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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2006

Las nias amish

Rosa Miriam Elizalde
Cubadebate


El hombre tena 32 aos, era camionero e incubaba un odio de por lo menos dos dcadas. Es lo que sabemos. Tambin, que at a tres nias contra el pizarrn de su aula y dispar varias veces con una pistola automtica, apuntndoles a la cabeza y los brazos. Al menos siete pequeas resultaron gravemente heridas cuando el hombre, antes de suicidarse, descarg el arma a tontas y a locas sobre las que haban asistido a la ejecucin de sus compaeras. Las edades de las nias oscilan entre los seis y los 13 aos.

Eso ocurri hace unas pocas horas, lo que no impide la abundancia de detalles aterradores sobre la tragedia que sacudi a la comunidad amish del condado de Lancaster, en Pensilvania, hasta ayer un sitio tranquilo, de ambiente finisecular y polvoriento. El nico pecado atribuido a los amish, granjeros religiosos ortodoxos de rgidas y serenas costumbres, parece ser que sobreviven a la dominante cultura monoltica de su pas mediante el ocultamiento. No molestan a nadie, no beben alcohol, producen con sus manos aquello que los alimenta y les da cobija, y se les distingue por su bondad, sus largas barbas y sus sombreritos de paja.

Ayer un hombre asesin a las nias amish y, tambin, a la privacidad de ese pueblecito recogido de Nickel Mines, en Pensilvania. En las entrevistas de prensa, la gente, horrorizada, se pregunta qu vendr despus de agredir a los habitantes de una secta que se distingue por el desprecio a la violencia, incluso en Estados Unidos donde esta es endmica.

Tampoco es suficiente decir que este camionero fue envenenado por entelequias religiosas de un grupo en vas de desaparicin. Independientemente de sus extraos pretextos para matar todava nadie sabe por qu solo a nias-, el odio viene de un pas que ha visto por la televisin, en una semana, otras dos escenas como esta. El odio viene de una sociedad enferma, con pretextos que nunca se extinguen porque se multiplican. Desde hace aos en Estados Unidos las escuelas dejaron de ser lugares de estudio para convertirse en terrenos minados por donde se mueven metdicamente jvenes enmascarados, disparando sus armas semiautomticas contra estudiantes y maestros que encuentran a su paso.

Como si obedecieran a una regulacin de la naturaleza, las masacres escolares en Estados Unidos se han convertido en un grotesco ritual que va de primavera a otoo, saltndose las vacaciones escolares. En octubre de 1997 un joven de 16 aos, en Pearl, Mississippi, primero asesin a su madre y despus se dirigi a su escuela, donde acab con la vida de dos estudiantes e hiri a siete ms, y pocos das despus, un joven de 14 aos fue a su escuela de West Paducah, Kentucky, a asesinar a tres estudiantes y herir a cinco ms.

Otras tragedias han ocurrido en la temporada primaveral: en marzo de 1998, dos jvenes, de 11 y 13 aos de edad, asesinaron a cuatro muchachas y a una maestra a las afueras de su escuela en Jonesboro, Arkansas; al mes siguiente, un maestro de ciencia fue abatido a tiros en una escuela de Edinboro, Pennsylvania, presuntamente por un joven de 14 aos de edad; en mayo de 1997, en Fayetteville, Tennessee, un estudiante de 18 aos dispar contra uno de sus compaeros en el estacionamiento de una escuela; dos das despus, en Springfield, Oregon, un adolescente de 15 aos abri fuego en su high school, asesinando a dos jvenes e hiriendo a ms de 20 (ms tarde la polica encontr que tambin haba ultimado a sus propios padres).

La prensa norteamericana perdi la cuenta de cuntos asesinatos se han cometido en las escuelas, despus del 20 abril de 1999. Ese da toc turno a la Columbine High School, en Littleton, Colorado, donde los adolescentes Eric Harris y Dylan Klebold de 18 y 17 aos, respectivamente asesinaron a 12 estudiantes y un maestro, en una misin de furia a la que la revista Newsweek denomin "la masacre escolar ms letal en la historia de Estados Unidos". En casi todos los casos, los asesinos han terminado el show descargando las armas contra ellos mismos.

Suicidarse para matar a otra persona no obedece a una situacin final, sino al odio. Muchas veces el que fracasa en la vida culpa a la persona que tiene ms cerca, o con la que comparte esa vida. La jaula familiar est envenenada. La jaula social est peor an: cualquiera puede tener a mano un arma para dispararle al prjimo y a s mismo. Hay psiclogos en Estados Unidos que dicen que es menos peligroso pasearse solo de noche por los peores barrios que vivir siempre en situacin lmite en un pas donde se percibe el odio por todas partes. Se expresa en discursos, en plpitos, en artculos, en juegos de video, en la televisin. Un odio insultante, mentiroso, de tripas revueltas. Que cada da es mayor, como debieron percibir sin comprender esas dulces nias amish, poco antes de ser fusiladas contra la pizarra.



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