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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2006

Dossier: Subcomandante Marcos Francisco Lpez Brcenas Adelfo Regino
Qu est pasando en Oaxaca?

Sin Permiso


En este dossier sobre los sucesos de Oaxaca, Mxico, publicamos 4 documentos: 1) La Declaracin del pueblo de Oaxaca; 2) Un artculo del abogado meixteco Francisco Lpez Brcenas; 3) Un artculo del abogado mixe Adelfo Regino; y 4) Las palabras del Subcomandante Marcos en el II Encuentro Indgena Peninsular, celebrado en Campeche, Mxico este mes de agosto. SP.

1) Declaracin del pueblo de Oaxaca

El pueblo de Oaxaca vive tiempos difciles. Sin embargo, estos tiempos no son nuevos, desde hace ya varios aos hemos observado con preocupacin y tristeza la agudizacin de la violencia poltica, la permanente violacin a los derechos humanos y la ola feminicida en
nuestro estado. Ante los innumerables problemas y demandas de justicia del pueblo, la situacin se agrava con el silencio, la indiferencia y la accin impune del gobierno; que se convierte en el responsable directo de la ingobernabilidad en el estado.
El pueblo oaxaqueo cobra conciencia, no podemos dejar de escuchar el clamor de su indignacin en miles de voces que se volcaron en marchas multitudinarias. El detonador que puso al descubierto el rgimen autoritario y la crisis de ingobernabilidad en el estado fueron los
hechos recientes del 14 de junio, sucesos en los que se hizo un uso irracional de la fuerza pblica. No queremos seguir guardando silencio, queremos soluciones para los problemas de Oaxaca.
Nos rebelamos en contra del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, porque ya no queremos un gobierno que mane los recursos del pueblo en beneficio de un sector privilegiado de la sociedad. Ya no queremos instituciones que no cumplan con su cometido y que son empleadas para callar la voz del pueblo, en beneficio de partidos polticos. No queremos ms
discursos con palabras vacas, respaldados en el cinismo y la mentira.
Nuestras palabras se apoyan en la memoria histrica de hechos y agravios que se han cometido al amparo del poder y que permanecen impunes.
Hagamos un recuento:
Desde el 2004 hemos tenido que lamentar asesinatos polticos que siguen sin ser aclarados. Desde entonces, las violaciones a los derechos humanos han sido constantes; se reprime la libertad de expresin; se compran los sindicatos y se impide su vida independiente; al interior del estado, se fortalecen los cacicazgos. La justicia se aplica con discrecionalidad y las instituciones encargadas de hacer cumplir las leyes se han convertido en herramientas del poder, con las que se reprimen a lderes y opositores polticos.
Cientos de veces hemos escuchado que el estado de Oaxaca es una de las regiones ms ricas del pas en diversidad cultural y ambiental. Sin embargo, no existen polticas que reconozcan la interrelacin entre pueblos indgenas y recursos naturales para contribuir a su desarrollo. Los programas que se realizan, han deteriorado la produccin en el campo, daan el ambiente y excluyen a la poblacin, que ante este panorama se ve obligada a emigrar; recursos vitales como el agua, se concesionan para beneficio de empresas transnacionales.
Las instituciones encargadas de brindar salud a la poblacin no cumplen con sus funciones. Hay rezago en la atencin de enfermedades tan graves como el cncer crvico-uterino y observamos de forma dramtica el incremento de la mortalidad materna. Los hospitales no
tienen medicinas suficientes y carecen del equipo mnimo necesario. En el aspecto educativo el estado presenta serias carencias, no slo en trminos presupuestales, sino tambin en su orientacin y contenidos.
