entonces no deben ser cuestionados nunca. Ergo, toda crtica a la ciencia y tecnologa es inoportuna e indebida. El argumento de la neutralidad le permite al trabajador de las ciencias desentenderse de toda responsabilidad por los impactos negativos que tenga su labor. Si su trabajo de investigacin y/o desarrollo resulta en graves descalabros sociales o ecolgicos, eso es responsabilidad y culpa de otro. Tal razonamiento es oportunista, interesado y ajeno a toda tica y espritu humanista.

Hace unos sesenta aos los grotescos experimentos llevados a cabo por mdicos nazis y el desarrollo de la bomba atmica destruyeron para siempre la presuncin de neutralidad de la ciencia y tecnologa. En Puerto Rico tenemos los experimentos realizados con mujeres para probar anticonceptivos, las pruebas hechas en el bosque de El Yunque con radiacin, napalm y agente naranja, y ni hablar de las fechoras del doctor Cornelius Rhoads. Todas estas actividades fueron realizadas por profesionales abnegados que usaron su devocin al avance de la ciencia como excusa para sus actos. Nadie en el mundo tiene derecho a autoengaarse de esa manera.

Todo progresista y humanista sabe muy bien que nada en este mundo es neutral, ni siquiera la ciencia y la tecnologa. Ambas son procesos altamente polticos y nunca se realizan en aislamiento de intereses econmicos y estructuras de poder. El decidir cules avenidas de investigacin son meritorias y cales no lo son; el decidir cules estudios son financiados y cules no, son actos altamente polticos- mxime cuando los fondos pblicos para la ciencia son cada vez ms limitados. El ignorar esta realidad es ser un Polyanna. El Dr. Gmez y otros acadmicos de igual parecer aparentemente estn preocupados de que sectores que segn ellos estn mal informados, como los ambientalistas y la sociedad civil, se entrometan en la labor cientfica, politizndola, entorpecindola y estorbndola.

Pero lo cierto es que la comunidad cientfica ya est reglamentada e intervenida, por el Pentgono, por los grandes capitales, por grandes fundaciones con agendas polticas y por los gobiernos de pases poderosos. El quedar callado acerca de la influencia que ejercen sobre la ciencia estos grandes intereses econmicos y geopolticos y a la vez asumir una actitud defensiva cuando sectores no privilegiados de la sociedad exigen ser escuchados y considerados es simplemente el uso de una doble vara.

La encrucijada social y ecolgica que enfrentamos como sociedad y como mundo requiere que el cientfico, informado por los conceptos de desarrollo sustentable y principio precautorio, cuestione e indague quin dirige el desarrollo de la ciencia, quin la financia, respondiendo a qu intereses y con cuales propsitos. De la misma manera que todo progresista y humanista debe cuestionar quines son los dueos del capital y de los medios de produccin, el cientfico tiene la obligacin moral de cuestionar quin controla la ciencia. Sin embargo, me temo que si el pensamiento del Dr. Gmez es el que prevalece entre quienes dirigen la Universidad y entre los que definen la poltica de la "economa del conocimiento" del gobierno, debo deducir que tales cuestionamientos crticos tendrn una recepcin indiferente y hasta hostil.

Y por favor, no me vengan con el viejo y trillado argumento de que tales planteamientos constituyen oposicin a la modernidad, la ciencia y la tecnologa! Para alimentar el mundo, combatir la pobreza y proteger el ambiente existe toda una gama de tecnologas y tcnicas, como las energas renovables, la permacultura, la agroecologa y muchas ms, que muestran gran promesa y realizaran su pleno potencial si slo tuvieran el apoyo y financiamiento necesarios. Estas reas de investigacin requieren de gran rigor metodolgico y extensa experimentacin, por lo que no se puede decir que los ecologistas estemos opuestos al cambio y la tecnologa. Pero tales opciones tecnolgicas van en contra de los grandes intereses que son los que precisamente controlan y financian gran parte de la investigacin cientfica. Por lo tanto, el adelantarlas requiere de una estrategia poltica de izquierda y de corte antiimperialista. Algunos cientficos y acadmicos seguramente se escandalizarn ante la idea de llevarle la contraria a la mano que les alimenta, pero recuerden que Galileo, Coprnico, Darwin, Einstein y otros titanes de la ciencia no tuvieron miedo de confrontar y contrariar las autoridades de su tiempo.

- Carmelo Ruiz Marrero, director del Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico

[email protected]

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http://groups.yahoo.com/group/proyectodebioseguridad/

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