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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-08-2006

Amin, Wallerstein, Arrighi y Frank
Por qu (re)leer las teoras del sistema mundial capitalista?

Rmy Herrera
Revista Laberinto


Introduccin

Aunque las estructuras nacionales del capitalismo funcionan y se reproducen localmente gracias a un mercado domstico en el que las mercancas, el capital y el trabajo son mviles y a un conjunto de aparatos estatales que le corresponden, lo que define sin embargo al sistema mundial capitalista es la dicotoma entre la existencia de un mercado global, integrado en todos sus aspectos salvo el laboral (limitado por una casi inmovilidad internacional), y la ausencia de un orden poltico nico a escala mundial, que fuera ms all de una pluralidad de instancias estatales gobernadas por el derecho internacional pblico y/o las relaciones de fuerza basadas en la violencia. Los tericos del sistema mundial capitalista reflexionan sobre las causas, los mecanismos y las consecuencias de esta asimetra en la acumulacin del capital, en trminos de relaciones desiguales de dominacin entre naciones y de explotacin entre clases. stos han elaborado una teora global que tiene como objeto de estudio y que propone como concepto el mundo moderno, entendido como entidad concreta socio-histrica que forma un sistema, as como un conjunto (el susthma griego), estructurado por relaciones complejas de interdependencia y por varios elementos de una realidad que se convierte en una totalidad coherente y autnoma que les otorga su lugar y su significado.

Entre los representantes de esta teora destacaremos cuatro autores principales: Samir Amin, Immanuel Wallerstein, Giovanni Arrighi y Andr Gunder Frank. Es intil intentar elaborar una posicin comn a partir de sus trabajos, ya que sus reas de investigacin son muy amplias y sus fuentes de inspiracin son distintas, pero es evidente que sus teoras cientficas tienen un origen comn: de referencias histricas (los conceptos marxistas fundamentales e incluso la economa-mundo del historiador francs Fernand Braudel o la visin jerrquica de centro y periferia); de premisas metodolgicas (un modelo de explicacin holstico, un anlisis estructural, la combinacin teora e historia...); de ambiciones intelectuales (una representacin global de los fenmenos, el intento de unir economa, sociedad y poltica...); y de objetivos polticos (la crtica radical de los daos mundiales provocados por el capitalismo y la hegemona estadounidense, una visin mundial, el estudio de una sociedad post-capitalista...).

En estas condiciones, es difcil situar a estos tericos inclasificables en el marxismo, puesto que cada uno de ellos parece crear su propia categora sui generis. Amin siempre se ha considerado y se considera marxista, pero su obra se nutre con espritu crtico de las teoras del imperialismo, as como de los trabajos pioneros sobre el subdesarrollo, como el de Ral Prebisch o, en menor medida, el de Franois Perroux, y se aleja claramente del corpus ortodoxo marxista. Wallerstein en la lnea de Fernand Braudel y de la Escuela de los Annales, influenciado tambin por la teora de las estructuras disipativas de Ilya Prigogine propone una lectura tan libre del marxismo que es mejor considerarlo como un sistemista. Por lo que se refiere a l, Giovanni Arrighi pertenece a la escuela marxista de sociologa historica del sistema mundial. En cuanto a Andr Gunder Frank, cercano a los escritos de Paul Baran sobre la economa poltica del crecimiento y a ciertos estructuralistas latinoamericanos, se le suele considerar un dependentista radical. Sin embargo, sus investigaciones, muy influenciadas por el marxismo aunque tambin por otras corrientes, le han conducido al anlisis del sistema mundial.

La herencia de Marx

De todas las herencias intelectuales que reivindican los tericos del sistema mundial capitalista, ya sean neomarxistas o no, hay que destacar como principal fuente de inspiracin la obra de Marx. Aunque no se pueda atribuir a Marx una teora completa del sistema mundial, ste contribuy enormemente en su desarrollo al establecer las bases tericas y al alentar las reflexiones contemporneas de esta corriente, debido a la riqueza de las problemticas que plantea y a las implicaciones que traza. Por lo tanto, creemos que es necesario y enriquecedor estudiar dicho autor antes de presentar las teoras ms destacadas del sistema mundial.

Marx, al criticar el mito de la infalibilidad de otro Sistema, les abri un nuevo camino. Destroz la filosofa hegeliana salvo la eficacia del mtodo dialctico durante el largo trabajo de elaboracin del materialismo histrico (primera ruptura temprana con Hegel [1843-1845]), y al abandonar la visin de un desarrollo histrico a partir de una lnea universal que va desde el mundo oriental a la civilizacin occidental, en un esfuerzo por alejar al marxismo de todo intento economicista-evolucionista-determinista (lo que debe interpretarse en mi opinin como una segunda ruptura con Hegel, que tiene lugar en las ltimas investigaciones de Marx [1877-1881]).

