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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2006

Globalizacin, hegemona imperialista y guerra asimtrica

Horacio Bentez
Rebelin


" nuestra dificultad para encontrar las formas de lucha adecuadas, no proviene de que ignoramos todava en qu consiste el poder?

el poder es la guerra, la guerra continuada con otros medios "

(Michel Foucault ).

El primer Encuentro nacional de revolucionarios y popular realizado el anterior fin de semana en la ciudad de Barquisimeto, Estado Lara, constituyo un rico evento de debate sobre aspectos cruciales de la revolucin bolivariana. Tanto la plenaria general como las comisiones abordaron temas vitales para nuestro pueblo como los derechos de la mujer, el poder ciudadano, la unin cvico-militar, las unidades de defensa popular, la reserva militar bolivariana y las perspectivas del socialismo del siglo XXI.

Las organizaciones polticas comprometidas con este importante escenario como el Partido Comunista de Venezuela, la Red de Crculos Bolivarianos MBR-200, la Liga Socialista, la Coordinadora Popular de Caracas, propiciaron el desarrollo de un evento con amplias repercusiones en las futuras movilizaciones populares de unidada para consolidar los avances del proceso revolucionario bolivariano.

Uno de los temas tratados se refiri a las relaciones cvico-militares, a la nueva doctrina militar bolivariana, a la guerra asimtrica, a la guerra de todo el pueblo y a las unidades de defensa popular.

En un mundo globalizado por la potencia imperialista para imponer en todos los rincones del planeta las relaciones capitalistas de explotacin, la resistencia y rebelda de los pueblos contra la dominacin capitalista cumple un formidable papel en el estimulo de la movilizacin general de las masas populares. Es lo que ocurre en la actualidad con la revolucin bolivariana que lidera el Presidente Hugo Chvez y su enorme influencia en todos los pueblos Amrica Latina que luchan contra el podero del estado imperialista y las multinacionales.

Obviamente la poderosa maquinaria imperialista no se queda quieta y conspira para aplastar cualquier intento de independencia.

El tema de la guerra asimtrica y de manera concomitante el de la guerra de todo el pueblo, alude necesariamente al asunto de la hegemona global del imperialismo norteamericano.

Como bien es sabido el mundo capitalista del imperialismo, su expansin y lmites, se construyen sobre la base de la competencia. La competencia y el incremento constante de la ganancia, la lucha por el poder, la apropiacin ilimitada de recursos de todos tipos y la confrontacin permanente de horizontes polticos y civilizatorios es el motor que estimula el desarrollo incesante de las fuerzas productivas y de todos los mecanismos que contribuyen a fijar las reglas y mrgenes del juego del poder y a entrar en la arena en condiciones de ganador. En este sentido, es de esa competencia y de esa situacin consustancial de conflicto de donde emergen las posibilidades, contenidos y alcances de la conformacin del sistema mundial y de sus espacios de vulnerabilidad.

Se trata, sin duda, de un proceso social que, como reconoce experimentadamente George Soros, est lejos de responder a leyes naturales de comportamiento y en el que los sujetos (las clases, los grupos, los pueblos), son los que construyen la historia. Una historia marcada por el conflicto, plena de contradicciones y en la que el poder es simultneamente combatido y disputado y tiene que reconquistarse y redisearse da tras da, como lo demuestra la revolucin cubana, el proceso bolivariano, la dinmica boliviana y dems luchas continentales.

La historia es una construccin social, es escenario de actuacin, disipacin y reconformacin de sujetos y, entre stos, sin duda, el sujeto ms organizado, con mayor coherencia y mecanismos de sustentabilidad en el mundo contemporneo es el de la gran burguesa asentada en Estados Unidos que conforma la cpula del poder mundial, con sus smbolos del paradigma dominante que siguen siendo enarbolados por IBM, Intel, Microsoft, Internet, Novartis, Monsanto, GM, Chrysler, Exxon, Texaco, AT&T, ITT, Hughes, Coca cola, Sabritas, el sujeto mas organizado, con mayor coherencia y mecanismos de sustentabilidad en el mundo contemporneo, la burguesa mas globalizada, que ha sabido construir un Estado capaz de expresar sus intereses e ideologas particulares como si lo fueran de la sociedad en su conjunto, no solo nacional sino mundial, y hacerlos valer utilizando todos los elementos a su alcance : militares, tecnolgicos, financieros, diplomticos y culturales.

