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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2006

Sobre cmo se permiti que las partes culpables del 11-S pudieran escabullirse
Los chiflados de la teora de la conspiracin del 11-S

Alexander Cockburn
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Al abrir las pginas del libro The New Pearl Harbor, de David Ray Griffin, uno de los sumos sacerdotes que defienden la teora de la conspiracin del 11-S esa que postula que Bush y Cheney fueron los cerebros de los ataques sobre el World Trade Center (WTC) y el Pentgono-, Vd. tropezar con una de sus estupideces fundamentales: En muchos aspectos, escribe Griffin, la evidencia ms firme proporcionada por los crticos del relato oficial se refiere a los sucesos del mismo 11-S Teniendo en cuenta los procedimientos habituales seguidos en situaciones de secuestro de aviones ninguno de esos aviones debera haber alcanzado su objetivo, y mucho menos los tres al completo.

La palabra clave aqu es debera. Una caracterstica de los chiflados es que tienen una devota, aunque ridcula, creencia en la eficacia estadounidense; as, muchos de ellos comienzan con la premisa racista de que los rabes en sus cuevas no eran capaces de llevar a cabo tal misin. Creen que los sistemas militares trabajan de la forma en que los correveidiles de la prensa del Pentgono y los vendedores aeroespaciales dicen que deberan trabajar. Creen que a las 8.14 a.m., cuando el vuelo 11 de American Airlines apag su radio y transmisores, un controlador de vuelo de la FAA [Administracin de la Aviacin Federal] debera haber llamado al centro del Mando Militar Nacional y al NORAD [Mando de la Defensa Aeroespacial de Amrica del Norte]. Creen, citando reverentemente (esto viene del sumo sacerdote Griffin) a la misma web de la Fuerza Area de EEUU, que un F-15 debera haber interceptado el vuelo 11 de AA a las 8.24 y no, ciertamente, despus de las 8.30.

Parece que no han ledo historia militar, lo cual no ayuda nada, porque deberan saber que las operaciones planificadas al minuto y sobre todo las respuestas ante una emergencia sin precedentes- se vienen abajo con montona regularidad a causa de la estupidez, la cobarda, la venalidad, el tiempo y todos los dems caprichos de la providencia.

Segn los planes minuciosamente preparados por el Mando Areo Estratgico [SAC, en sus siglas en ingls], un ataque sovitico inminente habra provocado la apertura de los silos de misiles situados en Dakota del Norte, y de los ICBM [Misiles Balsticos Intercontinentales] colocados en direccin a Mosc y otros blancos similares. El minsculo nmero de pruebas de lanzamiento de prueba efectuadas fallaron todas, con lo cual se dejaron de hacer. Fue debido al mal diseado equipo, a la incompetencia humana, a la venalidad del contratista de defensa o a una CONSPIRACION? (En ese caso, presumiblemente, una conspiracin comunista esbozada por los ancestros de los chiflados actuales, que tratan de identificar a aquellos que trataron de apualar por la espalda a EEUU).

No rompieron filas y escaparon las fuerzas britnicas y francesas huyendo de una Wehrmacht [*] capaz slo de una embestida, debido al corrompido liderazgo, terrible planificacin, pica cobarda, o fue una CONSPIRACION? El 24 de abril de 1980, fracasaron los esfuerzos para rescatar a los rehenes en la embajada de EEUU en Tehern debido a una tormenta de arena que inutiliz tres de los ocho helicpteros, porque que estaban muy mal hechos, por un psimo plan o debido a que los agentes de William Casey y el Comit Nacional Republicano echaron azcar en sus tanques de gas en otra CONSPIRACION?

No ha hecho el ejrcito estadounidense diversas tentativas de explicar por qu los F-15 no interceptaron y echaron abajo los aviones secuestrados tratando, de forma predecible, de encubrir los embrollos habituales, o fue CONSPIRACION? Est el Sr. Cohen, en su pequea tienda en la esquina del edificio, aumentando los precios porque quiere hacer dinero rpido y que su nivel de renta suba o es porque los judos quieren dominar el mundo? August Bebel dijo que el anti-semitismo es el socialismo de los locos. Estos das, la fiebre de la conspiracin del 11-S amenaza con convertirse en el socialismo de la izquierda, y el passe-partout de muchos libertarios.

Es horrible. Mi bandeja de entrada se desborda cada da con pruebas frescas de cmo los edificios del WTC fueron demolidos, a menudo acompaadas de duros insultos identificndome como el portero que impide que la verdad aparezca. Me encuentro con gente que empieza preguntndome con calma lo que pienso sobre el 11-S. Pero lo que estn intentando averiguar actualmente es si formo parte del aquelarre. Imagino que es como si un estoico, en el siglo II d.C., fuera a dar un paseo por el Foro y se encontrara con unos cuantos colegas que le preguntan, con supuesta despreocupacin, si es posible alimentar a 5.000 personas con cinco rebanadas de pan y un par de peces.

