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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2006

Poesa poltica actual
El amor, la ira (escritos polticos sobre poesa): la rabia insobornable de Enrique Falcn

Salvador Peirats
Rebelin


A los pocos meses de salir publicado Amonal y otros poemas, el ltimo libro de poesa de Enrique Falcn, sale ahora a la luz un nuevo libro suyo (esta vez bajo la cobertura de la coleccin Planeta Clandestino, de las Ediciones del 4 de Agosto) que con el ttulo de El amor, la ira viene a confirmar ms que explcitamente las opciones de este poeta valenciano por una poesa de signo crtico y resistente que no tiene por qu renunciar a la calidad literaria ms exigente.

Componen este nuevo libro ms bien librito, puesto que apenas supera las 50 pginas una serie de reflexiones, propuestas y proclamas de lo que el autor considera los nuevos retos de una potica comprometida para con el tiempo que vivimos, un tiempo sin duda marcado por la invisibilizacin de las vctimas, por una tremenda injusticia social y por un deseo de pacificacin sobre las propuestas polticas antagonistas que pretendan construir entre todos/as un futuro incluyente y distinto. En el panorama de la poesa espaola actual excesivamente acuciada por la normalizacin ms banal y un descompromiso tpico de las posturas individualistas ante la vida, El amor, la ira se convierte en un indito latigazo sobre la conciencia atemorizada y desmovilizada de poetas y ciudadanos/as (mirar de frente a la desesperanza y no bajar los ojos proclama Falcn: por eso escribimos ). Un opsculo de apenas 50 pginas que, sin duda, dar que hablar: las afirmaciones que se desatan en l no dejarn, en ningn caso, indiferentes a quienes hayan de leerlas.

Enrique Falcn est considerado como uno de los exponentes ms significativos, en calidad literaria y en radicalidad ideolgica, de la poesa del conflicto (tambin se la ha llamado de la conciencia crtica o nueva poesa social) en la literatura espaola actual. Muestra de su trayectoria resistente y rebelde, ah estn publicados al alcance del lector menos complacido con el aburrido panorama de la poesa ms ltima sus poemarios La Marcha de los 150.000 (Editorial Germana, 1998), AUTT (Editorial Crecida, 2002) y Amonal y otros poemas (Ediciones Idea, 2005).

El amor, la ira (Ediciones del 4 de Agosto, 2006) supone una valiente y polmica constatacin de que s es posible escribir poesa poltica en la Espaa de hoy. El libro se presentar el 24 de agosto, en Logroo, bajo los auspicios del ciclo de poesa Agosto Clandestino.

Fragmentos de

El amor, la ira [escritos polticos sobre poesa]:

0)

Nosotros escribimos en los futuros ltimos tiempos de una literatura muerta.

9) La injusticia no es annima:

tiene nombre y direccin (Brecht)

Un buen poema poltico no mueve el mundo.

Ayuda a recobrar aliento.

Un buen poema poltico no hace caer a la injusticia.

Le da nombre y direccin.

11) En poesa poltica

No hagamos otra cosa que se pueda hacer en la calle.

12) En poesa poltica

No hagamos otra cosa que no podamos hacer en la calle.

13)

Un buen poema poltico a diferencia de buena parte de nuestra poesa ms reciente no puede faltar a la verdad.

14)

No deberamos distraernos demasiado por el hecho incuestionable de que no es ms necesaria la poesa poltica que seguir insistiendo en los intentos liberadores de la accin social organizada.

17)

El despliegue temtico de la poesa poltica carece de bordes.

Pero no interesa de ella tanto su posible tematizacin (que podra ser hasta difusa) como el gesto concreto que convoca ante el mundo y en el medio del mundo,

as como su posicionamiento real ante las lenguas del poder.

18)

Las conexiones entre el poder y lo real (de las que nuestra poesa a diferencia de buena parte de la literatura ms reciente no puede prescindir) son las que convierten al llamado estilo en una eleccin profundamente moral.

19)

Como han intuido para s mismos los nuevos movimientos sociales de signo resistente, en nuestra poesa lo poltico es personal.

Esta cualidad de la actual poesa poltica la legitima para acoger frtilmente las posibilidades afectivas que desata un poema, juntamente con aqullas de ndole estrictamente intelectual y racional que las legitiman en tanto discurso.

A las estrategias afectivas e irracionales de la propaganda meditica al servicio del capitalismo avanzado, un poeta de signo contestatario debe hoy intensificar las posibilidades afectivas e irracionales que la expresin literaria convoca.

Tal intensificacin de los recursos irracionales no necesariamente incompatibles con la textura intelectual del poema en tanto discurso incide plenamente en el centro de la evidencia imprevisible que un poema poltico debe hoy comunicar.

