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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2006

Preciosa claridad

Azmi Bishara
Al Ahram Weekly

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


La invasin israel del Lbano marc el comienzo de una nueva situacin regional, donde la opcin entre la guerra y la paz se ha vuelto extremadamente clara. Esta claridad le resulta molesta a Israel, poco dispuesto a pagar el precio que cada una de las opciones implican. En consecuencia, EEUU, Israel y una serie de gobiernos rabes estn tratando febrilmente de nublar esa claridad y la herramienta de que se sirven para hacerlo, al menos en elmbito de relaciones pblicas, es la industria creada a partir de la ocupacin palestina: esa fuente inextinguible de cuasi-iniciativas, pseudo-dilogos, procesos de construccin de confianza y esfuerzos para encontrar un camino de retorno a la hoja de ruta. Mientras tanto, los palestinos siguen despertndose cada maana y siguen encontrndose con que necesitan un nuevo mapa tan slo para poder llegar hasta su trabajo, al ser su territorio violado con tanta frecuencia por las ampliaciones del muro de separacin, por las barricadas y por los controles, que siguen apareciendo por doquier e impidiendo el paso un da tras otro.

No fue mera coincidencia que Olmert archivara su agenda para el desenganche unilateral de Cisjordania tan pronto como termin la guerra en el Lbano. Digo agenda porque ese esquema para disponer de una frontera permanente que se ha planificado para anexionar Jerusaln entero a Israel, adems de grandes espacios de Cisjordania, difcilmente merece ser definido como plataforma poltica, no hay nada ms a la vista que se refiera a los palestinos. Por qu no hubo coincidencia? Porque la retirada del Lbano en 2000, para la mentalidad israel, fue una accin unilateral: fue entonces cuando por vez primera se les ocurri a los israeles que el unilateralismo era una alternativa viable y preferible a los acuerdos diplomticos. Debido al colapso de las negociaciones con Siria, los rabes consideran merecidamente que se trat de una retirada forzosa de Israel conseguida a travs de la lucha por la liberacin. Sin embargo, los israeles la consideran como una accin voluntaria emprendida con independencia de cualquier convenio o acuerdo de paz, aunque podran haberse retirado del Lbano dentro del marco de un acuerdo con Siria que hubiera resuelto la cuestin de los Altos del Goln. En este sentido, Barak, ms que Sharon, es el padre de la retirada unilateral.

El desenganche unilateral de Gaza fue la respuesta de Israel al colapso de Camp David II, que se produjo bajo el mandato de Barak, y el consiguiente deseo, bajo Sharon, de cortar todas las posibilidades para cualquier nueva iniciativa, como la iniciativa rabe de paz o incluso la hoja de ruta, de la que el Israel del Likud quera escaquearse a pesar de lo lesiva que era para los rabes.

Israel llev a cabo la retirada completa del Sina considerndola como el precio que tuvo que pagar para eliminar a uno de los estados rabes clave de la ecuacin del conflicto rabo-israel. Desde entonces, la conducta negociadora de Israel puede resumirse de la siguiente forma: si alguna de las partes rabes que quedan en la negociacin rechaza las condiciones de Israel para llegar a un acuerdo sobre la cantidad de territorio ocupado que hay que devolver a cambio de la paz, Israel declara que no existe socio rabe para negociar. Y, a continuacin, procede a ejecutar sus propios planes, retirndose de aquellas porciones de territorio ocupado que considera problemtico debido a las operaciones de la resistencia o demasiado gravoso demogrficamente.

Pero no es slo el unilateralismo lo que los socios no existentes encuentran tan fastidioso. Es el hecho de que Israel deja invariablemente detrs una estela de problemas graves e intolerables, como mantener una ltima porcin de territorio bajo ocupacin o transformar el territorio del que se retira en un inmenso campo de concentracin cuyos puertos de entrada controla completamente y al que asalta o invade con regularidad rutinaria ya que, al fin y al cabo, no hubo acuerdo y no hay paz. Es decir, Israel hace exactamente lo que le da la gana.

Aunque los rabes consideran de forma muy diferente las situaciones en Gaza y en Lbano, para Israel las razones de su poltica unilateral fracasada pueden reducirse todas al mismo origen: el mpetu creciente de la resistencia. Si este fenmeno se manifest por si mismo en la victoria electoral de Hamas, con mucha ms fuerza le oblig a volver a casa tras el coraje y la eficacia de las fuerzas de la resistencia en el Lbano. Adase a este hecho que el gobierno de Olmert no pudo proporcionar otra confrontacin a la derecha israel, ni siquiera una mnima retirada de Cisjordania, porque la atmsfera interior est de por s bastante cargada ya con la acalorada controversia sobre las causas del fracaso israel en Lbano, y resulta obvio por qu se ha suspendido el plan de retirada unilateral de Cisjordania.

