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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2006

La prensa dominante ya ha dictado sentencia
Damasco, Tehern y el Hezbollah en el banquillo de los acusados

Red Voltaire


La prensa dominante aborda la ofensiva israel en el Lbano dando por seguros dos aspectos sin embargo dudosos. Por una parte considera que los soldados detenidos por el Hezbollah fueron secuestrados en territorio israel y no hechos prisioneros en suelo libans; por otra, estima que la ofensiva tiene como objetivo liberar a los soldados y destruir el Hezbollah. Sus columnas priorizan a los dirigentes israeles o a sus voceros tradicionales para exponer su versin de las causas de la guerra.

Las informaciones de los grandes medios son diferentes segn la lengua del pblico al cual se dirijan. As, en su versin en rabe, el sitio web de la BBC da detalles de las posiciones del Hezbollah al dar la palabra a Hassan Nasrallah, pero se abstiene de hacerlo en la versin en ingls del mismo sitio.

Se detallan las prdidas civiles israeles, pero apenas se mencionan las prdidas militares, de forma que la muerte de civiles no aparece como un terrible efecto colateral, sino como un crimen de guerra.

Ignorancia y propaganda se mezclan para la dar la impresin de un enfrentamiento entre judos y cristianos, por una parte, y musulmanes por otra. As, el pblico no est informado sobre el acuerdo en el Lbano entre el general cristiano Michel Aoun y el Hezbollah musulmn, o se le asegura que el Hezbollah ataca la ciudad cristiana de Nazaret cuando esta es musulmana en sus tres cuartas partes.

Aunque desarrollando un anlisis idntico al de sus colegas anglosajones, los peridicos franceses Le Monde y le Le Figaro se diferencian al dar la palabra al primer ministro libans Fouad Siniora, en entrevistas publicadas con dos das de intervalo, en las que este pide un cese al fuego inmediato con el apoyo de la comunidad internacional. Adems plantea el problema de los soldados israeles capturados al mismo tiempo que el de los detenidos libaneses en Israel. En la entrevista de Le Monde, el Primer Ministro deja entender que, para l, Israel es un mayor problema para el Lbano que el Hezbollah, aunque la pregunta del periodista lo lleve a decir lo contrario. Fue ms explcito an en la entrevista concedida a Le Figaro en la que afirma que organizar el desarme del Hezbollah y la recuperacin del control de todo el territorio libans cuando el ejrcito israel evacue las granjas de Chebaa. El Primer Ministro critica el apoyo estadounidense a Israel y se muestra agradecido por la ayuda francesa.

En todos los dems lugares la palabra es monopolizada por los dirigentes israeles y sus voceros.

En el Boston Globe, el cnsul general israel en Nueva Inglaterra, ex encargado de Relaciones Pblicas del ministerio israel de Relaciones Exteriores, Meir Shlomo, se hace cargo de la defensa de su pas. Asegura que los hechos de Gaza y el Lbano estn relacionados y que las acciones israeles son nicamente una respuesta legtima a la violencia de Hamas y del Hezbollah.

El autor estima adems que ambos conflictos muestran que la retirada de los territorios no sirve de nada ya que ni en el Lbano ni en Gaza se ha detenido la violencia. Esta afirmacin tergiversada es una nueva constante de la propaganda de Tel Aviv con vistas a preparar a la opinin pblica para una reocupacin de Gaza.

Finalmente, retomando un argumento internacional que funciona bien, asegura que Hamas y el Hezbollah no estn movidos por intereses, sino por su odio a Israel.

El clich colonial de la impotencia, la ira, la envidia y el odio intrnsecos de los rabes frente a Occidente en general y a Israel en particular es abundantemente esgrimido en la prensa occidental por los editorialistas israeles, especialmente en el Jerusalem Post, rgano de prensa cercano al Likud, donde el editorialista Barry Rubin o el Dr. Schlomo Avineri afirman que Israel acta en inters de los rabes al destruir un Hezbollah del que son incapaces de deshacerse por s mismos.
Sin retomar en su totalidad el clich de partida, Amos Oz, escritor israel y miembro fundador del movimiento pacifista israel La Paz Ahora propone una variante paternalista de este razonamiento. Teniendo en cuenta el apoyo de Egipto, Jordania y Arabia Saudita, escribe en Le Figaro y en Los Angeles Times que se trata de una guerra entre las democracias y los pases rabes encauzados por el buen camino, por un lado, y, por el otro, los fanticos chitas (Irn, Siria y el Hezbollah).

