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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2006

Coca Cola, Pepsi y las polticas de seguridad alimentaria

Vandana Shiva
Znet


En una democracia, la prohibicin de productos y actividades perjudiciales es la expresin de las libertades y derechos de los ciudadanos. Las prohibiciones protegen a los ciudadanos de peligros contra la salud y el medioambiente. Por eso se ha prohibido el tabaco en los lugares pblicos. Por ello, el protocolo de Montreal ha prohibido las sustancias con ozono empobrecido y la Convencin de Basilea el comercio de residuos txicos y peligrosos.

Coca Cola y Pepsi se han unido al grupo de productos txicos y peligrosos que es preciso prohibir para proteger la salud de los ciudadanos y el medioambiente. El 22 de agosto, la campaa Coke y Pepsi fuera de la India intensific su actividad con un da de acciones para la prohibicin de los dos refrescos . Kerala ya ha prohibido las Colas. Karnataka, Madhya Pradesh, Gujarat y Rajastn han prohibido los refrescos en los centros educativos y en las cafeteras de las instituciones oficiales. Y los espacios libres de Coca-Cola y Pepsi se estn extendiendo por todo el pas.

Robar el agua y producir sed

Existen poderosas razones medioambientales y de derechos humanos para prohibir la produccin de bebidas refrescantes en la India. Cada fbrica de Coke y Pepsi extrae 1-2 millones de litros de agua diarios. Si cada fbrica saca 1-2 millones de litros al da y hay 90 fbricas, la extraccin diaria se encuentra entre 90-180 millones de litros. Cantidad que cubrira las necesidades diarias de agua potable de millones de personas. Cada litro de refrescos destruye y contamina 10 litros de agua y en los lodos txicos producidos se han encontrado altos niveles de cadmio y plomo (Consejo de Control de la Contaminacin de Kerala, Centro Hazard).

La exposicin prolongada al Cadmio puede causar disfuncin renal, y daos a huesos, hgado y sangre. El plomo afecta al sistema nervioso central, a los riones, a la sangre y al sistema cardiovascular. Las mujeres de una pequea aldea de Kerala consiguieron cerrar una fbrica de Coca-Cola. Cuando bebis Coca-Cola, bebis sangre del pueblo, afirma Mylamma, la mujer que puso en marcha el movimiento contra Coca-Cola en Plachimada. La fbrica de Coca-Cola en Plachimada tena previsto en marzo de 2000 producir 1.224.000 botellas de productos de Coca-Cola al da y disfrutaba de una licencia provisional para instalar una bomba de extraccin de agua, concedida por el panchayat (N.T.: consejo municipal). No obstante, la compaa comenz a extraer ilegalmente millones de litros de agua potable. Segn la gente de la zona, Coca Cola extraa 1 milln y medio de litros diarios. El nivel de agua comenz a descender, bajando de 150 a 500 pies de profundidad. Los campesinos y las castas se lamentaban de que el almacenamiento y el abastecimiento de agua se estaban viendo afectados negativamente por la instalacin indiscriminada de perforacin de pozos perforados para la captacin de aguas subterrneas que ocasionan graves consecuencias para las cosechas. Los pozos tambin amenazan las fuentes tradicionales de agua potable, los estanques, las vas fluviales y los canales. Al negarse la compaa a facilitar los datos exigidos por el panchayat, se le notific judicialmente y se cancel la licencia. Entonces Coca-Cola intent sin xito sobornar con 300 millones de rupias al presidente del Consejo Local, A. Krishnan.

Coca-Cola no slo robaba el agua de la comunidad local, sino que contaminaba tambin la que no se apropiaba. La compaa depositaba en el exterior de la fbrica los deshechos que, en la estacin de lluvias, se diseminaban por los arrozales, canales y pozos ocasionando graves peligros para la salud. A consecuencia de estos vertidos, 260 pozos perforados, de uso pblico, se han secado. Coca-Cola, adems, verta aguas residuales en los pozos secos en las dependencias de la compaa. En 2003, los funcionarios mdicos del distrito informaron a la gente de Plachimada que su agua no era apta para beber. Las mujeres, que ya saban que el agua era txica tenan que caminar millas para conseguir agua. Coca-Cola ha ocasionado una escasez de agua en una regin que la tena abundante al verter los lodos sobrantes que contenan grandes cantidades de plomo, cadmio y cromo.