Mucho antes de esto, en Camp David II, Barak anul los Acuerdos de Oslo firmados con Rabin y el memorando de entendimiento de Wye River acordado con Netanyahu. Cogi slo el plan de desenganche unilateral para desmantelar con efectividad todos los acuerdos previos. En Camp David, Barak declar que no quera acuerdos parciales y paulatinos, sino un acuerdo de una vez por todas. Efectivamente, cuando esas conversaciones colapsaron, todos los acuerdos anteriores quedaron congelados, despus de lo cual se present el desenganche unilateral para enterrarlos completamente a todos. Actualmente, las soluciones unilaterales se han quedado por el camino tras haber anulado las soluciones parciales.

Pero eso no es todo lo que resulta evidente en la estela de la guerra contra el Lbano. Es tambin obvio que la poltica de la fuerza bruta se ha venido abajo. Una de las razones por la que Israel emprendi en el Lbano una guerra al estilo estadounidense fue la de tratar de resucitar ese poder disuasorio que durante mucho tiempo estuvo dependiendo de que los rabes rechazaran aceptar sus dictados. Efectivamente, Israel emergi de esa guerra con la mstica acerca de su poder disuasorio ms hecha trizas que nunca. Nadie en Israel discute que se fracas en la guerra del Lbano. La controversia gira ms alrededor de por qu se fracas y a quin le se puede cargar la responsabilidad de ese fracaso. Los rabes haran bien en tener presente esto, porque el hecho preciso de que todos en Israel, desde la extrema izquierda a la extrema derecha, estn debatiendo las consecuencias del fracaso implica que la guerra an sigue activa, aunque por otros derroteros. Mientras tanto, parece que en el mundo rabe no se est abordando la cuestin del fracaso de Israel, y ese hecho lo que sugiere es la fuerte reticencia de algunos a concederle a la resistencia libanesa los mritos que con tanta dignidad se ha ganado.

Un importante interrogante planea ahora sobre la eficacia de la fuerza area, que no slo ha sido siempre un elemento importante del principio disuasorio israel, sino tambin un instrumento largamente mitificado del combate ofensivo contra una resistencia que disfruta de tan amplia base de apoyo popular. La fuerza area de Israel puede ser efectiva contra ejrcitos nacionales de gobiernos impopulares, pero en esta corta guerra contra el Lbano (aunque larga desde la perspectiva israel), el poder areo israel, a pesar de la enorme destruccin que caus, fracas a la hora de aplastar la voluntad del pueblo.

Pero an hay ms. La resistencia anul ese corolario fundamental de la poltica disuasoria israel que supone exportar la guerra al territorio enemigo y mantenerla fuera del territorio israel. Esa fuerza area de Israel no pudo detener el cada vez ms intenso bombardeo con misiles de las ciudades y pueblos situados en el norte de Israel y que, eventualmente, oblig a Israel a enviar fuerzas terrestres que slo sirvieron para exacerbar las dificultades militares de Israel.

Simultneamente, la guerra aniquil otro corolario de la filosofa militar israel: el principio de la britzkrieg [guerra relmpago]. Antes del Lbano, Israel haba podido recurrir siempre a bombardeos tcticos masivos, a la destruccin inmediata de la lnea de mando del enemigo, a una rpida incursin en territorio enemigo para ocupar una franja del mismo y cualesquiera otras tcticas que sirvieran para resolver la batalla con rapidez, as como para impedir que se quedaran atrapados en una guerra extendida de desgaste. La resistencia prob que se ajustaba a su autodefinicin; por su propia naturaleza representa el anticuerpo de las britzkriegs. Esto debera servir como recordatorio para aquellos que mantienen que la fuerza disuasoria de la resistencia se colaps en el ataque israel sobre el Lbano.

Una tras otra, las alternativas de Israel se vinieron abajo. La poltica de la fuerza se qued por el camino en el intento recin arruinado de resucitar su estrategia de disuasin y, antes de este hecho, trataron de maniobrar con algunas soluciones parciales adems de la poltica unilateral de desenganche que, tambin ahora, ha sido borrada de la pizarra. Qu posibilidades le quedan? Slo dos: o una paz amplia, justa y duradera o el estancamiento poltico y diplomtico que slo puede degenerar en guerra y, ms probablemente, en una guerra prolongada si sus adversarios adoptan la estrategia de la resistencia. La claridad meridiana de esta opcin representa el principal dilema estratgico para Israel.

