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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2006

Noticias desde un mundo de trabajo inmaterial I
Antonio Damasio y Spinoza: la biopoltica y la sabidura holstica

Simn Royo
Rebelin


La pretensin de crear un Sistema de conocimiento omnicomprensivo de la realidad se vino abajo ante la profundidad y pluralidad de saberes emergentes en el mundo moderno. Si en la antigedad clsica fue Aristteles el primer sabio en aglutinar en su mente y obra todo el saber de su poca, en la era moderna, el ltimo sabio que pudo tener en su cabeza todo el saber de su tiempo debi de ser Leibniz, que fue filsofo, jurista, diplomtico y cientfico. El humanismo renacentista y el enciclopedismo ilustrado trataron de recrear la idea del hombre sabelotodo, eminentemente caracterizada por Leonardo Da Vinci, pero no como el continente mental de todo el saber de su tiempo sino a travs de la acumulacin enciclopdica de materiales de todo saber en las baldas de una gran biblioteca. Por el contrario, la pretensin de Hegel fue la de realizar un Sistema total de carcter abstracto que fuese el armazn o esqueleto filosfico puro de todos los conocimientos mundanos y toda realidad histrica. Lejos estamos hoy de las pretensiones del saber absoluto.

No slo cada gran pensador de la historia de la humanidad ha ofrecido una Filosofa en el sentido de una forma de vida y de comprensin del mundo conjuntamente, sino que varios sistemas de pensamiento, a veces coincidentes con su inventor, han tenido la pretensin de ofrecer la mejor manera de vivir tanto individual como socialmente; rivalizando entre s por semejante pretensin. El epicuresmo, el estoicismo o el marxismo son buenas pruebas de ello. La coexistencia de corrientes de pensamiento divergentes supone la concurrencia de una pluralidad de formas de vida social e individual, basadas fundamentalmente en el conocimiento del mundo y de los hombres, que coexisten entre s y con corrientes basadas fundamentalmente en smbolos, metforas, creencias, sentimientos y costumbres que conforman y determinan la conducta y lo que se tiene por justo, verdadero, venerable y defendible. El cristianismo, el islamismo o el budismo, esto es, las religiones, las costumbres y los imaginarios constituyen tambin fuentes de configuracin de las formas de existencia que pueda haber sobre la tierra.

Podremos fcilmente admitir una pluralidad de formas dignas y aceptables de pensamiento y de vida pero, en nuestro caso, siempre que se amparen en un fondo comn bsico de consecuente vida buena sobre la que pueda darse una multiplicidad de comprensiones y actos. Pero nada nos convencer, por lo menos a los que apostamos por la corriente socializante y comunista, de que sobre la explotacin y la miseria de muchos es sobre lo nico que puede crecer el desarrollo variable de unos pocos.

La familia hobbesiana claudica en la realizacin de un mundo justo al tener por naturaleza de las cosas lo que el pesimismo antropolgico lleva a considerar como nico real y determinante, el poder y la fuerza, los instintos de depredacin y de muerte; mientras que la familia rousseauniana enfrenta a tan terrible conjetura la que tiene por naturaleza de las cosas lo que el optimismo antropolgico lleva a considerar como eminentemente real y defendible, la cooperacin y la sociabilidad, los instintos de altruismo y de amistad que animan a vivir. Y aunque nos parece incongruente, cuando no perverso, considerar que del mal pueda provenir el bien y que del egosmo de cada particular vaya a salir algn bien colectivo, bajo tal principio liberal se ha configurado el mundo entorno en que nosotros vivimos; mantenindose las consideraciones contrarias soterradas, encubiertas y subsistiendo a pesar de lo socialmente considerado como relevante.

Por todo ello, cuando frecuentemente nos preguntamos por la mejor forma de vida, acudiendo a la experiencia propia y ajena, a lo aprendido y lo asumido social y culturalmente, a la razn y la intuicin, a la capacidad intelectual y a las emociones; defendiendo y encarnando lo que nos parece mejor frente a lo que consideramos menormente deseable. Vemos que en poltica hay dos grandes corrientes que jalonan la historia del pensamiento moderno, la liberal: individualista, propietarista, egotista, narcisista, voluntarista; y la socialista: social, socialista, comunista, altruista, colectivista y racionalista. Pero entre la voluntad de poder del liberalismo y el afn de saber del socialismo se olvida a menudo que, adems de voluntad y razn, conviene tener en cuenta el papel de las emociones y los sentimientos a la hora de evaluar y tomar partido por una de las comprensiones de la existencia que se reputan como dignas de ser seguidas.

