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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2006

Continuacin del documento publicado el 26 de septiembre de 2006
[email protected] zapatistas y la Otra: los peatones de la historia. IV

Subcomandante Marcos
Rebelin


 

Cuarta Parte: Dos peatones en caminos distintos y con destinos diferentes.

 

1.- Los modos de un dirigente.- El rechazo de la pareja presidencial hacia Lpez Obrador fue creciendo a la par de la candidatura del tabasqueo. Con sus conferencias maaneras (y la amplia cobertura que le brindaban los grandes medios de comunicacin hoy enemigos declarados del perredista), el jefe de gobierno de la Ciudad de Mxico le iba marcando la agenda a Los Pinos y al resto de la clase poltica. Aunque uno estuviera en el rincn ms apartado del pas, saba lo que haba dicho Fox (bueno, cuando lograba articular algo comprensible), lo que haba dicho AMLO, y, a lo largo del da, cmo se pronunciaba el resto del elenco de la poltica mexicana sobre lo dicho por el gobernante del DF. Para Fox eso no pareca representar mayor problema por un tiempo. En un programa televisivo, Lpez Obrador se deca desconcertado por la repentina animadversin del seor presidente (recuerden aquello de hay que cuidar la investidura presidencial). Si era mi amigo, no s qu le pas, dijo entonces AMLO. Bueno, lo que pas es que la investidura presidencial era ya de una pareja: la formada por Vicente Fox y Martha Sahagn. Y la seora Martha, como le dice su marido, quera y quiere ser, no la seora del presidente, sino la seora presidenta.

 

Si suena a nombre de obra de teatro, no es accidental. En la comedia que se representaba da a da en Los Pinos, la seora Sahagn tena siempre el papel estelar (aunque no siempre el ms afortunado, no hay que ser exigentes). Doa Martha arranc su larga, y por ahora, truncada carrera a la silla presidencial desde muy temprano. Precisamente cuando slo Lpez Obrador apareca en el escenario como el ms fuerte aspirante. Pero, mientras se iba deshaciendo de los personajes incmodos (para ella) del gabinete y del crculo cercano a Fox, Martha vea con desesperacin que AMLO se mantena. No se necesitaba mucho seso (y de por s no lo tienen) para darse cuenta de quin sera el rival de la seora Martha en caso de que ella fuera la candidata de Accin Nacional.

 

La maniobra de los videoescndalos fue el primer indicio de un combate en serio para tratar de sacar a AMLO de la carrera presidencial. El combate pas a la categora de batalla con el intento de desafuero. Si en los videos se vea la mano del gobierno de Fox, en lo del desafuero el descaro fue total. Una movilizacin ciudadana creciente (que Lpez Obrador desactiv) le propin a Fox una derrota aplastante. Pero en poltica no hay batallas finales.

 

Mientras tanto, Lpez Obrador se iba construyendo una candidatura, es decir, una imagen. Claro que para lograrla no bastaba el balcn privilegiado del gobierno de la Ciudad de Mxico, en el PRD segua pesando todava mucho la figura de Cuauhtmoc Crdenas Solrzano. Pero el gobierno del DF no era slo la posibilidad de acceder a los reflectores mediticos, tambin era dinero, mucho dinero. Y esa tonada tiene mucho rating entre la clase poltica en su conjunto, y ni se diga en la direccin perredista. Con discreta habilidad, AMLO se fue ganando las simpatas (y el control) del aparato del Partido de la Revolucin Democrtica y de un importante sector de intelectuales, artistas y cientficos. Para el primero, presupuesto. Para los segundos, interlocucin y atenciones especiales.

 

En resumen, todo iba bien.