Las formas de representacin de este poderoso sujeto histrico varan y su prctica social de dominio y acumulacin de poder se expresa de manera diversa de acuerdo con sus planos de actuacin y con el conjunto dinmico de elementos que componen la complejidad concreta en que se juega la capacidad hegemnica global.

La hegemona es, en todos los terrenos, la bsqueda principal y el emblema de la victoria. En una sociedad regida por la competencia y el conflicto, el triunfo propio y la derrota del contrario constituyen su ethos y el elemento ordenador de las relaciones sociales.

Si la aproximacin al anlisis del sistema mundial se hace a partir de los sujetos en conflicto y no de sus expresiones cosificadas, es posible percibir el problema de la competencia como un campo de batalla en el que la posicin y las estrategias empleadas son los elementos de definicin de resultados.

La hegemona y sus planos de construccin

La hegemona es una categora compleja que articula la capacidad de liderazgo en las diferentes dimensiones de la vida social.

El hegemn o lder, que en este caso es necesariamente un sujeto colectivo, tiene que ser capaz de dirigir por la fuerza y por la razn, por conviccin y por imposicin. Es decir, la hegemona emerge de un reconocimiento colectivo que comprende tanto cualidades o preceptos morales que adquieren estatuto universal como la energa o fuerza para sancionar su cumplimiento.

En su formidable reflexin sobre la hegemona imperialista Ana Esther Cecea (1) seala que Gramsci, preocupado no tanto con la relacin entre estados sino con la organizacin de la clase obrera y su capacidad para formular una interpretacin del mundo que trascendiera a la de la burguesa, la define justamente como la capacidad para transformar la concepcin propia, particular, en verdad universal, sea porque las condiciones materiales que la generan y la accin del sujeto colectivo que la sustenta logran construir amplios consensos, sea porque todos los mecanismos de correccin social y establecimiento de normatividades afines a esta concepcin del mundo se imponen como esencia moral y valores compartidos, mediante el recurso a la violencia en todas sus formas, justificando as la sancin a la disidencia en cualquiera de los campos de la vida social.

La hegemona es ms una construccin de imaginarios que lleva a la reorganizacin de las prcticas sociales en consecuencia, pero la construccin de imaginarios no es una externalidad del sistema social sino su producto ms profundo: La hegemona nace de la fbrica y para ejercerse slo tiene necesidad de una mnima cantidad de intermediarios profesionales de la poltica y de la ideologa.

Para Gramsci, opina Cecea, la esencia de la concepcin del mundo est en la vida cotidiana, en la relacin concreta y especfica de los trabajadores italianos con el mundo, relacin que empieza por su espacio de socializacin fundamental: la fbrica.

Es decir, la concepcin del mundo no es impuesta por el Leviatn, ste contribuye a forjarla garantizando el cumplimiento de las normas morales reconocidas colectivamente (aunque por un colectivo contradictorio), pero la realidad inmediata del trabajador es la que traza sus horizontes de comprensin y de posibilidad.

La hegemona slo es posible mediante un compromiso establecido colectivamente que lleva a avalar y compartir las reglas de un juego que, si no brinda perspectivas de ganar, por lo menos no atenta contra la cohesin social; la gobernabilidad est garantizada siempre y cuando se juegue, sin cambiar las normas, aun sabiendo que el juego no nos pertenece aunque nos incluya.

La hegemona entendida as, como reconocimiento de un orden social en calidad de natural o inapelable, mediante la incorporacin de sus valores como universales y producto del compromiso colectivo, requiere de una construccin simultnea en varios planos:

i) Militar, creando las condiciones reales e imaginarias de invencibilidad.

ii) Econmico, constituyndose en paradigma de referencia y en sancionador en ltima instancia

iii) Poltico, colocndose como hacedor y rbitro de las decisiones mundiales

iv) Cultural, haciendo de la propia concepcin del mundo y sus valores la perspectiva civilizatoria reconocida universalmente.

