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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2006

La olvidada historia de Antonio Seoane, a 70 aos de la guerra civil espaola
El tanguero fusilado por Franco

Susana Viau
Pgina/12

Lleg a Buenos Aires a los cinco aos. Trabaj en el diario La Prensa, fue directivo de la Federacin de Sociedades Gallegas y bailarn de tango. Volvi a su pas como jefe de la guerrilla de Galicia. Aqu, la historia del vecino de San Telmo, fusilado por republicano en el '49. Y el testimonio de su hijo Jorge, ahora de 75 aos.


A las ocho y media de la noche del 10 de julio de 1948, Eduardo Alfonso Cruz, jefe el Servicio de Informacin de la 140 Comandancia de la Guardia Civil, se sent como un parroquiano cualquiera en una de las mesas del Barlovento, el bar ms concurrido de La Corua. Tena la esperanza de ser quien atrapara a "Julin", el jefe de la guerrilla gallega o, como escribi en el parte, de las "partidas de bandoleros que actan en esta regin". Al cabo de un rato, una pareja se aproxim al local. El hombre responda a las caractersticas fsicas de "Julin". En un abrir y cerrar de ojos, los efectivos de la "benemrita" que vigilaban en las inmediaciones rodearon a los dos clandestinos. Comenzaba as un proceso absurdo que iba a culminar en las primeras horas del 6 de noviembre, cuando en el Campo de las Dormideras "Julin" fue colocado frente al pelotn de fusilamiento. "Julin" era en realidad Antonio Seoane Snchez, un espaol llegado a los cinco aos a la Argentina, trabajador del diario La Prensa, directivo de la Federacin de Sociedades Gallegas, bailarn de tango, habitu de un caf de Defensa y Estados Unidos, vecino de San Telmo. Tena 43 aos. Las firmas, las movilizaciones realizadas en Buenos Aires pidiendo la conmutacin de la pena no haban servido de nada.

No fue la nica condena a muerte: con l muri Jos Gmez Gayoso, alias "Lpez", ex comisario poltico de los ejrcitos republicanos y regresado para asumir la secretara general del ilegalizado Partido Comunista de Galicia, direccin poltica de la guerrilla. La joven apresada con "Julin" en el Barlovento era su nuevo amor, Josefina Gonzlez Cudeiro, Fina para sus familiares. Ella permaneci quince aos detenida en las crceles de Alcal de Henares, Burgos y Segovia. Antes, igual que su amante, haba sido brutalmente torturada, colgada de las manos y quemada con cido en los genitales, quiz porque as castigaba la Espaa de la cruz y la espada a la muchacha de izquierdas que acababa de hacerse un aborto con una comadrona de Madrid y practicaba el amor libre.

Fue la hermana de Fina la que a su pedido mand una carta a la madre de Antonio, a Buenos Aires, avisndole de su detencin. Tambin le recomendaba que golpeara todas las puertas, que movilizara todo lo movilizable porque el final del proceso se avecinaba y quedaban pocas esperanzas. Asuncin, la madre de Antonio, una gallega que se haba afincado en San Telmo y alquilaba habitaciones para ayudar a los esculidos ingresos del marido, carpintero y dueo de una carbonera que estaba frente al cine Cecil, sigui al pie de la letra las indicaciones que le llegaron del otro lado del mar. "Pidi incluso una audiencia con Eva Pern para rogarle que intercediera, pero la seora no la recibi -recuerda ahora Jorge, el hijo de Antonio-. Mi abuela era una vieja heroica, que a pesar de su pobreza les dio de comer a muchos compaeros que llegaban de Espaa muertos de hambre."

Jorge cree que la nica depositaria del secreto que rode el viaje de Antonio a Espaa fue su abuela Anunciacin. De l, en cambio, se despidi un da que no alcanza a determinar, con un abrazo y la promesa de mandarlo a buscar muy pronto; tal vez no fuera una mentira, puede que Antonio Seoane pensara, como muchos republicanos entonces, que el final de la Segunda Guerra iba a ser tambin el fin de la dictadura franquista.

Lo cierto es que Jorge no imagin que se sera el ltimo contacto entre ambos. Tena ideas imprecisas acerca de la causa que impulsaba a su padre y a los hombres y mujeres con quienes Antonio se reuna en el local de la Federacin de Sociedades Gallegas. Y le llevara un tiempo descubrir que haba sido recin en 1939 cuando resolvi afiliarse al Partido Comunista de Espaa, una decisin tarda pero no inesperada: estaba inscripta en la atmsfera familiar y en el contacto con los exiliados republicanos.