Efectivamente, en mi colegio, en los aos cincuenta, el vicario sola recomendarnos el libro de Frank Morison Quin movi la piedra? Buscaba demostrar, con una exhaustiva mencin de los Evangelios que, a partir de esos relatos, nadie haba movido la piedra que haba frente a la tumba de Jos de Arimatea, que no haba ninguna sombra de duda que haba sido un ngel quien la corri hacia un lado para que Jess saliera, por eso pudo sorprender a los que all hacan duelo y comenzar as la Ascensin. Desde luego, Morison no admita en ese argumento la posibilidad de que los ngeles no existieran o de que los escritores del evangelio se lo hubieran inventado.

Los chiflados del 11-S van en la misma lnea, sugiriendo lo que recatadamente denominan cuestiones inquietantes, aunque desdean cualquier respuesta que no sea la suya. Aprovechan las coincidencias y las fuerzan en secuencias que estiman lgicas e importantes. Como locos Inquisidores, se abalanzan sobre indicios imaginados en documentos y fotos, torturando los datos hasta que los datos acaban confesando como en la vieja broma sobre economistas-. Su tratamiento de los testimonios de testigos y evidencias forenses es caprichoso. Blanden con excitacin una serie de aparentes anomalas que parecen alimentar sus teoras; los testimonios que socavan sus teoras como los testigos de un gran avin golpeando el Pentgono- son despectivamente obviados.

Cualquiera que est familiarizado con lo criminal, especialmente con la defensa de la pena de muerte yo tuve esa oportunidad durante un cierto nmero de aos-, sabr que hay siempre irregularidades que la acusacin no puede aprovechar y que los equipos que llevan la defensa pueden explotar con la esperanza de convencer a un jurado en la fase de imposicin de penas en un juicio. Una y otra vez yo pude ver a los equipos de la defensa pasar das y semanas, incluso meses, rastreando un posible eslabn vulnerable en la cadena de evidencias por donde pudiera atacarse, al menos a un nivel fundamental, que pudiera crear una duda razonable en la mente de un miembro del jurado. Se importaban testigos expertos, corriendo con todos los gastos a diferencia de estados como Texas, el sistema judicial de California es generoso en la provisin de dinero para la defensa de la pena de muerte para poder recusar las evidencias forenses de la acusacin. No era muy difcil orquestar esa clase de recusaciones. Contrariamente a las demandas judiciales, hay mucha menos certeza intrnseca en las evaluaciones forenses de lo que normalmente se supone, lo mismo ocurre con los rastros de huellas dactilares, marcas de aterrizaje en balas y as sucesivamente.

Pero cuando un equipo de defensa de la pena de muerte se centra de forma minuciosa en un eslabn tan dbil, provoca a menudo una visin distorsionada de todo el caso. Recuerdo ms de un caso donde, despus de estar durante semanas entrevistando a los testigos de un escenario de un crimen concreto, el investigador de la defensa haba reunido suficientes informes de los testigos como para elaborar un ataque decente sobre ese aspecto del caso global judicial. Al menos esto es lo que pensaba, al or los comunicados diarios del investigador. Pero cuando, en esos casos, por as decirlo, la cmara retroceda, y se apreciaba la totalidad del enjuiciamiento cadena de evidencias, declaraciones acumulativas de testigos, movimientos del mismo acusado y las consiguientes declaraciones- me quedaba muy claro y, en ese caso a los jurados, que el acusado era incontestablemente culpable. Pero incluso entonces, esos casos seguan adelante, con la defensa intentando reunir elementos para llevar a cabo una apelacin, sobre la base del testimonio y evidencias mantenidos por el enjuiciamiento, normas defectuosas aplicadas por el juez, un miembro del jurado con prejuicios, etc Un aparentemente caso fcil est muy raras veces a salvo de recusaciones, aunque incluso en esencia pueda ser tan slo eso, rutinario.

Cualquiera que haya considerado alguna vez el asesinato de John F. Kennedy sabr que hay anomalas sin cuento y muchos cabos sueltos. El testimonio de los testigos oculares con mucha frecuencia- es conflictivo, las evidencias forenses estn posiblemente malinterpretadas, mal llevadas o simplemente desaparecidas. Pero, bajo mi punto de vista, la Comisin Warren, al igual que la Comisin Parlamentaria sobre Asesinatos de finales de los aos setenta confirm en casi todo lo imprescindible, tena razn y Oswald dispar los tiros fatales desde el Almacn de Libros de Texto. La cadena de evidencias en su contra es convincente y los escenarios acumulados de los chiflados de la conspiracin completamente poco crebles. Pero, desde luego como los aos pasan e incluso aunque no se haya apuntalado ninguna confesin en el lecho de muerte en los amplios escenarios relacionados con la CIA-, los chiflados siguen trabajando duro, con sus obsesiones tan constantes como siempre.