En cambio, el gobierno se gasta los recursos del pueblo en obras suntuarias e innecesarias, tales como la remodelacin del Centro Histrico de la Ciudad, atentando contra el patrimonio cultural de los oaxaqueos.
No hay transparencia ni rendicin de cuentas en las acciones de gobierno. Se privilegia la simulacin y la manipulacin en la asignacin de la obra pblica para favorecer a empresas de familiares y gentes cercanas al gobernador; incluso, los programas sociales federales y estatales son utilizados por el gobierno estatal con propsitos poltico-partidistas.
El gobierno atenta contra nuestras tradiciones. Comercializa nuestra cultura en una forma burda e insultante para la poblacin e interviene abiertamente en los municipios y comunidades que no se pliegan a sus consignas. Asimismo, entorpece y violenta la vida comunal de los
pueblos indgenas, que buscan en sus tradiciones formas de convivencia y que eligen a sus autoridades conforme a sus sistemas normativos. El gobierno desconoce la voluntad popular e impone administradores municipales, con lo que fractura la vida de las comunidades.
Todo lo anterior pone de manifiesto el "estado de excepcin de facto" que se vive en nuestro estado. Por eso, el pueblo de Oaxaca se une, no slo para exigir Juicio Poltico y la Revocacin de Mandato del Gobernador, sino para sentar las bases de los gobiernos que nos representen en el futuro.
Necesitamos y queremos un verdadero gobierno, un gobierno que represente al pueblo de Oaxaca en toda su diversidad: pueblos indgenas, poblacin urbana, campesinos, trabajadores, empresarios, mujeres, hombres, nios, jvenes y las comunidades lsbico-gay. Un gobierno cuya accin prioritaria sea establecer los puentes de dilogo que den inclusin de todas las voces; que establezca instituciones, leyes y polticas acordes con la diversidad cultural y la autonoma de los pueblos y comunidades de Oaxaca; que respete la libertad de expresin y fomente el derecho a la comunicacin en un marco de pluralidad cultural. Un gobierno que genere condiciones de participacin para que la sociedad toda construya el desarrollo, la
democracia y la gobernabilidad en el estado. Un gobierno incluyente, que trabaje en la bsqueda de soluciones a los problemas polticos, sociales y econmicos de Oaxaca y que trabaje en la construccin de instituciones que representen al pueblo, sustentado en la
transparencia, en la rendicin de cuentas y en el respeto a la voluntad popular.
Para avanzar en la construccin de esta nueva forma de gobierno convocamos a la elaboracin de un Programa Poltico Unitario; llamamos a un Nuevo Pacto basado en el dilogo de todos los sectores del pueblo de Oaxaca. Convocamos a construir Nuevas Conducciones Polticas, que respeten los derechos humanos; que respeten la vida de las comunidades y la autonoma de los gobiernos municipales; que se conduzcan con igualdad, equidad y transparencia. En suma, llamamos a restituir el estado de derecho, la democracia y la gobernabilidad con la
instauracin de una Nueva Constitucin para nuestro estado, una que incluya las voces y el sentir del pueblo oaxaqueo.
La "Declaracin del Pueblo de Oaxaca" es un documento abierto al sentir y a las demandas de hombres y mujeres: de campesinos, de comunidades y de pueblos indgenas; de empresarios, sindicatos independientes, trabajadores, maestros, estudiantes y profesionistas; de personas con capacidades diferentes; de personas con distintos credos religiosos y libres pensadores; de personas con preferencias sexuales diversas y de todos aquellos que creemos que es posible no solamente soar con un Oaxaca mejor, sino de comprometernos a trabajar en la construccin de una sociedad ms justa, de un gobierno que verdaderamente nos represente y trabaje a nuestro lado y con nosotros para hacer de Oaxaca el lugar que queremos. Una tierra donde vivamos con dignidad y justicia.- Oaxaca de Jurez, Agosto de 2006.

