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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2006

frica, en sangre viva

Carlos Gmez Gil
Rebelin


Primero tratamos de evitar que las pateras llegaran a las costa

Las migraciones tienen la virtualidad de poner de manifiesto las dramticas carencias de los pases emisores, pero tambin las insuficiencias y contradicciones en los pases de llegada, hacia donde se dirigen los inmigrantes. frica se desangra desde hace tiempo; y en lugar de intentar curar las heridas tratando de aplicar la adecuada medicacin, solo nos preocupa tener bien lejos la molesta sangre para no tener que tomar conciencia de la magnitud del drama que all se vive.

Desde hace aos, todos los informes internacionales son unnimes sobre la extrema gravedad de la situacin por la que atraviesa el continente africano, hasta el punto que los datos y cifras, por tremendos que sean, han acabado por anestesiarnos. Las hambrunas peridicas, las pandemias, las catstrofes, las interminables guerras han acabado por ser el escenario de un continente que vive en permanente tragedia. Y por si fuera poco, todo frica se alejada cada vez ms de unas corrientes globalizadoras demandantes de inversin, tecnologa, conocimiento, informacin y consumo all inexistente. De forma que sus habitantes, solo pueden malvivir entre esa pobreza que mata, consumidos por la deuda externa y las polticas neoliberales aplicadas con saa por el FMI durante aos, socorridos por una caridad internacional que por cada dlar que da como ayuda, cobra dos en concepto de deuda. Y por si fuera poco, el endurecimiento de las polticas migratorias que todos los pases occidentales han desplegado en los ltimos aos ha llevado a encerrar literalmente a los africanos en sus pases, impidiendo con ello cualquier viaje fuera del continente, para que se consuman as mejor en su propia salsa.

Lo llamativo es que haya todava quien se asombre de ver cmo la gente arriesga su vida por salir de ese infierno. Lo hicieron primero a travs de pateras, despus saltando las alambradas de Ceuta y Melilla, y ahora arrojndose al mar en una navegacin tan incierta como desesperada para llegar a las costas Canarias. Y lo harn maana de cualquier otra forma, con tal de escapar de un continente sin futuro, porque no es solo pobreza lo que empuja a los africanos a salir de sus pases, es una ausencia completa de futuro para ellos y sus familias, es la carencia absoluta de derechos y libertades, es tambin su alejamiento de ese paraso tecnolgico y de consumo tan exuberante que la globalizacin ha construido en los pases occidentales y que pueden ver en tiempo real a travs de las parablicas y los medios de comunicacin accesibles en cualquier lugar del planeta. Cuando el Presidente de Senegal pide pantanos a Espaa, a cambio de aceptar repatriaciones de inmigrantes, se olvida que en un pas como el suyo, los cuarenta ministros de su gobierno tienen el doble del sueldo que un ministro en Espaa, por ejemplo, al tiempo que se han creado carteras tan exticas como el ministerio de Ocio y calidad de vida; por no hablar de una corrupcin galopante que sangra al Estado, mientras la poblacin sufre continuos cortes de electricidad porque el gobierno no paga a la principal empresa de electricidad del pas.

De lo que no hay duda es que, desde todos los puntos de vista, lo que buscan en la migracin quienes salen de sus pases no lo encuentran en las polticas de desarrollo y cooperacin tradicionales que se vienen proponiendo desde los pases occidentales, y mucho menos en las polticas de sus propios pases. Tenemos por tanto que empezar a comprender que emigrar es una decisin que pone de relieve no confiar en los dirigentes polticos, en los gobiernos y en la economa de un pas, incapaz de garantizar la vida y el sustento de uno mismo y de sus allegados. Porque nadie emigra con la esperanza de empeorar su situacin, sino que lo hace ante la perspectiva incierta de poder mejorar su bienestar y el de los suyos en otro lugar; y mientras esa percepcin no cambie de forma sustancial en frica mediante hechos constatables, poco se podr hacer para detener las migraciones, algo que no acabamos de comprender bien en Occidente. Y para que cambie esta percepcin se necesita que, de una vez por todas, la comunidad internacional se decida a promover una actuacin amplia, ambiciosa y absolutamente urgente sobre todo el continente y sus gentes, algo que vaya ms all del socorro de emergencia ante catstrofes y hambrunas, que supere la escala de los microproyectos y que huya de la tentacin de considerar el continente como un simple mercado al que hay que aproximar hacia las corrientes globalizadoras o explotadoras de sus recursos.

No pocos responsables pblicos, cuando sentencian con rotundidad ante los medios de comunicacin que la solucin a las migraciones masivas de africanos pasa por la cooperacin para el desarrollo, desconocen en profundidad el verdadero papel y el funcionamiento que han tenido estas intervenciones en las ltimas dcadas, el inmenso dao que han hecho en frica y el destino real de las mismas. Pero tambin ignoran la dimensin real de la ayuda al desarrollo que los pases donantes venimos haciendo en frica, la construccin de unas reglas econmicas y comerciales que no hacen sino empobrecer irremediablemente a sus habitantes, al tiempo que nos desentendemos de conflictos y guerras que se eternizan, y que en muchos casos hemos alimentado.

Todos los acuerdos firmados por la comunidad internacional recientemente para mejorar, al menos ligeramente, la situacin de pobreza en frica estn siendo incumplidos. As, los pomposos Objetivos de Desarrollo del Milenio, a cinco aos de su aprobacin y a diez de su finalizacin, evidencian una vez ms la distancia entre las palabras y los hechos. Segn datos del PNUD, reducir simplemente a la mitad el hambre en frica slo ser posible al ritmo actual en el ao 2150, alcanzar la educacin primaria universal no se podr conseguir hasta el ao 2129 y reducir la mortalidad infantil en dos tercios en 2165. Y todava nos seguimos extraando que la gente trate de huir de frica.