El anlisis que lleva a cabo Marx de la acumulacin del capital y de la proletarizacin de los trabajadores convierte al capitalismo en el primer modo de produccin mundial en oposicin, por la mundializacin, a todos los modos de produccin precapitalistas; la tendencia a crear un mercado mundial est incluida en el mismo concepto de capital[1]. El punto de partida del capitalismo es el mercado mundial, que se establece con la generalizacin de la mercanca y a travs del enfrentamiento del capital-dinero con otras formas de produccin diferentes al capitalismo industrial. De la acumulacin primitiva a la expansin colonial, la gnesis del capitalismo, aunque se site geogrficamente en Europa occidental e histricamente en el siglo XVI, no pertenece nicamente al continente europeo, ya que si el espacio de reproduccin de la relacin capital-trabajo se considera mundial, y no slo nacional, las sociedades extra-europeas se encuentran violentamente en la contemporaneidad del capitalismo.

Las aportaciones tericas de Marx no pueden por tanto, en nuestra opinin, reducirse a las afirmaciones de las fuerzas motrices: i) del proletariado industrial occidental en los procesos capitalistas (por la produccin de plusvala del esquema AMA y de la reproduccin ampliada); ii) de los pases capitalistas en el triunfo de la revolucin y de la construccin del comunismo (lo que conlleva a asimilar el capitalismo al progreso, aunque los individuos y los pueblos se vean obligados a deambular por la sangre y el barro, la miseria y la degradacin[2], pero in fine un progreso de la civilizacin burguesa que conlleva dolorosamente todas las contradicciones del capitalismo); iii) del capital industrial y de la esfera de la produccin en la identificacin del lugar de explotacin y del verdadero capitalismo.

En los escritos que conforman su obra central, precedentes o posteriores a la publicacin del primer libro del Capital, Marx ofrece, repitmoslo, no una teora, sino los elementos constitutivos de un pensamiento social del sistema mundial. Entre ellos, se presentan matices prudentes que relativizan las afirmaciones que pudieran prestarse a confusin (el de te fabula narratur ![3] por ejemplo), as como incertidumbres que quedan abiertas en mbitos poco explorados por las ciencias sociales (en particular, la evolucin del obcina ruso). Destacamos los cinco elementos siguientes que se articulan en torno al eje del mercado mundial.

Elemento 1. La constatacin de Marx de una superposicin de las relaciones de dominacin de las naciones y de explotacin de clases (Discurso sobre el levantamiento polaco de 1830 [1847], Discurso sobre el libre comercio [1848]), es lo que hace ms difcil la lucha de clases, en esencia internacional pero nacional en realidad, as como la constatacin de un proletariado dividido estructuralmente a partir de un criterio de nacionalidad (Carta a Kugelmann [1869], Carta a Engels [1869]); hasta tal punto que llega incluso a afirmar que la revolucin en Irlanda, donde confluyen aspectos coloniales y nacionales, constituye el prembulo de todo cambio social en Inglaterra (Carta a Meyer y a Vogt [1870], Carta de Engels a Kautsky [1882]). Sin embargo, dicha afirmacin no la aplican ms all del caso irlands ni Marx (en Argelia: Bugeaud en The New American Encyclopaedia [1857]), ni Engels (en Egipto: Carta a Bernstein [1882])[4].

Elemento 2. Marx destaca y repite la determinacin de toda organizacin interna de los pueblos por el mercado mundial, su divisin del trabajo y su sistema interestatal (Carta a Annenkov [1846], Crtica del programa de Gotha [1875]), que obliga a partir de leyes que rigen de forma conjunta las estructuras productivas de las naciones oprimidas destruidas por la colonizacin a regenerarse a travs de una especializacin rigurosamente conforme con los intereses metropolitanos dominantes (La Dominacin britnica en la India en el New York Daily Tribune [1853])[5]. Dichas naciones sufren por una parte el desarrollo, y por otra el subdesarrollo del capitalismo. Pero Marx no rechaza totalmente la idea de progreso a travs del capitalismo (Manifiesto comunista [1848], artculos dedicados a los Estados Unidos en Nouvelle Gazette Rhnane [1850] y Die Presse [1861]).

