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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2006

Brasil aprueba EIA de represas que inundarn territorio Boliviano

Pablo Villegas
Ecoportal.net


El 11 de septiembre pasado, el Instituto Brasilero del Medio Ambiente y Recursos Naturales y Renovables (IBAMA) aprob el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para la construccin de dos represas en el ro Madera[1]; ro que ocupa el segundo lugar en el mundo por la riqueza de su ictiofauna y constituye el afluente ms grande del Amazonas. Este proyecto desde hace tiempo, ha sido objeto de duras crticas, no slo de los afectados por las numerosas represas del Brasil sino tambin de cientficos de Bolivia y Brasil que aparte de los impactos ambientales y sociales, han denunciado el riesgo de que se inunde territorio boliviano.


Un objeto central de las crticas ha estado constituido por el EIA. El EIA ha sido realizado por FURNAS y ODEBRECH, el consorcio de empresas que impulsa los proyectos. Los Trminos de Referencia del EIA elaborados por Ibama, especificaban como su objeto a las dos hidroelctricas y a la lnea de transmisin asociada. Sin embargo, el EIA result evaluando solo las dos hidroelctricas, quedando lo referido a la lnea de transmisin reducido a algunos prrafos y, segn el propio EIA, el reconocimiento del corredor de 10 km de ancho por ms de 1400 km de largo previsto para conductores de 600 a 765 kv fue hecho en un solo sobrevuelo desde Porto Vello hasta Cuiab[2].

El problema es an mayor. Las dos represas y su lnea de transmisin son en realidad parte de un proyecto ms grande que incluye otras dos represas ms; una en aguas compartidas entre Brasil y Bolivia, otra en el interior de la ltima, ambas a ser financiadas por los dos pases; y una hidrova de 4000 km de largo que obligar a hacer grandes cambios en el sistema de ros de la regin para convertirlos en canales.

Dadas las limitaciones del EIA, el costo real de la energa elctrica para los usuarios es una incgnita porque no se han tomado en cuenta los costos de la lnea de transmisin ni los problemas tcnicos y medioambientales implicados[3]. Esto nos recuerda el hecho comn de que la construccin de hidroelctricas suele ir acompaada de la promesa de energa barata, pero como en otros casos, el costo astronmico de la represa y las instalaciones podra convertir el mito de la energa barata de los ros en la triste realidad de altos costos y mayor endeudamiento externo para los pases implicados.

Se ha sentado un mal precedente. El alcance superficial del EIA respecto a la lnea de transmisin que contradice la normativa vigente en el Brasil fue resultado de una propuesta de FURNAS segn la cual la superficialidad del EIA reducira los riesgos para el futuro emprendedor de la obra y tambin para el organismo licenciador. Evidentemente el EIA representa un riesgo para el futuro emprendedor, por ejemplo, que las obras no sean autorizadas, pero por qu tendra que serlo para la autoridad medioambiental?. El nico riesgo que puede correr la autoridad licenciadora, dice Telma Delgado[4] es el tener que rendir cuentas por no haber respetado la normativa vigente.

Sin embargo, el problema mayor con la aceptacin de la propuesta de FURNAS es que se sienta un negro precedente al no respetar el principio de precaucin. Una vez que las represas hayan sido construidas, la sociedad se encontrar ante un hecho consumado y por tanto ser ms fcil la obtencin del permiso para la construccin de la linea de transmisin[5] y luego del resto del proyecto. As, con la ayuda de IBAMA, las constructoras del complejo Madera han logrado someter los intereses sociales, medioambientales y el principio de la prevencin de los daos a los meramente econmicos de las empresas.

Las consecuencias de las represas en el rio Madera vendrn a sumarse al proceso que desde hace dcadas viene destruyendo la amazona. La larga y triste historia de las represas del Brasil hace previsible un impacto catastrfico en la fauna ictiolgica. Estudios realizados por FURNAS demuestran que en el primer ao despus de la construccin de la represa desaparece un 70% de las especies existentes de peces, dice Bastos de la organizacin Rio Terra[6]. Entre los peces condenados a la desaparicin se encuentran especies an no estudiadas. Segn Bastos se estima la existencia de 700 especies de peces en el ro y la misma cantidad de aves en la regin.

El proyecto traer tambin una serie de problemas internacionales. El hidrlogo boliviano Jorge Molina en un anlisis del EIA de las represas en el tramo brasilero[7] publicado este ao, demuestra que no se tom en cuenta el estudio hidrosedimentolgico, que, valga la aclaracin, es parte del propio EIA. La enorme carga de sedimentos transportada por el ro Madera, tendra que haber obligado a que los procesos de sedimentacin y erosin, fueran considerados tanto en el diseo de ingeniera de las obras como en el estudio de impacto ambiental. Eso no ocurri.

