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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2006

Poltica, izquierda y futuro: riesgo o decadencia

Esteban Valenti
Rebelin


Cuando el debate poltico a nivel mundial y nacional se defina a partir del bi polarismo, entre capitalismo versus socialismo, haba siempre una forma de trascendencia, una mirada obligatoria hacia el futuro, por ambas partes.

En el fondo el debate culminaba y comenzaba en un tema fundamental: hacia dnde marchaba el mundo, cul era el destino de las sociedades.

Esa polarizacin se diluy por la implosin del ncleo principal de una de las partes, el socialismo real. Hoy, el debate poltico y en cierta medida el repliegue del debate cultural e ideolgico, ha producido un efecto notorio y devastador: se discute sobre la inmediato y un poco ms. La poltica es en buena medida la crnica de la actualidad y de la prxima disputa electoral, a lo sumo. Ese es el horizonte mximo.

No hay muchos ejemplos en la historia en que la poltica haya tenido horizontes y relatos tan breves, tan circunscriptos a la actualidad y tan poco esfuerzo por proyectar y hacer prospectivas sobre el futuro. Si tomamos cualquier otro perodo de la historia poltica veremos que, con diversidad de horizontes o de referencias filosficas o incluso religiosas y culturales, la poltica y el poder siempre tuvieron una impronta inmediata pero tambin una mirada prospectiva muy importante. A nivel universal e incluso nacional.

La revolucin francesa - cuna de las ms grandes transformaciones polticas, institucionales, culturales de occidente -, tena en la propia idea del progreso, en su visin enciclopedista, un discurso del que todava somos tributarios. Pero que lo hemos reducido a principios vagos, cada da menos reconocibles en la poltica.

Nicol Machiavelli - trescientos aos antes de la toma de la Bastilla y sin bipolarismo a la vista que no fuera el del poder temporal y sus disputas y el poder de la iglesia -, nos transmite un mensaje trascendente sobre la organizacin del Estado, de sus instrumentos coercitivos y sobre todo, su filosofa del poder, que de diversas maneras influy en las ms diversas escuelas de pensamiento poltico. Y los ejemplos sobran.

En occidente nos hemos replegado en una poltica-crnica y episdica mientras en el mundo islmico crece una convergencia cada da mayor entre poltica, poder y religin. Esta ltima es una forma de prospectiva y de trascendencia que conoce otros ejemplos en la historia universal y que lleva en su extremo a formas teocrticas. Este fenmeno, creciendo y multiplicndose en el inicio del tercer milenio, merecera una reflexin un poco ms compleja y profunda en occidente viendo el creciente fracaso de sus ms representativos centros de poder, como Washington y Roma, en sus relaciones con esta parte importante de la civilizacin actual.

El otro da particip en una conferencia de uno de los principales exponentes del anlisis periodstico moderno de la prensa norteamericana. Fue muy bien recibido por la numerosa platea uruguaya. Tena una ventaja: trataba de dar una explicacin ordenada y comprensible, llena de ejemplos al alcance de la mano sobre este mundo catico y lleno de contradicciones. Enumeraba y ordenaba las seales y trataba de leer hacia donde vamos. Es autor de un libro muy exitoso. No es el nico caso, podramos citar muchos otros ejemplos de exitosas interpretaciones editoriales y periodsticas del mundo.

No hay que despreciarlas, son esfuerzos que se alimentan del hambre de explicaciones. A veces son demasiado simples. Lo preocupante es la pobreza de nuestros esfuerzos, los que realizamos desde la poltica y en particular desde la izquierda para hacer anlisis prospectivos, arriesgando opiniones sobre el futuro. La derecha (esa derecha que hoy se niega a s misma y que utiliza la tribuna de la Exposicin Rural del Prado para dar un mensaje profundamente ideolgico) y ms en general las fuerzas de la conservacin, se refugian en las fuerzas del mercado, en la sacrosanta propiedad privada y en un sistema econmico social inexorable y eterno. Esa derecha no tiene grandes urgencias en materia prospectiva. Tambin ellos se equivocan.