El expediente que hace unos aos le enviaron desde Galicia le permiti reconstruir un tramo de aquel viaje: tras fallarles los contactos establecidos en Pamplona y en Barcelona, Antonio pidi instrucciones a Buenos Aires y le ordenaron dirigirse a Madrid. Desde entonces utiliz un documento extendido a nombre de Aureliano Barral, ciudadano argentino; su seudnimo en el Ejrcito Guerrillero de Galicia, adonde arrib en el '45, fue "Julin". La comunicacin con la familia se cort. El silencio estaba impuesto por la cerrada clandestinidad y por los aires polticos gubernamentales que, en la Argentina de los '30, los '40 y los '50 no soplaban en favor de la Repblica. La prosa fascista del atestado instruido por la Guardia Civil describira el periplo de manera diferente: "El procesado, que viva en la Argentina, se afili al Partido Comunista Espaol al llegar a la Nacin hermana los refugiados huidos de la zona roja".

Cuestin de honor


Hoy, Jorge admite que el matrimonio de sus padres estaba roto desde haca mucho, pero que pese a todo Saladina Cruz, su madre, comprenda y apoyaba el sacrificio del marido. Era una obrera esclarecida, delegada de la Fbrica Argentina de Alpargatas, "en la poca en que iban a trabajar con sombrero". Y gallega. Fue a ella a quien Antonio le dirigi las cartas fechadas en la "Prisin Provincial, Primera Galera, Celda 6". En una de ellas, le advirti: "Fui detenido el 10 de julio, acusado de ser el jefe guerillero de Galicia. Ya te puedes imaginar lo que esto supone en un Consejo de Guerra sumarsimo. Tena noticias de que este Consejo se llevara a cabo el 7 del corriente, pero hace unos das nos enteramos de que haba sido aplazado para mediados de este mes. No s a qu obedece este aplazamiento. De todas formas, para m esto significa unos das ms de vida. Aunque sobre esto no tengo seguridad ninguna. Perdname la crudeza, pero es que debemos ser realistas. En cuanto a mi estado de nimo, es perfectamente normal, porque esto no me ha tomado de sorpresa y en los ltimos momentos, no te quepa duda alguna, sabr comportarme como lo que siempre creo haber sido. No digo ms...".

En la siguiente, casi en capilla, Antonio explicaba a su mujer: "Los tres (l, Gmez Gayoso y un tercer combatiente, Jos Bartrina) estamos ya aislados, en rgimen de condenados a muerte, salimos una hora al patio, bajo la vigilancia de un oficial; no permiten que nos enven comida de la calle y nos han retirado el papel, pluma, lpiz, etc. El desenlace no es posible preverlo, ya que pudieran existir determinados factores que modifiquen la sentencia. No nos hacemos ilusiones y sin infundados pesimismos prevemos que habr ejecuciones. Cuntas? Lo que est claro es que los altos jefes de la Guardia Civil presionan ferozmente y que han hecho de nuestra ejecucin cuestin de honor. La presin del exterior puede decidir el desenlace de una forma u otra. Sobre esto no creo necesario insistiros. La Argentina, por las relaciones que mantiene con el rgimen de Franco, puede decidir muchsimo. Tenemos confianza absoluta en lo que nuestro P. (partido) y los P. hermanos hagan para movilizar a la opinin democrtica mundial en nuestro favor. Aunque aislados, conocemos el volumen de la campaa de solidaridad".

La muerte, sin embargo, no consegua hegemonizar el texto; el condenado la pona a raya con una vuelta sistemtica a la vida cotidiana: "Y ahora algo de lo nuestro -escriba-. Estoy asombrado con las fotos que me mandis. Francamente te confieso que al verlas me sent viejo y hasta ahora presuma de no serlo. Pero es posible que ya tenga nuera? Vamos, esto s que es para caerse de espaldas! Y qu guapa Elsita! Cuando me contestes dime de qu barrio es y cul es su apellido". La correspondencia, el nico vnculo del reo Antonio Seoane con el mundo exterior, era el producto de un balance solitario. Lo dice de manera explcita en la nota que le dirige a Roberto Gastel, su jefe en la seccin distribucin de La Prensa: "Usted sabe que aunque me he criado en la Argentina, a la que amo como mi segunda patria, en la que reposan los restos de mi padre y residen mi anciana madre, mi esposa y mi hijo, yo he nacido en Espaa (...). Al hacer mentalmente un recuento de los seres por quienes he tenido siempre gran cario y respeto no poda olvidarme de usted, que me ha conocido siendo casi un pibe".

