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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2006

Hizbula celebra su victoria sobre el Ejrcito israel

Gara


Desafiante, y con el dedo apuntando al cielo, el lder de Hizbula, Hassan Nasrallah, advirti que sus milicias no se desarmarn en tanto en cuanto Lbano no sea capaz de hacer frente a Israel. Nasrallah hizo su primera aparicin pblica desde la agresin israel contra el pas rabe. Y lo hizo ante cientos de miles de libaneses que festejaron la victoria sobre Israel.

Hemos conseguido una victoria divina, histrica y estratgica, reivindic el lder de la organizacin chita Hizbula, Hassan Nasrallah, ante una multitud cifrada en hasta un milln de personas en Beirut.

La resistencia es ms fuerte que antes del 12 de julio y posee 20.000 misiles, asegur, al evocar los 34 das de salvajes bombardeos e incursiones israeles contra el pas de los cedros, a los que las milicias chitas, como reconocen los propios altos mandos militares israeles, se opusieron con ferocidad.

Su aparicin fue saludada por una ensordecedora ovacin de la multitud. La presencia de Nasrallah haba sido objeto de especulaciones habida cuenta de que es, posiblemente, el enemigo nmero uno de un gobierno, el israel, versado en operaciones que presenta como ejecuciones extrajudiciales.

Asegur que decidi comparecer en el ltimo momento. Que me tengis aqu es tan peligroso para m como para vosotros, seal.

Un anciano mostraba la foto de su hijo, que cay en los combates contra Israel. Yo he dado al jeque Nasrallah lo que me era ms querido, a mi propio hijo, deca entre lgrimas.

Chitas y sunitas

Ali, llegado de la localidad sunita de Marouahine, sealaba entre la multitud que hemos venido aqu para desafiar a Israel, que ha amenazado con matarle. Somos su escudo humano, aada convencido.

Todo el pueblo ha venido, aada su amigo Issam. No hay diferencia entre chitas y sunitas porque Israel no hace distinciones entre nosotros.

En su discurso, Nasrallah rechaz que la milicia armada de su organizacin vaya a desarmarse. Ningn ejrcito del mundo podr forzarnos a dejar las armas, subray, para aadir que no decimos que vayamos a tener las armas eternamente, pero antes deben analizarse varias causas, como la debilidad del Ejrcito libans y la impotencia de un Estado que no puede impedir a Israel hacer lo que le venga en gana.

Reiter su exigencia de un gobierno de unidad nacional para acabar con la subordinacin a Occidente del actual Ejecutivo anti-sirio, llegado al poder tras una serie de atentados.

Y es que la de ayer no fue tan solo una impresionante demostracin de fuerza de Hizbula. Junto a manifestantes sunitas marchaban seguidores del general cristiano Michel Aoun, cuyos retratos eran visibles junto a los del propio Nasrallah y del lder de Amal (tambin chita), Nabih Berri.

No hay diferencias entre cristianos y musulmanes. Todos los rabes deberan estar unidos, aseguraba una manifestante, Zeina Cheid. Nuestro principal enemigo es Israel, no Siria, insista una joven que blanda una bandera naranja de la Corriente Patritica Libre del general Aoun.

Esta demostracin de fuerza coincide con el anuncio por parte de Israel de que retirar a sus ltimos soldados que penetraron en suelo libans en el marco de la agresin las granjas de la Chebaa siguen siendo ocupadas por Israel.

Y coincide con el anuncio de despliegue del Ejrcito libans en el sur, bajo el paraguas de una fuerza internacional. Pero la realidad es terca y el Gobierno de Beirut ya ha adelantado que los milicianos de Hizbula podran ser integrados en una brigada del Ejrcito libans para la proteccin de las localidades del sur del pas.

El Gobierno israel, por su parte, tild de ridcula la reivindicacin de la victoria por parte de Hizbula, pero por el hecho de que su lder tiene que volver a esconderse despus de dar su discurso.



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