Elemento 3. Marx explica de nuevo que el Estado en Inglaterra est al servicio de los intereses de la burguesa industrial porque ese demiurgo del cosmos burgus ha conseguido conquistar el mercado mundial y se presenta como el corazn capitalista que exporta sus crisis al resto del mundo y amortiza sin embargo las revoluciones polticas que tienen lugar en el continente europeo (Las Luchas de clases en Francia [1849]). Marx establece la conexin entre la estructura social nacional y la dimensin internacional a travs de la figura (abstracta-concreta) del mercado del mundo y el sistema de los Estados (Revolucin en China y en Europa en el New York Daily Tribune [1853])[6], pero no ofrece los conceptos necesarios para estudiar a la misma vez las dinmicas nacionales e internacionales del sistema.

Elemento 4. Adems, Marx reconoce la similitudes entre ciertos modos de explotacin con el proletariado industrial precisamente se refiere a la pequea agricultura (El dieciocho de Brumario de Luis Bonaparte [1852]), que la extraccin de la plusvala es posible incluso sin subordinacin (subsumpcin) formal del trabajo al capital (Captulo indito de los Manuscritos de 1861-1863) y que la esclavitud del sistema de plantacin para el mercado mundial en los Estados Unidos tiene que ser considerada una condicin necesaria de la industria moderna (Libro III de Capital) as como productora de plusvala desde su integracin en el proceso de circulacin del capital industrial por el mero hecho de la existencia del mercado como mercado mundial (Libro II de Capital). Igualmente se aplica a otras formas de relacin no asalariadas como aquellas que rigen los coolies chinos y los ryots indios, por ejemplo.

Elemento 5. En ltimo lugar, rechaza expresa y categricamente toda teora histrico-filosfica impuesta fatalmente a los pueblos, cuales sean sus circunstancias histricas (Carta a Mikhalovski [1877])[7] y sabe aprehender de manera dudosa pero tangible, historias singulares, es decir, evoluciones no lineales y no mecnicas de formaciones sociales que deben considerarse como combinaciones de modos de produccin y que hay que diferenciarlas en funcin de sus medios histricos (Grundrisse [1857-1858], Contribucin a la crtica de la economa poltica [1859]). Marx acepta por lo tanto plantearse otras transiciones hacia el socialismo diferentes al largo y sangriento calvario de la va capitalista; aunque en el caso de Rusia lo acepta bajo condiciones estrictas como la de incorporar los logros positivos elaborados por el sistema capitalista occidental (Borradores y carta a Vra Zassoulitch [1881])[8].

A menudo, estas afirmaciones que formula Marx por precaucin y deseando elaborar una teora ms compleja han podido confundir a numerosos marxistas (cuando no han cado en el olvido pura y simplemente), pero debemos tener en cuenta que gracias a la indeterminacin de las sucesivas comparaciones, existe la oportunidad de que surjan reflexiones que sean susceptibles de renovar profundamente el marxismo para que siga siendo un teora en consonancia con la evolucin real del mundo, para que ofrezca la posibilidad de transformar revolucionariamente el mundo.

Samir Amin

En la contribucin cientfica de Samir Amin, destaca que el capitalismo como sistema mundial es diferente al modo de produccin capitalista a escala mundial. La pregunta que articula su obra consiste en saber por qu la historia de la expansin capitalista se identifica con una polarizacin a escala mundial entre formaciones sociales centrales y perifricas. Su respuesta aspira a estudiar la realidad de dicha polarizacin en su totalidad para integrarla en el anlisis de sus leyes en el marco del materialismo histrico, esforzndose a la vez por combinar teora e historia y aunar los campos econmico, poltico e ideolgico. La unidad de anlisis necesaria para comprender los problemas principales de la sociedad es el sistema mundial objeto posible de un estudio cientfico holstico y coherente a esta escala y no las formaciones sociales locales que la componen. Para este autor, la polarizacin es inmanente al capitalismo mundial y se interpreta como el producto moderno de la ley de la acumulacin a escala mundial ley cuya explicacin no puede reducirse a la extensin al mundo de la teora de la acumulacin en el modo de produccin capitalista[9].

