Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2006

Nunca ms

Gilad Atzmon
PeacePalestine

Traducido del ingls para Rebelin y Tlaxcala por Brbara Maseda y Manuel Talens


Nota de la editora: Quin puede contemplar como mero espectador en primer lugar la gratuita destruccin de Gaza y ahora del Lbano sin sentir de inmediato, tras la rabia, una enorme y frustrante sensacin de impotencia? Cualquiera dira que esa violencia grosera, vulgar y obscena desencadenada contra un grupo de hombres, mujeres y nios inocentes no es asunto nuestro, as que tratemos slo de sacar de all a los europeos sanos y salvos, a la espera de que la comunidad internacional lo arregle mientras agitamos nuestras cabezas con pesar y nos lavamos las manos.

Gilad Atzmon no piensa quedarse cruzado de brazos, faltara ms. En su calidad de ser humano que pas all los primeros treinta aos de su vida y a quien le inculcaron el convencimiento de la rectitud o, al menos, de la racionalidad de su pas natal, de la tierra en que fue soldado, conoce perfectamente el modo de pensar, la poltica y la estructura de la sociedad israel. Nadie como l puede ayudarnos desde dentro a que veamos a travs de la neblina del engao y de las grotescas y perennes excusas por las violentas atrocidades cometidas contra los rabes del Prximo Oriente. Conoce a la perfeccin los brutales trasfondos, que acertadamente denomina gangsteriles, de una sociedad donde hombres y mujeres son juzgados por su hechura racial, religiosa o tnica y tratados (o maltratados) en consecuencia. Nada de lo que Atzmon dice es un secreto, sino simplemente algo que no logra pasar el filtro de los censores que existen en todas partes, que poseen intereses creados ya sea en la inestabilidad, en la guerra o en el mantenimiento de un mito.

Esquirla a esquirla, Atzmon est deconstruyendo la piedra de la rectitud israel. Es posible que ninguna maza de palabras logre alguna vez hacer mella en esa piedra, pues sus cimientos parecen enclavados firmemente en el suelo y, por muchos mazazos que se le den, no cesa de crecer: el tab frente a la crtica de cualquier cosa remotamente conectada con el Estado judo y con las fuerzas vivas que lo sostienen es tan inmenso que parece inquebrantable. Occidente prefiere mirar hacia otro lado en vez de hacia Israel.

Como amante radical de la vida, Gilad Atzmon est asqueado por la violencia, pero es consciente de que la resistencia frente al ocupante y torturador no slo es un derecho, sino un deber moral, que l ejerce denunciando la violencia contra personas inocentes y reflexionando sobre las races de tal violencia, a la espera de que un da cercano el mundo abra los ojos y deje de defender la violencia de manera acrtica, slo porque los autores son occidentales buenos y civilizados como nosotros.

Esa ciega ignorancia, la negativa incluso a considerar el asunto, una ausencia total de autorreflexin y de autocrtica es lo que asegurar la persistente tolerancia -cuando no el apoyo absoluto- de un sistema que permanece en su lugar para oprimir y controlar a quienes se interponen en el camino de planes ms grandiosos. La guerra de Atzmon es una guerra contra la ignorancia, un grito dirigido a aquellos que todava tienen suficiente humanidad como para escuchar que la destruccin de las vidas de otras personas NO es algo tolerable por la sencilla razn de que el fuerte se sale con la suya tras lavar por completo el cerebro de la opinin pblica con vistas a que mire hacia otro lado o justifique el mal. Se nos ha forzado a sentir horror de denunciar lo que es errneo, porque tambin sabemos que podramos ser las prximas vctimas de la venganza protofascista que adopta un milln de apariencias distintas.

Hace tiempo que Gilad Atzmon devolvi su uniforme de soldado israel, pero eso no quiere decir que haya abandonado la guerra. Ahora est al servicio de la justicia mostrndonos que el lavado de cerebro puede invertirse. Les muestra a los rabes que no estn solos, que no se vern abandonados y que la gente los va a apoyar cada vez ms, incluso si ahora no lo parece. Esa maza que l utiliza es slo un ordenador porttil y estoy segura de que sabe que escribir palabras no ser suficiente para detener la violencia, pero con suerte abrir algunas mentes a la luz. Mentes que han sido oscurecidas por toda una vida de propaganda.

Mary Rizzo, editora de PeacePalestine

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La fotografa de la izquierda no es la imagen pornogrfica de un rabino practicndole sexo oral a un beb judo recin nacido. En realidad es el rabino encargado de circuncisiones Yosef David Weisburg succionando la sangre del pene de un beb durante una circuncisin. (The Jerusalem Post Magazine, 5 de noviembre de 1976, pg. 14) [1].