 

Fue entonces que algunos medios informativos soltaron un anzuelo que el lopezobradorismo se trag con singular alegra: las primeras encuestas. Como en ellas apareca con una escandalosa ventaja sobre el resto de los suspirantes, AMLO les dio credibilidad y las aval. Consentido y adulado por la prensa en ese entonces, Lpez Obrador olvid una ley bsica del pantanoso terreno de los medios: lo fugaz e instantneo. Los medios hacen hroes (y heronas, agrega Martita entusiasmada si el diminutivo lleva h, ah les encargo) y villanos (y villanas, completa Elba Esther Gordillo) no slo en las telenovelas, tambin en el escenario poltico. Pero como [email protected] hacen, [email protected] deshacen. El maduro, prudente y responsable jefe de gobierno de un principio, se convertira despus en el poltico irresponsable, mesinico y provocador; y las encuestas que lo daban arriba, despus lo pondran abajo.

 

En la movilizacin contra el desafuero, se vio el primer indicador del modo de Lpez Obrador. Aunque era evidente que no pocos de los que se movilizaron lo hacan contra la injusticia, y no porque lo apoyaran, AMLO us ese movimiento para arrancar en forma abierta su carrera a la presidencia de Mxico. Cuando la movilizacin se empezaba a convertir en movimiento (en algunos grupos empez la inquietud de plantear problemas profundos como el lugar de la ciencia, el arte, la cultura, y, sobre todo, el del quehacer poltico) y el gobierno de Fox recul, Lpez Obrador mand a la gente a su casa.

 

El objetivo: detener el desafuero y poner a AMLO en la parte ms alta de la ola, se haba conseguido y l se haba comprometido a detener las movilizaciones. As lo hizo.

 

El mensaje de Lpez Obrador hacia el resto de la clase poltica (de la que l forma parte, no olvidarlo) y los seores (y seoras) del dinero haba sido claro: tengo no slo la capacidad de convocar a una gran movilizacin, tambin de dirigirla, controlarla, dosificarla y detenerla.

 

2.- [email protected] intelectuales de AMLO.- En una parte del medio intelectual progresista empez, desde entonces, a surgir lo que conocemos como el lopezobradorismo ilustrado. Esta tendencia iniciara la construccin de una nueva clasificacin para ubicar a quienes se movan o se asomaran al Mxico poltico; el cual, a saber, se divide en dos: los buenos (los que estn con AMLO o sea los simpticos y populares) y los malos (los que no estn con AMLO o sea los envidiosos, segn Elenita). Cualquier crtica o cuestionamiento a Lpez Obrador, as fuera tibio y quedo, era catalogado como un complot de la reaccin, de Carlos Salinas de Gortari, de las fuerzas oscuras de la ultraderecha, del Yunque, de un conservadurismo embozado. Cuando ahora son un poco tolerantes, las crticas al lopezobradorismo se tachan de sectarias, marginales, ultras, infantiles.

 

Con un empecinamiento digno de mejor causa, este sector fue construyendo un pensamiento sectario, intolerante, dspota y ruin. Y lo hizo con tal eficacia que este pensamiento es el que gui a los espejos intelectuales de Lpez Obrador en la campaa electoral, despus en el movimiento de resistencia al fraude y, ahora, en la CND de AMLO.

 

Cuando el peridico mexicano La Jornada, cabece una de sus ediciones de agosto del 2005 (en ocasin de la primera reunin preparatoria de La Otra): o estn con nosotros o estn en contra de nosotros (algo as), se equivoc y no. La frase no fue dicha por Marcos. Pero fue y es dicha desde entonces por el lopezobradorismo ilustrado.

 

Este pensamiento (que empez a consolidarse al pasar por alto el apoyo del PRD a la contrarreforma indgena) alentara el cerrar ojos y odos cuando los perredistas de Zinacantn, en Los Altos de Chiapas, atacaron a bases de apoyo zapatistas; y permitira que los asesinatos de la defensora de los derechos humanos, Digna Ochoa y Plcido, as como el del joven estudiante Pvel Gonzlez, fueran manejados por el gobierno perredista del DF con una ruindad que luego se convertira en rutina. En los casos de Digna y Pvel, frente al crimen agregado de humillar la muerte de [email protected] sociales, voces honestas guardaron silencio para no hacerle el juego a la derecha. El lopezobradorismo ilustrado tuvo entonces su primer triunfo, ilegtimo como todos los que ha obtenido hasta ahora.