Aunque Amin sita la totalidad de sus escritos en la perspectiva metodolgica del marxismo, se aleja de ciertas interpretaciones que han prevalecido en esta corriente de pensamiento durante aos. Su originalidad estriba en que rechaza una lectura de Marx que admita que la expansin capitalista homogeniza el mundo al crear un mercado global integrado en tres dimensiones (mercancas, capital, trabajo). Puesto que el imperialismo saca las mercancas y el capital del espacio nacional para conquistar el mundo limitando a los trabajadores al marco nacional, nos encontramos con un problema de reparticin de la plusvala a escala mundial. El funcionamiento de la ley de la acumulacin (o de la pauperizacin) no se haya en cada subsistema nacional, sino a escala mundial. Amin es hostil a todo tipo de evolucionismo y rechaza una interpretacin economicista del leninismo que al subestimar la gravedad de las implicaciones de la polarizacin, plantee la transicin en trminos inadecuados: si los centros no reflejan la imagen de lo que sern en el futuro las periferias y slo se entienden si se estudia el sistema en su conjunto, el problema de stas no consiste en la recuperacin (desarrollo prioritario de las fuerzas productivas que reproduce los caracteres inherentes del capitalismo), sino en la construccin de otra sociedad. Segn Amin, la inspiracin del maoismo, puesto que es volver a Marx verdaderamente, ofrece elementos para llevar a cabo una reflexin sobre las posibilidades de hacer otra cosa, de transformar el mundo[10].

Por lo tanto, considera que el subdesarrollo es el producto de la lgica polarizante del sistema mundial y constituye el contraste de los centros-periferias a travs de un ajuste estructural permanente de las periferias a las exigencias de expansin del capital de los centros lgica que ha impedido a las economas perifricas desde el principio, dar el salto cualitativo que representa la creacin de sistemas productivos capitalistas nacionales, industriales y autocentrados, construidos por la intervencin activa del Estado burgus nacional. En esta ptica, dichas economas no se presentan como segmentos locales particulares del sistema mundial, sean o no subdesarrolladas (ni mucho menos como sociedades atrasadas), sino como proyecciones de ultramar de las economas centrales, ramas no autnomas y desarticuladas de la economa capitalista lo que excluye todo tipo de circulacionismo. La organizacin de la produccin de las periferias se ha elaborado para acumular capital central en el marco de un sistema productivo que alcanza el nivel mundial en la actualidad y traduce el carcter global de la gnesis de la plusvala.

El sistema mundial est de hecho basado en el modo de produccin capitalista, cuya naturaleza se expresa en la alienacin mercante, la preeminencia del valor generalizado, que somete al conjunto de la economa (mercantilizacin de la produccin, del trabajo, de los recursos naturales), e incluso de toda la vida social (poltica, ideolgica). La contradiccin fundamental de este modo de produccin, que opone capital (relacin social mediante la cual la clase burguesa se apropia del trabajo muerto reflejado en medios de produccin) y trabajo (del individuo libre obligado a vender su fuerza de trabajo), hace del capitalismo un sistema que genera una tendencia permanente a la superproduccin. En el marco de un modelo de reproduccin de dos departamentos, Amin muestra que la realizacin de la plusvala exige un aumento del salario real proporcional al crecimiento de la productividad del trabajo lo que supone abandonar la ley de la tendencia a la baja de la tasa de beneficio. De ah surge una formulacin de la teora de intercambio desigual (diferente de la propuesta por Arghiri Emmanuel) como transferencia a escala mundial por deterioracin de los trminos factoriales dobles del intercambio: en el centro, el salario aumenta con la productividad, en la periferia no[11].

La polarizacin indisociable del funcionamiento de un sistema fundado en un mercado mundial integrado de mercancas y capital, pero que excluye la movilidad del trabajo, se define mediante el diferencial de las remuneraciones del trabajo, inferiores en la periferia que en el centro, con una misma productividad. Garantizada por un Estado que dispone de una autonoma real, la regulacin fordista en el centro menos socialdemcrata que social-imperialista, en un mundo compuesto por un 75% de pueblos perifricos implica, a escala mundial, la reproduccin de la relacin desigual centros-periferias. La ausencia de regulacin del sistema mundial se traduce por tanto en el despliegue de los efectos de la ley de acumulacin; el contraste centros-periferias que se organiza en torno a articulaciones de produccin de medios / produccin de bienes de consumo (que define las economas capitalistas autocentristas) y exportacin de materias primas / consumo de lujo (que caracteriza a las formaciones sociales perifricas).