Hace slo seis dcadas y media los judos fueron brutalmente barridos de Europa. Esto sucedi cuando la mayora de los judos seculares europeos estaban totalmente convencidos de que las condiciones para la emancipacin haban madurado finalmente hacia la completa asimilacin, pero el judeocidio nazi les demostr que estaban equivocados. Hace slo dos semanas, cuando la mayor parte del pueblo israel viva convencido de que la paz estaba casi a punto de prevalecer gracias a la unilateral iniciativa de paz de Sharon, Hamas y Hezbol les probaron que estaban equivocados.

Y entonces sucedi que Alemania -que era nada ms y nada menos que la tierra prometida para Fritz Haber (el hombre que invent las armas de destruccin masiva), Einstein (previamente pacifista y despus el hombre que convenci a Roosevelt de que financiase el Proyecto Manhattan), Buber (un patritico guerrerista alemn), Sholem, Benjamin, Adorno y muchos ms- de repente cambi de piel. En cuestin de pocos aos Alemania se transform en la enemiga ms acrrima que los judos hubiesen conocido. Pero Alemania no era un caso aislado. Como todos sabemos, no fueron slo la Alemania nazi o el pueblo alemn quienes emprendieron la destruccin del judasmo europeo. Si bien el homicidio industrial fue en gran medida administrado por funcionarios y operarios nazis, la mayora de las naciones europeas entregaron de buena gana sus judos al nazismo [2]. Nos guste o no, fueron los europeos quienes de algn modo descubrieron de forma colectiva cunto entusiasmo les provocaba transformar Europa en una zona libre de judos.

Sin duda lo preocupante ahora es que la poblacin hebrea no aprendi la leccin. En su esfuerzo por erigir un hogar nacional judo, Sin para ser ms especficos, han cometido todos los errores posibles. En lugar de adoptar mtodos pacficos y de amar a sus nuevos vecinos, han adoptado y exhibido la ms brutal de las conductas posibles. Durante casi seis dcadas el ejrcito israel ha infligido dolor a sus vecinos ms cercanos en nombre del pueblo judo. Durante casi seis dcadas millones de palestinos han vivido en atroces condiciones en campos de refugiados y el Estado judo no les permite regresar a su lugar de origen. Durante casi seis dcadas los habitantes autctonos de Palestina han sido discriminados por los nuevos colonialistas.

Sin embargo, parece casi obligatorio reconocer que fueron las devastadoras impresiones de los campos de concentracin liberados las que hicieron posible que el sionismo dejase de ser una marginadsima fantasa racista y nacionalista juda para convertirse en la voz del judasmo mundial. Y as, en 1948, slo tres aos despus de la liberacin de Auschwitz, el sionismo dej de ser una filosofa racista nacionalista para convertirse en una realidad asesina. Fue slo tres aos despus de la liberacin de Auschwitz cuando, sin asomo de dudas, los sionistas demostraron que haban asimilado acertadamente las ms depravadas tcticas, la filosofa y los preceptos nazis. Ya hacia 1948 los legisladores israeles se haban aprestado al establecimiento de leyes racistas que no diferan de las Leyes de Nuremburg. Tambin en el mismo 1948 los soldados del ejrcito de Israel [3], junto con los grupos paramilitares, practicaban algunas estrategias nazis, entre ellas la limpieza tnica. Como hemos visto despus, los planes de limpieza tnica israel no decaeran nunca. Los israeles, al igual que a sus sabios sionistas, ven con muy buenos ojos que sus ancestros rabnicos asquenazes no fueran propensos a mezclarse con goyim [4]. El Israel actual es una evidente reencarnacin del gueto judo europeo. Sin embargo, el gueto israel representa una enorme mejora si lo comparamos con el de Shtetl de la antigua Europa Oriental. En el Estado judo, son los goyim quienes estn encerrados tras los muros, en lugares que no difieren mucho de los campos de concentracin.

En defensa de la inclinacin juda hacia el sionismo durante la posguerra, podra sugerirse que al tener en cuenta el impacto que caus el Holocausto, el desplazamiento colectivo hacia el sionismo resultaba bastante razonable. Completamente traumatizados por el alto grado del odio contra ellos, los judos de todas partes del mundo llegaron a un acuerdo: Nunca ms. Es algo que conozco muy bien, porque yo mismo fui educado en la filosofa del Nunca ms.

