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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2006

Ayer como hoy, huyendo de la miseria

Zurie Vzquez


Aunque el contante da ms que ayer (y nos vamos acercando a los 20.000 inmigrantes en el octavo mes del ao), las formas son las mismas, las bsquedas tambin. Es ms, posiblemente las embarcaciones de entonces eran ms resistentes y estaban mejor rematadas que los cayucos, pateras y barquillas que alcanzan las puertas europeas con la mercanca humana procedente de la crisis humanitaria mundial del ahora, que se ceba con todo un continente, el de ah al lado, tan cerca y tan lejos.

Calificado de efecto llamada por los que se ven amenazados ante tanta negrura (tanto fsica como metafsica), parece ms bien ser (esta espantada del nuevo siglo) el efecto huda de frica. Estamos seguros que esas 100.000 almas que esperan en las costas africanas, organizadas por las mafias o en grupos salvemos el pellejo, se darn la vuelta, y olvidaran la quimera de cruzar al mundo rico tan pronto como la derecha recalcitrante de este pas vuelva a recuperar lo que era suyo por pernada, el poder. Igualmente los gobernantes de Senegal, Ghana, Mauritania, Mali, y etc se mostraran dichosos como padres recibiendo a sus hijos prdigos y bien amados de nuevo, es ms, harn lo imposible (incluido el uso del sonante de sus arcas) en impedir, por fin, las salidas masivas de sus empobrecidos sbditos. Pero mientras esa otra ilusin llega, la quimera de las pieles plidas del PP, necesitamos que esta sangrante escapada encuentre las luces de salida. Se necesitan con urgencia decisiones polticas a nivel, no solo nacional, sino mundial para que este flujo de inmigrantes deje de sustentar mafias y fauna marina o terrestre en el caso de las fronteras de Mxico con Estados Unidos. Los que impotentes vemos llegar esta marea, necesitamos respuestas ante nuestra paradoja sentimental que lucha entre el miedo y la piedad. Que se tomen medidas que no vayan en contra de los derechos humanos, que se revierta la deuda externa de estos cada vez ms pauprrimos pases en su propio desarrollo y que se ponga un mayor esfuerzo por parte de los gobiernos ms ricos en procurar recursos y crear y subvencionar ms organizaciones no gubernamentales que colaboren en las zonas.

La diplomacia tiene que ir acompaada de medidas de desarrollo y hechos. O sus pretensiones se quedarn, como ocurre frecuentemente, en meras cenas, almuerzos, reuniones regadas de champagne y otras delicias, de sonrisas tan brillantes como inspidas, y de gastos que justifiquen los sueldos de pasaportes diplomticos. La macroeconoma no puede obviar los programas para el desarrollo de estos pases, porque ello crea un desequilibrio que produce una explosin de rebote, como ya est sucediendo. Uno de los trabajos ms gratificantes de traduccin que me encarg Fondad.org, es un estudio que plantea medidas, a travs de expertos en economa, absolutamente factibles para el desarrollo del frica subsahariana. Os recomiendo su lectura


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