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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2006

Relato de la nueva gran batalla de Fidel

Miguel Bonasso
Pgina 12

El lder cubano mostr cmo evoluciona su recuperacin en el encuentro con el diputado argentino. Tambin elogi a Hugo Chvez por su lucha para ingresar al Consejo Permanente de la ONU y por aliarse a sectores medios para hacer los cambios democrticamente y mostr su preocupacin por terminar de editar sus memorias en vida.


Me haba preparado para verlo, pero la realidad fue mucho ms fuerte. Incluso le llevaba de regalo un ordenador de viaje. Es decir una suerte de cartuchera de cuero argentino, que en su interior tiene espacios predeterminados para papeles, tarjetas, pasaje, pasaporte, anotaciones varias, todo lo que necesita un viajero. S muy bien que Fidel Castro no lleva tarjetas de crdito ni dinero en sus travesas por el mundo, pero el modesto presente encerraba un mensaje subliminal: Espero que pronto est bien para volver a viajar.

Pero una cosa es lo que uno imagina, teme, desea, y otra bien distinta el hecho en s. De pronto el llamado telefnico: Est a tal hora en tal lado. Y nada ms. Poda ser que lo viera personalmente o poda ser que me encontrara con algunos de sus hombres de confianza en una reunin preparatoria. No poda creer en mi buena suerte: era el primer invitado a la Cumbre del Movimiento de los No Alineados que tena el privilegio de ver al Comandante en su recuperacin, como ya lo haban visto antes de la Cumbre Hugo Chvez y Evo Morales.

Estaba tan aturdido que olvid hasta una elemental libreta de notas por si tena la suerte suplementaria de que me hiciera una declaracin.

Pero al llegar a la cita supe que lo vera. Con sus colaboradores ms cercanos recorr el pasillo como en un travelling cinematogrfico donde el visitante ve intensificarse la realidad a medida que avanza: al comienzo los hombres de su custodia vestidos de verde oliva, luego su mdico personal siempre derrochando bonhoma, al final del largo corredor un tro compuesto por dos mujeres y un hombre alto, los tres de guardapolvo blanco. Mdicos, enfermeros? Por fin una seora muy amable que me introdujo en la habitacin. Un cuarto austero, blanco, totalmente despojado de adornos. Fidel, que estaba sentado en una cama, con una mesa blanca y mvil por delante, se puso de pie para darme un abrazo.

Vesta una bata color vino y un pijama haciendo juego y, por suerte, era el Fidel de siempre. Ms delgado, es verdad, pero no tanto como lo haban mostrado unas fotos recientes.

Perd cuarenta y un libras me record, pero estoy recuperando peso. Ya casi la mitad de lo que perd.

Muchos kilos para quien ya pareca un hidalgo espaol de prosapia cervantina y ostenta ahora un perfil quijotesco.

Nos sentamos para charlar. Eran las once y media de la maana habanera de ayer y afuera reverberaba la cancula. El nudo que yo traa en la garganta se afloj de golpe: puede sonar increble, pero Fidel estaba tan lcido y filoso como siempre. El mismo tono confidencial de conspirador que el oyente debe desentraar, las mismas seas misteriosas o las acentuaciones gestuales de algn hallazgo verbal, alguna orden a sus colaboradores en voz bien alta, para demostrar que puede regresar a la oratoria en cualquier momento.

Ves, subray. Puedo hablar en voz bien alta si quiero.

Pas un rato largo antes de que me hiciera la confesin que carga de peso existencial esta nota. Arranc como siempre, apasionado por los hechos colectivos, polticos, poniendo lo personal en un tercer o cuarto plano de sombra. Estaba entusiasmado con el hecho de que Venezuela gane la batalla para ocupar un sitial en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Genio y figura, pens. El trnsito por la enfermedad y la presencia cierta de la muerte no han disminuido un pice la intensidad de sus sueos y obsesiones.

No van a poder bloquear el ingreso, asegur. Y subray que su gran amigo Hugo Chvez Fras se ha convertido en un lder mundial. Chvez ha ido creando un modelo indestructible. No es portador de un socialismo extremo, sino realista. Indiscutiblemente va a tener xito en crear un gran partido que rena y represente a todos los revolucionarios venezolanos. Los diversos partidos que lo apoyaban han respondido bien a su convocatoria para lograr la unidad. Adems agreg ha prometido realizar todos los cambios democrticamente, consultando al pueblo. No es extremista. Ha prometido cooperar con las capas medias y el respeto y la colaboracin con las empresas privadas que acaten los principios de la revolucin. Adems ha desarrollado programas sociales que no tienen paralelo en el mundo y que lo convierten en un lder imbatible. Pienso que un pueblo tan saqueado como el venezolano merece este cambio. Y veo con alegra el impulso hacia la integracin de Amrica latina, en la que Venezuela ser un ejemplo de lo que se puede hacer cuando un pas pone sus recursos al servicio del pueblo. Chvez no slo usa bien esos recursos sino que los multiplica con medidas fiscales que antes no se tomaban.