Los judos no sern conducidos a la muerte Nunca ms, me enseaban ao tras ao en la escuela israel, por supuesto situada en territorios palestinos ocupados, en la Jerusaln Oriental. El nuevo judo, es decir, el israel, decan ellos, contraatacara. Y, de hecho, estbamos listos para contraatacar. Es ms, estbamos ansiosos por hacerlo en nombre del pueblo judo, en nombre de nuestra historia. Fuimos empujados a castigar a los rabes por causa de nuestro futuro irrealizado en la Europa que se perdi.

Me tom muchos aos darme cuenta de que el Nunca ms, en un principio descrito como argumento moral, era en realidad antitico hasta la mdula. Me tom muchsimos aos darme cuenta de que, dentro del universo judeocntrico, Nunca ms significaba que los judos del nunca ms no sern conducidos a la muerte, sino que sern ellos quienes lleven a la masacre a los dems. Lo que est ocurriendo en Beirut y en Gaza pone de manifiesto la esencia de Israel: Un brbaro sistema poltico que se alimenta del dolor de los dems.

Aunque Emanuel Lvinas, el filsofo judo de la posguerra, crey que despus de Auschwitz los judos se situaran firmemente a la vanguardia de cualquier batalla contra la inhumanidad, la discriminacin, el racismo y otros males de la civilizacin moderna, algo completamente contrario parece haber tenido lugar. El Estado judo, con el apoyo de sus demasiados Wolfowitz y Dershowitz, se volvi la encarnacin absoluta del mal. Da tras da vemos al ejrcito ms poderoso del Prximo Oriente aplastando civiles inocentes, lo mismo en Gaza que en Beirut o en Jenin. El ejrcito israel est bombardeando la infraestructura civil de estados que nunca pueden defenderse. Podra uno preguntarse por qu los israeles tenan que destruir el aeropuerto de Beirut. La respuesta es sencilla: slo porque son capaces de hacerlo. Los israeles son en realidad unos gngsteres, pero no de cualquier clase. De hecho, los israeles no son ms que unos gngsteres narcisistas. Al igual que el estereotipo de la madre juda, viven por completo enamorados de sus sntomas. Al parecer nunca han considerado la posibilidad de que un da, tarde o temprano, tengan que vivir en paz con todo ese milln de millones de rabes que viven a su alrededor. Una vez ms, los gngsteres slo piensan a corto plazo.

Estoy confundido. Hace slo seis dcadas y media los judos fueron sacados a patadas de Europa. Con el apoyo de Naciones Unidas, los israeles tuvieron la oportunidad perfecta para transformar la tragedia de su partida en un nuevo y apacible comienzo. Podan perfectamente haber estudiado su historia para aprender de sus errores. De hecho, muy pocos lo hicieron. Uno de ellos fue Israel Shahak; otro, Lenni Brenner. Pero por doloroso que pueda parecer, la mayora de las seculares instituciones judas y sus estudiosos hicieron ms bien lo contrario. Convirtieron al gngster de nueva generacin, al israel, en un icono cultural. En Israel, la cultura del gngster se convirti en la norma. Una y otra vez, los israeles se las han arreglado para elegir a criminales de guerra y genocidas como primeros ministros. Aunque parezca extrao, en las ltimas elecciones, cuando se sentan seguros de que la paz estaba a punto de prevalecer, eligieron un primer ministro no militar. Sin embargo, tan pronto explot esta reciente crisis violenta, Olmert y Peretz apelaron enseguida a las medidas militares definitivas. Probablemente saben muy bien que la arrogancia, la violencia, la brutalidad y la barbarie son la raison d'tre israel.

Por desgracia, hemos de admitir que la profeca de Lvinas no lleg a cumplirse. No solamente los judos han fracasado a la hora de liderar cualquier causa humanitaria colectiva, sino que en nombre del Nunca ms del sionismo global, junto con el grupo de presin israel, nos estn empujando conscientemente a todos a la Tercera guerra mundial. Esta vez en nombre de un enfrentamiento cultural.

La historia: regreso al presente

El historiador puede sugerir que el conocimiento del pasado puede ayudarnos a comprender el presente o incluso servir para salvaguardar el futuro. Por el contrario, yo alegara que cualquier interpretacin del pasado es en s misma un producto directo del discurso del presente. En otras palabras, es nuestro universo simblico actual lo que determina nuestra visin de cualquier narrativa histrica. Hablando en trminos reales, es la actual carnicera acometida por el Estado judo en Beirut y Gaza lo que determinar nuestra visin de la historia juda. La actual brutalidad del Estado judo conllevar ciertamente que la narrativa histrica oficial juda y su predominio en el discurso occidental se derrumben por completo.