No es recomponiendo bipolarismos o aoranzas del pasado que la poltica recuperar su estrecha relacin con el futuro. El camino es mucho ms escarpado y lleno de peligros. Haciendo la crnica de los ltimos minutos y de las prximas horas estamos todos en paz y arriesgamos poco, el problema es cuando formulamos preguntas mucho ms complejas y las despojamos de todo determinismo, incorporando en nuestra mirada las tensiones, las pruebas, las contradicciones y las tendencias de nuestras sociedades y de nuestra civilizacin. Y tambin de la naturaleza, porque hoy cualquier mirada hacia el futuro debe incorporar un nuevo elemento determinante: la relacin entre las sociedades y el medio ambiente.

Cuando degradamos a la economa a una especie de ciencia ineluctable y casi indiscutible y le hacemos perder su estrecha relacin con la poltica, es un ejemplo muy claro de esa prdida de sentido prospectivo. La economa se parece cada da ms a la crnica de la evolucin de las bolsas y de los mercados. La economa poltica incluye obligatoriamente una mirada sobre el futuro y sobre las fuerzas que pueden y deben utilizarse para influir sobre ese futuro o sobre esas alternativas diversas de nuestro futuro.

Adems de una disputa en los espacios de opinin pblica, en la comunicacin con la sociedad, en la relacin con los diversos componentes de la sociedad civil y entre las fuerzas polticas, el futuro para la izquierda se define en realidad en su capacidad prospectiva. Que en este caso es, adems, desde una posicin de gobierno nacional y en ocho departamentos. El tema es adelantarse a los hechos, preverlos sin determinismos y poner en movimiento oportunamente las fuerzas necesarias para construir el futuro que queremos para el pas y su gente.

Arriesguemos... poco Cules son los sectores econmicos y por lo tanto sociales que se perfilan en el horizonte nacional con mayores perspectivas? Qu impacto tendrn? Qu debemos hacer? En definitiva, dnde estn las tendencias y las posibilidades del cambio?

De dnde partir para responder estas preguntas? nicamente desde las tendencias nacionales, o debemos incorporar necesariamente una mirada sobre la regin y sobre el mundo? No comenzamos de cero, no es una construccin a partir de amasar el pas de una materia primaria. Debemos mirar hacia el futuro con los pies bien plantados en el presente, que est apoyado sobre nuestro pasado. Nada nuevo, lo que se ha hecho siempre que se quiere mirar en serio y con todas sus complejidades.

El sector que se avizora con ms dinamismo en la economa nacional es la logstica en todas sus variantes y componentes. El crecimiento exponencial de la produccin en volmenes (madera, celulosa, madera procesada, arroz, cemento, combustibles -en particular la base para los biocombustibles-. el movimiento general de mercancas y podra llegar a ser la pesca), determinar cul ser el sector ms dinmico de los prximos 10 aos en nuestro pas. A ello debera agregarse el movimiento turstico internacional e interno y nuestra situacin geogrfica como corredor entre Brasil y Argentina y como parte de la hidrova.

Esto tendr un fuerte impacto en la infraestructura (vas, puentes, carreteras, puertos, telecomunicaciones y aeropuertos), y un gran impacto en los aspectos tecnolgicos y de innovacin, incluyendo el uso de las tecnologas de la informacin. Logstica hoy en da es sinnimo de tecnologa. Todos los servicios conexos con este crecimiento de los servicios logsticos se vern fuertemente influenciados: servicios bancarios, financieros, sanitarios, de control, etc.

Esta explosin de los servicios logsticos slo ser posible si adems de las empresas interviene un Estado moderno, gil, con fuerte capacidad de control sin entorpecer las operaciones. La logstica es enemiga jurada de la burocracia. La logstica tiene dos componentes esenciales: espacio-tiempo, y el principal alimento de la burocracia es el tiempo. La logstica es un sector que puede emplear una gran cantidad de mano de obra y que requiere especializacin.

La reforma del Estado, en particular las alianzas con empresas privadas, no es slo un problema de capital, es sobre todo la necesidad de incorporar capacidades, tecnologas, conocimientos y un clima de sana competencia que eleve el nivel de gestin de nuestras empresas para poder competir. Que reduzca drsticamente la burocracia. Solas no lo lograrn.

El principal impulso al sector de la logstica, ser la forestacin (con ENCE o sin ENCE) y sus industrias conexas (celulosa y madera en sus diversas variantes), pero su impacto ser mucho ms amplio e incontenible. Cambiar la relacin campo-industria e implicar un fuerte proceso de tecnificacin en todos los procesos, adems de transformarse en un importante productor de energa y requerir un amplio arco de industrias complementarias.