2) Francisco Lpez Brcenas*: Oaxaca, el cerco gubernamental
Finalmente parece que en Oaxaca est sucediendo lo que tanto se tema: los gobiernos federal y estatal optaron por someter al movimiento popular aglutinado en la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO). Para ellos el asunto es de seguridad nacional, no de justicia social. Eso se desprende de los acontecimientos de los ltimos das, entre los que se incluye la represin sistemtica a los inconformes a cargo de policas estatales vestidos de civil, con lo que el nmero de muertos ha aumentado dramticamente; las declaraciones del propio gobernador y de la procuradora general de Justicia del estado de equiparar las propuestas populares a una guerrilla urbana, respaldados por varios dinosaurios pristas; la campaa emprendida por el gobernador en persona para afirmar que se ir cuando concluya su mandato, al tiempo que intenta reducir el reclamo popular de la salida del gobernador a las demandas econmicas del magisterio. En ese mismo sentido apunta el llamado de la Secretara de Gobernacin a la APPO a un dilogo sin condiciones, al tiempo que la Secretara de la Defensa Nacional concentra en la capital del estado a los elementos del 36 batalln ubicado en el vecino estado de Veracruz. En otras palabras, estn tendiendo un cerco poltico y desinformativo alrededor del movimiento popular oaxaqueo, con la finalidad de aislarlo y finalmente derrotarlo.
Adems de lo peligroso que resulta esta va para enfrentar la crisis poltica oaxaquea, por el riesgo de llevar al estado a un bao de sangre, tiene un problema de origen: ignora las causas
profundas del conflicto, para convertirlo en un teatro en donde los partidos polticos y los grupos de inters que actan detrs de ellos pueden seguir ajustando sus cuentas pendientes y ya que logran acuerdos volver a la rutina, como si nada pasara. Nadie que conozca un poco la situacin social, econmica y poltica del nestado puede negar el hartazgo de la poblacin, sobre todo los pueblos indgenas, por la explotacin su fuerza de trabajo y sus recursos naturales, sumindolos en la ms profunda pobreza; la antidemocracia y el autoritarismo que permea las instituciones gubernamentales y sus prcticas, que generan un clientelismo
voraz alrededor de los programas gubernamentales; la farsa de la divisin de poderes, porque todos se someten al Ejecutivo en turno, al grado de que la mayora de los jueces acta por
consigna, entre otros problemas. Todo esto parece que nada significa frente al inters del PRI y del PAN de llegar a arreglos que les permitan usufructuar el poder poltico del estado por lo menos en los prximos seis aos, como si fuera de su patrimonio.
La APPO puede no tener la suficiente pureza poltica que muchos reclaman para reconocer lo justo de su lucha, pero goza de varios atributos que no veamos en muchos movimientos populares del estado desde hace por lo menos 30 aos, cuando otro movimiento popular ech por la fuerza a otro gobierno tan represor como el actual: en ella concurren diversos actores que durante los ltimos aos han enfocado sus esfuerzos a la defensa de los derechos polticos y sociales de la sociedad oaxaquea, incluidos ayuntamientos constitucionales; sus integrantes han adoptado una estructura horizontal, de tal manera que las decisiones
fundamentales se toman por la mayora, pero sobre todo han abierto espacios para que los oaxaqueos que as lo deseen expresen sus opiniones sobre cmo resolver el problema. Prueba de ello es el foro por una nueva democracia y gobernabilidad que se realiz los das 16 y 17 pasados, donde se expusieron algunos de los problemas que se mencionan en el prrafo anterior. Ah mismo los participantes acordaron trabajar por la realizacin de un nuevo constituyente que sea el principio de la refundacin del estado, acorde con las condiciones de la entidad y las necesidades de sus habitantes.
Por eso es preocupante que las seales que se mandan desde el gobierno federal apunten a doblar a los pueblos y organizaciones en lucha. La convocatoria al dilogo que hace la Secretara de Gobernacin, siendo un camino correcto, no puede supeditarse a que no haya condiciones, pues para que tengan resultados se requiere que se fijen las condiciones, las reglas y los temas del dilogo; pero tampoco es correcto llamar al dilogo al tiempo que se coloca al Ejrcito al alcance de la parte a la que se llama a dialogar, como diciendo que no hay otra opcin. Si el gobierno en realidad quiere contribuir a que el estado de Oaxaca vuelva a la
paz, debera tomar ms en serio el problema: adoptar medidas para que cese la represin contra quienes participan en el movimiento; restituir las garantas constitucionales; fijar con la APPO las reglas de la negociacin; negociar con quien tenga que hacerlo la salida del actual gobernador y la llegada de otro que pueda ser interlocutor de todos los actores polticos, y promover condiciones para pactar el programa del nuevo gobierno, que por naturaleza debe ser transitorio. Lo otro es como prender lea al fuego, y ni el pas ni el estado estn para eso. En el mejor de los casos podrn someter al movimiento, pero tarde o temprano volver a brotar.
Francisco Lpez Brcenas es un abogado mixteco, autor entre otros libros de Muerte sin fin: crnicas de represin en la Regin Mixteca oaxaquea. Este artculo fue originalmente publicado en el diario mexicano La Jornada, el 27 de agosto de 2006.