 

Si los simpatizantes, militantes y directivos del PRD, este sector de intelectuales y el mismo AMLO, guardaron entonces silencio, era de esperar que nada dijeran cuando los asesinos de militantes perredistas ocuparan candidaturas bajo la bandera amarillo y negra.

 

As fue.

 

Cuando alguien calla ante algo as, calla ante lo que sea. El fantasma del innombrable, Carlos Salinas de Gortari, acechaba por todas partes y todo se vala para enfrentarlo. Todo, hasta reciclar a los salinistas discontinuados en el PRD y en el crculo cercano a Lpez Obrador.

 

Con esa modalidad autctona del pensamiento nico, vino un nuevo sistema de evaluacin, una nueva balanza para medir: una misma cosa tena una valoracin diferente dependiendo quin la hiciera o propusiera. Si la haca o propona AMLO o [email protected] de sus simpatizantes, entonces el acto o proyecto adquira todas las virtudes imaginables; pero si era alguien que criticara a Lpez Obrador, entonces era un proyecto de las fuerzas oscuras de la ultraderecha.

 

Cuando sealamos (en La Imposible Geometra del Poder) que el proyecto de AMLO era salinista, [email protected] intelectuales pusieron el grito en el cielo (todava estn all arriba, hist[email protected]), pero cuando el encargado del plan econmico lopezobradorista (el seor Ramrez de la O, asesor de poltica econmica y, para algunos, el que sera el secretario de Hacienda si AMLO llegaba a la presidencia) declar, unos das antes de las elecciones, que su propuesta era el liberalismo social, similar al de Carlos Salinas de Gortari, [email protected] intelectuales voltearon para otro lado.

 

A todo esto, la derecha realmente existente segua tan campante. Algunos de sus pensamientos y propuestas estaban ya en el entorno perredista: el malvado (y malogrado) Plan Puebla Panam de Vicente Fox encontrara su purificacin en el Proyecto Transtsmico de AMLO; la aprobacin de la llamada ley Televisa por la bancada perredista en la cmara baja fue otro error tctico; las leyes menores y reglamentos, aprobadas tambin por ese partido, que le dieron legalidad al despojo de tierras indias no eran tan graves; la relacin promiscua entre Lpez Obrador y el empresario Carlos Slim era poltica de altura; la privatizacin del Centro Histrico de la Ciudad de Mxico era modernidad; la colosal inversin en un segundo piso del perifrico que comunica con una de las zonas ms ricas del DF, al mismo tiempo que bajaba la inversin en transporte pblico, era un ejemplo de buen gobierno (y no una omisin en aquello de primero los pobres); el golpeteo al movimiento urbano popular era poner orden y el caudillismo que se gestaba y cultivaba era el surgimiento de un nuevo liderazgo.

 

Sin ningn indicio siquiera de que lo fuera, se decret que Lpez Obrador era de izquierda porque porque bueno, porque l lo dijo (bueno, a veces, a veces no, depende de a quin se lo dijera).

 

En el calendario se lleg al 3 y 4 de mayo, y la muerte y el dolor llegaron a San Salvador Atenco y Texcoco, en el Estado de Mxico. Las encuestas dijeron que haba que apoyar la represin o quedarse callados. Fecal dijo que bien, que magnfico, que eso era lo que haba qu hacer. Igual un Madrazo cada vez ms dbil. Por el lado de la izquierda, la bancada perredista en el congreso mexiquense aplaudi la actuacin de la polica y apoy a Pea Nieto. Por su parte, Lpez Obrador guard silencio. Atenco sera til si serva para influir en las elecciones, pero las mediciones en los medios sealaron que no. El lopezobradorismo ilustrado se quej levemente, sin conviccin alguna, y a lo que sigue.