Por su parte, los neoconservadores olvidan sus recientes crticas a la administracin Bush para aplaudir la accin israel y llamar a un retorno a la lnea dura contra Siria e Irn.

El redactor jefe de la revista de referencia de esta corriente y fundador del Project for a New American Century, William Kristol, entrega en el Weekly Standard un vibrante homenaje a la accin de Israel contra el Lbano. Mediante una serie de analogas dudosas, llega a la conclusin de que el ataque israel es slo una batalla en la larga guerra que libra el islamismo, al que vincula a la Siria baasista y laica y a Irn, contra la civilizacin democrtica. Asegura que no se trata de una guerra israelo-rabe ms, que prolonga sesenta aos de combates, sino de un conflicto de valores. Retomando la analoga habitual entre islamismo, nazismo y comunismo, reitera que el islamismo podra llegar a ser tan peligroso como los dos movimientos totalitarios si se le deja desarrollar y, para impedir este desarrollo, no ve otra solucin que la de cambiar los regmenes de Irn y Siria.

En ese mismo sentido abundan los dems halcones estadounidenses.

En el Washington Times, el coordinador de los halcones, Frank J. Gaffney Jr., expresa que ahora no hay ya refugio para los terroristas: no deben hacerse ms concesiones territoriales a los palestinos (?) y no debe permitirse que encuentren refugio ms all, lo que justifica, segn la lgica del autor, un ataque contra Siria e Irn. Pide una renovacin de la doctrina Bush y el cese de las negociaciones.

En su crnica del Washington Post->http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/07/18/AR2006071801379.html], el psiquiatra neoconservador Charles Krauthammer considera que exista un consenso internacional para el desarme del Hezbollah, pero nadie se atreva a iniciar el trabajo. El Hezbollah cometi el error de atacar a Israel y la respuesta permitir eliminar el movimiento e iniciar una dinmica.
Excepcionalmente en Los Angeles Times, el director del Middle East Forum, Daniel Pipes, fiel a su orientacin extremista, teme que Ehud Olmert no llegue lo suficientemente lejos y renuncie al objetivo que l asigna a la accin israel: la destruccin de Hamas y del Hezbollah. As, pide a la administracin Bush que presione a Tel Aviv para que contine su ofensiva hasta la realizacin de estos objetivos y se dirija a continuacin hacia Irn.

Acompaando este movimiento editorial, los tradicionales camuflajes rabes de los neoconservadores muestran su aprobacin. El Wall Street Journal da as la palabra a un bloguero iraqu, Mohammed Fadhil quien asegura que la accin de los Estados Unidos en Irak debe servir de modelo para toda la regin y que ahora hay que volverse hacia Tehern, acusado tanto de los problemas en el Lbano como en Irak.

Farid N. Ghadry, cofundador del Reform Party of Syria, financiado por la National Endowment for Democracy, pone a Siria en la mirilla en el Washington Times.

La mayor parte de los editorialistas de la prensa dominante, sin presentar pruebas, acusan a Damasco o a Irn de haber organizado conscientemente esta crisis y de ser responsables del drama libans.

Con cierta sorpresa, y una dosis de decepcin, encontramos entre los acusadores a Robert Fisk, periodista de The Independent. Sin brindar otras justificaciones de lo que dice a no ser la preparacin del Hezbollah, asegura que este acta por cuenta de Siria y que habra sido el propio presidente Bashar El Assad quien habra pedido al Hezbollah que secuestrara a los soldados para provocar el caos. Sin embargo, el periodista teme un mal clculo de Damasco que podra ser tambin un objetivo para Israel, lo que llevara a una escalada regional.

En el otro extremo del espectro poltico, el editorialista conservador australiano Greg Sheridan, comparte este punto de vista y afirma en The Australian que la accin israel est justificada en s, aunque se equivoca de objetivo, pues debera haber atacado a Siria, y no habla de Irn, pues el momento no es propicio.