En estas condiciones, la polarizacin no puede ser suprimida en el marco de la lgica de despliegue del capitalismo realmente existente. Amin percibe los intentos de despliegue puestos en marcha en la periferia, en sus versiones del liberalismo neocolonial (apertura al mercado mundial), del nacionalismo radical (modernizacin en la lnea de Bandung), as como del sovietismo (prioridad a las industrias sobre la agricultura), no como un cuestionamiento de la mundializacin, sino como su continuacin. Tales experiencias slo podan llevar al fracaso general del desarrollo el xito en algunos nuevos pases industrializados debe as interpretarse como una forma nueva y profundizada de polarizacin a escala mundial. Sin embargo, la crtica de los conceptos y prcticas del desarrollo est acompaada en este caso por una alternativa: la desconexin. Esta ltima se define como la sumisin de las relaciones exteriores (gracias a la seleccin por parte del Estado de posiciones no desfavorables en la divisin internacional del trabajo) a la lgica del desarrollo interno es decir exactamente al contrario que el ajuste estructural de las periferias a los lmites que impone la expansin polarizante del capital. Se trata entonces de desarrollar acciones sistemticas enfocadas a la construccin de un mundo policntrico, capaz de abrir espacios de autonoma para el progreso de un internacionalismo de los pueblos, constituir un socialismo mundial y permitir una transicin ms all del capitalismo[12].

La construccin de una teora de acumulacin a escala mundial, que reintegre la ley del valor en el marco del materialismo histrico y que permita, entre otros, analizar la crisis estructural actual como una disfuncin de la ley del valor mundializado apela al mismo tiempo a la historia de las formaciones sociales. Al rechazar la teora de las cinco etapas y la multiplicacin de los modos de produccin, Amin no conserva ms que dos etapas sucesivas: comunitaria y tributaria siendo los diferentes modos de produccin variantes de estas familias. Todos los sistemas sociales anteriores al capitalismo presentan relaciones contrarias a las que lo caracterizan (sociedad dominada no por el valor, sino por la instancia del poder; leyes econmicas y explotacin del trabajo que la alienacin mercante no ha ocultado; ideologa necesaria para la reproduccin del sistema de carcter metafsico y no economista). Las contradicciones internas del modo comunitario han encontrado una solucin en el pasaje al modo tributario. En las sociedades tributarias en el grado diferenciado de organizacin del poder (mediante el cual la extraccin de la plusvala est centralizada por la clase dirigente explotadora) operan las mismas contradicciones fundamentales, preparando el pasaje al capitalismo como solucin objetivamente necesaria, pero, en las formas perifricas, ms flexibles (como era el caso del feudalismo en Europa), los obstculos frente a la transicin hacia el capitalismo ofrecen una capacidad de resistencia menor. De ah surge la evolucin hacia una forma central en la poca mercantilista a travs de la puesta en marcha del capital de la instancia poltica, y por tanto el milagro europeo. Por consiguiente, la obra de Samir Amin invita el marxismo histrico a hacer autocrtica de su eurocentrismo y a desarrollar plenamente su vocacin afroasitica.

Immanuel Wallerstein

Immanuel Wallerstein trata tambin de aprehender la realidad de este sistema histrico que es el capitalismo para reflexionar en torno a l de manera global, en su totalidad. Mientras que el enfoque de Amin es explcitamente el de una interpretacin del sistema mundial en los trminos del materialismo histrico, la ambicin de Wallerstein es, en apariencia, inversa: l trata de integrar los elementos del anlisis marxista en el marco de un enfoque sistmico. En realidad, precisa Wallerstein, si las comprendemos [las teoras de Marx] en la perspectiva ms amplia de un sistema-mundo histrico, cuyo desarrollo mismo implica el subdesarrollo, entonces permanecen vlidas, e incluso siguen siendo revolucionarias[13]. La perspectiva del sistema-mundo se explicita mediante un principio triple: en primer lugar, espacial, el espacio de un mundo la unidad de anlisis que hay que adoptar para estudiar el comportamiento social es el sistema-mundo; a continuacin temporal, el tiempo de la larga duracin los sistemas-mundo son histricos, en forma de redes integradas y autnomas de procesos internos de naturaleza econmica y poltica cuya suma garantiza la unidad y cuyas estructuras, sin cesar de evolucionar, permanecen fundamentalmente las mismas; por ltimo analtico, en el marco de una visin coherente y articulada: una manera de describir la economa-mundo capitalista, sistema-mundo singular, como entidad econmica sistmica que organiza una divisin del trabajo, pero desprovista de estructura poltica nica que la domine. se es el sistema que analiza Wallerstein para ofrecer as un anlisis estructural, a la vez que prever las transformaciones. Su fuerza reside en su totalidad, como subraya Balibar, en su capacidad de considerar la estructura de conjunto del sistema como la de una economa generalizada [en la cual] los procesos de formacin de los estados, las polticas de hegemona y alianza de clases forman la textura de esta economa[14].