El aguijn de la rabia. O el consuelo. Por poner, de inmediato, dos ejemplos.

20) Descubrir y Recordar

Pedaggica o celebrativa, la poesa poltica procura en cada tiempo aprehender la conducta del hombre (en circunstancias concretas, aunque sean altamente compartidas).

Para ello, tan vlido le resulta pulsar las teclas de las diversas tcnicas de distanciamiento como los recursos afectivos o identificadores de la sugestin.

Las posibilidades de nuestra diccin se vuelven, as, ilimitadas.

21)

Comunicacin no es, necesariamente, inteleccin.

Nuestra poesa ha nacido a causa de un hechizo y de una catstrofe.

En la palabra de la herida, nosotros hablaremos la palabra de los vnculos.

22)

Muchas cosas han acaecido en nuestro tiempo ms reciente para tener que confiar la suerte y la direccin de la poesa poltica actual a los aparatos ideolgicos del Partido.

Los horizontes de emancipacin, de resistencia y de transformacin del mundo (en este orden), en los que respira la poesa poltica actual (pero sin poder por s sola ni liderarlos ni propiciarlos), son territorios comunes de todo un conjunto mestizo de redes colectivas y personales, ms o menos organizadas, donde ya no existe una voluntad directiva superior.

En un nuevo escenario como ste, donde la contestacin social se mueve de una manera tan diversa, la acusacin de ser literatura vicaria a las consignas que algunos hacen planear sobre la poesa poltica es, hoy, un absurdo tremendo.

Exijmosles, a estos algunos, alguna prueba de lo que ellos suponen que es su propia autntica libertad creativa.

25)

Nosotros no apuntamos, todava, a una transformacin radical de las cosas

sino a una resistencia (que es una transformacin radical de la cosas).

26)

Las tensiones que desata toda poesa poltica son de ndole estrictamente espiritual, sobre la base de las condiciones materiales de la vida.

i. Si es posible la esperanza en un mundo repleto de vctimas.

ii. Si tienen un futuro nuestros muertos (y si es factible llamarlos nuestros muertos).

iii. Si cabe entre nosotros, moradores de una vida cmplice con el sistema que los produce, la posibilidad de una vida plena y resistente que podamos, finalmente, celebrar.

Por todo ello, bien se puede decir que es la nuestra una poesa de combate.

27)

El principio de nuestra esperanza por ver cambiar nuestra literatura, arranca de un profundo descontento.

29)

La creencia de que en la tradicin literaria espaola existe una profunda riqueza que ha de saber aprovechar sabiamente nuestra actual poesa, es un tremendo estorbo.

Un verdadero poeta poltico, aun consciente de estar escribiendo en la tradicin, ha de empezar siempre de nuevo, pero tambin como si habitara en los futuros ltimos tiempos de una literatura muerta.

30)

A quienes fatigosamente nos recuerdan el peligro panfletario de nuestra poesa, exijmosles ejemplos.

Un buen poema poltico puede ser, tambin, un buen panfleto.

Nada hay de malo en escribir panfletos.

Un buen poema poltico tambin puede ser todo lo contrario al mejor de los panfletos.

Y puestos a hablar de poesa panfletaria por qu no entresacar esos panfletos que, casi mensualmente, escribe el capitalismo a travs de sus poetas?

31)

La poesa no es una estructura inocente.

32)

No existen los hechos desnudos.

33)

Nuestra poesa habr de desplegar la rabia de los nuevos tiempos, la misma ira que en estos nuevos tiempos ya se encargan otros de ocultar.

34)

Por ello, la prctica de una poesa poltica de signo libertario es, en nuestra poca, una ira imposible: a un flanco la lengua de los ricos y, al otro, la de la academia, sancionan su imposibilidad.

Nosotros escribiremos al margen de toda sancin.

35) La poesa es inadmisible;

de hecho, ella no existe (Denis Roche)

Dada la prctica insignificancia vital que para tanta gente enarbola nuestra actual poesa, estamos autorizados a lanzar un mensaje de tranquilidad a las clases polticas, literarias dominantes.

El mensaje es ste:

Nuestra poesa, tranquilos, es inadmisible.

De hecho, no existe.

36) Tcticas de combate

Cuando nuestros poemas se vuelvan excesivamente autnomos, intensificaremos nuestra militancia en las organizaciones sociales de base y el trabajo en los talleres barriales de escritura.

Cuando nuestros poemas se vuelvan lastimosamente previsibles, reanudaremos la prctica del buceo en los abismos de la conciencia.

Desde esta tensin acuciada a la intemperie, no esperamos ser plenamente acogidos ya en ningn hogar.

37)

Debera inquietarnos lo altamente inofensiva que resulta la poesa actual.

40)

La poesa poltica no salva.

Procura alteraciones de la conciencia

y, en las ms de las ocasiones, naufragios.

