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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2006

Ah, pero Repsol-YPF es espaola?

Alberto Montero Soler
Rebelin


Vista la intensidad de la respuesta diplomtica del gobierno espaol ante el boliviano tras cada uno de los contenciosos que la empresa transnacional Repsol-YPF viene manteniendo con la justicia de aquel pas, a uno rpidamente le asalta una duda bsica: es Repsol-YPF una empresa espaola?

Y es que si el gobierno espaol est convirtiendo reiteradamente la defensa de los intereses de Repsol-YPF en Bolivia en una cuestin de estado es porque asume, en principio, dos postulados bsicos.

En primer lugar, que los intereses de una empresa privada en la que no posee ningn tipo de participacin y de la que, por lo tanto, no espera obtener mayor beneficio que el derivado de los impuestos que pueda recaudar de la misma siempre, claro est, que sta no los evada hacia parasos fiscales- merecen ser antepuestos a los de un pueblo que vive mayoritariamente en la miseria gracias, en parte, al expolio que viene sufriendo por ese tipo de empresas. Y as, lo nico que demuestra un gobierno que se vanagloria de su presunta condicin progresista, que se postula como abanderado de la paz y para la construccin de un nuevo orden mundial ms justo, que trata de ocupar un papel relevante en la escena internacional o al que se le llena la boca de trminos como justicia, solidaridad o igualdad -pero que es incapaz de aplicarlos ms all de donde pueda obtener rdito electoral- es que le preocupan ms los intereses de los accionistas de Repsol-YPF que la pobreza que afecta a ms del 60% de la poblacin boliviana.

Y, en segundo lugar, el gobierno espaol encontrara una mejor justificacin para su defensa de los intereses de Repsol-YPF si esta compaa transnacional fuera de capital mayoritariamente espaol. En ese caso, y asumido el primer postulado, el gobierno podra al menos alegar a su favor que est defendiendo los intereses de una compaa espaola en el mundo, por muy cuestionable moralmente que esto pudiera resultar dadas las implicaciones del primer postulado.

Pues bien, con lo que uno no puede dejar de sorprenderse es que un gobierno que, reitero, se califica a s mismo de progresista no slo asuma como propio el primer postulado lo que ya en s mismo es una profunda inconsistencia-, sino que lo haga incluso tras haber constatado cul es el accionariado de la referida empresa transnacional.

Porque lo primero que alguien tendra que haberle comunicado al presidente del gobierno espaol es que Repsol-YPF es una empresa de capital mayoritariamente extranjero y que, por lo tanto, cuando estaba enviando sucesivamente a Bolivia a su ministro de Asuntos Exteriores, al secretario de Estado de dicho Ministerio o a la propia Vicepresidenta Primera lo estaba haciendo en defensa de los intereses de unos accionistas que ni siquiera iban a poder votarle y que, en en su mayora, tampoco pagan sus impuestos en Espaa.

De quin es Repsol-YPF?

Por si pudiera servir para que el gobierno espaol dejara de provocar vergenza ajena a todos aquellos que no entendemos cmo pueden confundirse los intereses de una empresa transnacional con los intereses de Espaa en el mundo (y advierto que no me estoy refiriendo con esto ltimo a intereses econmicos sino a aquellos que realmente promoveran una visin de nuestro pas como un estado realmente comprometido con la solidaridad) paso a sintetizarles la composicin del accionariado de la empresa en cuestin.

As, segn la informacin proporcionada por la propia compaa, la composicin de su accionariado a junio de 2006 era la siguiente.

Por un lado, hay que destacar el grupo de inversores estables que tienen un volumen de participaciones significativas en el capital social de la empresa, es decir, ms de un 4% del total de las acciones.

Ese grupo de inversores estables est integrado, en primer lugar, por el grupo financiero La Caixa que posee un 9,1% del capital social de la empresa. Le sigue Repinves, una sociedad de gestin de cartera de valores mobiliarios del sector energtico, de telecomunicaciones y de infraestructura viaria, que es participada, a su vez, por La Caixa y que posee el 5,02% del capital de Repsol-YPF.

Hasta aqu, el conjunto del accionariado estable que podramos identificar, con matices, como espaol y que, como fcilmente puede constatarse, suman apenas el 14% del capital de la empresa.

Junto a los dos anteriores se encuentra Pemex Repcon Lux, una empresa filial con sede en Luxemburgo de Petrleos Mexicanos (PEMEX), el grupo estatal petrolero de ese pas, que posee el 4,8% de Repsol-YPF.

Al margen de ese grupo de inversores estables, la mayor parte del capital social de Repsol-YPF (un 81,07%) est sometido a libre cotizacin en los mercados de valores cotiza en los de Madrid, Nueva York y Buenos Aires- y es aqu donde nos encontramos con algunos datos que no estara de ms que el gobierno espaol tomara en cuenta a la hora de decidir su poltica exterior en este tema.

As, por un lado, hay que destacar que, de ese 81%, tan slo el 29,87% se supone que es de titularidad espaola. De ese porcentaje, el 14,36% se encontrara en posesin de los inversores minoristas, es decir, de pequeos inversores nacionales; mientras que el 15,5% restante estara en manos de inversores institucionales. Estos ltimos son empresas dedicadas a la compra y venta de activos financieros con fines especulativos y que, como puede suponerse, su nico objetivo es obtener la mxima rentabilidad de sus inversiones con independencia de cules sean los mtodos que las empresas en las que invierten utilicen para lograr los mximos beneficios.

