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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2006

Diario ntimo de Jack el Destripador/12

Koldo y Jos Mercader
Rebelin


Cuando sub al avin, y por aquello de evitar desagradables sorpresas, lo primero que hice fue pasar a la cabina del piloto. Con la paranoia creada por Bush y Blair con respecto a los supuestos atentados de que seran objeto sus aviones, no me inspiraba mucha confianza tener que volar y menos soportar, sin inmutarme, los vejmenes y humillaciones de que hacen objeto a los pasajeros en la mayora de sus aeropuertos.

Les reconozco que senta pavor, pero no por los posibles atentados denunciados, sino por las supuestas medidas de seguridad establecidas por las multinacionales del crimen.

Ya el avin corra por la pista buscando su despegue, pero el piloto, muy amable, no tuvo inconveniente en conversar conmigo.

As pude saber que sus apellidos eran irreprochablemente sajones, que no tena descendencia musulmana y que nunca haba padecido trastornos emocionales. Supe que haba nacido en Cincinnati y que estaba felizmente casado, siendo padre de tres hermosos nios, de ejemplar comportamiento, con lo cual descart una posible crisis matrimonial que pudiera en un momento de depresin, conducirlo al suicidio.

Adems, segn averig, no haba sufrido en los ltimos cinco aos, la muerte de ningn familiar, desgracia esta que puede sumir en la desesperacin al ser humano ms cabal y provocar una conducta inestable.

Econmicamente tampoco le iba mal. No tena deudas, ni padeca el acoso de prestamistas y bancos. Muy al contrario, dispona de varias tarjetas de crdito saneadas.

Por si no fuera suficiente, y siendo fantico de los Yanquis de Nueva York, stos le haban deparado hondas satisfacciones el ltimo ao, por lo que poda descartar una crisis existencial de origen deportivo.

Jams haba tenido el menor incidente con la ley. Respetaba las seales de trnsito, ayudaba a los ancianos a cruzar la calle y ceda el asiento a las mujeres en el bus.

Averig tambin que sus vecinos le tenan en alta estima y que haba sido nombrado administrador del condominio en el que resida por su sentido de la responsabilidad.

Nunca haba consumido drogas, ni siquiera legales. Ni fumaba ni beba. Apenas un trago de ponche en la Navidad del 83.

Su parte mdico no registraba ni una sola enfermedad, con excepcin de un acceso gripal tres aos antes que lo mantuvo en cama un da. Su corazn marchaba a la perfeccin, como su vista y el resto de sus sentidos.

Nada haba en su expediente personal que pudiera ser motivo de alarma.

Ni siquiera profesaba alguna de esas extraas y perniciosas religiones que promueven cremaciones en masa o suicidios colectivos.

Tranquilo y satisfecho tras estas averiguaciones, regres a mi asiento en el avin.

No haba motivo de preocupacin. De hecho, hubiera sido el piloto perfecto, si no fuera porque, el maldito loco no era piloto, pero eso slo lo deduje instantes antes de estrellarnos.



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