La logstica es un enorme consumidor de energa. Y esto plantea otro gran problema, o mejor dicho un reto nacional para su desarrollo: el nuevo modelo energtico nacional.

La revolucin energtica Para que el Uruguay pueda desarrollar el sector de la logstica y otros sectores consumidores intensivos de energa deberemos producir una verdadera revolucin energtica. La palabra revolucin desde que perdi los miedos de las autnticas revoluciones polticas se usa para todo. Nosotros nos referimos a un cambio profundo, radical. Porque esta eclosin en el aumento de los consumos coincidir con el declive de las reservas del combustible tradicional: del petrleo y de su derivado preferido en Uruguay: el gas oil.

Si no cambiamos a fondo y ahora, simplemente no podremos. Ni satisfacer el actual nivel de crecimiento de la demanda, mucho menos una explosin como la que se avecina.

Se necesita una planificacin desde el Estado, de carcter estratgica, una paulatina pero firme transformacin de la matriz energtica y una visin a largo plazo de las fuentes posibles y realistas de aprovisionamiento. Incluso con una seria mirada geopoltica.

Adems de las expectativas tecnolgicas (hidrgeno, energa solar) no deberamos descartar ningn camino, incluyendo la energa nuclear a medio-largo plazo y sobre todo una explosin de la energa a partir de biomasa y otras energas renovables. Tambin aqu necesitamos alianzas con el sector privado.

El campo en la nueva etapa Este requerimiento de bio masa producir un enorme y profundo cambio en nuestra agricultura y en nuestro campo en general. Uruguay es el pas con la ms alta relacin del mundo entre tierra productiva y habitantes. All tenemos una base, cul es nuestra debilidad? la variable agua, clima. No es una maldicin, pensando a largo plazo la idea de utilizar de una manera distinta el agua a nuestra disposicin, es un cambio fundamental. Fue la base de la explosin de la produccin arrocera y debera ser con otras tcnicas la base para la sostenibilidad de la agropecuaria. Sin el Estado esto es imposible. Asumiendo tambin los lmites territoriales. No hay milagros la produccin crnica caracterstica de nuestro pas, tiene sus obvias limitaciones.

El otro sector clave en este desarrollo es la biotecnologa, directamente asociada a la produccin animal y agrcola. En el campo todos los cambios tecnolgicos (mquinas, equipos, comunicaciones, software especializado) son importantes, pero la madre de todo es la biotecnologa cuyo soporte es la tecnificacin, por lo tanto acelera todos los dems procesos productivos y culturales.

La biotecnologa en el Uruguay tiene una masa crtica de aplicacin que le permite no slo tener impacto en nuestra propia produccin, sino exportarse y constituir un factor de insercin regional e internacional.

El debate sobre vacas contra computadoras es ilustrativo, puede ser espectacular, pero en realidad es marketinero pero parcial. Hoy la ganadera de punta y de alto rendimiento, as como la produccin agrcola no puede concebirse sin el uso de las nuevas tecnologas, sin Internet, sin software especializado, sin electrnica. Y nadie invent en el mundo un buen churrasco virtual, ni lo inventar.

Uruguay en un mundo de espectculo Las causas son mltiples pero lo cierto es que a pesar del terrorismo global, de los tsunami, de muchos otros factores, el turismo sigue creciendo a nivel planetario. Los cambios polticos han dado un nuevo impulso a ese crecimiento geomtrico. Millones de nuevos viajeros se incorporan todos los aos. El sur del continente americano es un destino lleno de posibilidades. A ello se agrega la base tradicional de nuestros vecinos. Arriesguemos nuevamente: el turismo crecer exponencialmente en todas sus variantes: diversin, espectculo, salud, congresos, etc.

Uruguay tiene una base excelente, pero lejana a sus reales posibilidades. No se trata slo de vender lo que tenemos sino imaginar lo que podemos ofrecer con gran creatividad en un mundo donde lo que se vende es espectculo, es seguridad, son servicios. Hay producciones que por su valor exportable pueden parecer pequeas pero tienen un impacto en la imagen pas y un retorno en el turismo muy importante. El caso ms claro es el del vino de calidad. El nico producto con marca pas que llega a los hogares de decenas de pases en el mundo.

