Portada :: Mundo :: 14 Cumbre de No Alineados. Septiembre 2006. La Habana
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2006

La soledad de Argentina en La Habana

Atilio Born
Rebelin


El lunes 11 comenz en La Habana la XIV Cumbre del Movimiento de Pases No-Alineados. El MNOAL surgi a mediados del siglo pasado en el marco de la descolonizacin desencadenada despus de la Segunda Guerra Mundial cuando los imperios britnico y francs en frica y Asia se enfrentaban a su inexorable ocaso. No slo era un mundo donde naciones sometidas por siglos al colonialismo se sacudan sus cadenas y reafirmaban su naciente protagonismo en el sistema internacional. Tambin era el mundo conmocionado por los fragores de la Guerra Fra que enfrentaba a los Estados Unidos y sus aliados, los autoproclamados defensores de la democracia y el mundo libre, con la Unin Sovitica y un heterogneo conjunto de pases, China entre ellos, que para la insidiosa propaganda occidental representaban el totalitarismo comunista. Los principios polticos generales del MNOAL son hoy tanto o ms actuales que nunca, y sobrevivieron al derrumbe del orden bipolar que haba precipitado su nacimiento: defensa del multilateralismo como nico mecanismo para encontrar soluciones a los problemas fundamentales de la humanidad; respeto a los principios consagrados por la Carta de la ONU y el Derecho Internacional; condena irrestricta a toda accin militar llevada a cabo sin la autorizacin del Consejo de Seguridad de la ONU, a toda forma de ingerencia en los asuntos internos de los estados y al uso o la amenaza de uso de la fuerza en las relaciones internacionales; lucha por la democratizacin del orden econmico y poltico internacional; defensa de los derechos humanos, entendidos como universales, inalienables, indivisibles e interdependientes; condena a toda violacin de los derechos humanos y crmenes de guerra y compromiso de avanzar hacia el desarme general y completo bajo estricta verificacin internacional. En relacin a la prolongada crisis de Medio Oriente el MNOAL apoya la plena conformacin del Estado de Palestina y el retiro de Israel de todos los territorios ocupados en 1967, Quin en su sano juicio se atrevera a declarar la obsolescencia o irrelevancia de estos principios?

Desde su cristalizacin en la Conferencia Afroasitica de Bandung de 1955, cuando reuni a 29 Jefes de Estado de Asia y frica, el MNOAL ha ido extendiendo su influencia al resto del mundo, sobre todo en Amrica Latina y el Caribe. En la actualidad agrupa a 116 pases miembros -entre los que sobresalen la India, Pakistn, Indonesia, Argelia, Egipto, Filipinas, Malasia, Singapur, Sudfrica, Tailandia, Vietnam - incluyendo a 24 pases de Amrica Latina, desde Venezuela hasta Chile, pasando por Bolivia, Ecuador, Colombia y, por supuesto, Cuba. A esto se le suman 15 pases en calidad de observadores, China es uno de ellos, y casi todos los del MERCOSUR, pero con dos excepciones: Venezuela, por ser miembro pleno, y la Argentina, por estar en una especie de limbo solitario, ni adentro del movimiento ni del todo afuera. Es, en consecuencia, un pas invitado y cuya influencia internacional en un foro tan importante como el que se est reuniendo estos das en La Habana deber limitarse a asistir a las ceremonias de inauguracin y clausura de tan importante evento y levantar su copa en el brindis de despedida a las delegaciones extranjeras. Ntese que el MNOAL rene casi a las dos terceras partes de los miembros de las Naciones Unidas, y cerca de setenta Jefes de Estado o de Gobierno han comprometido su asistencia a La Habana. Entre nuestros vecinos Brasil estara representado por su Canciller y Venezuela y Bolivia por sus presidentes, mientras que Chile, Uruguay y Paraguay tambin enviarn representantes del ms alto nivel. Argentina, en cambio, lo har por conducto de su embajador en La Habana y un enviado especial. Ni el Presidente, ni el Canciller ni un funcionario de rango ministerial concurrirn a la Cumbre. En pocas palabras, un papeln.