Para los generales del Departamento de Defensa (DoD) de Estados Unidos, cuyo saber est orientado por la eficiencia prctica, la hegemona mundial se plantea como objetivo inapelable y su bsqueda se circunscribe al diseo de las mejores estrategias para asegurarla. Su misin consiste en defender los intereses nacionales de Estados Unidos en cualquier circunstancia y cualquier parte de la geografa mundial. La hegemona en este caso, definida directamente como dominacin o libertad para poner y disponer a lo largo y ancho del horizonte, es un supuesto que antecede la formulacin de su poltica.

El mantenimiento de la fuerza militar y la capacidad de usarla en defensa de los intereses de la nacin y del pueblo es esencial para la estrategia y compromiso con los que Estados Unidos se aproxima al siglo XXI. Como la nica nacin en el mundo que tiene la capacidad para proyectar un podero militar de envergadura planetaria para conducir con efectividad operaciones militares de gran escala lejos de sus fronteras, Estados Unidos tiene una posicin nica. Para mantener esta posicin de liderazgo, Estados Unidos debe contar con fuerzas prestas y verstiles capaces de enfrentar un amplio espectro de actividades y operaciones militares: desde la disuasin y derrota de agresiones en gran escala hasta la participacin en contingencias de pequea escala y el enfrentamiento de amenazas asimtricas como el terrorismo, plantean los documentos del Departamento de Defensa Norteamericano (DoD).

Las dimensiones del escenario

El escenario en el que se dirime la hegemona mundial en el mundo contemporneo se modific sustancialmente con dos acontecimientos paradigmticos, cada uno de los cuales con implicaciones y secuelas de diferente carcter:

a) La derrota de la guerra en Vietnam, que provoc indirectamente una crisis de sobreproduccin en el sector militar y la urgencia por racionalizar los enormes recursos empleados en una aventura malograda.

b) El estallido del mundo socialista que provoc la repentina ampliacin de territorios a ser controlados e incorporados.

El primer acontecimiento aceler la crisis del fordismo o de la produccin en masa, desarrollada bajo los auspicios de la escalada blica y provoc una profunda reestructuracin en los procesos de produccin, que en muchos momentos abri espacios de vulnerabilidad en reas de definicin tecnolgica estratgica de Estados Unidos, y llev a un reposicionamiento importante de Europa y Asia en el nuevo escenario de la valorizacin del capital. No obstante, como veremos ms adelante, el juego estratgico de la burguesa asentada en Estados Unidos termin por recomponer las condiciones de superioridad y liderazgo de Estados Unidos en la fijacin del paradigma tecnolgico y en el control de los recursos y los territorios estratgicos.

El segundo acontecimiento es resultado de la guerra fra y sin duda un logro de la fuerza global articulada por Estados Unidos. La gran porcin geogrfica que representan esos territorios, el enorme nmero y amplio espectro de calificaciones de los trabajadores potenciales que aportan, los yacimientos de petrleo, uranio y el resto de los minerales y otros recursos esenciales que contienen, los convierte en un campo estratgico de disputa por el poder econmico mundial. El estallido del ex mundo socialista significa una modificacin de posibilidades relativas de los principales actores del juego del poder pero el riesgo poltico que entraa todava, su parcial ingobernabilidad y la incgnita acerca de los conflictos activos que cobija, impiden vislumbrar claramente el futuro de su incorporacin en el concierto mundial.

Las enormes riquezas naturales de esa regin, que constituan uno de los elementos de contencin al poder concentrado por Estados Unidos, no se vierten todava claramente sobre el mercado mundial aunque, efectivamente, su fragmentacin ya no autoriza a considerarlos como contrapeso. Lo mismo ocurre al quedar desarticulado el gran potencial blico, cientfico y tecnolgico desarrollado por el bloque socialista y que en buena medida est representado por sus cientficos o por los especialistas de diferentes tipos concentrados en sus sistemas de seguridad (los criptgrafos de la KGB, por ejemplo). Esto justifica el inters particular que conceden las estrategias de seguridad nacional de Estados Unidos a la estabilidad poltica y a la defensa de las "causas de la democracia" en esta regin, con sus revoluciones anaranjadas o rosadas segn las circunstancias y la manipulacin meditica.

En tales condiciones el escenario global del que dispone el sistema mundial capitalista se ampli notablemente.