Naturalmente que existen conspiraciones. Creo que no hay evidencias fuertes de que Franklin D. Roosevelt tuviera conocimiento de que una fuerza naval japonesa en el Pacfico norte iba a lanzar un ataque sobre Pearl Harbor. Roosevelt pensaba que sera un ataque relativamente dbil y pensaba que supondra la luz verde final para EEUU en la guerra.

Desde luego es muy probable que el FBI o la inteligencia militar estadounidense hubiera penetrado al grupo de Al Qaida que planific los ataques del 11-S; esos informes de la inteligencia algunos son ya conocidos- se amontonaron en varias oficinas de Washington sealando la inminente masacre e incluso la forma en que podra llevarse a cabo.

La historia de las operaciones de inteligencia abunda en ejemplos de recogida exitosa de informacin de inteligencia, pero tambin de la lentitud fatal para actuar a partir de la misma, junto con el ansia de no comprometer la seguridad y la utilidad futura del informante, que tiene que probar sus propias credenciales incluso presionando para que se produzca una accin rpida por parte de los conspiradores. Algn da, un agente secreto propondr una accin o desviar los esfuerzos de alguna amenaza ms grave o pondr a los conspiradores en una situacin donde puedan ser atrapados con las manos en la masa. En sus penetraciones de los grupos ecologistas, el FBI actu as.

Bastante antes de que se produjera la guerra del Yom Kippur, un analista de la CIA se fij en los pedidos egipcios a una firma de ingeniera alemana y dedujo, por ell tipo y tamao del equipo encargado, que Egipto estaba planificando un ataque a travs del Canal de Suez. Calcul el alcance posible de la fuerza egipcia y el momento probable en que se producira el ataque. Sus superiores en la CIA se sentaron sobre ese informe. Cuando finalmente el ejrcito egipcio atac el 6 de octubre de 1973, el alto mando de la CIA rescat el enterrado informe, lo desempolv y lo envi a la Casa Blanca, con una nota que pona inteligencia actual. Hubo una conspiracin del alto mando de la CIA para que permitir que Israel fuera pillado por sorpresa? Lo dudo.

La inercia y la cautela burocrtica prevalecieron hasta el momento en que result decisivo para la actividad de la CIA. Los chiflados dan saltos deductivos vertiginosos. Hay un aquelarre particularmente vigoroso que ha establecido para su satisfaccin propia que el aterrizaje de la NASA en la luna fue fingido y que nunca tuvo lugar. Esta conspiracin habra requerido la complicidad de miles de personas, todas las ellas manteniendo la boca cerrada. Los defensores del complot del falso aterrizaje sobre la luna tienden a coincidir con los chiflados del caso JFK y del 11-S.

Un salto deductivo notable afecta al vuelo 77, que el 11-S termin estrellndose contra el Pentgono. Hay fotos del impacto del objeto i.e., el Boeing 757, vuelo 77- que parecen mostrar un tipo de agujero que pudo hacer un misil. Ergo, los chiflados afirman que FUE un misil y no un 757 lo que golpe al Pentgono. Respecto al agujero, mi hermano Andrew que escribe un libro sobre Rumsfeld y el tiempo en que estuvo al frente del Departamento de Defensa- ha visto fotos tomadas durante los 30 minutos siguientes al impacto del Pentgono que muestran claramente el contorno de un avin completo, incluidas las alas. Esto se hizo visible en cuanto desapareci el humo.

Y si fue un misil, qu fue del 757? Lo derribaron los conspiradores en otra parte, o le forzaron a aterrizar y entonces mataron a los pasajeros? Por qu un plan para demoler las torres con explosivos colocados previamente si tu conspiracin incluye el control de los dos aviones que chocaron contra ellas? Por qu molestarse para nada con los aviones? Por qu culpar a Osama si el tipo sobre el que vas a caer es Saddam Hussein? Por qu implicar a los estudiantes de arte israeles?

Los chiflados intentan dar credibilidad a sus objetivos los conspiradores Bush-Cheney-, a la vez con ingenuidad sobrehumana y descuido grotesco. En el libro de Webster Griffin Tarpley 11-S: Terror Sinttico Fabricado en USA, escribe que en una entrevista para la revista Parade, el Secretario de Defensa Rumsfeld tambin se refiri al objeto que golpe al Pentgono como un misil. Fue ste un error freudiano del locuaz jefe de la defensa? (Y un chiflado podra aadir, no es ms que una mera coincidencia que Webster Griffin Tarpley comparta uno de sus nombres con David Ray Griffin?