 

Se olvid tambin que, durante todo el trayecto de su candidatura, AMLO se esforz por ser agradable al sector empresarial. Si se revisan los discursos y declaraciones de su precampaa y campaa electoral, no tienen nada que ver con los que ha emitido despus del 2 de julio. Una y otra vez les insista a los polticos: no va a haber venganza. Y al sector empresarial le deca, textualmente: no me tengan miedo. Es decir: no voy a afectar sus propiedades, ni sus niveles de ganancia, ni los usos y costumbres de la clase poltica.

 

Para no ver eso, se necesitaba una miopa muy grave. Pero para verlo y luego quedarse callado, se necesitaba un cinismo que no dejar de asombrarnos.

 

Tiempo despus, ya en la movilizacin contra el fraude, Lpez Obrador dijo, en el Zcalo de la Ciudad de Mxico, que con el triunfo de Juan Sabines en Chiapas se haba detenido el avance de la derecha! Que AMLO promoviera la balanza sa que purifica (y hace de izquierda) a quienes lo apoyan, vaya y pase, despus de todo l la cre. Pero que el lopezobradorismo ilustrado aplaudiera entusiasmado una estupidez de esa envergadura, era incomprensible o una muestra palpable del grado de cretinismo alcanzado. El detener el avance de la derecha en Chiapas haba significado reciclar al Croquetas Albores y al finquero autor de aquella famosa frase de en Chiapas vale ms un pollo que un indio (Constantino Kanter). Quien se traga eso, se traga todo. Y si algo abunda en el lopezbradorismo ilustrado, son las ruedas de molino de ese tamao.

 

En este sano ambiente de discusin y alto nivel de anlisis, se lleg al primer da de julio con el lopezbradorismo ilustrado enarbolando no un programa progresista de participacin ciudadana (es decir, pelearle a los partidos el terreno del quehacer poltico), o una propuesta novedosa en el arte, la cultura y las ciencias, sino una consigna llena de soberbia y altanera: sonre, vamos a ganar. No, no llamaron a detener a la derecha (claro, ahora van a decir que s lo hicieron). Llamaron a prepararse a celebrar el triunfo (eso s, con mesura y madurez).

 

Ah! Iba a ser todo tan fcil, tan sin movilizaciones, tan sin represin, tan sin choques, tan sin confrontaciones polticas e ideolgicas, tan sin debate, tan sin pugnas internas, tan en paz, tan en calma, tan estable, tan equilibrado, tan sin radicalismo, tan sin fuga de capitales, tan sin cada en la Bolsa de Valores, tan sin presiones internacionales, tan sin que nadie se diera cuenta, tan sin lucha de clases, tan- tan.

 

La represin? Bueno, para padecerla estaba La Otra Campaa, Atenco, [email protected], [email protected] s, [email protected] y vulgares. Y nada de bloqueos de calles principales, as fuera por la legtima demanda de la libertad y la justicia para [email protected] [email protected] de Atenco. Cuando La Otra bloque calles en solidaridad con [email protected] compa[email protected], la polica del DF arremeti para garantizar el libre trnsito. Decenas de j[email protected], estudiantes de la ENAH y del CCH Sur en su mayora, fueron golpeados y gaseados en el perifrico sur, y fueron perseguidos hasta dentro mismo de las instalaciones de la Escuela Nacional de Antropologa e Historia.

 

El lopezobradorismo ilustrado dijo que bien, que bravo, que la calle, que los autos, que el bando nmero 13 (expedido por AMLO cuando fue jefe de gobierno), que la libre circulacin, que los ultras, que el orden, que la estabilidad. Despus de todo, eran slo [email protected] [email protected] (y probablemente no votaran o ni siquiera tenan credencial de elector). O sea que, como diran Alaska y Thala, a quin le importa.

 

Tiempo despus, la movilizacin en contra del fraude bloque, haciendo uso del legtimo derecho a la libre expresin, la avenida Reforma (creo que as se llama). Cuando los empresarios y la gente bien protestaron (pese a los apoyos fiscales) y pidieron la cabeza del jefe de gobierno del DF, Elenita Poniatowska entrevist al asediado Alejandro Encinas. l declar que deba respetar y proteger la libertad de manifestacin.