Sin embargo tambin increment la incertidumbre y modific sus elementos de riesgo: se pas del riesgo controlado o calculado, al impredecible. La gran tecnologa blica y la superioridad en efectivos entrenados que fueron puestos en accin en Viet Nam no pudieron vencer al ejrcito del pueblo que, si bien pele en la guerra, se compona de civiles sin disciplina ni entrenamiento blico; fue una guerra de resistencia, no convencional ni con normatividades preconcebidas, como las que van repitindose hoy, en versiones tan variadas como las del mosaico cultural que subyace a la edificacin capitalista simbolizada por el pensamiento nico.

Por otro lado, hay un desplazamiento difuso de un conjunto de "poderes" locales que desdoblan o cuestionan las organizaciones nacional-estatales militarizadas (abierta o encubiertamente) provocando una relativa indefinicin societal y la ruptura de normas establecidas; mafias, drogas, saqueos y un conjunto de fuerzas desatadas que no reconocen autoridad y funcionan con lgicas inesperadas tomaron el lugar del enemigo ordenado y previsible o del aliado incondicional capaz de mantener el control social en su jurisdiccin.

Efectivamente el horizonte de la hegemona se ampli pero su control se hizo ms difuso, en la poca del fin de la historia proclamada por Fukuyama.

Ni el mayor hegemn, constituido ahora como poder global, es capaz de dominar todas las fuerzas sociales, organizadas o descontroladas, que lo conforman.

En este contexto el diseo de estrategias y el propio pensamiento estratgico se coloca en un lugar central dentro de la organizacin de la dominacin y la competencia.

Esto repercute en la tonalidad militarista que han ido adquiriendo las relaciones mundiales, y que tiene evidentes y profusas manifestaciones en la vida cotidiana y en la creacin de imaginarios, y explica por qu la teora y la praxis militar se han ido comiendo los espacios de expresin de lo poltico.

Poder militar, generales y hegemona.

Como ya hemos sealada con anterioridad para el Departamento de Defensa de los EE.UU y sus generales., la hegemona se plantea como objetivo inapelable y su bsqueda se circunscribe al diseo de las mejores estrategias para asegurarla. En tal sentido, abarcar todos los espacios, todas las dimensiones de la vida, todos los lugares, no dejar resquicios para el enemigo real o potencial, no darle tiempo de recuperar fuerzas, de recomponerse, perseguirlo en los subsuelos, en tierra, aire y mar, vigilarlo, disuadir cualquier iniciativa contestataria, cualquier trasgresin de las reglas tacitas del poder y en su defecto aniquilarlo; esto es: dominar en todo el espectro.

La radicalidad del cuestionamiento de un sujeto que se desvincula cada vez mas de las reglas de juego y a la urgencia por no dejar pasar este momento de oportunidad histrica para colocar a EE.UU. como rector de los destinos del planeta completo, llevan al sujeto hegemnico a la formulacin de una estrategia denominada full spectrum dominance . Frente a la amenaza incierta y desconocida, la respuesta del poder es la estrategia de dominacin del espectro completo.

Para mantener su posicin de liderazgo, EE.UU. debe contar con fuerzas prestas y verstiles capaces de enfrentar un amplio espectro de actividades y operaciones militares: desde la disuasin y la derrota de agresiones en gran escala hasta la participacin en contingencias de pequea escala y el enfrentamiento de amenazas asimtricas como el terrorismo.

Todo lo cual hace necesario el fortalecimiento de la prevencin como nica manera de trabajar de modo sustentable y relativamente seguro en un tablero tan diverso como el actual, con tantos y tan diversos riesgos, mediante el desarrollo de una red simultanea de inteligencia militar con propsitos preventivos que no aniquile los disidentes en todos los casos sino que logre colocarlos en situacin de confrontacin entre ellos mismos. Una red que identifique los peligros y valore sus capacidades y lmites, al tiempo que reubica los nodos conflictivos esenciales. La prevencin consiste en actuar antes que el enemigo exista, en impedir que se forme, en encontrar el modo de usar al enemigo y en mantenerlo observado en todo momento y en todo lugar, es decir, en la creacin del panptico (Guantnamo), para paralizarlo, controlarlo y aprender de sus propias estrategias de lucha.

Un mundo en anarqua y lo militar como eje disciplinador.