Para Wallerstein, la economa-mundo capitalista presenta determinadas caractersticas distintivas. La primera caracterstica de este sistema social, fundado sobre el valor generalizado, es su dinmica incesante y auto-gestionada de acumulacin del capital, sobre una escala creciente, impulsada por los poseedores de los medios de produccin. Contrariamente a Braudel, para quien el mundo, desde la Antigedad, ha estado dividido en varias economas-mundo coexistentes, mundos de por s y matrices del capitalismo europeo, y despus mundial[15], segn Wallerstein, no hay otra economa-mundo ms que la de Europa, constituida a partir del siglo XVI: alrededor del ao 1500, una economa-mundo particular, que por aquel entonces ocupaba una amplia parte de Europa, pudo proporcionar un marco al desarrollo pleno del modo de produccin capitalista, el cual requiere para implantarse la forma de una economa-mundo. Una vez consolidada, y siguiendo una lgica interna, esta economa-mundo se ha extendido en el espacio, integrando los imperios-mundos colindantes como los mini-sistemas vecinos. A finales del siglo XIX, la economa-mundo capitalista acab por extenderse en la totalidad del planeta. As, por primera vez en la historia, llegamos a un momento en el que no exista ms que un nico sistema histrico[16].

La explicacin de la divisin del trabajo en el marco del sistema mundial capitalista entre centro y periferia permite mostrar los mecanismos de apropiacin de la plusvala a escala mundial por parte de la clase burguesa, a travs de un intercambio desigual materializado en mltiples cadenas industriales que garantizan el control de los trabajadores y la monopolizacin de la produccin. La existencia de una semi-periferia es, en este marco, inherente al sistema, cuya jerarqua econmico-poltica se modifica permanentemente. Sin embargo, el sistema interestatal en el marco de la economa-mundo capitalista est continuamente conducido por un Estado hegemnico, cuya dominacin, temporal y contestada, se ha impuesto histricamente mediante guerras de treinta aos (Provincias-Unidas en el siglo XVII, Inglaterra en el siglo XIX). La hegemona de los Estados Unidos establecida desde 1945 cesar; Japn y Europa se presentan, con ms o menos xito, como los pretendientes del prximo ciclo hegemnico mundial. Wallerstein le otorga una atencin minuciosa por una parte a los ritmos cclicos (la microestructura), y por otra parte, a las tendencias seculares (la macroestructura), estudiando el capitalismo histrico para finalmente caracterizarlo por la alternancia de periodos de expansin y de estagnacin y sobre todo, por una recurrencia de grandes crisis. El capitalismo ha entrado histricamente en una crisis estructural en los primeros aos del siglo XX y conocer sin duda su final como sistema histrico a lo largo del siglo siguiente[17].

Giovanni Arrighi

Las contribuciones de Giovanni Arrighi a las teoras del sistema mundial estn vinculadas, entre otras, a las reflexiones sobre el capitalismo en sus orgenes, su articulacin con los modos de produccin precapitalistas, su estrecha relacin con el imperialismo y su crisis actual. Arrighi considera que el proceso de formacin del capitalismo como sistema moderno del mundo no ha partido de las relaciones socioeconmicas predominantes entre las grandes potencias nacionales europeas (en la agricultura en particular), sino ms bien de los intersticios que las han conectado entre s, as como con los otros mundos, gracias al comercio euroasitico de finales del siglo XIII. Las organizaciones intersticias adoptaron inicialmente la forma de Estados-ciudades y de redes de negocios extra- o no territoriales, donde pudieron realizarse enormes beneficios en el comercio de larga distancia y las finanzas. El capitalismo-mundo no encuentra su origen en [within], sino entre [in-between] o en los intersticios entre [on the outer-rim] estos Estados [europeos]. Es ah donde comenz la acumulacin infinita del capital[18].

La mayor parte de los estudios de Arrighi dedicados a la acumulacin primitiva colonial tratan sobre la penetracin del capitalismo en frica y su articulacin con los modos de produccin comunitarios. Ha analizado ms concretamente los efectos sobre las estructuras de clases de las formas capitalistas que han aparecido y han diferenciado sus trayectorias en funcin de las oportunidades encontradas por el capital, principalmente en su demanda de trabajo (local o inmigrante, no cualificado o semi-cualificado), pero tambin en funcin de las configuraciones adoptadas por esta penetracin (ms o menos competitiva, ms o menos capitalista) y diferentes de lo que ocurri en Amrica Latina. Mientras que en el frica tropical, el capitalismo se ha impuesto sin la formacin de una clase proletaria, ni tan siquiera de una burguesa, los trabajadores del frica austral, por el contrario, han sido transformados en proletariado mediante la concentracin de tierras y minas en manos de colonos europeos capitalistas y la expulsin de los campesinos africanos, empobrecidos en el proceso mismo de su integracin en la economa de mercado monetaria. En ambos casos, ese capitalismo se ha caracterizado por un desarrollo del subdesarrollo[19].