Aunque Simn Wiesenthal no estar de acuerdo, la historia no es una mera coleccin de ancdotas espordicas, es decir, de hechos histricos, sino un relato que vincula ancdotas en una narrativa inteligible. La Narrativa Histrica es un mensaje que sobrevive al discurso y al orden simblico actual. Si se considera la cruda brutalidad israel, la narrativa histrica judeocntrica, en la cual los judos son las vctimas, est condenada a la destruccin. Al menos desde el punto de vista dialctico es harto fascinante que la actitud del Nunca ms sea un mecanismo autodestructivo, un precepto judeocntrico histricamente orientado que seala el fin de la Historia Juda.

Sin referirnos al valor de verdad del libelo de la sangre en los cuentos medievales [5]; sin intentar cuestionar si los judos hicieron o no matzos con joven sangre gentil, la creciente cantidad de imgenes de actividades israeles asesinas nos ayuda a darnos cuenta de dnde pueden proceder tales acusaciones. Sin establecer vnculos entre la narrativa histrica con la Segunda guerra mundial ni con los hechos que llevaron a la destruccin de la judeidad europea, es el actual celo asesino israel contra sus vecinos ms cercanos lo que puede arrojar luz sobre la tendencia europea a la brutalidad colectiva de expulsar brutalmente a los judos. Uno puede sentarse ante la televisin y pensar al ver a Beirut en llamas que si es esto lo que esos brbaros le estn haciendo a sus vecinos, ahora entiendo que nadie los quiera de vecinos".

Es preciso mencionar que la sed colectiva de sangre por parte de los judos no es precisamente una invencin sionista. Amos Elon, el autor de uno de los mayores compendios de judos en Alemania, pone a nuestra disposicin un captulo impactante de patriotismo guerrero relacionado con la Segunda guerra mundial. En vsperas de la guerra, Chaim Weizmann, un prominente sionista que fue luego el primer presidente del Estado judo, le confes al embajador britnico en Berln: Al parecer, los intelectuales judos fueron los ms arrogantes y beligerantes de todos los alemanes [6]. Martin Buber, el smbolo icnico del sionismo de izquierdas y del potico y apacible pacifismo judo, no pudo evitar celebrar el comienzo de la matanza global. "No es en la fe, sino en la devocin donde se revela lo divino", dijo aquel profeta del renacimiento cultural judo [7]. Para Buber, seala Amos Elon, la guerra era la sagrada primavera, una purificacin maravillosa a travs de la violencia, l se regode en su pura belleza moral. S, no era Adolf Hitler, sino el adorable sio-pacifista Martin Buber. Pero Buber no estaba solo, pues durante las primeras semanas de la guerra incluso Freud sucumbi a la euforia general: "Estaba ansioso por que llegara el momento de ver marchar triunfalmente las tropas alemanas sobre Pars [8].

Probablemente el ms famoso practicante del odio potico fue el judo Ernest Lissauer con su Himno del odio a Inglaterra:

Te odiaremos con un odio eterno.
Un odio que perdurar y nunca menguar
Odio por tierra y por mar
De quienes llevan coronas y de quienes trabajan con sus manos
Setenta millones unidos como un solo hombre
Unidos en el amor y en las penas
Unidos en el odio a un solo enemigo
Inglaterra.

James W. Gerard, el embajador usamericano en Berln, seal en sus memorias que los judos alemanes se enorgullecan del origen tnico de un himno tan enfermizo. Pero el festn dur poco. Segn Elon, los antisemitas no tardaron en volver el poema contra Lissauer y los judos. Slo los judos son capaces de tal odio. Si esto es as o no, no es algo que yo deba juzgar. Sin embargo, hay algo preocupante en la rpida transicin de algunos judos seculares en guerreros (Wolfowitz, Dershowitz), genocidas (Kissinger, Sharon) y criminales de guerra (Haber, Olmert, Peretz y la sociedad israel). Es muy preocupante porque el judasmo rabnico, a pesar de estar lejos de una visin tica del mundo, no es violento, agresivo ni tampoco sdico.

Aparentemente el israel, que es un judo secular, se las ha arreglado para matar a Dios. Se las ha ingeniado para establecer un derecho civil en lugar de un derecho civilizado, pero de algn modo no pudo derrotar el celo brbaro tribal judo. Al igual que Buber, Freud, Deshowitz, Haber, Wolfowitz y Lissauer, los israeles aman la guerra, estn unidos en el odio de un solo enemigo, los rabes.