Las acciones preventivas se ven reforzadas por la imagen de un mundo en situacin de anarqua, que es uno de los modelos explicativos posibles desde el poder que se refiera a : i) la quiebra del poder gubernamental ; ii) la desintegracin de los estados ; iii) la intensificacin de los conflictos triviales, tnicos y religiosos ; iv) la aparicin de mafias criminales de mbito internacional ; v) el aumento del numero de refugiados en decenas de millones ; vi) la proliferacin de armas nucleares y de otras armas de destruccin masiva ; vii) la difusin del terrorismo ; viii) la frecuencia de las masacres y de la limpieza tnica.

Pero dado que ni el panptico, ni el fin de la historia, ni la omnipresencia del mercado han logrado domesticar las resistencias que, mas bien, resurgen renovadas en todas partes del planeta, queda en evidencia que el mercado como gran organizador de la competencia y de la distribucin de bienes materiales es insuficiente como disciplinador de los colectivos sociales. En tales condiciones, lo que queda claro, por el momento, es el desplazamiento del eje ordenador desde el mercado o lo econmico- hacia lo militar. El siglo XXI, despus de 30 aos de reestructuracin neoliberal, parece haber iniciado con un desplazamiento del eje ordenador desde la produccin y el mercado, donde las normas parecan ir establecindose de manera natural (con la intervencin de la mano invisible ), hacia instancias explcitamente disciplinadoras como las militares. Por esa razn, el signo ms elocuente de la sociedad contempornea es la guerra. La guerra bajo sus diversas formas y en todas las dimensiones del universo relacional: la guerra econmica, la guerra cultural, de la inteligencia y de las ideas y la guerra militar.

Hoy, que la dominacin se pretende de espectro completo, la diversidad descontrolada es justamente la llamada amenaza asimtrica. El desafo central del capitalismo del siglo XXI, es el control de la insubordinacin. Hoy, en lo que desde el sistema de poder parece quererse perfilar como neofascismo, el reto principal para las elites dominantes es la indisciplina de una sociedad que no acepta las reglas impuestas por la guerra econmica y la economa de mercado.

Una lucha de clases planetaria.

Hay dos lneas que marcan los desafos para el poder y sus estrategias del siglo XXI y que apelan a la intervencin de lo militar como eje de cohesin, una vez que el mercado se ha revelado insuficiente:

a) La insubordinacin de los pueblos y no de los estados-como amenaza principal en un momento histrico en el que la posibilidad de emergencia de hegemones es remota;

b) Cuestin que conduce al planteamiento de las guerras asimtricas en que el enemigo es un ente informe, difuso y, sobretodo, indisciplinado e inasible. En vez de los conocidos enfrentamientos entre estados, propios de la guerra fra, ya suficientemente estudiados y calculados, hoy el conflicto esencial parece haberse desplazado hacia lo que podra caracterizarse como una lucha de clases planetaria que deviene de la incapacidad real del capitalismo de ofrecer una propuesta de vida al conjunto de la poblacin mundial.

En la actualidad las condiciones de funcionamiento societal se tornan sumamente inestables y por eso la guerra es antes que nada el principal instrumento disciplinador. Disciplinador de mercados, de competidores, pero, sobre todo, de inconformes, de irreverentes, de rebeldes, de comunistas, de terroristas.

Pero al tiempo que modifica la geografa, la economa y la poltica mundiales, la guerra desata, inevitablemente, las fuerzas de la resistencia. La visin militar del campo de batalla se impone entonces como regla de reracionamiento social y, dentro de esta, la asimetra como expresin de una indisciplina multidimensional.

Una nueva territorialidad.

La instauracin de una nueva territorialidad es una de las condiciones insoslayables de reconstruccin de hegemona. La necesaria vuelta al territorio como espacio de definicin de la competencia, con base en el acaparamiento de recursos, as como las estrategias de regionalizacin productiva, laboral y comercial, apelan a una creciente intervencin de lo militar como criterio de ordenamiento geogrfico y estratgico general y como prctica contrainsurgente contra aquellos que poseedores o desposedos- y con una concepcin sobre los modos de uso del territorio y sobre su importancia simblica, se resisten a cederlos, como ocurre con la creciente oposicin a los Tratados de Libre Comercio impuestos por la cpula imperialista a diferentes naciones latinoamericanas.