As las cosas, las oleadas de inmigrantes que llegan hasta Canarias no son nicamente un problema de Espaa, sino que exigen una accin firme y efectiva de toda la Unin Europea y de la propia comunidad internacional para que de una vez por todas se entienda el significado real de esas avalanchas de inmigrantes. Los problemas globales exigen de soluciones globales. Preocupados como estamos por salvaguardar nuestras fronteras, olvidamos que las disporas de dimensiones gigantescas se estn produciendo en el interior del continente africano, desde las zonas rurales hacia las grandes ciudades, con toda la carga explosiva que ello tiene, al generar gigantescos cinturones de miseria y epidemias de dimensiones nunca antes conocidas. De esta forma, las propias Naciones Unidas estiman que en el ao 2020 dos terceras partes de los habitantes de frica vivirn en estas mega ciudades, apareciendo como inmensos espacios de generacin de conflictos demogrficos, sanitarios y sociales en los prximos aos.

Por tanto, podemos preguntarnos si estamos comprendiendo adecuadamente el significado de esas oleadas de personas que llegan exhaustas hasta nuestras costas; si la comunidad internacional y las instituciones internacionales estn actuando correctamente para evitar que este xodo de desesperacin se produzca o por el contrario, alimentan con la gasolina de su irresponsabilidad la velocidad de estas migraciones; si nuestros responsables polticos (de uno y de otro lado) estn haciendo verdadera pedagoga poltica para explicar a los ciudadanos la extrema gravedad que atraviesa frica en su conjunto, y en especial frica Subsahariana. Lamentablemente la respuesta a estas preguntas no es precisamente positiva.

Y en este escenario, Espaa acaba de presentar un pionero Plan frica, que en medio de esta gigantesca crisis no deja de producir una cierta sensacin agridulce. Es cierto que la disparidad de objetivos que se fija este Plan exige de un anlisis sereno, si bien, el solo hecho de proponer una estrategia amplia de intervencin sobre un continente histricamente abandonado por la comunidad internacional y por Espaa, donde el hambre, el subdesarrollo y la desesperacin son el horizonte vital para buena parte de sus habitantes, supone un punto y aparte en el tradicional abandono de nuestra diplomacia sobre esta regin. Que Espaa asuma unos compromisos tan importantes en materia de lucha contra la pobreza y el desarrollo mediante actuaciones pioneras en lucha contra el SIDA y las enfermedades infecciosas, educacin bsica travs del programa Va rpida Educacin para Todos, la cobertura de necesites bsicas, lneas novedosas de apoyo presupuestario en programas pblicos, lucha contra la pobreza urbana, el suministro y la potabilizacin de agua, supone avanzar en el cumplimiento de compromisos internacionales absolutamente decisivos. Si la situacin en la regin es dramtica, la comunidad internacional tiene la obligacin de pasar de las palabras a los hechos, y en materia de desarrollo este Plan lo hace de forma inequvoca.

Sin embargo, el Plan integra otros aspectos mucho ms controvertidos, en dos aspectos considerados por este Plan como prioritarios. Por un lado, la visin que mantiene de controlar los flujos migratorios no parece corresponderse con una poltica realmente compresiva hacia las causas y consecuencias de estas migraciones, sino ser una simple apelacin para desplegar todo tipo de medidas represivas, coercitivas y de castigo hacia quienes vayan a emigrar. Cundo se sustituir la simple repatriacin de los inmigrantes capturados, por la detencin de los traficantes y negreros, junto a la incautacin de las abultadas fortunas que amasan vendiendo pasajes hacia la muerte y su devolucin a los inmigrantes o a sus familias? Otro aspecto llamativo es la incorporacin de nuestros intereses econmicos, el fomento de las inversiones espaolas junto a nuestro inters por asegurarnos energa (petrleo y gas natural) de los pases de la regin. Una vez ms, se anteponen intereses nada prosaicos a otras polticas y prioridades que con frecuencia, son incompatibles con otras polticas de desarrollo, paz, seguridad y estabilidad en la regin. Compraremos el petrleo y el gas de Nigeria, de Guinea Ecuatorial o de Argelia, a cambio de hacer la vista gorda sobre las crueldades de sus regmenes polticos y las sistemticas violaciones de derechos humanos contra sus habitantes? Pero qu tonteras decimos, cuando llenamos el depsito de nuestro coche no podemos andarnos con remilgos, respondern muchos.

Objetivos Generales del Plan frica:

(Plan frica 2006-2008. Resumen Ejecutivo)

Ahora bien, junto al derecho a emigrar, tambin habra que empezar a avanzar en la comprensin de otro derecho bsico y esencial, como es el derecho a NO emigrar, a no tener que abandonar forzosamente si no se desea, el pas donde uno nace y en el que se habita para poder sobrevivir; en definitiva, el derecho al desarrollo en el pas donde uno nace, que no es sino uno de esos derechos solemnes recogidos por la comunidad internacional. Mientras tanto, frica se seguir desangrando, y nosotros seguiremos preguntndonos las causas de tanta desesperacin.

* Carlos Gmez Gil, es Doctor en Sociologa, Profesor de la Universidad de Alicante y Director del Seminario Permanente de Inmigracin de esta Universidad ([email protected])



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