Arrighi dirige sus esfuerzos a la reformulacin de una teora del imperialismo, que se adapte a las evoluciones presentes del capitalismo. Recurriendo, en una perspectiva de largo plazo, al concepto de hegemona, propone una periodizacin de la historia segn dos criterios: el de la potencia hegemnica y el de los rasgos especficos del imperialismo que tiende a organizar esta potencia. Tras haber concluido su construccin nacional y con la intencin de dominar un espacio que se extiende desde Canad a Panam, bajo el principio unificador del mercado, los Estados Unidos han conseguido poco a poco organizar un imperialismo formal, que ha garantizado, en el marco del orden jerrquico que han impuesto sobre el sistema mundial, la paz entre los pases capitalistas y su unidad contra la Unin Sovitica. Como refleja la crisis estructural de acumulacin comenzada a principios de los aos 70, el declive de la hegemona estadounidense debe comprenderse como un proceso de transicin hacia la emergencia de una nueva potencia hegemnica[20]. El periodo de caos actual podra as interpretarse como la conclusin de un ciclo sistmico de acumulacin capitalista, o el final de un cuarto siglo largo[21] tras los de Gnova, las Provincias Unidas e Inglaterra-, presentando, a pesar de una complejidad creciente, similitudes con los ciclos pasados, como el resurgimiento de las finanzas o una proliferacin de los conflictos sociales, pero tambin determinadas particularidades. Entre stas, Arrighi destaca el auge de las empresas multinacionales el capital financiero ya no se identifica con un nico inters nacional, sino que se vuelve multinacional, emancipndose a la vez de los aparatos productivos y de los poderes del Estado, as como el desplazamiento de los motores de acumulacin al exterior de Europa. De ah surge la aparicin, en Asia del este, de candidatos a la hegemona en el sistema mundial capitalista; a la cabeza de los cuales se encuentra Japn. La nueva etapa neoliberal de la mundializacin tiende a acercar las formaciones sociales de los centros y las periferias, conectando ejrcitos activos y ejrcitos de reserva, mediante la exacerbacin de la competencia y la reduccin de las remuneraciones del trabajo. Por consiguiente, los movimientos de los trabajadores tienen futuro, aunque su composicin y sus luchas hayan cambiado a lo largo de estas ltimas dcadas. En estas condiciones, cmo sorprenderse de que las contribuciones de Arrighi, fuertemente analticas, se movilicen de manera til y eficaz contra algunas de las modas intelectuales de la era neoliberal (como el Imperio de Negri, entre otras).

Andr Gunder Frank

Paul Baran concentra la mayor parte de sus aplicaciones empricas en el replanteamiento del papel progresista de la expansin del capitalismo (enfatizando la extorsin de la plusvala econmica) sobre el continente asitico. En su lnea terica, Andr Gonder Frank dedica, por su parte, la mayor parte de sus reflexiones a Amrica Latina, cuya realidad no puede aprehenderse ms que remontndose a su determinante fundamental, resultado del desarrollo histrico y de la estructura contempornea del capitalismo mundial: la dependencia. A partir del momento en que consideramos las esferas de produccin y de intercambio como estrechamente solapadas para la valorizacin y la reproduccin del capital en un mismo proceso global de acumulacin y un nico sistema capitalista en transformacin, la dependencia ya no se percibe nicamente como una relacin externa imperialista entre los centros capitalistas y sus periferias subordinadas; se convierte tambin en una condicin interna y de facto en un fenmeno integral de la sociedad dependiente en s misma.

Por tanto, el subdesarrollo de los pases perifricos debe interpretarse como uno de los productos intrnsecos de la expansin mundial del capitalismo, caracterizada por sus estructuras monopolsticas en el intercambio y sus mecanismos de explotacin en la produccin. La postura de Frank consiste en que la integracin al sistema mundial capitalista ha metamorfoseado, desde las conquistas europeas del siglo XVI, las colonias de Amrica Latina inicialmente no desarrolladas en formaciones sociales subdesarrolladas fundamentalmente capitalistas, porque disponen de estructuras productivas y comerciales conectadas a la lgica del mercado mundial y sometidas a la bsqueda del beneficio. El origen del desarrollo del subdesarrollo reside en la estructura misma del sistema mundial capitalista, construida como cadena jerarquizada de expropiacin/ apropiacin de las plusvalas econmicas que vinculan el mundo capitalista y las metrpolis nacionales con los centros regionales, y a partir de ah, con los centros locales, y as consecutivamente hasta los grandes terratenientes y los grandes comerciantes que extorsionan la plusvala a los pequeos campesinos, y a veces de estos ltimos hasta los trabajadores agrcolas sin tierras que ellos mismos explotan a su vez[22]. As, en cada eslabn de esta cadena, que marca, a travs de una extraa continuidad en el cambio, las formas de explotacin y de dominacin entre metrpolis y satlites, el sistema mundial capitalista internacional, nacional y local genera simultneamente, desde el siglo XVI, el desarrollo de determinadas zonas, para la minora y, para la mayora, el subdesarrollo en otros lugares en estos mrgenes perifricos sobre los cuales Braudel deca que la vida de los hombres evoca a menudo el Purgatorio, e incluso el Infierno[23].

