Portada :: Mundo :: 14 Cumbre de No Alineados. Septiembre 2006. La Habana
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2006

La cumbre del NOAL
Cooperacion sur-sur: otro mundo es posible

Marcelo Colussi
Rebelin


Unmonos de verdad compaeros. Unmonos de verdad en el Sur y tendremos futuro, tendremos vida y tendrn vida nuestros pueblos.

Hugo Chvez

El mundo que gener el desarrollo del sistema capitalista es francamente desastroso. Pese a las posibilidades reales que la revolucin cientfico-tcnica vigente ha abierto para terminar con problemas ancestrales de la humanidad (hambre, inseguridad, miedo, desamparo), las relaciones sociales vigentes hacen de la sociedad global un lugar inmoralmente injusto: mientras en algunos lugares se desperdicia comida, en otros muere de hambre una persona cada 7 segundos; mientras se habla de libertad y democracia, las potencias saquean sin descaro a muchas regiones del globo; mientras se habla de paz, un Norte cada vez ms prspero e inhumano hace la guerra contra un Sur que comparativamente se empobrece da a da. Pese a que nuestro grado actual de desarrollo permitira otro mundo, el 40 por ciento de la poblacin planetaria, es decir: 2.520 millones de personas, es pobre y carece de los recursos mnimos para llevar una vida digna; de esa cantidad, 777 millones de personas estn en la indigencia total. 2.400 millones de seres humanos carecen de saneamiento bsico, 1.600 millones viven sin acceso a la energa elctrica, 771 millones son analfabetos, y pese a que el discurso dominante nos dice hasta el hartazgo que vivimos la era de la comunicacin y la super informatizacin, la mitad de la poblacin mundial est a no menos de una hora del telfono ms prximo. La tecnologa de punta nos lleva a Marte pero no puede terminar con la miseria, la desnutricin, los nios de la calle. Sin dudas, esto no va bien.

No hay duda entonces que otro mundo debe ser posible. Posible y necesario. La cuestin es cmo lograrlo?

Los ideales de igualdad social, de equidad y justicia que se divulgaron por todo el orbe dcadas atrs y con el que muchos pueblos comenzaran a construir sociedades distintas: el socialismo real han sufrido un retroceso. Pero no estn muertos. El socialismo como ideologa sigue vigente, aunque golpeado y desacreditado por la cultura del capital. De todos modos, si bien el retroceso sufrido estas ltimas dos o tres dcadas en la lucha por un mundo ms equitativo fue grande, esa lucha no ha terminado. Por el contrario, hoy pareciera resurgir nuevamente con nuevos bros. Con nuevas propuestas, con nuevo rostro quiz, pero ah sigue estando presente. El llamado a una revisin crtica de los errores del socialismo real comienza a dar frutos; ah est, entonces, una nueva opcin que surge en Venezuela: ese experimento novedoso que es la apuesta por el socialismo del siglo XXI.

No hay dudas que, hoy por hoy, el proceso que vive Venezuela con su Revolucin Bolivariana ha servido para volver a encender esperanzas. La prueba irrefutable de ello es la animosidad que crea entre los poderes dominantes del Norte, y ms especialmente en quien hoy hace las veces de rey del mundo: el gobierno de Estados Unidos de Amrica.

Mucho se podr decir de ese socialismo renovador que est surgiendo; mucho habr que trabajar para ir definindolo, pulindolo, dndole forma. Pero es ya un hecho que est vivo, rebozante de vida, insuflando esperanzas hacia todo el Tercer Mundo. Y surge ah el llamado fuerte, vigoroso, valiente hacia la integracin de los pases pobres, los pueblos del Sur, como un camino alternativo al mundo que el Norte ha construido.

El Sur, tal como la experiencia lo ha demostrado por aos, no puede esperar de ese Norte, de los poderes que comandan ese Norte que dirigen, en definitiva, el curso del planeta en su conjunto sino ms de lo mismo. Desde que el mundo moderno, en los albores del capitalismo incipiente hace ya cinco siglos, globaliz la sociedad planetaria, desde el momento en que la industria naciente empez a difundirse por todo el orbe, el Norte no ha trado sino desgracias para los pueblos de lo que imprecisamente se llama Tercer Mundo. El saqueo de Amrica Latina, de Africa, de Asia, la consecuente pobreza y represin que eso signific, la dependencia y sin dudas tambin la humillacin aparejada, todo eso no ha terminado. Los conquistadores blancos, sus saqueos sangrientos con sus armas de fuego, sus barcos negreros y la imposicin violenta del cristianismo como broche de oro de la dominacin, no han terminado. La dominacin hoy sigue presente con la figura de inversiones extranjeras, crditos de organismos financieros internacionales y la cultura que se impone desde los medios de comunicacin modernos; pero en sustancia, la historia no ha cambiado gran cosa. Y como siempre, si la situacin se recalienta demasiado, ah estn las armas para poner en vereda a los primitivos descarriados. El Norte sigue explotando al Sur.