Y, por otro lado, el 51,2% del capital social de Repsol es propiedad de inversores extranjeros. La titularidad de ese capital se divide en un 17,33% que es propiedad de inversores estadounidenses, entre los que destacan las participaciones de tres grandes corporaciones financieras (Chase Nominee Ltd., Capital Group International Inc. y State Street Bank and Trust) que, en su conjunto, segn el Informe Anual de Gobierno Corporativo de la compaa para el ao 2005, llegaron a poseer ese ao un poco ms del 21% del capital social de Repsol-YPF. Y el 33,88% del capital restante estara en manos de titulares del resto del mundo sin identificar.

Las conclusiones de Perogrullo

No hay que ser un experto economista para extraer varias conclusiones ms que evidentes de los datos que la empresa transnacional pone a disposicin de quien se quiera molestar en leerlos y analizarlos.

En primer lugar, y slo teniendo en cuenta el capital de libre flotacin de la empresa, ya nos encontramos con que ms del 50% del mismo est en manos de inversores extranjeros. O lo que es igual, que a pesar de que su casa matriz est ubicada en Espaa, la empresa es de capital mayoritariamente extranjero.

En segundo lugar, hay que destacar la presencia de capital estadounidense en la compaa a travs de las participaciones de las tres grandes corporaciones financieras citadas. De hecho, una de ellas, el Chase Nominee Ltd., posea en 2005 una participacin del 10,175% del capital social de Repsol-YPF, mayor, por ejemplo, que la participacin directa de La Caixa.

Y, sin embargo, sabe alguien que el gobierno de Estados Unidos se haya inmiscuido concretamente en el problema de Repsol-YPF en Bolivia? Aunque, bien pensado, dado que su injerencia en el pas ha sido constante y generalizada a todos los mbitos de la poltica y de la economa del pas -y, en este sentido, no debe olvidarse que la Embajada de Estados Unidos en Bolivia es la segunda de Amrica Latina, tras la de Colombia, en nmero de funcionarios estadounidenses-, tampoco necesitaban centrarse especficamente en los problemas de dicha empresa para continuar con su presin global.

En tercer lugar, si a al 51,2% del capital social en manos de titulares extranjeros le sumamos la participacin estable de Pemex Repcon Lux, que era del 4,8%, tenemos ya que el 55% del capital de la empresa est fuera de control nacional.

La participacin de esta ltima empresa en Repsol-YPF no deja de ser paradjica si se considera que, mientras Mxico, a travs de su empresa estatal del sector de hidrocarburos, tiene intereses directos en Repsol-YPF, el Estado espaol carece de participacin directa en la misma. Con lo cual, no tendra ms sentido que quienes mandaran a las mayores instancias de su cuerpo diplomtico a defender los intereses de Repsol-YPF en Bolivia fueran los mexicanos? Ellos s que participan de forma directa en esa empresa, mientras que el Estado espaol no.

Y, por otro lado, tambin resulta cuando menos singular que la participacin de PEMEX en Repsol-YPF se haya vehiculizado a travs de una empresa filial localizada en Luxemburgo, es decir, en un paraso fiscal cuando existe una filial de la misma con sede Espaa, Pemex Internacional Espaa, que, sorprendentemente, slo posee una accin de Repsol-YPF. Dnde paga Pemex Repcon Lux los impuestos derivados de las ganancias que le reporten las acciones de Repsol-YPF? En Luxemburgo o en Espaa?

Y, en cuarto lugar, slo queda sealar que, en el mejor de los casos, el capital espaol o de ascendente presuntamente espaol en Repsol-YPF es de apenas el 44% del total. Un porcentaje en el que, por ejemplo, algo ms del 15% se encuentra en manos de inversores institucionales dedicados a la especulacin con sus ttulos. Son los intereses de estos ltimos los que dice proteger el gobierno espaol en sus misiones diplomticas a Bolivia? O son los intereses del grupo financiero La Caixa? Porque de lo que s tengo serias dudas es de que sean los de los tenedores minoristas espaoles, pequeos ahorradores que cuentan con poco ms del 14% del capital de la empresa, de forma muy desperdigada y sin capacidad de presin sobre el gobierno.

La conclusin final de lo hasta aqu expuesto es ms que evidente: ni Repsol-YPF es una empresa mayoritariamente espaola ni sus intereses en Bolivia son coincidentes y/o convergentes con los que deberan ser los del gobierno espaol.

Ya va siendo hora de que alguien se d cuenta de que cuando se privatiza una empresa, todo lo relacionado con ella deja de ser un asunto pblico y se convierte en un asunto de ndole exclusivamente privada, como lo son sus beneficios cuando llega la hora de repartirlos.

Es ms, este gobierno debera ser consciente de que el Estado no puede convertirse en un vehculo de presin sobre otros gobiernos o sobre la justicia de otros Estados. O, lo que es ms grave, dado que la diplomacia espaola representa a este pas y a sus ciudadanos ante el mundo, flaco favor les hace cuando, sumisa y servil, acude a la llamada de Repsol-YPF para que presione en su favor sobre quienes, durante dcadas, han vivido oprimidos y ahora, tmidamente, slo reclaman lo que les pertenece. Negrselo es vergonzoso e inmoral y, por favor, que no lo hagan en nuestro nombre.

Alberto Montero Soler ([email protected]) es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga y colaborador habitual de Rebelin.



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