Portada :: Mundo :: 14 Cumbre de No Alineados. Septiembre 2006. La Habana
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2006

XIV Cumbre del Movimiento No Alineados
El Sur frente al sionismo y el belicismo imperialista

Luis Bilbao
Amrica XXI


Guerra: Israel fue derrotado en trminos militares en Lbano. Pero Estados Unidos, visto por el mundo entero como responsable de la agresin, sufri una derrota poltica de enorme significacin estratgica: el lugar de Washington como capital de la democracia y el futuro ha quedado definitivamente sepultado en la opinin internacional. Estos reveses no detienen la mquina blica. Ya estn en marcha agresiones contra Siria e Irn, siempre con el Estado sionista como punta de lanza. Reunido en La Habana del 11 al 16 de septiembre el Movimiento No Alineados (Mnoal) afronta la responsabilidad de impedir una guerra que plantea riesgos inverosmiles a la humanidad.

"Siento una leve sacudida en el avin, cuando se sueltan las bombas. Un segundo; y es todo. Eso es lo que yo siento". Con este cinismo repugnante respondi el comandante de la fuerza area israel, Dan Halutz, cuando un periodista inquiri sobre sus sentimientos luego de que un F-16 bombarde, en la madrugada del 22 de julio, un edificio en Salah Shehadeh. La operacin supuestamente destinada a destruir una base de Hamas, mat sin embargo a 15 civiles, 11 de ellos nios. Era slo el comienzo de cinco semanas de bombardeos desde aire, mar y tierra sobre la poblacin civil de Lbano.

Un editorial del The New York Times -hipcrita pero no por ello menos elocuente- agreg un dato clave: en Palestina y Lbano, Israel utiliz bombas de fragmentacin, fabricadas por Estados Unidos. Estas armas, dice el NYT, "son tiles contra tanques, fuerzas convencionales masivas y otros objetivos estrictamente militares. Pero nunca deberan ser usadas en reas pobladas. Por naturaleza, matan indiscriminadamente. Porque algunas bombas no explotan al caer, las vctimas continan aumentando mucho despus de que cesa la lucha. Estos objetos aparentemente inofensivos, a menudo no ms grande que una pila, explotan cuando se los toca o mueve. Los nios los confunden con juguetes, con trgicos resultados".

Pese a todo, Dan Halutz tiene su costado sensible: horas antes de iniciar la invasin, en el mismo momento en que enviaba a sus propios soldados a la muerte, este alto jefe militar se ocup de vender acciones en la Bolsa de Tel Aviv, para evitar la prdida financiera que resultara de la guerra.

Halutz resume en la suya una degradacin moral predominante en el alto mando israel, que explica en buena medida el humillante fracaso de un ejrcito con reputacin de invencible. Luego de un mes de salvajismo impar contra la poblacin civil, Israel descubri asombrada que la operacin militar en s misma haba sido un descomunal desatino: "no tenamos agua. Olvidamos traer comida. Por varios das, slo tuvimos una rodaja de pan. Fue la peor experiencia de mi vida", explicaba ante los medios de comunicacin Alon Gelnik, un avezado soldado de infantera.

No se trata de ancdotas. Estas conductas enajenadas expresan una realidad poltica y una ideologa. Explican el carcter de la guerra desatada en Medio Oriente y el papel que Estados Unidos ha marcado para Israel en este captulo que recin comienza. Con la sociedad partida al medio y bajo el doble impacto emocional de las atrocidades cometidas por sus fuerzas armadas y la imposibilidad de derrotar a Hezbollh, Israel ya ha asumido un debate que urge. Las personas de origen o religin juda tienen ante s una realidad que no admite subterfugios: el sionismo del siglo XXI es el nazismo. Por su brutalidad, ciertamente; por el desprecio absoluto frente al ser humano. Pero ante todo porque es la ideologa con la que el imperialismo va a una guerra que plantea riesgos de catstrofe mundial.

