Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Israel embiste al Lbano
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2006

Mapa de ruta para el caos

Marta Tawil
La Jornada


El horror que est viviendo la poblacin libanesa es indescriptible. El ejrcito israel acta con saa contra los civiles y la infraestructura de Lbano, bombardeando redes telefnicas, puentes y arterias que conectan al sur con el resto del pas, asesinando civiles (entre ellos muchos nios), destruyendo viviendas, atacando puestos de observacin de la misin de la Organizacin de Naciones Unidas (ONU). El poder aplastante del ejrcito israel, la ausencia casi total de oposicin poltica interna, el apoyo incondicional estadunidense y la imposibilidad de una accin conjunta de los europeos refuerzan la determinacin del gobierno del premier Ehud Olmert de proseguir su ofensiva esquizofrnica. Como lo demostr recientemente la conferencia de Roma, los principios sobre los que la comunidad internacional interpreta el conflicto no consienten un anlisis constructivo de los acontecimientos actuales y sus consecuencias.

En 1982 Israel invadi Lbano y ocup la capital, Beirut. En el curso de esa invasin lanz miles de toneladas de bombas sobre centros habitados por civiles, la mayor parte de los cuales no tena nada que ver con la Organizacin para la Liberacin de Palestina (OLP). La ocupacin de diversas partes de Lbano continu hasta 2000. Las operaciones militares de envergadura contra el territorio libans -como la de julio 1993 y la de abril 1996- persiguieron el objetivo de explotar las tensiones entre el Estado libans y Hezbollah; ambas se basaron en la destruccin del sur de Lbano para presionar a los gobiernos libaneses (entonces apoyados por Siria) a detener los ataques de Hezbollah en la frontera norte de Israel. El nmero de refugiados libaneses estimado en ambas operaciones fue de ms de 500 mil. El objetivo general era provocar una crisis entre Siria y Lbano y romper su coordinacin bilateral en poltica exterior. En todos estos casos, Damasco desempe un papel central como mediador entre la resistencia chita y los israeles, con el asentimiento de Washington.

Actualmente, Israel y la comunidad internacional (entre comillas) buscan forzar al gobierno libans a aplicar la resolucin 1559, que pide el desarme de Hezbollah, y extraer a Lbano de la zona de influencia siria. Todo apunta a que Israel no trata slo de disuadir o contener a Hezbollah, sino vencerlo y eliminarlo, de acuerdo con las nuevas reglas del juego que impone la estrategia neoconservadora. Esta vez se da el tiro de gracia al sistema de disuasin que haba operado con relativo xito entre Siria e Israel desde 1967. Por su parte, Washington rehsa tratar con los sirios con el fin de impedirles toda influencia o contribucin; las comunicaciones son prcticamente inexistentes desde que George W. Bush retir a su embajadora en Damasco, Margaret Scooby, en febrero de 2005. El presidente estadunidense prefiere mandar a Kofi Annan a hablar con los sirios. La cuestin es que Damasco sabe que la ONU pesa poco en la regin, igual que Europa. No se diga los pases rabes reaccionarios o tteres (a los que contra toda evidencia se les sigue llamando "moderados"), como Egipto, Jordania y Arabia Saudita, cuya credibilidad en la regin es casi nula. Con quien Siria busca negociar es con Estados Unidos. En el pasado (desde 1974) el dilogo que, con sus bemoles, predomin entre Washington y Damasco haba contribuido a propiciar mayor flexibilidad en la poltica exterior siria. Pero los neocoservadores se desviaron de esa conducta diplomtica y han preferido desde los ultimos cuatro aos presionar al rgimen sirio y arruinar la economa del pas. Tanto en editoriales del New York Times como del Wall Street Journal, as como en declaraciones de ex funcionarios estadunidenses como Richard Murphy (ex secretario de Estado para asuntos de Medio Oriente durante la administracin de Ronald Reagan y ex embajador en Siria), se reconoce tcita o explcitamente que el dogma sobre los "estados canalla" ha atado las manos al gobierno de Bush y lo ha llevado a perder progresivamente su margen de maniobra diplomtica en la region.

El drama es que muchos, empezando en la administracin estadunidense, parecen suponer que Israel tiene licencia para golpear a sus enemigos sin importar el costo. Los que denuncian "el uso desproporcionado de la fuerza" del ejrcito israel olvidan cuestionar el derecho mismo de Israel de haber emprendido esta accin militar. Es importante recordar que tanto en el caso del raid de Hamas que llev a la invasin actual de Gaza como la accin del Hezbollah que llev a la agresin contra Lbano se trat de asaltos contra el ejrcito regular israel (secuestro de soldados), no contra los civiles. A los que se indignan de las violaciones de la soberana israel por Hezbollah o Hamas sera til recordar las decenas de violaciones por Israel de la soberana libanesa desde finales de los aos sesenta, las incursiones masivas de mediados de los setenta y principios de los ochenta, las invasiones de 1978 y 1982 y la ocupacin de la capital, los cientos de miles de refugiados, la ocupacin del sur del pas, y despus del retiro en 2000, los asesinatos, los carros bomba, las masacres y las violaciones continuas del suelo y el espacio areo libaneses, por no mencionar la detencin de prisioneros libaneses. Respecto a las violaciones israeles de la "soberana" palestina, la lista sera interminable. Las ejecuciones extraterritoriales y extrajudiciales de lderes palestinos no ha parado desde los aos sesenta. Cerca de 650 mil arrestos han tenido lugar desde 1967, y 9 mil palestinos estn actualmente en prisiones israeles, incluyendo muchos encarcelados antes y a pesar de los acuerdos de Oslo, y muchos otros que Israel no quiere liberar argumentando que tienen "sangre en las manos", como si Tel Aviv tuviera una superioridad moral o un estatus especial cuando va al campo de las reivindicaciones morales.

La conferencia de Roma concluy sin resultado positivo alguno. Ninguna demanda unitaria de tregua, nada de acuerdo sobre los peacekeepers; slo se acord dar luz verde a la ayuda humanitaria. El principio del que se parti es que Hezbollah es el problema. Que Hezbollah en su ataque a la patrulla israel el 12 de julio viol una frontera internacional es incontestable. Pero Hezbollah no es el problema o, en todo caso, no es el nico ni el principal. Ademas, la idea de que Hezbollah puede de alguna forma ser removido de Lbano es una fantasa. Hezbollah es un movimiento local, con una base chita slida que ve en esa organizacin su principal apoyo. A diferencia de los palestinos durante la guerra civil libanesa, sus miembros no podrn ser eliminados o evacuados en un barco a Tnez.

Al tercer da de la guerra de Israel contra Lbano, el primer ministro libans, Fouad Siniora, declaraba que la situacin actual de su pas "es ms grave que en 1982, 1993 o 1996". Es sin duda una cruda irona que durante casi dos aos tanto la Unin Europea como Estados Unidos aprovecharon todo momento para expresar su apoyo incondicional a un Lbano libre del terrorismo (entre comillas) de Siria. Pero ahora, como en el pasado, se constata que el terrorismo de Estado de Israel avanza con el favor de unos y la irresolucin de otros. El resultado de la invasin militar israel de 1982 fue el nacimiento del Hezbollah. Quines sern los enemigos (entre comillas) de maana?





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