Despus abord el tema de la Operacin Milagro, uno de los programas de salud que ms lo apasiona. Y lo hizo con la misma intensidad de siempre. Como si no hubiera pasado por el filo de la navaja dejando en terrible suspenso a millones de personas. Record que en apenas dos aos, unos 400 mil latinoamericanos haban sido operados de cataratas, pterigium y otras enfermedades de la vista con la nueva tcnica oftalmolgica desarrollada por los mdicos cubanos. Y que todas esas operaciones, muchas de las cuales se haban llevado a cabo en Cuba, haban sido gratuitas, en beneficio de los latinoamericanos ms pobres.

Al rato Fidel me ofreci ms caf, mientras nos sacaban un montn de fotos. Con su sempiterno entusiasmo, me coment admirado: Son increbles estas cmaras digitales.

Nos bamos acercando a la confesin. Sobre la mesa haba un libro voluminoso. La portada sobria, bien realizada, anunciaba Cien horas con Fidel. Y abajo: Conversaciones con Ignacio Ramonet. Segunda edicin. Revisada y enriquecida con nuevos datos.

Algunos meses antes haba visto con inocultable envidia la primera edicin de esa megaentrevista en la que el lder cubano pasa revista a su vida y a la historia mundial que lo destaca como uno de sus principales protagonistas. En junio ltimo, el Comandante me haba mostrado sus correcciones manuscritas a las respuestas de la primera edicin. Las preguntas de Ramonet, obviamente, haban sido respetadas por el entrevistado. A fines de julio, cuando volv a verlo en Crdoba, viajaba acompaado por las pruebas de pgina, en pleno proceso de revisin y aumento. Pero nunca hubiera imaginado lo que ocurri tras la operacin del 27 de julio.

Lo segu corrigiendo en los peores momentos musit. No par de corregirlo. No creas que lo hice cuando mejor. Desde los primeros das. Y lo hice no slo por su contenido sino porque le haba prometido al pueblo que lo revisara antes de publicarlo. As que pas muchas horas dictndole a Carlitos (Valenciaga, su secretario). Muchas horas.

Entonces me mir, con los ojos muy abiertos y esa expresin como de asombro que le redondea la boca cuando tira un dardo decisivo, para aclarar en un tono profundo, pero despojado de nfasis y dramatismo:

Quera terminarlo porque no saba de qu tiempo dispondra.

La sombra del gran lmite, de la imposibilidad de toda posibilidad, anidaba todava en el fondo de la mirada como un fondo de caf. Coment:

Otra gran batalla.

Asinti en silencio y agreg:

Estas cosas te las cuento como amigo y escritor.

Despus se excus de no poder regalarme el libro por razones protocolares, hasta entregar una copia a los jefes de Estado que concurren a la reunin del Movimiento de No Alineados. A nuestro lado, el infatigable Carlitos Valenciaga el joven colaborador que ley la histrica proclama sobre el traspaso de poderes ponderaba algunas incorporaciones a esta nueva edicin aumentada:

Hay cartas inditas a Sadam Hussein recomendndole que se retire de Kuwait. Las cartas a Nikita Kruschev contextualizadas.

Sobre la mesa blanca haba tambin un folleto reproduciendo la portada del libro con la siguiente leyenda: Captulo 24 - Los sucesos de abril de 2002 y otros temas de Amrica latina.

Est traducido a nueve idiomas, aclar Valenciaga. Ped uno para reproducirlo como anticipo en Pgina/12, despus que se le entregara a los jefes de Estado. En particular a dos amigos fieles que el Comandante aguarda con impaciencia: Chvez y Evo Morales. En ese captulo 24, adems de las intimidades del fallido golpe contra Chvez, el lector encontrar interesantes reflexiones sobre los militares nacionalistas y progresistas de Amrica latina, como Omar Torrijos, Juan Velasco Alvarado o el propio Juan Domingo Pern. Y referencias agudas a la derrota de Carlos Menem y el triunfo de Nstor Kirchner en 2003.

Se acercaba el momento de la despedida. La charla se haba prolongado durante hora y media. Fidel seal el modesto televisor que tena frente a la cama (nada de plasma ni equipo estereofnico) y coment:

La tele est cada vez ms violenta. Todo es de una violencia extrema. Todo es publicidad y violencia. Desde las ficciones hasta los noticieros internacionales.

Le dije, con total sinceridad, que me iba muy contento de verlo tan bien.

Todo en su justo medio, advirti, mientras me daba un apretn de manos. No hay que olvidar que la mquina a reparar ya tiene ochenta aos.




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