La planificacin territorial y urbanstica en nuestros principales centros y zonas tursticas tambin requiere de una combinacin de esfuerzos privados y estatales y un alto nivel de inversiones a corto y mediano plazo. Uruguay tiene otra relacin extremadamente favorable para el turismo: baja densidad de poblacin, grandes espacios abiertos para desarrollar, y la posibilidad de proyectos en el rea de puertos deportivos, de canchas de golf y de parques temticos, del circuito de turismo enolgico que recin estamos rozando.

El turismo est emparentado con las industrias culturales, la produccin de sensaciones. Porque podra y debera producir para un pblico variado, nacional e internacional. El Teatro Sols es hoy un factor de atraccin turstica en la regin. Es un horizonte inmediato, pero las recientes producciones cinematogrficas en territorio nacional una mayor tradicin en la produccin publicitaria demuestran que las posibilidades existen.

No es ningn sacrilegio pensar, planificar, organizar la produccin cultural a partir de su impacto tambin en la economa y no slo en el alma de nuestra gente.

Las tecnologas de la informacin concebidas de manera amplia, no slo circunscriptas a los aspectos especficos del software o del hardware, integran o deberan integrar las industrias culturales. En el propio software donde Uruguay tiene una base aceptable, cada da ms hay que integrarlas a un sistema donde tambin se incluyen aspectos relacionados con los contenidos y con innovaciones que van ms all de lo puramente tecnolgico. Tomemos por ejemplo la educacin a distancia o los video juegos. Si nos dormimos en los laureles repitiendo que ocupamos el primer lugar en el continente en exportacin de software, podemos despertar de una fuerte cachetada de la realidad. Necesitamos un nuevo impulso conjunto desde la industria, desde el sector acadmico y del Estado. Hay empresas privadas que en estos das nos han dado ejemplos de su capacidad de convocatoria internacional, con 3000 personas participando en el encuentro organizado por Genexus.

La competencia solidaria Ningn pas ni siquiera el ms poderoso de la tierra puede especializarse en todo. Elige, define prioridades. Uruguay debe ser todava ms exigente. Por tamao, por niveles de competencia y complementariedad con nuestros vecinos. Lo que deberamos especializarnos es en la formacin de clusters, en asociar empresas, capacidades e inteligencia para poder competir, innovar y producir.

Hay sectores en que las grandes empresas ocuparn necesariamente un lugar muy destacado, por ejemplo en la industria maderera y de celulosa, pero hay sectores donde sin la formacin de clusters no tenemos perspectivas: por ejemplo en la produccin vitivincola, en la produccin cultural, en la electrnica y hasta en la biotecnologa.

Los servicios de logstica son otro ejemplo donde la cooperacin empresarial potencia todas las condiciones y oportunidades, lo mismo en el sector turismo.

Comenzar esta nota refiriendo al debate sobre socialismo y capitalismo para concluir haciendo una propuesta prospectiva sobre los sectores claves para nuestro desarrollo puede parecer reducido, limitado. En realidad la izquierda debe hoy aceptar el desafi de opinar tambin sobre las lneas posibles de nuestro proyecto nacional de desarrollo, que en definitiva es capitalista. Cualquier proyecto social y poltico diferente, alternativo, debe partir del desarrollo pleno de las fuerzas y capacidades productivas y no del nivel parasitario y enclenque de nuestro desarrollo actual.

Prospectar una sociedad ms justa, invertir la tendencia a la fractura social a partir de instrumentos mltiples, desde la asistencia del estado, hasta la educacin, la salud, la cultura y sobre todo el trabajo, slo se puede hacer desde un pas en desarrollo. Y ello es posible ms all del tamao de las naciones, depende de su inteligencia, y esta se expresa en particular en su capacidad de imaginar el futuro y trabajar duro por l.

La estructura social, los intereses en juego, las relaciones de poder dentro del pas y su relacin con la regin y el mundo se definen a partir de nuestra estructura econmica, de sus fortalezas y debilidades y slo a partir de all - y no del voluntarismo o de la invocacin milagrosa de la utopa - es que se puede construir en otra etapa un proyecto alternativo, una forma diferente y ms justa de organizar a la sociedad. Partiendo siempre de la realidad y de nuestra capacidad de mirar con valenta y audacia el futuro. Nadie nos dar una garanta o un seguro de xito. Est en nuestras manos, en nuestra inteligencia y en nuestro estado del alma.

El autor es periodista y coordinador de Bitcora. Uruguay.

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