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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2006

Las paradojas francesas frente a la globalizacin

Juan Hernndez Vigueras
Attac Madrid

Las injusticias estn dentro del propio sistema francs de seguros sociales gestionados por mutualidades independientes y subvencionadas por impuestos generales


En los meses pasados la prensa internacional anglosajona se preguntaba si Francia esta preparada para tener una presidenta de la Repblica; pero la misoginia aparente aluda ms bien al confuso panorama francs. Tras la Universidad de verano del partido socialista en La Rochelle, Sgolne Royal se enfrentar a otros cinco aspirantes a la candidatura socialista a las presidenciales del 2007; y si la consigue competir con otros tantos por la derecha, el centro y la izquierda. Personalismos que muestran la confusin y la desorientacin reinantes. Porque el xito meditico indiscutible de la presidenta de la Regin de Poitu-Charentes, no dice si afrontar la profunda crisis francesa con propuestas de ms alcance que cuando insinu la militarizacin del problema juvenil, algo que paradjicamente apenas desenton en medio de la pugna feroz entre el Ministro del Interior Sarkozy, lder formal de la mayora conservadora y el primer ministro Villepin, con experiencia tambin en Interior. Habr algo ms que ideas brillantemente expuestas?
Para empezar, sobre el problema juvenil. Hace ya meses, como respuesta a las vejaciones sufridas por algunos ancianos, el alcalde de Montfermeil, en los alrededores de Paris, decretaba la prohibicin de los menores de permanecer en el centro del pueblo a partir de las seis de la tarde; decisin municipal anulada por los tribunales como era de esperar. Y hace unas cuantas semanas los motines juveniles se han reproducido en esa localidad. Estas podran ser meras ancdotas si, poco tiempo atrs, no hubiera habido durante semanas las masivas manifestaciones de estudiantes y huelgas sindicales contra la ley que creaba el CPE, el contrato del primer empleo, que finalmente sera derogada pero tras vacilaciones e incertidumbre jurdica creada por el Presidente de la Repblica al pedir a los empresarios que no aplicaran esa ley, aunque la promulgaba. Y un aspecto poco comentado es que dentro de esas manifestaciones juveniles de protesta, a los estudiantes participantes de los primeros das les robaban los mviles y les agredan otros jvenes que la prensa se apresur a denominar casseurs , rompedores, nueva terminologa meditica para designar a quienes dejaban sentir su presencia tambin destrozando escaparates; una demostracin cruda, como en Noviembre pasado, de la frustracin y desesperacin de los jvenes de las periferias frente a la exclusin social y la discriminacin, culturalmente integrados pero marginados en barriadas donde sus progenitores venidos de las ex colonias obtuvieron los HLM, pisos baratos en altos bloques que en estos aos de dficit presupuestario se han ido cubriendo de mugre.
La gravedad de la crisis poltico-social francesa ha producido en los ltimos aos anlisis muy serios que no encuentran siempre el eco debido en el hexgono dada la idiosincrasia gala. Mucho se ha escrito sobre las dificultades presupuestarias francesas, los altos funcionarios que han sustituido a la aristocracia de otros tiempos, o los excluidos de todo: los desempleados, los iletrados, los que viven de la asistencia social y los olvidados. Timothy B. Smith, un profesor de la Universidad de Ontario, en un libro muy documentado France in Crisis (Cambridge, 2004) disecciona las contradicciones e injusticias del modelo social vigente en Francia, que se ocultan bajo las frecuentes apelaciones a la solidaridad en las huelgas de los grupos sociales con mayor poder mientras una lite disfruta de la globalizacin. En su anlisis subraya que la principal fuente del desempleo juvenil, de la pobreza y de la creciente desigualdad son las polticas de los ltimos gobiernos e incluso el propio sistema de solidaridad porque los beneficios van hacia la mitad ms rica de la sociedad francesa; entre los que se cuentan funcionarios o hijos, padres o esposas de funcionarios, que en conjunto representan el 57 % de la poblacin adulta. Con datos de los ltimos aos se demuestra que las injusticias estn dentro del propio sistema francs de seguros sociales gestionados por mutualidades independientes y subvencionadas por los impuestos generales bajo la tutela del Ministerio de Trabajo . As, los 150,000 empleados de la RATP, el Metro y autobuses de Paris, se benefician de una jubilacin al cien por cien a los cincuenta y tres aos, aunque su mutualidad ha llegado a generar un dficit anual de 2,500 millones de euros. Mientras la retrica de la solidaridad esconde las tremendas injusticias y desigualdades en la segunda mayor economa de la UE; por ejemplo, el nmero de jvenes desempleados ha venido oscilando entre el 20 y el 30 % del total.