Los objetivos hegemnicos centrales de USA.

Es a partir de tal anlisis que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos y los altos oficiales de la dirigencia militar del Estado norteamericano han trazado sus objetivos hegemnicos centrales que aparecen bajo el mando militar toda vez que el planteamiento mas completo y sistemtico sobre el ethos hegemnico est explicitado en los documentos oficiales del DoD y particularmente en los que se ocupan del diseo y las estrategias de defensa de la seguridad nacional de EE.UU, trazados en la Quadrienal Defense Review (QDR) y en la recientemente expedida National Security Strategy (N SS). Tales objetivos son:

a) Asegurar la creacin de un ambiente internacional favorable a los intereses de EE.UU mediante tres finalidades declaradas: i) Promover la estabilidad regional ; ii) Prevenir o reducir conflictos y amenazas ; y iii) disuadir agresiones.

b) Tener la preparacin y prestezas necesarias para responder al amplio espectro de crisis que amenaza a los intereses de los EE.UU. El mundo sigue siendo complejo, dinmico y peligroso, desde la perspectiva del DoD, que identifica las siguientes tendencias como amenazas a su seguridad : i) conflictos transfronterizos de larga escala (las coreas) ; fracaso o desvanecimiento de algunos estados previstos de aqu al ao 2015 (notoriamente Yugoeslavia, Albania y Zaire) ; iii) peligros transnacionales : violentas organizaciones terroristas de motivaciones religiosas, tnicas o nacionalistas ; iv) afluencia de tecnologas potencialmente peligrosas ; v) hay otros riesgoso relacionados con situaciones impredecibles como la emergencia de amenazas tecnolgicas o la llegada de partidos hostiles en pases amigos.

c) Tener la previsin necesaria para estar preparados ante la incertidumbre del futuro cercano. Objetivo que se desdobla en cuatro partes principales: i) modernizacin tecnolgica que incorpore innovaciones de frontera; ii) revolucin en los asuntos militares, desarrollando las habilidades militares, las revoluciones tecnolgicas han afectado la naturaleza del conflicto. Por eso se propone: protegerse mediante nuevas tecnologas que ofrezcan a las fuerzas estadounidenses mayor capacidad a travs de conceptos, doctrina y organizaciones avanzadas, que les permitan dominar cualquier campo futuro de batalla, incluyendo los asimtricos; iii) revolucin en la ingeniera de infraestructura y apoyo; iv) protegerse de futuras amenazas para ser capaces de mejorar los riesgos en un ambiente de recursos restringidos.

Los intereses vitales de EE.UU.

A partir de tales objetivos se definen los intereses vitales de EE.UU, en torno a los cuales se organiza toda la actividad del DoD, los cuales comprenden:

a) Proteger la soberana, el territorio y la poblacin de EE.UU;

b) Prevenir la emergencia de hegemones o coaliciones regionales hostiles;

c) Asegurar el acceso incondicional a los mercados decisivos, a los suministros de energa y a los recursos estratgicos;

d) Disuadir y si es necesario, derrotar cualquier agresin en contra de EE.UU o sus aliados;

Garantizar la libertad de los mares, vas de trfico areo y espacial y la seguridad de las lneas vitales de comunicacin

Estos son los referentes de las guerras asimtricas (small wars) que promueve la potencia imperialista para garantizar su hegemona que ya presenta sntomas agudos de decadencia por la emergencia incontenible de una innovadora multipolaridad.

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Notas.

Estas reflexiones sobre la guerra asimtrica en el contexto de la globalizacin y la hegemona imperialista norteamericana tienen en el trabajo de Ana Esther Cecea un crucial soporte.

Algunos libros de su autora son:

Industria maquiladora de exportacin. Bibliografa comentada, Mxico, UNAM - IIEc, 1991.

Produccin estratgica y hegemona mundial, Mxico, Siglo XXI Editores. Con Andrs Barreda.

La internacionalizacin del capital y sus fronteras tecnolgicas, Mxico, Ediciones El Caballito, 1995. Coordinadora.

La tecnologa como instrumento de poder, Mxico, Ediciones El Caballito, 1998. Coordinadora.



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