Las mujeres de Plachimada no estaban dispuestas a permitir esta piratera hdrica. En 2002, pusieron en marcha una sentada a las puertas de Coca-Cola. Para conmemorar el primer aniversario de su lucha, me un a ellas el Da de la Tierra de 2003. El 21 de septiembre de 2003, una enorme marcha lanz un ultimtum a Coca-Cola. En enero de 2004, la Conferencia Mundial del Agua llev a activistas de todo el mundo a Plachimada para apoyar a los activistas locales. Un movimiento iniciado por mujeres adivasi locales ha provocado una oleada nacional y mundial de gente en su apoyo.

Hoy la fbrica est cerrada y se han puesto en marcha movimientos en otras fbricas.

Los gigantes de los refrescos de Cola estn agravando la crisis de agua que ya sufren los habitantes de las zonas rurales.

Slo existe una medida y una pauta en el problema del uso del agua: no puede violarse el derecho fundamental a disponer de agua limpia, segura y adecuada. Y Coke y Pepsi estn vulnerando ese derecho. Esa es la razn por la que la extraccin de millones de litros de agua debe prohibirse. En el caso de Plachimada, el Tribunal Supremo de Kerala ha establecido que el agua subterrnea pertenece a la gente. El Estado y sus instituciones debern actuar como fideicomisarios de esta gran riqueza. El Estado tiene la obligacin de proteger las aguas subterrneas contra la explotacin excesiva y la pasividad del Estado en este asunto equivale a infringir el derecho a la vida de la gente, garantizado en el artculo 21 de la Constitucin de la India. Las aguas subterrneas que se encuentran en la tierra del segundo acusado no le pertenecen.

Las aguas subterrneas pertenecen a todos y el acusado no tiene derecho a reclamar una gran parte de ellas y tampoco el Gobierno puede autorizar a un ente privado a extraer semejantes cantidades de agua subterrnea, ya que es una propiedad que tiene en fideicomiso.

El principio de que el agua es un bien pblico y una propiedad comn es lo que ha conducido a la prohibicin de extraccin de agua en Plachimada. En este principio se han basado las comunidades locales de 55 fbricas de Coke y Pepsi para demandar a esas corporaciones el 20 de enero de 2005 por expolio de un recurso comunitario.

Robar salud, producir enfermedades.

La lucha contra Coke es tambin una lucha por la salud. En Coke y Pepsi se han encontrado residuos de pesticidas pero, incluso sin ellos, los refrescos son peligrosos.

Estas bebidas tienen un valor nutritivo nulo comparados con nuestras bebidas autctonas como el nimbu pani, el lassi, panna,y sattu. Los gigantes de los refrescos han conseguido que la juventud de la India se avergence de nuestra cultura alimenticia autctona, a pesar de su valor nutritivo y seguridad, por medio de sus agresivas campaas publicitarias. Han monopolizado el mercado de la sed mediante la compra masiva de empresas locales como Parle y han desplazado las bebidas fras tradicionales, hechas en casa o en la industria artesanal. Pero lo que Coke y Pepsi venden es una pocin txica de colores con valores anti-nutritivos.

El Ministerio de Salud de India ha pedido a estrellas de cine que no apoyen a Coke y Pepsi por los peligros del azcar en los refrescos, causantes de la obesidad y de la epidemia de diabetes entre los nios. Marion Nestl ha calificado a los refrescos como la quintaesencia de la comida basura, con muchas caloras y bajo nivel nutritivo. El Centro para la Ciencia y el Medioambiente para el Inters Pblico ha calificado a los refrescos como azcar lquida. 12 onzas de refrescos pueden tener 1,5 onzas de azcar.

Cada vez ms, los gigantes de los refrescos estn utilizando el High Fructose Corn Syrup (Jarabe de cereales con mucha fructosa) (HFCS). El Ministerio de Sanidad todava no ha evaluado el problema de los riesgos para la salud del HFCS y los de los alimentos transgnicos en el caso de que los cereales utilizados sean transgnicos. Si el Gobierno quiere tener edulcorantes seguros debera prohibir el HFCS y animar a los cultivadores de azcar de caa en la India a hacerlo de forma orgnica. El Gobierno Central est fracasando rotundamente en proteger la salud de los ciudadanos indios.