El escenario de la demolicin es el clsico quin movi el empedrado? Las torres del WTC no se derrumbaron porque estuvieran mal construidas como consecuencia de corrupcin, incompetencia, evasin de la normativa de la Autoridad Portuaria, y porque fueran golpeadas por grandes aviones cargadas con fuel. No, cayeron porque los agentes de Dick Cheney colocaron metdicamente cargas de demolicin en los das anteriores. Fue una conspiracin de miles de personas, todos los cuales en una fiesta de asesinato masivo- han sujetado sus lenguas para siempre. La conspiracin est siempre abierta al igual que el nmero de conspiradores, ampliado continuamente para incluir a toda la gente implicada en la ejecucin y encubrimiento de la demolicin de las Torres y del ataque violento al Pentgono, desde los equipos que adquirieron los explosivos y el misil, los que colocaron los explosivos en las plantas decisivas de los tres inmensos edificios (movindose da tras da entre confiados oficinistas) y los que activaron los detonadores el 11-S.

Consiguientemente, la conspiracin incluye a los que se encargaron de triturar el acero y los escombros, a quienes reciclaron los residuos en Staten Island y quiz, incluso, a los chinos que recuperaron el metal afectado para usarlo en las presa de las Tres Gargantas, donde ser sumergido en las aguas y revestido de hormign para siempre. Decenas de miles de personas y, hasta el momento, todas silenciosas como tumbas.

Desde luego, los edificios no se cayeron rpidamente a causa de una velocidad inexplicable en trminos fsicos a menos que hubiera sido causado por explosivos cuidadosamente colocados con anterioridad, detonados por despiadados operarios de Bush-Cheney. Hasta el acero de la mejor calidad puede doblarse desastrosamente bajo condiciones de calor extremo. La gente que estaba dentro y que sobrevivi al colapso no escuch una serie de explosiones. Como se discuti en el excelente libro de Wayne Barreto y Dan Collin Grand Illusion, sobre Rudy Giuliani y el 11-S, pilotos de helicptero radiaron advertencias nueve minutos antes del colapso final de que la Torre Sur podra venirse abajo y, repetidas veces, todas las veces que pudieron desde 25 minutos antes de que cayera la Torre Norte.

Lo que Barret y Collins muestran brillantemente son las conspiraciones de corrupcin actuales observadas en Giuliani: el favoritismo hacia Motorola, que sirvi para endilgarle a los bomberos radios que no funcionaban; la capacidad de la Autoridad Portuaria para escatimar proteccin frente al fuego, el fracaso catastrfico del alcalde durante los aos anteriores al 11-S para organizar un mando unificado eficaz frente a emergencias, que se habra traducido en que la poli y los bomberos podran haberse comunicado entre ellos; que muchos bomberos no habran entrado innecesariamente en las Torres; que los operadores de emergencias del 911 no les habran dicho a la gente en el interior de las torres que permanecieran all; y que los bomberos podran haber escuchado los avisos del helicptero y los mensajes de las llamadas de socorro que impulsaban a la mayora de los hombres del Departamento de Polica de Nueva York a escapar de las Torres.

Ese es el mundo poltico real, por el que Giuliani y los otros nunca han rendido cuentas. Los chiflados desdean el mundo real porque, como gran parte de los sectores liberales y de izquierdas, han promocionado a Bush, Cheney y los Neo-Cons hasta un nivel elevado en la Bveda de los Demonios de la historia estadounidense, en lugar de ser considerarlos slo como un equipo dirigente ms del imperio estadounidense, un equipo que no est integrado ms que por un hatajo de incompetentes y estpidos (caractersticas que creo personalmente que honran a los dirigentes imperiales). Los Chiflados de las Conspiraciones han hecho combinaciones para producir una inmensa distraccin, al igual que Danny Sheehan hizo con su Demanda, que sirvi para hipnotizar y distraer gran parte del Movimiento de Solidaridad con Nicaragua en los aos de 1980, y que se acab colapsando en una sala del tribunal de Florida casi tan rpidamente como las Torres.

N. de T.:

* Wehrmacht: Nombre que recibieron las fuerzas armadas alemanas surgidas en 1935 tras la disolucin de la Reichswehr por parte del rgimen nazi.

Texto original en ingls:

http://www.counterpunch.org/cockburn09092006.html

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Sinfo Fernndez es miembro del colectivo de Rebelin




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