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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2006

Terrorismo israel en Buenos Aires?

Jos Steinsleger
La Jornada


En Argentina vive una de las comunidades judas ms importantes del mundo. La tercera, despus de Estados Unidos y Francia. No todos los judos argentinos son creyentes, y tampoco resultan ni ms ni menos tolerantes que el resto de la poblacin. Pero casi todos sienten tanto o ms orgullo de su argentinidad que Jorge Luis Borges, aquel hper-argentino que detestaba ser argentino.

Sin los aportes de la cultura juda, Argentina sera un pas menos rico y comprensible. Pensadores y empresarios, artistas y poetas, sindicalistas y revolucionarios, acadmicos y cientficos de origen judo forjaron el "ser nacional" de los argentinos, cabalmente entendido. Es decir, fusionado con el de los pueblos nativos y el de los europeos que a finales del siglo XIX arribaron al ro de la Plata.

El grueso de los inmigrantes europeos en Argentina guardaba ideales progresistas. Los judos no fueron excepcin. Quienes fundaron la Chevra Kedusha Ashkenazi (1894, embrin de la Asociacin Mutual Israelita Argentina, AMIA) eran mayoritariamente judos anarquistas y socialistas que en Europa luchaban contra las tiranas.

Por gravitacin natural o determinismo clasista, aquellas ideologas emancipadoras chocaron con los sacerdotes de la "hispanidad", el "racismo cientfico", el clericalismo hostil a "bolcheviques, liberales, ateos y masones", y esa perla funesta de los "valores de Occidente", el antisemitismo doctrinario (antijudasmo) cocinado en Inglaterra, Francia y Alemania.

Pese a ello, en 1935 se cre la Delegacin de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA). En 1940 fue posible constituir la Vaad Hajinuj (red de escuelas judas) y luego, durante el primer gobierno de Juan Domingo Pern (1946-1952), se inaugur la AMIA (1949). Institucin de referencia socio-cultural de la comunidad juda (kheil), la AMIA presta servicios sociales, organiza planes comunitarios, sepelios, posee una enorme biblioteca, archivos de la inmigracin desde 1907 y bolsa de trabajo, no slo limitada a los integrantes de la comunidad.

Ningn investigador o ciudadano argentino (judo o no, reaccionario o progresista) desconoce hoy el apoyo que Pern brind a la DAIA y a la AMIA. En cuanto al manoseado "fascismo" de Pern, toda inquietud debera cruzarse con su antimperialismo distante de Washington y Mosc, poltica precursora del Movimiento de Pases No Alineados (Bandung, 1955).

As, mientras slo algunos trostkistas argentinos conseguan interpretar el peronismo con lucidez, liberales, socialistas, cvico-radicales, conservadores y comunistas consultaban el Libro azul del Departamento de Estado (1945): Pern "fascista". No deja de ser curioso, entonces, que al empezar la guerra fra el nacionalismo de Pern (y no el comunismo) representaba el enemigo de Estados Unidos en Argentina.

Es verdad que en aquella poca (y cuando la tragedia de la "solucin final" era poco conocida) arribaron al pas cientos de criminales de guerra nazis. Sin embargo, mientras los nazis entraban con pasaportes falsos vendidos por algunos funcionarios de la derecha peronista (y Washington los contrataba en su "lucha contra el comunismo"), decenas de miles de judos se establecan cobijados por la Constitucin peronista que, por primera vez, condenaba toda discriminacin racial (1949).

Pern fue de los primeros "caudillos" (demagogos premodernos?, ejem..!) que en los aos de posguerra, y a despecho de Washington, estableci slidos lazos con la Unin Sovitica y reconoci la creacin del Estado de Israel. Un hombre clave de esta historia fue muy cercano a Pern: el judo polaco Jos Ber Gelbard, primer presidente de la Confederacin General Econmica (CGE, 1950) y ministro de Economa del tercer gobierno peronista (1973).

En tanto, y conforme el Estado de Israel libraba sus guerras contra los rabes a cuenta de los "valores occidentales" (y muy en particular la Guerra de los Seis Das, 1967), los judos argentinos revisaron enfoques e ideales. Algunos optaron por Can, otros por Abel, muchos se fueron a Israel y una nueva generacin se incorpor a las distintas organizaciones populares y revolucionarias de la poca, dando la sangre y la vida por su patria real.

La DAIA se aline con la gran burguesa argentina y el imperio. Y en la AMIA, los judos de izquierda empezaron a ser mal vistos. Si en los regmenes militares posteriores al derrocamiento de Pern (1955) un judo marchaba a prisin, era torturado, desaparecido o asesinado, la DAIA guardaba silencio. Pero si las bandas de extrema derecha atacaban a una sinagoga, un peridico o una institucin juda la DAIA pona el grito en el cielo, o financiaba desplegados de prensa contra el "antisemitismo".

En los aos del genocidio militar (1976-1983) y despus, muchos judos acudieron a la DAIA y la AMIA en busca de ayuda, justicia, solidaridad. Entonces, rabinos y dirigentes como Rubn Ezrah Beraja, especializados en machacar con los "4000 aos de persecucin", los consolaban diciendo: "Para qu remover el pasado?"

