Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2006

El nio gris

Horacio Verbitsky




La imagen del nio gris me asediar mientras viva, como ocurre con una del Holocausto en la que un chico de cinco o seis aos, arreado rumbo a la solucin final nazi a punta de ametralladora, camina con las manos en la nuca y mira con estupor a la cmara. Es decir a mis ojos.

El nio gris no mira. Sus ojos estn cerrados. Un hombre lo lleva en andas, en posicin vertical. Slo unos fluidos que gotean de su nariz y de su boca indican que no se trata de una escultura. Cada partcula de su cuerpo y de sus ropas estn cubiertas con el polvo de la mampostera del edificio que se derrumb sobre l en Qana, acaso la ciudad bblica en la que Jess hizo el trueque milagroso de agua en vino durante la celebracin de una boda. Pero hoy se celebran funerales y no hay milagro que pueda despertar de un sueo espantoso a esa criatura y a quienes vimos su foto.

El doble mensaje del descargo posterior es un anecdtico agravante: mientras el gobierno israel niega haber sabido que en ese edificio hubiera civiles refugiados, un videoclip que hacen circular por Internet sus organizaciones de apoyo muestra una toma area de un supuesto camin lanzador de cohetes que luego de cumplida su tarea estaciona en el garage de una casa. Con tal inteligencia, sus aviones atacaron un camin frigorfico que cargaba verduras y liquidaron a los campesinos que las haban cultivado.

La secuencia flmica de propaganda israel es tan confusa como la que Colin Powell present en las Naciones Unidas para demostrar que Irak posea armas prohibidas y que el propio ex Secretario de Estado termin por reconocer como falsa. Pero letreros en hebreo e ingls explican cada cuadro hasta llegar a la conclusin de que si los agresores se refugian entre civiles es legtimo masacrarlos. No es as. Semejantes medios descalifican cualquier fin. Ninguna meta vale la pena de ser alcanzada a ese precio, ninguna ofensa previa lo justifica, cuando ningn peligro corre hoy la existencia de Israel.

Este horror insoportable fue planificado a lo largo de aos. Es parte de una campaa que comenz en octubre de 2001 con los bombardeos y la invasin estadounidense en Afganistn. Prosigui en junio de 2002 cuando Bush formul la doctrina del ataque preventivo y dijo que la nica estrategia posible era golpear primero, enfrentar las peores amenazas antes de que se concreten.

Millones de toneladas de bombas fueron arrojadas preventivamente sobre Irak a partir de marzo de 2003 pese a la evidencia de que no haba relacin entre su gobierno y la organizacin saudita que en setiembre de 2001 atac los smbolos del poder militar y financiero en Washington y Nueva York. Cuando se demostr que en Irak tampoco haba armas de destruccin masiva, Estados Unidos cambi de excusa: se trataba de llevar la democracia a ese pas y de remodelar el mapa de Medio Oriente.

En abril de 2003 se difundi la denominada Hoja de ruta estadounidense. Corolario de la doctrina de la guerra preventiva, ese plan se desentiende de la ocupacin israel de Cisjordania, Gaza y Jerusaln Oriental y centra sus propuestas en el combate a la violencia palestina, concebida casi como una esencia, un argumento ontolgico sin relacin con el sufrimiento de un pueblo expulsado hace ms de medio siglo de su tierra.

Consecuencia de todo ello fue el desconocimiento de la autoridad ejercida por Yasser Arafat, en procura de establecer un nuevo gobierno palestino que acte con decisin contra el terror y tenga voluntad de construir una democracia activa basada en la tolerancia y la libertad, segn la Hoja de Ruta. A ello sigui el sitio y demolicin a las oficinas de la Mukataah en Ramalah, donde el lder histrico de la causa nacional palestina sobrevivi meses sin luz y con escasos alimentos, y por ltimo su misteriosa muerte debida con alta probabilidad a un deliberado envenenamiento.

Lejos de allanar el camino hacia una negociacin de paz, la desaparicin de Arafat la hizo cada vez menos probable. El creador de Al Fatah y la OLP no slo haba luchado por independizar de Israel a su pueblo. Tambin busc liberarlo de la tutela de los reaccionarios gobiernos rabes con los que prefera entenderse Israel.

El desprecio y el aislamiento al que Israel someti a la dbil presidencia de Abu Mazen, que sucedi a la de Arafat, condujo en enero de este ao a la victoria electoral del partido islmico de la resistencia, Hamas, vinculado con Irn. No se entiende por qu ese resultado caus tanta sorpresa, si la anterior invasin israel al Lbano provoc el surgimiento del tambin islmico movimiento Hezbolah, bajo control sirio.

Hamas y Hezbolah son, adems, dos organizaciones confesionales, a diferencia del movimiento laico e independiente que lideraba Arafat. Pero las bancas que ambos movimientos ocupan en los gobiernos libans y de la Autoridad Palestina las ganaron en comicios libres. Desde que asumi el nuevo gabinete palestino, Israel le neg el agua y la sal y en el comienzo de la ltima ofensiva arrest a sus ministros y demoli sus sedes, para demostrar que la democracia es un lujo que no se pone al alcance de cualquiera. La Argentina conoci hace medio siglo esa ilustrada concepcin de la democracia slo para los democrticos, que no suelen coincidir con las mayoras, en consecuencia proscriptas y reprimidas hasta la desesperacin.

La necedad de la dirigencia juda argentina, que ofreci su tribuna al embajador de Israel para que justificara la brutal violacin de su pas al derecho internacional humanitario y de los derechos humanos la emparenta con el lobby judo de los Estados Unidos, que ha contribuido a impedir cualquier acuerdo negociado entre los pueblos de Israel y Palestina. Para mayor irrisin ese acto provocativo se realiz a pocos metros de la esquina de Palestina y Estado de Israel, que simboliza la afectuosa convivencia entre las colectividades rabe y juda, sin igual en el mundo.

Todos deberamos cuidarla como el precioso capital que es y que el menemismo malvers como tantos otros bienes sociales. En el aniversario del atentado contra la AMIA, esa misma conduccin no tuvo mejor idea que reclamar la ruptura de relaciones con Irn, como si los dos bombazos de la dcada anterior no le hubieran bastado para aprender la virtud de la prudencia.

Cuesta creer que las maquinarias militares y de inteligencia ms sofisticadas del mundo obtengan resultados tan contrarios a los que declaran perseguir. Por torpeza o por clculo, los misiles estadounidenses e israeles siembran teocracias que desplazan a gobiernos laicos, ya sean dictactoriales como el de Saddam Hussein o relativamente democrticos como los del Lbano y la Autoridad Palestina.

Las rplicas de Hamas o Hezbolah, ya sean bombas humanas o cohetes (mal)guiados, son tan insignificantes en proporcin que es ridculo establecer cualquier equivalencia. Pero tambin recaen sobre los civiles. La guerra pasa a ser un estado permanente y del resto del mundo slo se reclama que se habite al martirio de los nios grises.

Para eso no cuenten conmigo. Detener la mano asesina es un imperativo categrico



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