A fines de octubre, el Consejo de Guerra presidido por el teniente coronel de Ingenieros Ramn Rivas Martnez dict para Seoane y Gmez Gayoso (a) "Lpez" la pena capital por el delito de "actividades comunistas". El defensor militar, ms piadoso o ms realista, no haba solicitado el sobreseimiento sino 30 aos de prisin mayor. El 5 de noviembre, el ministro de Ejrcito confirm las sentencias; el 6 se dispuso el envo de un mdico que constatara las muertes, dos atades, los permisos del cementerio para el entierro, requirindose, adems, la presencia del defensor militar, capitn de artillera Jos Lago Vizoso. Se orden, asimismo, que los condenados fuesen entregados a la Guardia Civil, que se hara cargo de ejecutar la sentencia. A las cuatro de la maana, luego de lerseles la resolucin, "Julin" y "Lpez" fueron colocados en capilla. Ambos se haban negado a firmar la notificacin. Una nueva cdula dej constancia de que "a las ocho del da de hoy ha sido ejecutada por fusilamiento la pena de muerte en las personas de los reos Jos Gmez Gayoso y Antonio Seoane Snchez en el Campo de Dormideras de esta Plaza".

El 8 de febrero de 1949, el defensor militar hizo entrega de las pertenencias de Antonio Seoane que, por todo concepto, consistan en una pluma estilogrfica "Parker", un mechero de metal blanco, un reloj de caballero "Omega" con su pulsera, un alfiler de corbata de oro con tres perlas y un sujetador de cuello dorado. Como se ve, ni las medidas excepcionales ni la pena capital estaban reidas con la burocracia.

El ejrcito haba dejado un registro formalmente perfecto de cada uno de los pasos cumplidos, incluso de las parcelas del camposanto en que seran depositados los cuerpos. Un pequeo olvido les hizo omitir que Seoane tena los pies y las manos destrozados y haba adelgazado veinte kilos; que a Gmez Gayoso le haban vaciado un ojo y su cuerpo haba sufrido innumerables ultrajes. Fina le comunic a Asuncin la muerte de su hijo, Antonio Seoane. En la breve esquela y con enorme dignidad le peda que la perdonara si la confesin de la "intimidad" que la haba unido al jefe guerrillero la molestaba y le aseguraba que a travs de "Julin" haba aprendido a quererlos a todos. Con los aos, Fina le entregara en propia mano a Jorge la estilogrfica y el encendedor que haban pertenecido a su padre. Tambin le leg el retrato que, a lpiz, le haba dibujado uno de sus camaradas en la prisin. "Ella y los suyos son nuestra familia ahora", dice Jorge Seoane a Pgina/12.

La figura del tanguero Antonio Seoane, jefe mximo del Ejrcito Guerrillero Gallego, quintaesencia del sacrificio militante, fue olvidada por los argentinos. No se mencionan siquiera los versos que le dedic Rafael Alberti: "A quin nombrar primero?/Nadie es segundo en mi lengua/ cuando es de acero el acero/ Si uno es glorioso, en glorioso/ al otro no hay quien le gane/ Si digo Gmez Gayoso,/ya estoy diciendo Seoane (...) Sangre de Gmez Gayoso/ sangre pura, sangre brava/ sangre de Antonio Seoane (...)/Mar de sangre derramada!". Y si se prefiere un homenaje ms porteo, estn los versos de Ral Gonzlez Tun: "Le prendieron al alba de la lucha/junto a Seoane, el frente de su pueblo,/hijos de la esperanza, honor de Espaa/camaradas del da. Guerrilleros (...) Si cae Gayoso, si Seoane cae,/sus compaeros y sus compaeras,/no doblarn a muerte las campaas/ni le pondremos luto a la bandera". En su departamento de Almagro, Jorge Seoane, el hijo que hoy tiene 75 aos, no reclama homenajes. Su deseo es tan modesto como incumplible: "No me perdono no haber estado con l durante el Consejo de Guerra". Quiz, por esas cosas, no haya reparado en que Antonio Seoane, adems de "Julin" y "Aureliano Barral", se haba rebautizado con un tercer nombre, "Jorge", el suyo.


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