A la bsqueda de justificacin

Jams se ha marchado a una guerra sin justificacin ideolgica. En el perodo ms reciente el Departamento de Estado apel a la defensa de la democracia y la paz mundiales, supuestamente amenazadas por "el terrorismo internacional", para invadir Afganistn e Irak. La exposicin de las mentiras fabricadas por el goebbelsiano aparato de propaganda estadounidense, sumada a la situacin sin salida para las tropas de ocupacin en Irak, ha demolido en poco tiempo ese andamiaje: en un giro descontrolado de la situacin, la red planetaria de intoxicacin informativa montada por el imperialismo, mostr por televisin, a miles de millones de personas, el verdadero papel de Estados Unidos en Irak, en Palestina, en Lbano: el bombardeo de ciudades, la muerte de nios y civiles desarmados, la evacuacin forzada de cientos de miles de personas. "La guerra en Irak le ha costado algo de popularidad a Estados Unidos" admiti en Alemania la secretaria de Estado Condoleezza Rice. Explic que en el futuro se esforzar para que se entienda la poltica estadounidense. "Tenemos que hablar con la gente en Medio Oriente y no ofrecer monlogos. Necesitamos tener ms contacto con la gente, en particular con los jvenes" dijo con su rictus habitual.

Pero no hay modo de justificar la demencia belicista de Estados Unidos; a nadie y mucho menos a los jvenes, en Medio Oriente o donde sea. Es aqu donde viene a jugar su papel el sionismo: la supuesta defensa de un territorio para el pueblo judo es en el siglo XXI el instrumento imperialista para marchar a la guerra. Y si en el pasado hubo espacio para que personas de convicciones democrticas y progresistas confundieran la defensa del Estado israel con la causa del pueblo judo, de ahora en ms la delimitacin ser tajante, porque como ha quedado claro en el ltimo mes, los mtodos empleados por las autoridades israeles emulan las atrocidades nazis durante la segunda Guerra Mundial.

Fin de la etapa regresiva

Con la cada de la Unin Sovitica gan espacio una regresin ideolgica que vena de mucho antes y no dej ninguna posicin a salvo. En el umbral del siglo XXI el mundo pareca entrar a un segundo medioevo. Mientras sagaces vendedores de libros anunciaban el fin del imperialismo, el sinsentido de la lucha por el poder poltico, la caducidad de la accin poltica y por supuesto de los partidos, la victoria inapelable del capital sobre cualquier variante histrica, todo en nombre de la ltima modernidad, los "condenados de la tierra" crecan en nmero y recurran a los instrumentos que en cada caso tuvieron a la mano para resistir. Reaparecieron formas de religiosidad extrema, presentadas como mero fanatismo por intelectuales aspticos, escpticos y, por supuesto, progresistas. La inviabilidad coyuntural de la revolucin se manifest en estridentes paradojas y contradicciones difciles de desenmaraar.

Ese perodo ha terminado, o por lo menos ha dado un salto cualitativo hacia delante. La sorpresa del mundo por la capacidad militar de Hezbollh, la perplejidad de la sociedad israel ante la evidencia de un fiasco inesperado, el fenmeno de agregacin que la guerra produjo en Lbano uniendo a musulmanes, cristianos y laicos-socialistas en un frente nico victorioso, permite medir a la vez la magnitud de la incomprensin respecto de lo que ocurra en el mundo durante los ltimos 25 aos y la distancia recorrida en pos de una alternativa histrica.

Aunque de manera apenas inteligible en la superficie embrollada de la realidad internacional, ya est en curso una dinmica de recomposicin en todos los planos. Los trminos lgicos estn invertidos: delante suele ir una confrontacin social sin organizacin, sin poltica, sin estrategia y por supuesto sin identidad ideolgica. Lejos de condenar la racionalidad, sin embargo, este cuadro presenta la coherencia profunda de dos fuerzas en choque frontal a escala mundial, cada una procurando ejes tericos y prcticos de recomposicin para la accin. El motor que mueve a ambas es la crisis estructural del sistema capitalista mundial.

En esta indita coyuntura histrica, la reunin de 116 pases miembros y 20 observadores del movimiento seis dcadas atrs denominados "no alineados" constituye un formidable punto de apoyo para trazar los rumbos de una nueva etapa. La necesidad de impedir la guerra ser un poderoso punto de unin en ese conjunto de extrema heterogeneidad. La reaparicin del Mnoal, en un sentido anacrnica y en otro fundacional, es un hecho clave del futuro poltico mundial y los resultados que obtenga sern determinantes. Todava no se sabe si Fidel Castro, el arquitecto de este encuentro, estar presente en las sesiones. Pero nadie duda que su ideologa y su propuesta socialista estn de nuevo en el horizonte de un mundo que busca respuestas.



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