Si los rabes capitalizaran esta situacin como debieran, al menos no deberan ceder ni un milmetro en su iniciativa para una paz justa y duradera. La pelota est ahora en el tejado israel. Cualquier iniciativa nueva o modificacin servir meramente para ofrecer a Israel, y a los dems, un punto de partida que slo tendr utilidad para embaucar a todo el mundo con maniobras diplomticas, dilogos en el vaco y visitas y viajes que tratan de forjar esperanzas, enhebrar nuevas ilusiones y ofuscar hechos evidentes. Estas son tcticas que no disipan las ilusiones pero disipan la claridad.

Esas rutinas de relaciones pblicas sirven para mltiples funciones. Funcionan sobre todo como una especie de antisptico que limpia la imagen del agresor mientras rene apoyos para el asalto siguiente y suaviza el camino a los gobiernos rabes, que no pueden tomar parte en coaliciones o en boicots o en campaas de sanciones a menos que se haga algn movimiento hacia la causa palestina. La palabra operativa aqu es movimiento, en oposicin a solucin. El movimiento es mejor que el estancamiento. Dicen que es el todo en el proceso. Tan slo sigue adelante y todo ir bien.

Segn el Haaretz del 19 de septiembre, EEUU advirti a Israel para que tuviera iniciativas de buena voluntad hacia el presidente palestino. Olmert debera estar de acuerdo en encontrarse con Abu Mazen y, quizs, por ejemplo, liberar a unos cuantos prisioneros palestinos. En estos momentos, ese gesto bastara para permitir que los gobiernos rabes continuaran contribuyendo al aislamiento y derribo del gobierno electo palestino. En lugar de aclarar las cosas con Israel, los gobiernos rabes estn ayudando a aclarar posibles opciones a los funcionarios palestinos, por ejemplo, que Israel y los EEUU han decidido que no deberan haber sido elegidos por el pueblo. Esas opciones son o reconocer a Israel y los acuerdos que el mismo Israel no reconoce desde hace mucho tiempo o seguir bajo el bloqueo econmico.

Al cooperar en la rutina de la causa palestina, los rabes estn ayudando a EEUU y a otros poderes a rescatar a Israel del muro contra el que tropezaba. Esto podra marcar un hito histrico, porque si Israel hubiera tenido que elegir no optara por una guerra extensa en vez de una paz amplia. Importantes desarrollos en la regin han demostrado de forma palmaria que tirar por tierra o desmantelar por la fuerza un statu quo rabe produce un nmero mayor de enemigos peligrosos para los proyectos estadounidenses e israeles. Adems, esta clase de enemigos no ofrecen, o no estn en posicin de ofrecer, alternativas constructivas para sus sociedades, a diferencia de Hamas o Hezbol y sus aliados. Estos movimientos de resistencia estn trabajando sobre el terreno en sus sociedades y junto a ellas, y por tanto estn en situacin, si renen la suficiente voluntad e ingenio, de promover visiones socio-polticas que pueden llevar a sus sociedades, ms all de la lgica y de las tcticas de resistencia, hasta nuevos horizontes de coexistencia pacfica entre las diversas tendencias polticas comprometidas con la soberana nacional y opuestas a la intervencin extranjera.

No puedo recordar una ocasin en la que Israel estuviera tan carente de alternativas polticas como ahora. Esto se produce precisamente en una poca en la que tiene que enfrentarse, como nunca antes, a las decisiones ms graves. Hasta ahora, el liderazgo israel nunca ha pedido a sus ciudadanos que escojan entre una paz justa y duradera o una guerra duradera. Si se pusiera ante ellos esa posibilidad de forma tan sucinta, no albergo dudas de que ese gobierno se sorprendera por la cifra de personas que votaran a favor de la paz y que estaran dispuestas a pagar por ella el precio que fuera necesario.

Tristemente, no hay un liderazgo en Israel capaz de alentar un momento histrico de tal envergadura. Ms triste an es ver que hay muchos rabes que rechazan los resultados de la guerra contra el Lbano, pidiendo la resurreccin de una hoja de ruta que est muerta y haciendo todo lo que pueden para sacar a Israel de uno de los pozos ms profundos en los que se ha metido nunca.

Texto original en ingls: Weekly Ahram

Sinfo Fernndez forma parte del colectivo de Rebelin.


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