3) Adelfo Regino Montes* : Entre el dolor y la esperanza

Oaxaca, nuestro estado libre y soberano, tal como fue definido por el movimiento de la Independencia en el ao de 1823, como en algunos otros momentos de su historia, est al borde de una guerra civil. Esta dolorosa situacin es producto de las agresiones e injusticias a que hemos sido sometidos diversos sectores de la sociedad oaxaquea, en particular los pueblos indgenas, por un rgimen poltico y econmico que ha privilegiado sus propios intereses, muy por encima de los reclamos y las aspiraciones comunes de las mayoras.

No debera ser as. Ningn pueblo, ninguna sociedad, busca por deseo espontneo el levantamiento o la confrontacin con las autoridades establecidas. Pero la indignacin y el hartazgo contra las sistemticas injusticias de las autoridades permiten, incluso justifican, la necesidad de una rebelda, civil y pacfica, como ahora lo estamos viendo y viviendo en Oaxaca.

Antes del recordado 14 de junio, fecha en que la polica del gobierno estatal intent desalojar a los maestros del zcalo capitalino, las calles del Centro Histrico eran permeadas por las demandas magisteriales, en particular el tema de la rezonificacin, como parte de la rutina anual del magisterio democrtico oaxaqueo. Con el intento de desalojo, el gobierno estatal mostr su verdadero rostro de violencia, tal como impunemente lo han venido haciendo en nuestros pueblos indgenas para tratar de acallar las demandas de autonoma y justicia.

Ante este hecho atroz, los habitantes de la ciudad y del campo salieron de sus casas para decir no a la violencia. La violencia oficial e impune fue la gota que derram el vaso en un contexto de agravios acumulados. Fue la violencia el taln de Aquiles de un gobierno que se dedic a promover el encono y la confrontacin entre hermanos y pueblos. As fue como ellos mismos crearon el escenario de ingobernabilidad que ahora parece ahogarnos a todos.

Desde entonces en Oaxaca hay la suficiente claridad para decir que ninguna persona puede usar la violencia, sea verbal o fsica, como mtodo de gobierno. Y quien quiera usarla se descalifica a s mismo como gobernante. Y este es quiz el argumento ms contundente para que el gobernante oaxaqueo que haya recurrido a la violencia renuncie al poder que ya no tiene, o en su caso intervengan las autoridades federales, en particular el Senado de la Repblica, para que declare la desaparicin de los poderes estatales y nombre un gobierno provisional. Lo anterior no como una condicin, sino en ejercicio de un derecho ciudadano y en atencin a las responsabilidades que la Constitucin seala.

Sin embargo, los oaxaqueos no debemos quedarnos slo con la destitucin del gobernante en mencin. Como atinadamente lo ha propuesto un numeroso colectivo de autoridades indgenas y representantes de organizaciones de la sociedad civil que participan en la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, hace falta un nuevo pacto social, que refleje las demandas y las aspiraciones de los diversos sectores y pueblos de Oaxaca y reconstruya el tejido social que hasta ahora ha sido daado por el rgimen poltico y jurdico imperante.

Fundados en este nuevo pacto social, debera revisarse la ya muy gastada y rebasada normatividad jurdica oaxaquea, para dar paso a una nueva Constitucin y a nuevas leyes que rijan la vida colectiva, en un marco de respeto a la pluralidad y a la diversidad que caracteriza nuestra entidad. En este contexto habra que instituir una nueva forma de gobierno, tal como lo establece el artculo 27 de la actual Constitucin del estado, y sobre todo revisar la relacin con la Federacin, tomando en cuenta que muchos de los cambios que se demandan requieren de transformaciones en el mbito nacional.

Frente a la intransigencia y la represin que peligrosamente se han desatado en Oaxaca, el mtodo para hacer posible este nuevo pacto social es el dilogo. No hace falta ms derramamiento de sangre, ni ms confrontacin con el otro, para entender que se necesita una verdadera voluntad poltica de dilogo que vaya ms all de la demagogia. Este dilogo, a fin de que no est sujeto a los vaivenes de las partes, necesita ser regulado por unas normas mnimas, que determinen las bases, la agenda, la metodologa y los procedimientos necesarios para atender de manera justa y digna las demandas y aspiraciones de los oaxaqueos. Particular atencin habr que prestar a los mecanismos de seguimiento y exigibilidad de los acuerdos pactados, a fin de que no queden, como ha sucedido en otros casos, en el incumplimiento por alguna de las partes.