A ese respecto, no considerndose ya posible la realizacin de un Sistema omnicomprensivo de la realidad toda, a partir del conocimiento cientfico de todas las cosas; pero sin claudicar con ello en el afn de realizar un mundo justo y lograr un consenso sobre el mnimo bsico sobre el cual pudieran coexistir una variedad de formas de existencia loables; los pensadores e intelectuales, los escritores y los ensayistas, llevamos a cabo la labor de intentar asesorarnos bien, sin conocerlas a fondo (lo que lleva toda una vida), acerca de las distintas disciplinas de conocimiento y formas de comprensin de la realidad existentes hasta el momento. Del lema ilustrado Igualdad, Libertad y Fraternidad, nos atrevemos a decir que lo primero tiene relacin con la Razn, lo segundo con la Voluntad y lo tercero con las Emociones. De ah que si queremos saber algo de la amistad y de la empata, esos dos asuntos comunales por excelencia, descubriendo las causas de su abandono actual; hayamos de acudir a las disciplinas particulares que estudian esos trasfondos de la sociabilidad. No pudiendo convertirnos para ello en expertos especialistas en neurobiologa (ni en psicologa, ni en economa, ni en historia, etctera), podemos sin embargo acudir a los especialistas en esos temas para lograr tener alguna idea cabal de las cuestiones particulares a la hora de realizar propuestas generales. Y es en tal sentido puede ponerse como ejemplificante el trabajo de Antonio Damasio. Este autor est muy de moda gracias al tema sobre el cual discurre y a su buen estilo de narrador para todo lector culto (no necesariamente especialista en la materia de cuestiones relacionadas con la Neurobiologa); as como por proceder partiendo de un campo especializado, para luego ampliar el espectro de sus conocimientos a esferas que lo trascienden. Lo mismo ocurre con Paul Krugmann en Economa o con Richard Feynmann en Fsica. Sin embargo, dada la inevitable ideologizacin a que han llegan muchos cientficos dedicados (lo sepan o no) a la Filosofa desde el momento en el que se aventuran a realizar sus obras de divulgacin o de sntesis de sus ideas y reflexiones; esto es, los que operan partiendo de su rea pero yendo ms all de los muros tcnicos y acadmicos de su especialidad. Parece recomendable Damasio porque se las ha arreglado bastante bien con sus propias emociones a la hora de abordar semejante tarea. Y es que nada hay peor en estos menesteres que considerarse exento de ideologa y ajeno a la poltica.

Por eso cabe advertir como dentro de la biologa reciente, esto es, actualmente, se opone una biologa neoliberal, representada eminentemente por Richard Dawkins y su libro The selfish Gen (1973), a una biologa socializante representada tanto por Richard Lewontin en libros como Human Diversity (1982) como por Stephen Jay Gould en libros como, Full House: The Spread of Excellence From Plato to Darwin (1996). Y si bien las mencionadas tendencias polticas ligadas a la biologa se retrotraen ya a la poca de Darwin (1); un ejemplo doble (o cudruple) de que todas las investigaciones de este tipo comprensivo (en biologa, fsica, neurologa, filologa, economa, etc) entraan apuestas ideolgicas (o emocionales) y no slo racionales, puede verse, cuando Antonio Damasio narra un episodio de la vida de Spinoza que suele ponerse como ejemplar. Un episodio que incluye un intraepisodio de novela familiar relacionado con una cama. Es el siguiente:

En realidad, lleg gradualmente a esta actitud hacia la riqueza y el nivel social, y en medio de un conflicto. Spinoza apreciaba el valor de su educacin y saba que no habra sido posible sin la posicin financiera y social de su familia. Entre su adolescencia tarda y los veinticuatro aos de edad fue comerciante y, durante un tiempo, estuvo a cargo del negocio de la familia. Ciertamente, en aquella poca le preocupaba lo bastante el dinero como para llevar a colegas judos al juzgado holands cuando no pagaban sus deudas. Esto es un acto desvergonzado desde la perspectiva de la comunidad, porque cualquier tipo de conflicto entre judos tena que resolverse entre las paredes de la comunidad y por parte de sus lderes. Y cuando su padre muri dejando su empresa con un considerable nmero de deudas, Spinoza no dud en hacerse celador del juzgado holands y en ser nombrado acreedor prioritario de su herencia. En relacin con el dinero y las posesiones, este ltimo episodio fue un hito. Spinoza renunci por entero a la herencia, excepto la de un objeto: la cama de sus padres. El ledikant le acompaara de un lugar a otro, y acabara muriendo en l. (...) Un ledikant es una cama con dosel y cuatro columnas, con pesadas cortinas que pueden echarse para transformarla en una isla clidad y aislada. En tiempos de Spinoza, el ledikant era un smbolo de riqueza. (....). A mediados de la corta vida de Spinoza, circunstancias histricas haban reducido el valor y los beneficios de la empresa familiar, aunque ello no era en absoluto un colapso catastrfico. No hay duda de que en tanto que negociante listo y emprendedor, Spinoza hubiera cambiado la situacin de esa fortuna en decadencia. Pero por entonces Spinoza haba descubierto que pensar y escribir eran sus mayores fuentes de satisfaccin, y necesitaba poco para mantener una vida dedicada a ellas. En varias ocasiones, Simon de Vries, su amigo, intent proporcionarle un estipendio, pero Spinoza no acept nunca. Cuando el moribundo De Vries intent dejarle la herencia a Spinoza, ste lo disuadi, e insisti en que slo aceptara una pequea renta anual para poder vivir de sus ingresos, una suma de 500 florines. Y cuando De Vries muri y le leg la pequea pensin que haban acordado, Spinoza redujo an ms la cantidad y slo acept 300 florines. Le dijo al desconcertado hermano de De Vries que esta pequea suma sera ms que suficiente. Posteriormente tambin rechaz una generosa oferta para convertirse en profesor de filosofa en la Universidad de Heildelberg (puesto que se le ofreci por recomendacin de Leibniz), aunque es probable que la razn principal de su negativa tuviera que ver con la prdida potencial de su libertad intelectual. Aun as, declinar la plaza de profesor significa ciertamente que valoraba ms su pensamiento que las comodidades que el elector palatino pona a su disposicin en Heildelberg. Spinoza subsisti a base de su trabajo de fabricante de lentes y, con posterioridad a 1667, de la pequea pensin de De Vries. El dinero era suficiente para pagar alojamiento y comida; comprar papel, tinta, cristal y tabaco; y pagar las facturas del doctor. No necesitaba nada ms (2).