Es ah que va surgiendo esta nueva idea de integracin desde el Sur como alternativa. Es preciso reconocer que en el anrquico desarrollo del capitalismo a nivel mundial, los pases ms desfavorecidos del Sur tambin han visto nacer en su propio seno sociedades capitalistas que no dejan de repetir las diferencias constatables a nivel internacional. Las organizaciones precapitalistas de todas las sociedades del Sur no significan modelos de justicia; los regmenes monrquicos y las sociedades preindustriales previas a la llegada de los hombres blancos en cualquier parte del Sur no constituyen por fuerza situaciones de equidad. El buen salvaje viviendo en un mundo paradisaco no pasa de mito, de grotesco mito incluso. Pero sin dudas el capitalismo que irrumpi por todo el planeta no hizo sino perpetuar esas injusticias, cubrindolas en muchos casos con un manto de falsa modernidad.

Hoy, ya entrado el siglo XXI, estamos en condiciones de plantearnos pasos superadores. No slo estamos en condiciones: es casi una necesidad imperiosa para evitar el desastre de la especie como un todo. El modelo consumista y guerrerista que el Norte ha impuesto no es sostenible, y el Sur sin plantearse incluso un modelo estrictamente socialista debe encaminarse hacia nuevas alternativas. Del Norte no se puede esperar sino ms de lo mismo: saqueo y dependencia. Va surgiendo as la idea de una integracin genuina del Sur con el Sur.

La construccin de espacios de cooperacin Sur-Sur, articulados a partir de los problemas y las dificultades comunes, ofrece una perspectiva diferente en la que el elemento central no est dado por el afn de acumulacin ni por las aspiraciones hegemnicas, sino que se manifiesta a lo largo de un eje ms humano y racional: buscar soluciones para los problemas de la pobreza y el hambre, disear nuevos caminos hacia el desarrollo, defender las autonomas nacionales y las potestades soberanas, alejndose as de la presin dominante de los pases del Norte prspero. El conjunto de problemas no resueltos por el capitalismo (hambre, atraso, inseguridad, enfermedad, analfabetismo, dependencia tcnica, financiara y cultural) requiere de soluciones distintas y, sobre todo, reclama el valor de la solidaridad entre los pobres como factor comn y compartido. Tal vez pueda ser ste un motor hasta ahora casi inexplorado, capaz de conducir a acuerdos de nuevo tipo, con otra inspiracin y con otras finalidades.

La cooperacin solidaria es posible. No podemos no debemos quedarnos con la idea de un darwinismo social que premia a los ms fuertes en detrimento de los ms dbiles. La historia de la humanidad puede (debe) ser algo ms que ejercicio de poder de un grupo sobre otro. La solidaridad es posible, y ese debe ser el sentido de las relaciones entre los seres humanos. La actual cooperacin del Norte hacia el Sur no es sino acto de caridad, de hipcrita beneficencia disfrazada de piedad. Pero otro tipo de solidaridad, de cooperacin genuina es posible. A eso debe apuntar el Sur.

Tal como dijo Milos Alcalay, pasado representante de la Repblica Bolivariana de Venezuela ante Naciones Unidas: Cuando la cooperacin Sur-Sur ha sido instrumentalizada de manera sistemtica y continua, ha demostrado ser un mecanismo til para enfrentar la realidad mundial y reducir la vulnerabilidad de nuestros pases frente a los factores internacionales adversos. Ha logrado maximizar la complementariedad entre nuestros pases. Sin embargo, y as debemos reconocerlo, sus potencialidades yacen all, a la espera de su explotacin y uso eficiente. Hasta ahora se ha subutilizado. Se ha desaprovechado como instrumento que ofrece oportunidades viables para procurar, individual y colectivamente, mayor crecimiento econmico, desarrollo sostenible y para asegurarnos una participacin ms efectiva en el sistema econmico mundial.