De manera muy contraria a funcionar como un simple espejo, nuestros poemas han aspirado a convertirse en cmara oscura de la historia y en caja negra de las grietas personales que ha abierto nuestro tiempo.

41)

Nuestra ltima poesa carece por completo de temperamento.

Inmune al asombro, parece que se escribiera en un tiempo formado slo por secuelas.

43)

Es indispensable que el poeta poltico recoja mucho ms material de lo que se ha venido haciendo hasta hoy.

La poesa poltica ha de ser, siempre, la ms insatisfactoria de las prcticas literarias de su tiempo.

45)

En el torbellino de la realidad de nuestra poca, a la batalla material por la supervivencia la poesa poltica acompaa un combate de legitimaciones acerca de qu es lo real y qu tipo de futuro aguarda tras su esquina.

47)

El ms insensato de los buenos poemas polticos parte de un acto de profundo sentido comn.

50) Cuidado con los guardianes

Fuera de la poesa estrictamente poltica, no existe de ningn modo poesa apoltica.

52)

Hay partculas de sangre en todos nuestros poemas.

53)

Hoy, deberamos intensificar la presencia de verdugos en la trama de nuestros poemas.

54) Estamos empantanados:

repintando las maderas podridas

de un barco a punto de naufragar

No podemos contentarnos con la idea de que, al naturalismo sentimental de la poesa de anteayer, le tenga que suceder hoy o el realismo ingenuo de quien muestra slo lo evidente previsible, o el apunte metafsico de quien vive como clase entre algodones, o esa poesa acadmica tan ideolgicamente impecable que ha perdido por completo el contacto real con los hombres y mujeres de su tiempo.

Sobre los restos agotados de un pavo real urbano, se miran inmviles y completamente intiles cangrejos, lirones y bhos.

Dos palmos ms abajo, removiendo el subsuelo, las lombrices de tierra mientras tanto trabajamos.

55)

Hoy, el objeto de un poema poltico es decir lo evidente imprevisible.

La articulacin de esa evidencia imprevisible es, sin embargo, imposible de decir si no lleva consigo una cierta intensidad en las fracturas del lenguaje.

Un lenguaje rabioso que, de tanto encontronarse con las aristas de lo real, corte.

58) Retrato de la nueva literatura

Nuestra poesa contempornea dispone del pblico ms receptivo que existe, puesto que lo componen sus propios poetas, cargados con cuchillos.

Asimismo dispone nuestra ltima poesa de la ms capacitada comunidad culinaria de crticos literarios. Para qu ocultarlo: hacedores de etiquetas para las mismas corbatas.

62) Nuestro Compromiso

i. Nuestro esfuerzo literario no est comprometido con el lenguaje (y, mucho menos, con el oficio o con la obra propia).

ii. Nuestro compromiso literario lo es de carga poltica y espiritual.

iii. La expresin de esa diccin cargada es absolutamente lingstica.

iv. Nuestros artefactos son palabras.

v. El trabajo en que nos sumergimos para conseguir lo que buscamos se realiza desde la base del material de la lengua y los registros del habla.

vi. Entre sus muchas posibilidades, contemplamos la distorsin de la lengua como parte constitutiva de un fuerte posicionamiento poltico y espiritual en el medio del mundo.

vii. Pero, aun metidos de lleno en la ductibilidad de este material lingstico, no estamos de modo alguno comprometidos con el lenguaje.

63) Tres focos de debate para un encuentro de poesa poltica

El 1 hace referencia a las estrategias retricas, y en gran parte se establece en los posicionamientos que cabe adoptar entre las ventajas y las limitaciones de los diversos Realismos.

El 2 hace referencia a los efectos deseados sobre la conciencia del lector, y en gran parte se tensiona entre las posibilidades de la sugestin y las del extraamiento, entre identificacin y distanciamiento.

El 3 hace referencia a los modos de produccin y socializacin del objeto-poema, y en particular se pregunta por la idoneidad de qu espacios favorecen la comunicacin.

Las conexiones del poder con lo real constituyen la base de los tres debates anteriores.

64)

La poesa poltica no lo es por sus temas, puesto que el mundo carece de bordes y sus asuntos resultan ilimitados.

La poesa poltica no lo es por sus registros retricos, puesto que dispone de todos los posibles.

La poesa poltica lo es porque aborda de pleno un algo especfico: el poder.

La existencia de la poesa poltica se legitima por las conexiones que establece el poder con lo real.

Lo que dinamita, o confirma, dichas conexiones es lenguaje.

Sentidos de mundo.

Gestos.

Y precisamente por eso, la poesa poltica habla.

Existe.

65) Y Hoy

Lo que acuna el nacimiento de un poema poltico:

el amor, la ira.



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