 

Tal vez conmovida por los sufrimientos de Encinas, Elenita olvid preguntarle por qu las libertades valan y eran respetadas cuando se trataba de los simpatizantes de AMLO y no cuando se trataba de La Otra, o del movimiento de rechazados de educacin superior, o de los movimientos que recurren a esas acciones para hacerse ver y escuchar. En el olvido de entrevistado y entrevistadora se escuch claramente: hay una ley para [email protected] ([email protected] que estn conmigo) y otra para [email protected] [email protected] (quienes no me apoyan-siguen-obedecen).

 

Pero la noche del 1 de julio, el lopezbradorismo ilustrado so que, con slo acudir a una urna, el pas cambiara. Y [email protected] soportaran con modestia, faltaba ms, las muestras de agradecimiento del pobrero (mira mija, ah va el doctor, l le dio clases al seor presidente y a su hijo; y all van sos que vimos en el templete, saldalos porque son los que dirigieron nuestra liberacin), de los indios (de [email protected] zapatistas no, porque es sabido que son [email protected] [email protected]), de los obreros, de los campesinos, de las mujeres, de [email protected] j[email protected], de [email protected] [email protected], de Mxico pues. Y en el extranjero habra conferencias y mesas redondas. Y el lopezobradorismo ilustrado, eso s, con modestia y mesura, contara lo que hizo por Mxico manque slo hayan estado arriba del estrado.

 

Pero lleg el 2 de julio y, con l, la Gordillo. Y con ella, el fraude.

 

 

3.- La movilizacin contra el fraude.- Pero, despus del desconcierto inicial y de que ya estaba listo el cadalso para aniquilar a Marcos, al EZLN, a La Otra Campaa, y a quienes se resistan a ser purificados, [email protected] intelectuales se dieron cuenta de que pas lo que pas. AMLO demostr, una vez ms, que es ms intuitivo e inteligente que el lopezobradorismo ilustrado. Supo medir bien que una movilizacin en contra del fraude dependa de lo que l dijera e hiciera, y dijo e hizo. Se levant entonces una movilizacin popular, autntica, legtima y justa: la movilizacin contra el fraude y, por consiguiente, contra la imposicin de Felipe Caldern.

 

Se ha dicho que la movilizacin no fue ni es lo que se dice. Se habla de acarreos, de la descarada e impertinente intromisin del gobierno del DF y de la estructura del PRD, de que no eran ni son tantos como dicen que son. Puede ser. Lo que no tiene duda, al menos para [email protected] [email protected] zapatistas, es que haba y hay ah, en esa movilizacin, personas honestas que estuvieron y estn ah por conviccin y principios. Ellas merecen y tienen nuestro respeto, pero su camino lleva a un lado al que [email protected] no queremos ir.

 

No compartimos con [email protected] ni el camino ni el destino.

 

Y nuestra forma de [email protected] es no meternos en su movilizacin, ni para disputarle a AMLO el liderazgo indiscutible que ah tiene, ni para sabotear, ni por oportunismo, ni para desengaar a las masas (que son algunos de los argumentos y razones de organizaciones y grupos para estar ah, aunque no estn de acuerdo en la conduccin de la movilizacin).

 

Las personas honestas que hay ah, lo sabemos, piensan que es posible que la movilizacin se convierta en movimiento (con la CND), y que no dependa de un lder y de la estructura de control que se impuso a [email protected] convencionistas. Puede ser. [email protected] pensamos que no, y adems pensamos que no sera tico montarnos o aprovecharnos de una movilizacin por la que no hemos hecho nada, como no sea mantener un escepticismo crtico.

 

Ahora bien, sobre la movilizacin contra el fraude y el intento de convertirlo en movimiento con la CND, decimos lo siguiente:

 

1.- La conciencia de AMLO respecto a la ilegitimidad de las instituciones aparece porque se desconoci su triunfo con un fraude. Otra cosa sera si se hubiera reconocido que gan la presidencia.