La traduccin del ttulo del libro al castellano resulta lamentable, ya que si el ttulo original es: Looking for Spinoza. Joy, sorrow and the feeling brain, en castellano deberan haber puesto, (literalmente): En busca de Spinoza. Alegra, pena y cerebro sintiente, y no como la nota de este artculo seala, al remitir a la edicin en castellano. Si bien suponemos confiadamente en el trabajo ajeno que la modificacin del ttulo haya sido cosa del mercado editorial y no de la calidad de la traduccin completa del libro.

El pasaje biogrfico sobre Spinoza es lo suficientemente expresivo en s mismo como para que huelgue todo comentario y lo sacamos a colacin, antes que las aportaciones a la comprensin de la neurofisiologa que nos ofrece Damasio por situar el problema a que se dedica en un nivel de emergencia mayormente comprensivo, el sociolgico y poltico, el ideolgico y filosfico, en el cual, las propias ciencias existentes, estn comprometidas de antemano. No desesperemos por tanto de no poseer un Sistema omnicomprensivo de certezas absolutas y tratemos de que cada cual se forje su propia sabidura holstica, porque, en definitiva, lo que est en juego es procurar participar en comn, en la constitucin de una vida digna para todos los hombres; luego no se trata de imponer a los dems nuestra visin del mundo, sino de compartir una poltica que permita la pluralidad de las formas de vida a partir de la justicia. Algo que por ms que lo proclame el suelo comn del mercado que se yergue sobre la injusticia slo ser algn da posible desde el suelo de la concordia, de la amistad y la cooperacin, nunca desde la discordia, la enemistad y la maldad.

Ciertamente no slo de libros vive el hombre, sino principalmente de pan. Primun vivere, deide philosophari. Pero simultneamente a la conquista del pan, ha de procurarse tambin, la conquista del saber; pues el pan que nutre el cuerpo tiene que ir acompaado del saber que nutre el alma. Es adoptando ese rol diettico y socrtico de nutrir al espritu iniciamos alguna que otra noticia como la antecedente. Y es desde ese mundo de los libros que slo puede existir sobre la supervivencia bsica y que slo tiene dignidad y derecho para poder existir mientras reconozca la injusticia de la privacin del pan a la mayora de los hombres, desde donde se puede laborar en un pensamiento social que promueva la incorporacin de la mayora de la humanidad a los bienes materiales y espirituales a los que todo hombre tiene derecho.

La reciente entronizacin de la "biopoltica" como tema de reflexin postmoderno, de la creencia en un Sistema que ya controlara incluso lo viviente, para de la pretensin de absoluto de la propia Biologa en cuanto disciplina particular, para de manera reduccionista dar cuenta del mundo. Pero nunca desde un slo nivel de emergencia de lo real podr darse cuenta del Todo.

Por tanto, finalmente, dando un parecido colofn al que un Pseudoplatn diera a su "Clitofonte", vemos que resulta tan loable que el especialista en neurobiologa adquiera familiaridad con filsofos como Spinoza, como que, a la inversa, los especialistas en historia de la filosofa o en el cultivo del pensamiento, adquieran familiaridad con las distintas disciplinas cognoscitivas y los diversos movimientos constituyentes; tanto con los de la subjetividad individual como con los de la comunidad social. Ya que es desde ese colectivo movimiento de retroalimentacin y desde una labor que concierne a muchos, a la creciente multitud de singularidades del trabajo inmaterial, desde donde podremos esperar contribuir a la constitucin de un nuevo pensamiento socializante para este nuevo milenio en que nos encontramos. Pues dada la infecundidad y el malestar generado por el entronizado neoliberalismo vigente, su ideologizacin y su ignorancia, su pretensin de mercantilizar todo lo existente, no hay tarea ms urgente que sta para la gente de Fahrenheit 451.




Notas:

(1) Evolucionismo y comportamiento humano:
http://www.lacavernadeplaton.com/articulosbis/simondarwin1.htm

(2) Antonio Damasio "En busca de Espinosa. Neurobiologa de la emocin y los sentimientos". Editorial Crtica, pp.214-215. Barcelona 2003.






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