Composicin de nutrientes en refrescos comparados con el zumo de naranja y la leche descremada (en envase de 12 onzas)


Coca-Cola Pepsi Zumo de naranja Leche Descremada
Caloras 154 160 168 153
Azcar (gr.) 40 40 49 18
Vitamina A 0 0 291 750
Vitamina C (mg) 0 0 146 3
cido Flico (mg.)0 0 164 18
Calcio (mg.) 0 0 33 450
Potasio (mg.) 0 0 711 352
Magnesio (mg) 0 0 36 51
Fosfatos (mg.) 54 55 60 353
Fuente: Marion Nestl, Food Poltiics.

El azcar en los refrescos no es un azcar natural, la sacarosa, sino jarabe de cereales con alta concentracin de fructosa. En la India se han empezado a montar fbricas para la produccin de ese jarabe y, si no se promulgan normas estrictas, la dieta india podra seguir el modelo de la dieta estadounidense, con altas dosis de fructosa que producen resistencia a la insulina. Al contrario que la sacarosa, la fructosa no se metaboliza de la misma forma sino que se desva hacia el hgado donde libera los cidos grasos hacia la sangre. Algunos estudios han llegado a la conclusin de que las dietas con fructosa tienen un 31% ms de triglicridos que las dietas con sacarosa. La fructosa, adems, baja el ndice de oxidacin de los cidos grasos. P.A Mayes, cientfico de la Universidad de Londres ha llegado a la conclusin de que la absorcin a largo plazo de fructosa ocasiona adaptacin de enzimas que aumentan la formacin de lipognesis grasa y del VLDL (colesterol malo) que conduce a la trigliceridemia (demasiados triglicridos en la sangre), menor tolerancia a la glucosa e hiperinsulinemia (demasiada insulina en sangre). Cientficos de la Universidad de California en Berkeley han confirmado, asimismo, que el abuso de la fructosa ha llevado a la dieta estadounidense a producir unos cambios metablicos que facilitan el depsito de grasas.

La India no puede permitirse los altos costes de la dieta de la fructosa que adems tiene otros costes nutricionales en sus efectos secundarios. Cuando se usan cereales para producir jarabe de fructosa a los pobres se les niegan alimentos de primera necesidad. En la actualidad, el 30% de los cereales se destina como materia prima a la produccin de alimentos para el ganado y fructosa y se desva de la alimentacin humana. Adems, el desplazamiento de edulcorantes ms saludables derivados de la caa de azcar como el gur y el khandsari priva a los campesinos de ingresos y medios de vida. El impacto de las Colas en la cadena alimentaria y en la economa es por ello enorme y no termina en la botella.

En cualquier caso, lo que hay en el interior de las botellas no es apto para una dieta saludable. Es bien sabido que el consumo de refrescos contribuye al deterioro de la dentadura y los adolescentes que los consumen tienen un riesgo 3 o 4 veces mayor de tener fracturas de huesos que quienes no los beben. Los refrescos se estn convirtiendo en la fuente principal de cafena en las dieta de los nios ya que cada envase de 12 onzas de cola contiene unos 45 miligramos.

Existen otros ingredientes en esa pocin txica: un compuesto anti-congelante- el glicol de etileno, y el cido fosfrico para darle un poco de fuerza. La gente consume 4 Kg. de productos qumicos por persona y ao sobre la base de 20,6 millones de toneladas de productos qumicos utilizados como colorantes artificiales, condimentos, etc... (Prashant Bhushan, Refrescos, pociones txicas). Por ello no debemos preocuparnos slo por los pesticidas sino por los brebajes txicos a los que nuestros hijos se estn haciendo adictos gracias a los gigantes de la Cola.

Otra violacin de Coke y Pepsi es la del derecho a la salud. El cido fosfrico y el dixido de carbono hacen que los refrescos sean extremadamente cidos y esa es la razn de que sean eficaces como limpiadores de retretes. No aceptaramos que nuestros hijos bebieran productos para limpiar inodoros pero los refrescos industriales, que tienen las mismas propiedades cidas, se venden libremente.