 

2.- La Convencin Nacional Democrtica no estaba en el pensamiento lopezobradorista al arranque de su movilizacin. Si as hubiera sido, el plantn se hubiera aprovechado para analizar, discutir y debatir las diferentes propuestas que luego se votaron por aclamacin el 16 de septiembre del 2006. La CND fue y es una forma de darle salida al plantn, y una forma legtima de empezar a construir un movimiento para llegar a la presidencia en el 2012 o antes, si se consigue la cada de Fecal.

 

3.- En la CND se impuso una direccin que, ms que conducir el movimiento, se propone controlarlo. No hay ah el mnimo germen de participacin democrtica en las discusiones y en la toma de decisiones, mucho menos de autoorganizacin. Esa direccin tiene sus propios intereses y compromisos (aunque la CND acord el boicot a algunas empresas y productos, algunos de sus dirigentes declararon que no lo cumpliran vase lo que Federico Arreola escribi en Milenio Diario, al da siguiente de la CND).

 

4.- El movimiento en formacin del lopezobradorismo no apunta a una crisis de las instituciones (las que fraguaron y perpetraron el fraude). Si as fuera, se hubiera decidido que ninguno aceptara los cargos que obtuvo en las elecciones, lo que s hubiera provocado una ruptura difcil de manejar. La CND no apunta hacia su autonoma e independencia. Por el contrario, sigue sujeta a la vieja clase poltica (hoy convertida a la izquierda).

 

5.- La mayora, no [email protected], de quienes estn en la direccin de la CND brillan por su corrupcin, oportunismo y tendencia a la transa.

Si, por un lado, se mandan al diablo las instituciones fraudulentas, por el otro se participa (dineros incluidos) en ellas. Las negociaciones estn a la orden del da y faltan por venir algunas importantes: el presupuesto federal y el de la Ciudad de Mxico.

 

6.- El lopezobradorismo ilustrado est dirigiendo sus ataques ahora hacia s mismo, hacia quienes s apoyaron a AMLO pero ahora lo critican. Las descalificaciones internas y purgas irn creciendo.

 

7.- La movilizacin tuvo y tiene destellos y brillos indudables: por ejemplo, la creatividad e ingenio en las acciones de denuncia contra algunas de las empresas cmplices del fraude (bancos, Wall Mart, etctera); la participacin convencida de gente de abajo; la justa y legtima rabia en contra de la prepotencia del PAN y del gobierno de Fox, as como contra el insultante desprecio que algunos medios de comunicacin electrnica (Televisa, TV Azteca y las grandes cadenas radiales) dispensan a quienes participaron y participan en la movilizacin.

 

 

4.- Abajo Y, mientras tanto, en el Mxico de abajo

 

La gente honesta.- Abajo se encuentra la mayor parte de los que se movilizaron en contra del fraude electoral. Los que queran que AMLO fuera presidente porque ellos votaron por l y ganaron. Los que defienden el derecho a elegir democrticamente al gobierno. Los que no queran que se repitiera otro 1988. Los que tenan, y tienen, una sana desconfianza de los aparatos partidarios de la Coalicin. Los que retan al poder existente y quieren que cambie el sistema neoliberal que ha estado rompiendo el tejido social y hundiendo al pas.

 

Oaxaca.- El abajo tambin irrumpi en Oaxaca y tom forma y camino con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). La capacidad de veto de ese movimiento ha sido digna de tomarse en cuenta. No importa si los que ah participan, votaron o no (o si lo hicieron por la Coalicin o cualquier otra fuerza partidaria). Eso no es lo trascendental, sino que tienen una confianza en sus fuerzas que va ms all de sus dirigentes y de las coyunturas. Esa confianza les ha permitido, hasta ahora, decidir por s mismos sus tcticas sin ceder a las presiones externas y a los consejos de las buenas conciencias. Como EZLN apoyamos este movimiento y tratamos de ver y aprender a travs de [email protected] compa[email protected] de La Otra que ah luchan. Nuestro apoyo no va ms all por dos razones: una es que es un movimiento de por s complejo, un apoyo ms directo podra provocar ruido, confusin y recelos; la otra es que varias veces el movimiento del pueblo oaxaqueo ha sido acusado de tener ligas con grupos armados, nuestra presencia directa hara crecer la campaa meditica que ya tienen en contra.