Las clases dirigentes de las sociedades satlites se esfuerzan as en conservar intactos estos vnculos de dependencia con las metrpolis capitalistas que las sitan localmente en una posicin dominante confirindoles al mismo tiempo un estatus de lumpen-burguesa mediante polticas estatales voluntarias de lumpen-desarrollo del conjunto de la vida econmica, poltica, social y cultural de la nacin y del pueblo de Amrica Latina[24]. Su teora proviene de la historia econmica de Amrica Latina, que contrasta singularmente con la de Amrica del Norte, submetrpolis controlando un comercio triangular desde sus orgenes modernos. Ni la industrializacin por substitucin en las importaciones (que comenz tras la crisis de 1929), ni la promocin de industrias exportadoras (reactivada tras la Segunda Guerra mundial), ni mucho menos las estrategias de apertura del libre-intercambio (tras las independencias del siglo XIX, o ms recientemente, a finales del siglo XX), han permitido a los pases latinoamericanos romper esta cadena de extraccin de la plusvala operada mediante el intercambio desigual, las inversiones directas extranjeras y la ayuda internacional. Para Frank, en este contexto, para las periferias del sistema mundial capitalista, no existe otra salida al desarrollo del subdesarrollo ms que la revolucin socialista, a la vez necesaria y posible[25].

Conclusin

Las teoras del sistema mundial capitalista constituyen uno de los mbitos de investigacin ms ricos, dinmicos y estimulantes en los que se ha implicado el marxismo estos ltimos aos. Reforzando tanto uniones interactivas entre economa y poltica como las relaciones de articulacin entre lo intranacional y lo internacional, reformulando asimismo problemas de periodizacin y de articulacin de los modos de produccin y los de combinacin de las relaciones de explotacin y de dominacin, estos anlisis modernos del capitalismo han permitido a la vez aclarar determinadas categoras, absolutamente cruciales para los planes tericos y polticos y durante mucho tiempo cuestionadas en el marco de la corriente marxista, como las de clase, nacin, Estado, mercado o mundializacin. As, el marxismo se ha visto considerablemente enriquecido, para renovarse y extenderse sobre fundamentos tericos y empricos ms slidos, amplios y profundos, no historicistas y no economicistas.

La importancia de estos avances, que se han producido en la confrontacin con economistas marxistas crticos (como Charles Bettelheim, Paul Boccara, Robert Brenner, Maurice Dobb, Ernest Mandel, Ernesto Laclau, Paul Sweezy...) y otros movimientos de pensamiento (principalmente el estructuralismo), debe evaluarse conforme a las influencias reales y plurales ejercidas hoy en da por los tericos del sistema mundial capitalista: ya sea los (neo o post) marxistas que evolucionan en mbitos ajenos a las ciencias sociales (entre otros, Harry Magdoff en Economa, tienne Balibar en Filosofa, Pablo Gonzales Casanova en Ciencias Polticas, Pierre-Philippe Rey en Antropologa...) o los autores ms reformistas (como Celso Furtado en particular). Llevadas por la ola de los movimientos populares de liberacin nacional del Tercer Mundo, estas teoras van ms all pero a la misma vez mantienen la tesis del imperialismo. Por lo tanto, es lgico que encuentren un eco favorable en los pases latinoamericanos, africanos, rabes y asiticos. De hecho, los investigadores neomarxistas deberan de preocuparse por dichas regiones, en un momento en el que el discurso neoclsico/neoliberal dominante funciona a imagen y semejanza de un nuevo sistema idealista como una mquina que absorbe las tesis contrarias para desintegrarlas y someterlas al orden establecido.

Traducido por Leticia Snchez Balsalobre y Macarena Molina Gutirrez (miembros de ECOS, Traductores e Intrpretes por la Solidaridad)

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