El actual judo israel es sin duda alguna un ser moderno, no sigue la Biblia, no practica el judasmo, se deshizo de Dios, pero de una manera lo suficientemente extraa le corta el prepucio a sus bebs varones al cabo de slo ocho das de vida. El judo israel moderno circuncida a su hijo, mutila su joven cuerpo cumpliendo con un primitivo y sangriento ritual tribal, permite que un rabino circuncisor dae a su hijo y luego observa cmo el mismo rabino succiona la sangre del pene de su beb recin nacido. Es evidente que el judo secular moderno puede haber intentado asimilarse con la humanidad, pero fall en su intento. Contina siendo un activo participante de un ritual tribal sanguijulico. No soy antroplogo, no puedo determinar si fue precisamente la cultura sanguijulica lo que convirti a Buber, Haber, Sharon, Peretz, Wolfowitz y Kissinger en sanguijuelas de las masas. Slo s que en mi camino londinense no hay ninguna sanguijuela. Puedo decir que lo percibo como muy seguro. Tengo para m que es bastante posible que una vez que obliguemos o al menos convenzamos a los judos de que dejen de celebrar sus extraos rituales, quiz aprendan a amar a sus vecinos como se aman a s mismos.

Es fundamental que tengamos en cuenta que nuestra imagen colectiva de Hamas y Hezbol como asesinos de masas y locos sanguinarios no es ms que una proyeccin construida por quienes son activos participantes en rituales sangrientos. En trminos lacanianos, el inconsciente es el discurso del otro. En la prctica israel, la inclinacin asesina de los sionistas al referirse a Irn, Siria, Hezbol y Hamas es simplemente leal reflejo especular de las tendencias asesinas sionistas, que no estn reprimidas en absoluto.

El prrafo anterior no es un argumento lgico o analtico. Es simplemente una sugerencia desesperada hecha por un hombre que creci all, en Sin, entre gngsteres narcisistas y sanguijulicos rabinos circuncisores. Es un llamamiento hecho por un hombre que durante muchos aos ha estado intentando llegar al fondo de la nocin de odio. Es un llamamiento hecho por un hombre que soaba con dar un concierto en el Lbano, un pas que visit hace 22 aos como soldado; un pas que fue reducido a polvo, pero que ha pasado las ltimas dos dcadas resurgiendo de sus cenizas, un pas que tena un sueo, un pas que nuevamente est siendo aniquilado por su vecino.

Notas

[1] http://www.sexuallymutilatedchild.org/mohel.htm
La ley juda establece tres fases en toda circuncisin ritualmente correcta: la extirpacin del prepucio, la eliminacin de la mucosa subyacente para exponer el glande por completo y la succin de la sangre, la mtsitsah. Roger V. Pavey. The Kindest Cut of All. Bognor Regis, W. Sussex: New Horizon. 1981, pgs. 87-88.

[2] Por si esto no fuera bastante, tal como Hanna Arendt ya seal en los aos sesenta, el nmero de muertos judos no habra sido tan elevado si los lderes sionistas y los judos locales no hubiesen estado colaborando hasta tal punto con Hitler. Parece ser que los lderes hebreos no aprendieron la leccin, pues en lugar de refrendar el pensamiento pacfico han escogido la conducta brutal. Durante casi seis dcadas el ejrcito israel inflige dolor a los vecinos de Israel.

[3] El ejrcito agresor de Israel se denomina eufemsticamente IDF, es decir, Fuerzas Israeles de Defensa (Nota de los traductores).

[4] Goyim, plural de goy, palabra despectiva hebrea que designa a quien no es judo (Nota de los traductores).

[5] El libelo de la sangre es una fbula medieval en la que se les achaca a los judos el asesinato de cristianos para utilizar su sangre en la elaboracin de los matzos, especie de galletas sin levadura que se suelen comer en la Pascua Juda (Nota de los traductores).

[6] Amos Elon, The Pity of it All, Penguin Books 2004, pg. 318.

[7] Ibid, pg. 319.

[8] Ibid, pg. 318.

Fuente: PeacePalestine

Ver en Tlaxcala

El jazzista y escritor Gilad Atzmon es un ex israel y ex judo que lucha con su arte por la liberacin del pueblo palestino. Vive en el Reino Unido. El lector puede acceder a una amplia muestra de su mundo interior en la entrevista que le concedi en 2005 a uno de los dos traductores de este artculo en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=24333

Brbara Maseda es periodista cubana. Manuel Talens es escritor espaol. Ambos son miembros de los colectivos de Rebelin y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin es copyleft y se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a los traductores y la fuente.



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