Para muestra de lo que es posible con esa nueva actitud, ah est Cuba. La revolucin cubana no regala lo que le sobra, no hace caridad: comparte solidariamente con sus hermanos del continente y de otras latitudes. Pese al embargo criminal del que viene siendo objeto desde el momento de su nacimiento, su cooperacin genuina con otros pueblos del Sur es un hecho paradigmtico. En la actualidad cerca de 40.000 profesionales y tcnicos cubanos prestan sus servicios en 107 pases; de ellos 28.600 son trabajadores de la salud destacados en 72 naciones. Por otro lado, Cuba apoya solidariamente a ms de 15 pases a travs del mtodo de alfabetizacin Yo s puedo, desarrollado en la isla, el cual contribuy a que casi dos millones de personas aprendieran a leer y escribir en varios pueblos latinoamericanos. Y ni hablar de las becas que otorga a estudiantes de otros pases del Sur, gracias a las cuales se graduaron en su tierra ms de 40.000 estudiantes de distintos pueblos.

No hay dudas que otra cooperacin alternativa a las migajas que da el Norte ayudas siempre condicionadas polticamente es posible. Y ah estn tambin, inscriptas en esa lnea, iniciativas de cooperacin solidaria que impulsa la Repblica Bolivariana de Venezuela como las empresas petroleras Petrocaribe y Petrosur, o la que est buscando implementar el gobierno de Irn referida a la creacin de un fondo de inversiones para el desarrollo de pases del Sur.

Una nueva cooperacin Sur-Sur debe ir ms all de un acuerdo econmico ventajoso, el cual une por un tiempo, slo mientras dura el inters concreto en juego, pero que no trasciende. Esta nueva cooperacin debe servir para generar desarrollo social sostenible, para todos, sin condicionamientos. Si no, no es cooperacin. Esta nueva actitud de unin del Sur podra servir en este inicio de siglo para relanzar con una nueva dinmica el Movimiento de Pases No Alineados, buscando frenar la avanzada del neoliberalismo desbocado que azota el mundo luego de la cada del muro de Berln, llevada a su grado mximo en manos del gobierno de Estados Unidos, quien se permite ir ms all de toda legalidad internacional pasando por encima de Naciones Unidas y de toda norma de civilizada convivencia.

En la recin finalizada cumbre de Pases No Alineados de La Habana, Cuba, se sentaron bases para comenzar a construir esas alternativas. La integracin entre los ms pobres y oprimidos es una va alternativa para el mundo unipolar que se ha ido edificando estos ltimos aos.

El Movimiento de Pases No Alineados que representa en su conjunto al 55 por ciento de la poblacin mundial no es claramente un foro de izquierda (quin dijo que lo fuera?). Pero es una interesantsima instancia para comenzar a sumar fuerzas para frenar el desarrollo de un capitalismo guerrerista monstruoso, liderado por Washington, pero no mucho ms bueno en las otras potencias hegemnicas. De ah que su agenda tiene objetivamente el valor de un enfrentamiento real a los poderes hegemnicos del Norte, en un sentido, entonces, casi revolucionario: apoyo al multilateralismo, democratizacin de las relaciones internacionales, nuevas reglas de juego en lo socioeconmico a nivel mundial, apoyo a las polticas de no injerencia en los asuntos internos de cada Estado, el fortalecimiento de la Organizacin de Naciones Unidas, la lucha contra el imperialismo en todas sus formas y manifestaciones, apoyo a la autodeterminacin.

En esa ptica lo que pueda salir de esta nueva coyuntura de los pases del Sur, de los No Alineados, de los pueblos primitivos (pero quin dijo que son primitivos?) eternamente sojuzgados, puede contribuir revolucionariamente a construir ese otro mundo tan necesario.

El NOAL no es nuevo. Pero estos aos de unilateralismo y neoliberalismo salvaje le quitaron protagonismo. De todos modos, en buena medida a partir de la energa que insufla la Revolucin Bolivariana desde Venezuela, pero sin dudas nutrido tambin por el empuje del campo popular a nivel internacional, campo que est renaciendo luego de aos de avance de la derecha ms troglodita, parece haber llegado el momento de su relanzamiento. Sin dudas las palabras del presidente Chvez en esta cumbre son definitorias: Unmonos de verdad en el Sur y tendremos futuro, tendremos vida y tendrn vida nuestros pueblos. Tal como dice el lema del canal latinoamericano Telesur, entonces: nuestro norte debe ser el Sur. Aunque no sea la revolucin socialista, el hecho de juntar fuerzas en el Sur, de sumar en vez de restar, de buscar alianzas entre todas las naciones sojuzgadas, eso es ya un paso revolucionario. Unmonos de verdad.



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