Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2006

El lder cubano camin y sigui la cumbre
Fidel, una segunda llamada

Miguel Bonasso


Primero hubo un telefonazo a las seis de la maana del que recin me enter tres horas ms tarde.

Y entonces se produjo la segunda llamada.

Oye, qu pas con la nota? Tremenda repercusin tuvo! dice la voz afnica por el auricular. Y agrega con irona: Me han dicho que te has convertido en la estrella de la Cumbre, que todos quieren hablar contigo.

Espera unos segundos y luego agrega con su proverbial delicadeza:

Qu tienes que hacer hoy? No quieres que nos veamos un rato? Quiero felicitarte personalmente por la nota y por lo que dijiste en la Cumbre de los Quince.

Alude al reportaje que este diario public en exclusiva el jueves ltimo y al discurso que pronunci ese mismo da en representacin del presidente Nstor Kirchner. Aunque lo conozco bien, me cuesta creer lo que me dice el Comandante. Verlo de nuevo en dos das, escucharlo contento como si no fuera Fidel Castro sino un principiante al que lo entrevistan por primera vez. Adems, tiene razn en lo que a repercusin se refiere: me he pasado los ltimos dos das dando entrevistas sobre la entrevista. Y recibiendo el saludo y la curiosidad de cientos de delegados a la Cumbre del Movimiento de No Alineados. Me han preguntado por la salud de Fidel prncipes con turbante, mandatarios de los tres continentes, ministros, embajadores del Tercer Mundo y del Primero. Tambin me han interrogado con los ojos aguados de emocin muchos cubanos humildes y annimos: esos que te abren una puerta o te sirven un mojito. "En serio lo vio bien al Comandante? Se pone de pie sin ayuda? Camina? Recuper algunos kilos?"

En la sesin inaugural de la XIV Cumbre del MNOAL lo han declarado Presidente, aunque no se haya presentado en el moderno y funcional saln principal del Palacio de Convenciones. Igual est detrs, anegando la Cumbre con su ausencia-presencia. Recibiendo en su habitacin de convaleciente a Kofi Annan, a Abdelaziz Bouteflika, a Evo Morales, a Hugo Chvez o al autor de esta nota.

Todo el mundo conserva en la retina las fotos del reportaje que public en exclusiva Pgina/12 el jueves ltimo y reprodujeron centenares de medios en el mundo entero.

Pero tambin el mundo entero puede ver que las cosas siguen funcionando aqu como un mecanismo de relojera: la Cumbre est muy bien organizada (no es fcil albergar a decenas de jefes de Estado con sus squitos y custodias) y la ceremonia de inauguracin ha sido sobria y elocuente. Ral Castro, que ejerce la presidencia provisoria tanto en Cuba como en la Cumbre, ha pronunciado un discurso que combina bien la coyuntura con la historia, restituyndole al Movimiento de los No Alineados sus objetivos iniciales. Horas despus, su hermano mayor lo elogiar ante este cronista: "Estuvo muy bien el discurso de Ral. Fue muy preciso".

Se produce la segunda vuelta: el pasillo, el travelling, los hombres de blanco, la seora amable que me introduce al sancta santorum donde se recupera el lder cubano.

Hoy vamos a caminar dice Fidel Castro a modo de bienvenida.

Y caminamos por la habitacin frente a la lente de la cmara de Richard, uno de sus jvenes colaboradores. El Comandante explica: "Hay que desentumecerse".

Volvemos a sentarnos y me confiesa con los ojos brillantes de alegra: "Estos das tengo un hambre terrible. Como de todo".

Me doy cuenta de que me he convertido sin proponrmelo en una suerte de portavoz de sus avances en la recuperacin. Hablamos como siempre de todo lo divino y lo humano y me pide que mande un saludo especial para los lectores de Pgina/12. Le cuento que el captulo 24 del libro Cien horas con Fidel aparece hoy como suplemento especial del diario y se alegra mucho de este anticipo. Dos das antes, como recordarn los lectores, me haba confesado que la correccin y enriquecimiento de esas memorias, recopiladas en cien horas de reportaje por el periodista Ignacio Ramonet, haba constituido su ocupacin esencial y trascendente en las horas crueles y peligrosas que sucedieron a la operacin.

Ahora que las sombras quedaron atrs, las Cien horas con Fidel se constituyen en un libro imponente, que los jefes de Estado del MNOAL recibieron ayer como regalo en una edicin de lujo.

Muchos me han preguntado en estos das si el Comandante, cuando concluya su recuperacin, volver a ser el de antes (el infatigable) o se concentrar exclusivamente en algunas tareas estratgicas, para preservar una salud que valoran como si fuera propia, millones de personas. Es una pregunta difcil de contestar. Y por eso ni siquiera se la formul.

Solo puedo contar lo que vi a partir de esta segunda llamada: le interesa lo que pasa en Venezuela, en Bolivia, en Mxico, en Argentina, en la Cumbre y sus pasillos. Escucha con atencin los cables que lee su secretario Carlitos Valenciaga, pide que lo comuniquen con este o con aquel. Y se despide, de pie, con un abrazo, porque Evo est al llegar.

La verdad, me cuesta imaginarlo en reposo.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter