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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2004

Medios de comunicacin venezolanos
El mazazo que vuelve lcido

Bernard Cassen
El Peridico

La victoria de Hugo Chvez en el referendo deja en evidencia a los medios de comunicacin que, ignorantes de la realidad de Venezuela, tomaron partido ideolgico y sacrificaron el rigor periodstico


Los chinos a veces evocan "el mazazo que vuelve lcido" para explicar que un golpe violento, de cualquier naturaleza, puede tener un efecto saludable y servir de recordatorio del principio de realidad. Pero esto no es siempre as, incluso y sobre todo en los grandes medios de comunicacin cuya razn de ser es, no obstante, describir y analizar dicha realidad. Desde hace varios aos, su cobertura de Venezuela y, ms recientemente, del referendo del 15 de agosto, constituye un ejemplo arquetpico que merece figurar en el programa de todos los centros de formacin de periodistas.
El mazazo se ha producido: una victoria aplastante de Hugo Chvez (el 59,06% de los sufragios), cuando muchos ciudadanos del mundo occidental no podan esperar ms que la derrota del presidente, pues no pocos grandes medios de comunicacin les haban dicho hasta la saciedad que Chvez era un caudillo tirnico, un "populista" rechazado por la mayora de la poblacin.

Desdichadamente, el mazazo no ha suscitado la lucidez meditica. En vez de pedir perdn, la mayora de los supuestos "especialistas" que han escrito sobre Venezuela en los grandes medios, al igual que los editorialistas ignorantes de la realidad de dicho pas pero que repiten los clichs del entorno, ahora hacen autnticas contorsiones para explicar a su manera un resultado que, no obstante, era fcilmente previsible. Para ellos haca tiempo que la toma de partido ideolgica haba ganado por la mano al rigor profesional.

LO CIERTO es que Chvez rene todos los elementos para desagradarles: se trata de un exmilitar, luego es presuntamente "autoritario"; manifiesta su independencia de Washington y rechaza la creacin del rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), luego es "antinortemericano"; ampla a Cuba el acuerdo existente que permite a los pases de Amrica Central recibir petrleo a tarifas preferentes, luego prepara a su pas para una "dictadura castro-comunista"; utiliza los ingresos del petrleo para lanzar programas de educacin permanente y de sanidad que benefician masivamente a los ms pobres, luego es un "demagogo" y un "populista". Y la lista podra ampliarse.
Confunde esta acumulacin de frmulas vacas que sirven de reflexin para quienes no han comprendido una cosa muy simple, algo que explica todo lo restante: Chvez ha restituido su dignidad a alrededor del 70% de los venezolanos pobres, hasta ahora "invisibles" e ignorados por los partidos tradicionales (AD y Copei), que slo se interesaban por ellos en algunos eslganes de los periodos electorales. La Constitucin bolivariana de 1999 los ha convertido en ciudadanos de pleno derecho.

Los vendedores ambulantes, los jvenes y los habitantes de los barrios suelen llevar dicha Constitucin en la mano o en el bolsillo, y conocen perfectamente su contenido. No es fortuito que Chvez no canalice su innegable carisma hacia su persona, sino hacia este pequeo libro azul, la bicha, que contiene una disposicin nica en el mundo: la posibilidad de destituir a un jefe de Estado a mitad de su mandato (as como al resto de cargos elegidos) mediante una votacin popular. Si esta disposicin existiera en Europa y EEUU, ni Chirac, ni Blair, ni Berlusconi, ni sin duda el muy mal elegido Bush estaran an en el poder.

Para hacerse perdonar tal debacle analtica y deontolgica se hubiera podido esperar una autocrtica, como la que han llevado a cabo las redacciones del New York Times y del Washington Post a propsito de su cobertura de la guerra de Irak, que juzgan retrospectivamente demasiado complaciente con Bush. Pero los grandes medios de comunicacin no han hecho nada parecido en lo concerniente a Venezuela. Si Chvez ha ganado, es porque "ha comprado" los votos de los pobres, lo cual no corremos el riesgo de que suceda en Europa o EEUU, donde las polticas neoliberales, tanto en el mbito fiscal como en el social, suelen ser regalos para las capas ms privilegiadas.

FINALMENTE, nos gustara saber qu es exactamente un populista, y deberan ser los que utilizan este trmino quienes nos dieran su definicin. Si se trata de un dirigente que se preocupa por incorporar a la totalidad del pueblo en el permetro de la ciudadana activa, Chvez es un populista. Si se trata, recuperando la frmula del fundador de la OPEP, Prez Alfonso, de "sembrar el petrleo" no en los bolsillos de los dirigentes polticos y de la oligarqua, sino en programas que beneficien al mayor nmero de personas, Chvez incurre en el mismo reproche. Si se trata de respetar al pie de la letra las formas constitucionales en lugar de fomentar un golpe de Estado de tipo fascistoide como el del 11 de abril del 2002 o huelgas patronales insurreccionales, el presidente todava agrava ms su caso. Si se trata de explicar a una poblacin mayoritariamente muy poco instruida cosas complicadas con palabras simples, Chvez hace populismo.
Segn este rasero, no cabe duda de que muchos pueblos europeos apreciaran tener dirigentes un poco menos sumisos con los mercados financieros y un poco ms populistas.

BERNARD Cassen es Periodista y director general de Le Monde Diplomatique

Traduccin de Xavier Nern.





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