 

[email protected] [email protected] Y fuera de los dimes y diretes de la poltica de arriba, otra rebelda se ha venido construyendo en lo ms profundo de la sociedad: en los pueblos indios, entre los jvenes maltratados por el poder (incluido el del PRD), entre los trabajadores de las maquilas, en [email protected] [email protected] sexuales, entre las mujeres insumisas que viven con la angustia de que sus maridos emigraron hacia el norte, en las organizaciones polticas de izquierda que estn convencidas que existe algo ms all del capital y de la democracia representativa, entre [email protected] [email protected] que componen La Otra Campaa, que en todo el pas existen, y que se estn organizando e inventando otra forma de hacer poltica y de relacionarse con sus iguales-diferentes.

 

La Otra Campaa no es lo que ha salido en los medios de comunicacin, tampoco lo que algunos de sus participantes dicen de ella, bueno ni siquiera lo que la Comisin Sexta del EZLN ha comentado de su andar. Es mucho ms que todo eso. Es un torrente que sigue abajo, que todava no se expresa del todo, que existe y se reproduce en el stano de Mxico.

 

Pero tambin abajo, existen millones, la mayora, que no votaron. Que no creen en las elecciones (muchos de ellos, como [email protected] [email protected] zapatistas, nunca han votado por conviccin). Los que forman parte del Mxico despreciado y humillado (y ahora el lopezobradorismo ilustrado los quiere despreciar y humillar ms, achacndoles una supuesta derrota). Muchos de ellos son parte del Mxico de los pueblos indios, que hace solamente unos aos eran elogiados por su voluntad de lucha y resistencia.

 

Con stos ltimos, con [email protected] que no miran hacia arriba, estamos [email protected] [email protected] Y pensamos que es con [email protected] que debe estar La Otra Campaa.

 

Porque [email protected] de abajo, quienes estamos en La Otra, ya identificamos nuestro dolor y al enemigo que lo causa: el capitalismo.

 

Y sabemos ya dos cosas centrales: Una, que para librar esa lucha se requiere de la construccin de un movimiento social-poltico autnomo e independiente. Y la otra, que arriba no hay solucin de fondo ni para los problemas econmicos y sociales que aquejan al pueblo de Mxico, ni tampoco frente al secuestro que la clase poltica ha ejercido en contra de la participacin y organizacin del pueblo.

 

[email protected], [email protected] zapatistas del EZLN, desde hace un ao optamos por impulsar un movimiento nacional anticapitalista, y de abajo a la izquierda, que pasara por encima de la coyuntura electoral en el que se poda estar independientemente de lo que cada quien decidiera sobre las elecciones. Ahora hemos visto y aprendido muchas cosas. De los de arriba, de La Otra, de [email protected] [email protected]

 

Pensamos que, se est de acuerdo o no en la legitimidad o popularidad del movimiento que encabeza Andrs Manuel Lpez Obrador, se no es el camino de La Otra, y, sobre todo, no tiene el mismo destino de quienes somos compa[email protected] en La Otra.

 

Nosotras, nosotros, La Otra, no buscamos quin nos dirija, ni a quin dirigir. Y no buscamos conseguir de arriba lo que se construye desde abajo.

 

Y es a ustedes, a nuestras compaeras y compaeros de La Otra, que les queremos hacer una propuesta

 

(Continuar)

 
Por el Comit Clandestino Revolucionario Indgena-Comandancia General del
Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional.
Comisin Sexta.

                    Subcomandante Insurgente Marcos.Mxico, Septiembre del 2006

Las tres primeras partes de este documento pueden verse en: [email protected] zapatistas y la Otra: los peatones de la historia



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