Paradjicamente, pese al momento difcil en el que estamos ahora, en Oaxaca se pueden estar poniendo los primeros cimientos hacia la construccin de un nuevo pas. Mxico vive momentos cruciales en que no bastan los cambios superficiales, sino que se requieren transformaciones sustantivas que trasciendan las cuestiones coyunturales y atiendan de manera profunda las justas exigencias de democracia, libertad y justicia que estamos planteando diversos sectores y pueblos. En esta lucha, todos estamos llamados a aportar nuestro grano de arena, y los oaxaqueos tenemos la esperanza de que las semillas que ahora estamos sembrando sirvan para que el da de maana Mxico tenga un nuevo amanecer.

Adelfo Regino es un abogado mixe especialista en derecho indgena, integrante de Servicios del Pueblo Mixe. Este artculo fue originariamente publicado en el diario mexicano La Jornada el 27 de agosto de 2006.

4) Subcomandante Marcos: Palabras de la Comisin Sexta del EZLN para el SEGUNDO ENCUENTRO INDGENA PENINSULAR.- Candelaria, Campeche, Mxico, Agosto del 2006.
Compaeras y compaeros:
Agradecemos a la Coordinacin Indgena Peninsular y al Congreso Nacional Indgena el que nos hayan dado un lugar en este encuentro.
Tambin agradecemos a los compaeros y compaeras de Candelaria, Campeche, por ser la sede en donde se encuentran y caminan nuestras palabras y pensamientos.
sta es nuestra palabra como indgenas zapatistas que somos, no slo saludando la raz maya que nos une a los pueblos indios que dignifican los suelos y cielos en Quintana Roo, Yucatn y Campeche.
Tambin con la gran raz que nos hace uno con todos los indgenas de nuestro pas.
Si antes en el Congreso Nacional Indgena habamos encontrado a la dignidad indgena que con diferentes lenguas, culturas y modos, lucha por nuestros derechos, ahora en la Otra Campaa hemos encontrado a ms pueblos indios y a otras compaeras y compaeros que son quienes son abajo y a la izquierda.
Nuestra causa como pueblos indios se mantiene viva y presente gracias, entre otras cosas, a los compaeros y compaeras del Congreso Nacional Indgena, especialmente los pueblos indios de la regin Centro Pacfico.
Con ellos hemos entrado en este nuevo paso que busca construir una nueva forma de hacer poltica, anticapitalista y de izquierda, levantar un programa nacional de lucha y una nueva constitucin, y que llamamos la Otra Campaa.
En este movimiento estamos aprendiendo a decir compaera y compaero al obrero y la obrera, al campesino, al estudiante, al maestro, a la mujer adulta, joven y nia, al anciano, al nio, al empleado, al artista, al intelectual, al religioso comprometido, al diferente en su preferencia sexual, al joven, a muchas personas que son despojadas, explotadas, despreciadas y reprimidas por un sistema que ha hecho del dinero su ley y de la simulacin su
doctrina.
Diferentes como somos, hemos encontrado una igualdad al buscar y encontrar al responsable de nuestros dolores: el sistema capitalista.
Nuestras luchas particulares no se han perdido, han crecido no slo porque unieron su coraje a otras, tambin porque establecieron quin es el enemigo y decidieron enfrentarlo.
Nuestra lucha por la libertad, la justicia y la democracia sabe ya que no son posibles en el sistema que se ha impuesto a sangre y fuego en nuestro pas.
La libertad que les ha sido arrebatada a nuestras compaeras y compaeros presas y presos de Atenco, y a los cientos de presos y presas, desaparecidos y perseguidos polticos en nuestro pas.
La justicia que se le niega al pueblo oaxaqueo que, en la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, demanda la salida del mal gobernante Ulises Ruiz.
La democracia que se convirti en fraude y burla descarada en las pasadas elecciones presidenciales, y que est a punto de convertirse en la tumba de la va electoral.
Quienes estamos en la Otra Campaa buscamos construir otra libertad, otra justicia y otra democracia.
Sabemos que para eso debemos destruir el sistema capitalista y buscar, juntos, otro pas.
En el trayecto, hemos de construir tambin nuestro espacio como diferentes, defendiendo nuestra identidad e historia.
Como pueblos indios que somos esta construccin no puede dejarse de lado o subordinarla.