En definitiva, es Irn el objetivo meditico priorizado.

Beneficiado con la difusin de su tribuna por parte de Project Syndicate, el analista del Pentgono y del Center For Strategic & International Studies, Edward N. Luttwak, asegura en el Jerusalem Post y en el Taipei Times que Irn provoc esta crisis para escapar a las sanciones internacionales y provocar una contra-candela. Afirma que Irn corrompi a Hamas y hace valer sus vnculos jerrquicos con el Hezbollah para llevar un ataque en dos frentes. Considera que la respuesta israel es legtima y que permitir aislar al Hezbollah.
Este punto de vista es compartido, entre otros, por el analista David Ignatius en el Daily Star, de Beirut, por el ex embajador israel, Dore Gold, en el Daily Telegraph o por el ensayista Bernard-Henri Levy en Le Point, quien ve en este caso una prueba ms de la existencia de un movimiento fascislamista.

Sin embargo, esta unanimidad oculta un aspecto importante: Israel se est lanzando a un conflicto que no puede ganar. Los medios de que dispone no permiten al ejrcito israel vencer una resistencia nacional que el ejrcito estadounidense no logra controlar en Irak.
Esto alarma al presidente del American Jewish Congress, Henry Siegman, defensor tradicional de Israel, quien en el semanario britnico The Observer y en el diario australiano The Age muestra su preocupacin por los medios con que est actuando Israel. No cree que la accin actual del ejrcito israel pueda afectar en algo al Hezbollah como organizacin y teme por el contrario que Israel sea arrastrado por la ola de desestabilizacin regional que provoca. Considera que no se debe mezclar la violencia en Gaza, fruto de la ocupacin, y lo que sucede en el Lbano, por lo que acusa al Hezbollah.
En la misma cuerda, el escritor israel David Grossman afirma en Libration y en The Guardian que Israel no puede vencer al Hezbollah de esta forma y teme un desmembramiento del Lbano.

No queda espacio en la prensa occidental dominante para los opositores tradicionales a la poltica israel. Adems, pocos son los que hacen un anlisis estratgico de la situacin, prefiriendo, como el profesor Saree Makdisi en Los Angeles Times, lamentar los daos a su pas.

El ex consejero de Geoff Hoon cuando este era ministro de Relaciones Exteriores de Tony Blair, David Clark, saca conclusiones bien diferentes en The Guardian. Para l, es evidente que Israel no desea la paz en el Medio Oriente y que la ausencia de interlocutor rabe para la paz es slo un pretexto que le permite hacerse de ms territorios mediante la fuerza. Va ms lejos y asegura que a los pases occidentales les interesa que la regin sea pacificada y que por lo tanto tienen objetivos diferentes. Pide que los pases occidentales apoyen a Mahmud Abbas y obliguen a Israel a aceptar un plan de paz sin explicar, sin embargo, hasta dnde puede llegar la obligacin.

En la prensa rabe, evidentemente, el tono es bien diferente.

As, Abdel Bari Atouan, redactor jefe de Al Quds Al Arabi se indigna contra el punto de vista de los dirigentes occidentales y especialmente contra el plan de Kofi Annan, equivalente a una rendicin incondicional del Hezbollah. Es de la opinin de que el contexto israelo-libans justifica totalmente la captura de soldados israeles. Mostrando un optimismo que podramos considerar fuera de lugar teniendo en cuenta lo que sufren los libaneses, el periodista palestino estima que la ofensiva israel colocar a los dirigentes rabes frente a su responsabilidad lo que reactivar la resistencia al rgimen sionista.
El analista poltico de Alhayat, Abdelwahab Badrakhan, considera que la accin israel ha sido decidida en Washington y que el plan conjunto de Israel y Estados Unidos es hacer del Lbano un protectorado israel. Sin embargo, no considera que, a pesar de la presin de los neoconservadores, Tehern o Damasco estn amenazados por este conflicto.

No es la opinin del ministro sirio de Informacin, Mohssen Bilal, quien asegura en el diario catar Raya, que su pas est listo para responder a una ofensiva israel.




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