PARTE II

Los argentinos conocieron el lado tenebroso del poder global con varios aos de antelacin al 11 de septiembre de 2001, cuando el presidente Carlos Menem festejaba el ingreso del pas al "primer mundo" y las "relaciones carnales" con Washington anunciaban lo mejor. Entonces las calles de Buenos Aires trepidaron en dos ocasiones.

Los atentados a la embajada de Israel (17 de marzo de 1992) y al edificio de la Asociacin Mutual Israelita (AMIA, 18 de julio de 1994) dejaron un total de 114 muertos y ms de medio centenar de heridos (29/242 y 85/300, respectivamente). El ataque a la legacin extranjera qued en agua de borrajas. Pero el perpetrado contra la institucin argentina indign al conjunto de la sociedad.

A 14 y 12 aos de los hechos, lo nico claro es cundo y dnde. Sin embargo, los "quin", "por qu" y "para qu" subyacen en una maraa de investigaciones judiciales y de "inteligencia", condenas, versiones, pistas, conjeturas, absoluciones, nuevas y ms pistas. Maquiavelo, Kafka y John Le Carr lloraran de impotencia.

Los primeros informes tcnicos de la polica federal y el Colegio de Ingenieros de Buenos Aires dictaminaron: "implosin". Los "expertos" de Israel y Estados Unidos impusieron lo suyo: "explosin". Una implosin requiere de ciertos cuidados y planificacin y a los terroristas les encanta explotarse... verdad? Y si los objetivos eran "judos" los terroristas eran rabes de Hezbol con ojos desorbitados y pagados por Irn... verdad? Vamos a comerciales.

Un jefe de los "servicios" de Menem: Hugo Anzorreguy, titular de la Secretara de Informaciones del Estado (SIDE).

Un juez omnipotente: Juan Jos Galeano.

Primeros culpables: Carlos Telleldn y un grupo de policas de moral dudosa.

Una prueba irrefutable: el motor numerado del coche bomba que "vio" una sola testigo, Mara Nicolasa Romero, enfermera de la polica federal muy bien atendida por Anzorreguy.

Un agente iran (el testigo C creble - ) que desde Suiza giraba dinero a Buenos Aires a travs de bancos de Ciudad del Este (Paraguay, "triple frontera", donde hay "clulas dormidas de Al Qaeda y Hezbol"... verdad?).

Testigos de "identidad reservada" como el polica Julio Simn.

Un representante moral de la "sociedad civil": Rubn Ezrah Beraja, titular de la AMIA.

Finalmente...

El juez Galeano fue destituido y perdi los fueros por las irregularidades cometidas en el caso. Entre stas, ciertas negociaciones con un falso fiscal israel, Eldad Gaffner, denunciado inclusive por el peridico argentino Nueva Sin, ligado a los neoconservadores de Estados Unidos.

Anzorreguy reconoci ante la justicia que por decisin "del entonces presidente" entreg 400 mil dlares a Telleldn, para que admitiese haber armado el "coche-bomba" y acusara a los policas del atentado. Tras diez aos en prisin, todos fueron absueltos.

Los restos del motor del "coche bomba" fueron milagrosamente encontrados por el general del Mossad Zeev Livne, jefe de la brigada de rescate israel. No obstante, el agente de la FBI Charles Hunter contradijo a Livne: "fue implosin".

Menem desvi la "pista siria" hacia la "pista iran" sugerida por los gringos y el Mossad y, en el otro patn, por sus intereses con el "clan Yoma" (al que pertenece Zulema, su ex esposa).

En Suiza, la justicia concluy que en lo relativo a los grupos terroristas de la "triple frontera", el testigo C o agente iran era mitmano.

Julio Simn, alias turco Julin (el testigo de "identidad reservada"), colaborador de Galeano y nazi confeso, fue condenado a 24 aos de prisin por crmenes cometidos en los aos de la dictadura.

Rubn Ezrah Beraja pas dos aos en prisin acusado de "asociacin ilcita" por la quiebra del Banco Mayo, causa que le llev a pedir la "proteccin" de Menem impidindole atender el dolor y la indignacin de los familiares de la AMIA.

En marzo de 2005, ante la Comisin Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, el gobierno de Nstor Kirchner reconoci la responsabilidad del Estado por "encubrimiento y denegacin de justicia" en el caso AMIA. En ceremonia celebrada en la Casa Rosada (presidencial), Kirchner dijo: "Se ha trabajado para que las pruebas desaparezcan".

Pero en enero pasado, tras el encuentro de Kirchner con los miembros del American Jewish Comitee (influyente lobby sionista Estados Unidos), el nuevo fiscal de la causa, Alberto Nissman, retom la hiptesis del chofer suicida y Maquiavelo, Kafka y Le Carr enloquecieron.

Segn Nissman, el suicida se llamaba Ibrahim Hussein Berro, militante de Hezbolla. Oh, oh Segn su hermano (residente en Estados Unidos), Ibrahim habra muerto en combate contra Israel en 1989, pese a lo cual la enfermera Romero lo haba reconocido en 1994con ayuda de Anzorreguy.

En suma, la nica voz autorizada para entender el caso AMIA sera la del jurista italiano Cesare Bonesana, marqus de Beccaria (1738-1794): "La mejor manera de desviar una investigacin penal es procesar a alguien que no puede tener nada que ver y la mejor manera de consagrar la impunidad de los verdaderos culpables, es condenarlo". Irn es culpable... verdad?




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