Por todos estos peligros las escuelas en Estados Unidos han prohibido los refrescos. Por las mismas razones, 10.000 escuelas y centros universitarios de la India se han declarado espacios libres de Coke y Pepsi. Y por ello, el gobierno de Kerala ha prohibido las Colas. Por estos peligros la cafetera del Parlamento indio no sirve ni Coke ni Pepsi. Y por esos riesgos los representantes de Pepsi admiten que sus bebidas no son saludables para los nios.

Sin embrago, el Gobierno de la Unin vacila ante las presiones de Estados Unidos. El Ministerio de Salud de la Unin ha cuestionado un estudio sobre los residuos de pesticidas en Coke y Pepsi citando literalmente otro estudio encargado por Coca Cola. Est claro que la salud de los ciudadanos no puede estar en manos de un Gobierno que establece normas arbitrarias que garantizan la seguridad de obtener enormes beneficios a Coke y Pepsi pero no garantizan la seguridad sanitaria a sus ciudadanos.

El ministerio de Salud ha anunciado que para enero de 2007 exigirn unos requisitos de seguridad para Coke y Pepsi. Pero ninguna de las dos sern seguras a partir de enero de 2007. Existen dos razones por las que la dependencia exclusivamente del establecimiento de unos estndares no es fiable para garantizar que los ciudadanos dispongan de productos saludables y seguros. En primer lugar, las decisiones centralizadas del Gobierno pueden ser fcilmente influenciadas por los intereses de las corporaciones, tal como hemos constatado en la respuesta del Gobierno en el debate del Parlamento. Hay una ciencia de las grandes empresas y una ciencia pblica. En una poca en la que las corporaciones lo dirigen todo, su ciencia se impone. En segundo trmino, los estndares en s mismos son reduccionistas ya que se van a establecer slo para los residuos de pesticidas basados en los niveles permitidos en ingredientes como el agua y el azcar, sin tener en cuenta los terribles efectos del producto en la salud de las personas y en el medioambiente. Necesitamos una seguridad alimenticia total, no unos pseudo estndares de seguridad reduccionistas y manipulados que protegen a las corporaciones y no a las personas.

Las propias observaciones del ministerio de Salud dejan claro que los estndares de seguridad reduccionistas no hacen seguras a Coke y Pepsi. As, mientras declaran que los residuos de pesticidas se encuentran en los lmites de seguridad en botellas analizadas en Mysore y Gujarat, tambin afirman que las Colas son comida basura y no son seguras para la salud. La seguridad es algo ms que unos estndares relativos a los residuos de pesticidas. Y, segn hemos comprobado, laboratorios diferentes estn dando resultados distintos.

El prohibir o no la Coke y Pepsi no puede, y no debera, depender slo de si un laboratorio concreto no encuentra en los refrescos niveles particulares de residuos pesticidas concretos por encima de los lmites permitidos. Los problemas con Coke y Pepsi que ocasionan una crisis de agua y de salud son por s solos suficientes razones para prohibirlas. Conjuntamente, hacen imperativa la prohibicin. Estos son delitos contra la naturaleza y las personas y quedan determinados por su impacto, no por los estndares de los instrumentos que se utilizan para cometerlos. Coke y Pepsi estn comprometidas en la violacin de los acuferos de la tierra y en el lento envenenamiento de nuestros hijos. Y no existen estndares seguros para la violacin ni para el asesinato lento. Por ello, debemos eliminarlas de nuestras vidas por medio de acciones como ciudadanos libres y soberanos de una India libre y soberana.

Un discurso de un ministro influenciado por los gigantes de la Cola no les proporciona a Coke y Pepsi carta blanca como afirman. La carta blanca debe proceder de los ciudadanos libres de la India y el pueblo de la India no se la ha dado. Debemos seguir el ejemplo de Pachimada y Kerala para conseguir que la India quede liberada de Coke y Pepsi para proteger nuestras aguas subterrneas y la salud de nuestras futuras generaciones.

Tenemos que oponernos a cualquier tentativa de privarnos de los derechos constitucionales de los ciudadanos y Estados a tomar decisiones sobre la seguridad de nuestros alimentos, tal como establece la Ley de Seguridad Alimentaria de 2006.


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