Hace ms de diez aos, con ocasin de las huelgas del otoo de 1995 contra el Gobierno conservador de Jupp, el conocido socilogo Alain Touraine trazaba una imagen de mayor alcance sobre la situacin al decir que Francia se ha refugiado en el plano cultural, en su pasado; en el plano ideolgico, en el republicanismo centralista; y en el plano econmico, en el corporativismo ; y de este modo transfiere a la siguiente generacin las cargas de su proteccionismo artificioso y la falta de decisiones tras las que se esconde del mundo en que vive. Aquellos que gozan de ms proteccin contribuyen al fracaso de la sociedad francesa para adaptarse, incrementando los riesgos de los menos protegidos. Y en otro articulo muy posterior perfilaba ms claramente su anlisis reconociendo que existe una ideologa influyente que considera la globalizacin producto de una fuerza natural, que reduce las sociedades a meras economas, las economas a mercados y los mercados a simples flujos financieros a los que debe someterse todo lo dems. Pero asimismo indicaba que la oposicin a la globalizacin en Francia, en particular, la ejercen actores sociales que defienden intereses gremiales ligados al sector pblico obsoleto mantenido por los contribuyentes sin obtener muchos beneficios.
De ah la paradoja de que significados lideres de la derecha francesa, arropados por la brillante retrica chiraquiana, pretendan asumir algunas propuestas del altermundialismo como coartada frente a la globalizacin neoliberal con un doble discurso. Porque, junto a sus llamadas en favor de la pobreza de los pases del Sur, pretenden ignorar que las grandes multinacionales francesas y los bancos nacionalizados se reparten mercados y el poder financiero mundial y son el cauce principal de las finanzas de mercado bajo la proteccin del propio Estado; que ha sido precisamente uno de los principales agentes de la llamada financiarizacin de la economa. Y as tenemos que mientras en Londres se gestiona la deuda del tercer mundo a las entidades privadas, el crtel de los principales acreedores pblicos lleva el nombre de Club de Paris, donde se renen varias veces al ao para escalonar la deuda de los pases pobres y gestionar el cobro de los intereses, bajo el presidente, el copresidente y el vicepresidente que son altos funcionarios de la Direccin del Tesoro francs.
Del lado de ac de Los Pirineos pasan bastante desapercibidas algunas otras paradojas francesas significativas. Por ejemplo, mientras la grandilocuencia francesa en la Convencin impuso la denominacin de Constitucin para el proyecto de Tratado europeo con una estructura decisoria supraestatal ms racional que la de Niza, el resultado negativo del referndum francs aglutin a la extrema derecha y los soberanistas que defienden un republicanismo centralista que niega la autonoma de Crcega junto a parte de la izquierda antiliberal. Otro ejemplo es la defensa a ultranza de su agricultura industrializada que solo da empleo a un cuatro por ciento de su poblacin, pero que se nutre de subvenciones comunitarias europeas como las fincas sevillanas de la Duquesa de Alba para realizar exportaciones muy competitivas frente a la agricultura africana y latinoamericana, que es la nica base de sustento de pueblos empobrecidos. Y luego, la Asamblea Nacional francesa aprueba un impuesto sobre los billetes de vuelos transnacionales para recaudar los necesarios fondos para ayudar a los pases del Sur, pero con una medida que de ninguna manera lleva al control de los movimientos financieros especulativos que es lo que pretende controlar la llamada tasa Tobin.
Finalmente, el gobierno Jospin impuls el proyecto de la OCDE contra los parasos fiscales e incluso en esa etapa una misin parlamentaria visit e investigo Liechtenstein, Mnaco y otros centros offshore europeos, publicando un extenso Informe sobre esas facilidades del blanqueo de capitales y la corrupcin; una investigacin que ignor la siguiente mayora parlamentaria, suscribiendo en 2002 un nuevo tratado de amistad y cooperacin con Mnaco con quien Francia forma una comunidad de destino , asegurando la tributacin de los franceses residentes en el Principado pero manteniendo las posibilidades para la evasin fiscal de las grandes fortunas particulares de los socios europeos. Frente a tantas paradojas, resulta comprensible que susciten tanto inters meditico las ideas provocadoras de la ex ministra de Jospin, Sgolne Royal.-


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