Tiene su propio paso, su propia lgica, su propio destino.
As lo hemos visto dentro de este gran movimiento, donde algunas personas siguen sin ver nuestra diferencia y la de otros y otras, y quieren imponer su visin y su decisin.
As que, lejos de los medios de comunicacin y de los asuntos "importantes" para all arriba, dentro de la Otra Campaa seguimos avanzando como pueblos indios, nos reunimos, nos encontramos, hacemos nuestros acuerdos y vamos construyendo una identidad, la nuestra, dentro de la Otra Campaa y de nuestro pas.
Tambin, como zapatistas, seguimos abriendo el corazn y el odo para el pensamiento de quien con nosotros lucha.
Sin hacer bulla, nuestro odo recoge palabras de diferentes suelos y realidades, pero todas de abajo, de izquierda.
Con ese pensamiento compaero estamos preparando nuestros siguientes pasos.
Este encuentro de pueblos indios, ahora en las tierras mayas de la pennsula, es parte de este proceso que caminamos.
Y aqu est nuestra palabra.
Mientras arriba el ruido y la prisa de los poderosos tratan de imponer otra vez a un mal gobernante, entronndolo con la mentira y el desprecio.
Mientras se dice y repite que slo cuenta la mirada y la voz que hacia arriba apuntan.
Mientras se difunde entre corazones buenos y nobles que nada importa si no sigue al movimiento que a estar arriba aspira.
Mientras por todos lados se compra y consume la mentira que impide la mirada crtica y el anlisis profundo.
Mientras se vuelve a olvidar el color que somos quienes somos el color de la tierra, incluso por aquellos que dicen buscar el bien de todos.
Mientras all arriba se miran entre ellos y entre ellos nadie se escucha.
En estos tiempos de ruido y confusin, vuelve la palabra que somos a encontrarnos con los que son como nosotros.
Nosotras, nosotros, las zapatistas y los zapatistas del EZLN, sabemos junto con ustedes que el maana se pare en la noche, en el silencio, en la sombra.
Sabemos que la gran sostenedora del mundo, la Ceiba, la madre, tiene sus races en lo de abajo, en lo profundo, en lo que no se ve; y que de ah se levantan y sostienen el mundo y los cielos que se ven y admiran.
Y as es nuestro pensamiento.
El pensamiento que somos mucho tiempo pasa y camina en nuestro corazn, antes de hacerse palabra y camino que invita a un destino para los que abajo son con nosotros.
Y mucho desespera ste nuestro modo a quienes apura y mueve el ruido de arriba.
Si no caminamos a la velocidad y en la ruta de los que arriba son, dicen que no existimos, que camos, que morimos, que ya no ms, que nos equivocamos, que desaprovechamos, que perdimos.
Pero nosotros, nosotras, sabemos que siempre que hemos caminado al ritmo de arriba y hemos buscado un lugar para nuestra palabra entre quienes son el Poder o aspiran a l por el camino que el Poder establece, perdemos.
Sabemos ya que no es arriba, ni en el tiempo ni en el espacio, donde encontraremos lo que buscamos, necesitamos, merecemos.
Aprendimos. Sabemos ahora.
Es con quienes son como nosotros porque son diferentes.
All arriba nos ofrecen un camino lleno de luces, prestigio, fama, aplausos, saludos de quienes tienen como trabajo el pensamiento y la palabra.
Pero ese camino no va a dnde nosotros queremos ir.
Si lleva a otro lado, por qu habramos de sumar nuestro paso al de otros, por muchos que sean esos otros, en el camino que arriba trazan?
Aprendimos. Ahora sabemos.
El lugar en donde nuestro paso encontrar libertad, justicia y democracia, no existe.
Tenemos que crearlo.
Y tenemos que hacerlo con otros diferentes en su dolor y su historia, pero igualados por el que nos roba y oprime, el que nos desprecia y explota.
Y en ese lugar tiene que estar el color que somos de la tierra con su propio paso, con nuestro modo.
Compaeras y compaeros:
Aqu, en estas tierras mayas, recordamos a la Ceiba madre y la historia del pensamiento que en su cuerpo se abraza. Y la contamos con las palabras de quien fue jefe nuestro y que llev en la sangre la dignidad de los indgenas mayas. sta es
La historia del Pensamiento.
Contaban los ms antiguos de nuestros ancestros, los ancianos sabedores de nuestros pueblos, que los ms grandes dioses, los que nacieron el mundo y lo echaron a andar para que luego furamos nosotros quienes lo caminramos, haban dejado todo sin terminar.