Con su renuencia a participar plenamente en la reunin del MNOAL la Argentina sigue dando muestras de la radical ineptitud de sus grupos dirigentes para comprender como funciona el sistema imperial y cmo desenvolverse inteligentemente en el mismo. No somos nada: ni chicha ni limonada. Errticos e imprevisibles, oscilamos entre la obscena (y masoquista!) adoracin de las relaciones carnales con los Estados Unidos y el igualmente obsceno abrazo del canciller de la dictadura, Nicanor Costa Mndez, con Yasser Arafat en la reunin ministerial del MNOAL en La Habana, en Mayo de 1982, cuando en su desesperacin los genocidas de la Casa Rosada fueron a buscar apoyos y solidaridades en el MNOAL para afrontar la Guerra de Las Malvinas. Hoy seguimos sumidos en la confusin. La Argentina entr al movimiento en 1973 de la mano de Juan D. Pern. Con la dictadura los militares decidieron congelar la relacin -pero sin retirarse del mismo- al tiempo que proliferaban las crticas a los rojos del MNOAL. Ms tarde Alfonsn recuperara la vinculacin con el movimiento e, inclusive, encabezara la delegacin que particip en la VIII Cumbre de Harare, Zimbabwe, en 1985. Poco despus el Canciller Dante Caputo ocupara la presidencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas gracias al voto de los no-alineados, en un categrico respaldo a la reivindicacin argentina por la soberana sobre las Islas Malvinas. El deshonor de nuestra arrogante e intempestiva salida del MNOAL, teida de fuertes tonalidades racistas, le cupo a Carlos S. Menem, en 1991. Asesorado por Domingo Cavallo y Guido Di Tella lleg a la conclusin de que el multilateralismo era un obstculo a los benficos vientos de la globalizacin y que, con el fin de la Guerra Fra y la constitucin del Nuevo Orden Mundial proclamado por Bush padre, el no-alineamiento era una incmoda reliquia del pasado. Adems, la Argentina estaba entrando a pasos acelerados al Primer Mundo, como era evidente salvo para los necios y cuyas consecuencias los argentinos seguimos disfrutando hasta el da de hoy, de modo tal que nada tenamos que hacer con ese pobrero oscuro y revoltoso que desafiaba el pulcro ordenamiento labrado por los estrategas del imperio. Despus, ni los inspidos progres de la Alianza, ni Duhalde ni Kirchner revirtieron tan estpida actitud. Por eso la Argentina esta en Cuba como una simple invitada, sin voz ni voto, sin siquiera poder escuchar las deliberaciones de un conjunto de pases llamados a ejercer un papel cada vez ms importante, econmico y poltico, en la reconstruccin del actual desorden internacional cuyas muestras ms lacerantes son la guerra en Irak; la invasin israel al Lbano y el genocidio de los palestinos; las crceles clandestinas de la CIA y los horrores de Abu Ghraib y Guantnamo.

Con su actitud el gobierno de Kirchner le dar as la espalda a un foro que agrupa a gran parte de los verdaderos aliados de la Argentina: los que estn a favor de la paz y apoyan las reivindicaciones a favor de un orden econmico mundial ms justo y equitativo; los que luchan contra el proteccionismo del Norte y resisten las imposiciones de la OMC que perpetan la pobreza de los muchos y la riqueza de una fraccin de la poblacin mundial. En su torpe soledad el gobierno argentino tambin se privar de compartir sus aspiraciones con quienes ao tras ao respaldan nuestros reclamos de soberana sobre las Malvinas en la Asamblea General de la ONU. Y, como si lo anterior no fuera suficiente, haremos un desaire al pas anfitrin, Cuba, con quien nos unen lazos histricos profundos que van desde Mart, cnsul honorario de la Argentina en Nueva York y corresponsal de La Nacin (a finales del siglo diecinueve, en sus mejores tiempos, cuando era un peridico y no lo que es hoy, un agente ideolgico de la reaccin y contumaz apologista del terrorismo de Estado) hasta el Che, pasando por Martnez Estrada, Cortzar, Rodolfo Walsh y tantos otros. Aunque parezca increble el chantaje sobre el gobierno argentino ejercido por La Nacin en indigno contubernio con la mafia de Miami -esa que con la complicidad de la Casa Blanca protege a terroristas confesos como Bosch, Posada Carriles y tantos otros- dio sus frutos. Con el pretexto del caso Molina, donde violando las ms elementales normas diplomticas la Argentina se inmiscuye temerariamente en asuntos internos de Cuba, la derecha de este pas y la Casa Blanca logran someter a sus dictados al gobierno haciendo que ste juegue a favor del imperio-que no podra ver con peores ojos al MNOAL y su reunin nada menos que en Cuba- y en contra de sus aliados naturales, debilitando al mismo tiempo la coherencia poltica del MERCOSUR. Con su faltazo a la cita de La Habana Kirchner pierde la oportunidad de abandonar el rumbo trazado por Carlos S. Menem, a quien no cesa de criticar verbalmente pero cuyas orientaciones generales en algunos planos no parece dispuesto a revisar, certificando por ensima vez el abismo que separa la estridente retrica tercermundista del Presidente de la dcil levedad de sus acciones.




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