Y no lo hicieron as porque fueran holgazanes o porque se hubieran distrado en la bailadera.
As era su plan de por s, porque los mundos terminados y completos son los que de arriba imponen quienes hicieron dios al dinero y sacerdotisa a la estupidez humana que cada tanto, como ahora, con la mentira se hace gobierno.
As que fueron muchas las cosas que quedaron pendientes en el mundo primero que hicieron los dioses ms de antes, los que nacieron el camino.
Se dice, por ejemplo, que el pensamiento no se naci en los dioses.
O sea que el pensamiento no naci as como ahora lo conocemos, sino que apenas fue una semilla que qued ah para que la tomara el que fuera y la naciera y le diera forma y modo y camino y destino.
Y fueron entonces muchos los pensamientos que desde entonces se nacieron. Y no slo uno o unos cuantos, sino que tantos como colores fueron pintando el mundo en el que fuimos y somos.
Y as est, por ejemplo, el pensamiento de que slo importa uno o una, que el colectivo no vale, no cuenta, que hay que buscar el bien individual aunque sea a costa del mal colectivo.
Y ste es el pensamiento que ahora manda y es gobierno y verdad impuestos en nuestras tierras indias.
Y ste es el pensamiento que busca exterminarnos como lo que somos y trata de convertir en mercanca nuestra historia, nuestra cultura, nuestra tierra, nuestra dignidad.
Pero este pensamiento se viste con muchas ropas que engaan, que esconden su maa.
Y a veces se viste con ropa de libertad, y miente.
Y a veces con vestido de justicia, y miente.
Y a veces con manto de democracia, y miente.
"Igualdad" dice el que est arriba porque con nuestro dolor se enriquece.
Y la libertad que promete es la que busca para comerciar con nuestra sangre.
Y la justicia que defiende es la que lo deja sin castigo y persigue al que abajo no se rinde.
Y la democracia que proclama es la de la resignacin frente a los diferentes rostros del mismo Poder que nos roba, nos explota, nos desprecia y nos persigue.
Pero hubo y hay otro pensamiento.
El pensamiento que sabe que no es igual el que arriba vive de nuestra sangre y el que abajo hace andar el mundo con su trabajo.
El pensamiento que conoce la historia de lucha que abajo duele.
El pensamiento que busca construir otra cosa, otro mundo.
El pensamiento que no se conforma con lo que los ojos ven y oyen los odos, sino que empieza a mirar y a escuchar lo que no aparece ni sonido tiene.
El pensamiento que anima a nuestras compaeras y compaeros presas y presos de Atenco, y con el que resisten a la injusticia y al olvido.
El pensamiento que enarbolan nuestros compaeros y compaeras de Oaxaca, que luchan por librarse del mal gobierno que los oprime.
El pensamiento que camino se hace en quienes han hecho suyo una nueva forma de hacer poltica que ni mira ni aspira ni suspira por el arriba que nos desprecia.
El pensamiento que como pueblos indios y como zapatistas del EZLN luchamos.
Compaeras y compaeros:
La leyenda indgena maya que cuenta que la Ceiba madre, la sostenedora del mundo, hunde sus races en el inframundo y sobre esa fuerza levanta y sostiene los cielos, no slo mira hacia la historia que fuimos, tambin apunta hacia lo que somos y seremos en el maana que nuestro paso y el de otros tiene.
Como zapatistas que somos, como pueblos indios de raz maya, como compaeras y compaeros de lucha, saludamos las palabras y las historias que aqu se hablan y encuentran.
Y aqu decimos:
El maana de libertad, justicia y democracia que necesitamos y merecemos, tendr el color que somos de la tierra, o no ser.
Reciban, compaeros y compaeras, el saludo de nosotros, nosotras, lo ms pequeo del mundo que ahora slo es pensamiento y paso en la sombra, pero que ya asoma a otra madrugada, una que desvista de miedo y vergenza a la maana.

Con los pueblos indios!
Libertad para las presas y presos de Atenco!
Justicia para el pueblo de Oaxaca!
Democracia para el Mxico de Abajo!
Por el Comit Clandestino Revolucionario Indgena - Comandancia General del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional. Por la Comisin Sexta del EZLN.
Subcomandante Insurgente Marcos, Mxico, Agosto del 2006.




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