El EIA no ha tomado en cuenta toda la cuenca del Madera y ha pasado por alto a los afluentes que sern los ms impactados por el cambio del rgimen hdrico y la baja en la calidad del agua, y con ello la ictiofauna. El proceso de sedimentacin ser especialmente activo en el tramo superior del embalse de Jirau, abarcando hasta Bolivia, donde cabe esperar que los niveles del lecho y del agua suban varios metros con respecto a la situacin actual[8]. Aparte del impacto para los peces, el cambio en la velocidad y la calidad del agua debidos a las represas traern serias consecuencias para los humanos, como ser el incremento de la malaria, la esquistosomiasis, y otros debidos a la presencia de mercurio en el agua; problemas ya experimentados en otras represas del Brasil.

En Bolivia, dado que los suelos de la selva tropical no son aptos para la agricultura, esta se realiza en gran parte en las reas que deja el ro despus de la poca de lluvias. Pero, con las represas ya no habrn ms variaciones estacionales, esto significar para los bolivianos la prdida de sus tierras de cultivo porque quedarn inundadas permanentemente.

La regin norte amaznica de Bolivia ha atravesado en la ltima dcada por un proceso, an inconcluso, de saneamiento de tierras; saneamiento sumamente difcil, pero en general pacfico. Para muchos es un milagro que el proceso no hubiera desembocado en hechos de violencia. Sin embargo, con la inundacin provocada por las represas del Brasil, este gran esfuerzo social de los bolivianos habr sido vano en cierta medida ya que la regin se ver ante una nueva escasez de tierras y en consecuencia, las contradicciones sociales se vern nuevamente agravadas. Adems, la prdida de las riberas de los ros llevar a la poblacin a intervenir las delicadas tierras de los bosques.

Las represas implicarn por otra parte problemas geopolticos. El 95% de las aguas de Bolivia se escurren a travs del Madera. Las represas pondrn estas aguas bajo el control del Brasil, lo cual representa una perspectiva geopoltica inquietante. Brasil est reincidiendo en un acto sumamente peligroso para la regin: el utilizar aguas de curso internacional sin consultar a las partes afectadas. Un precedente en ese sentido fue el represamiento del ro Paran sin consultar a la Argentina para la construccin de la represa de Itaip.

Los vnculos del Brasil con Bolivia son la expresin tpica de las relaciones entre un pas pequeo y pobre como Bolivia, que adems es mediterrneo, y un pas grande y agresivo que se ha expandido a costa del despojo de sus pequeos vecinos. A principios del 1900, Brasil a travs de la ocupacin de facto de territorio boliviano y un acuerdo con el gran capital ingls y norteamericano, promotores de la explotacin de la goma, despoj a Bolivia del Acre haciendo valer el uti possidetis (posesin de facto) y desconociendo acuerdos previos que reconocan la pertenencia a Bolivia del mencionado territorio. Brasil, con su poltica exterior del uti possidetis, despoj a Bolivia de 490.437 km2., entre 1867 y 1903.

El bosque tropical que qued en manos de Bolivia aun mantiene un buen estado de conservacin. Aparte de la agricultura, caza y pesca, la poblacin vive bsicamente de actividades extractivas como la recoleccin de la castaa (Bertholletia excelsa), de la cual Bolivia es la mayor exportadora del mundo. La economa de la castaa requiere que el bosque se mantenga inalterado. En cambio el territorio despojado a Bolivia se destaca por una gran destruccin del medio ambiente. La etapa ms reciente de esta destruccin fue patrocinada por las dictaduras militares de los aos 70, que llevaron a la sustitucin del bosque por pasturas para la ganadera y al desplazamiento, muchas veces forzoso, de la poblacin de descendientes de los semiesclavos trados a esta zona para la explotacin de la goma. Ante la violencia de las dictaduras, donde jugaron un rol importante los escuadrones de la muerte, la mayor parte de la poblacin desplazada fue a engrosar las favelas de las mega-ciudades brasileras. El desarrollo fue para ellos pasar de pobres del campo a pobres de la ciudad y para los indgenas de esta regin incluy en muchos casos el exterminio fsico.

Recientemente, las relaciones entre Brasil y Bolivia se han enfriado por el hecho de que el gobierno boliviano ha decidido aplicar una forma moderada de recuperacin de sus recursos hidrocarburferos. Estos fueron enajenados por los gobiernos neoliberales desconociendo la Constitucin Poltica del Estado (CPE) boliviano cuya existencia y contenido no era ningn secreto para las empresas beneficiadas ni para los organismos internacionales, como el Banco Mundial y el FMI, que promovieron esta poltica. Los hidrocarburos fueron enajenados valundose en 800 millones de dlares, precio que obviamente no inclua el valor de sus cuantiosas reservas de gas, que han situado a Bolivia en el segundo lugar en Sudamrica. Una de las ms beneficiadas por este negocio fue PETROBRAS, la empresa brasilera del petrleo. Esto no significa que se hubiera beneficiado el pueblo brasilero ya que esta empresa obedece a las polticas determinadas por las transnacionales que se han ido apoderando de los diferentes rubros del sector energtico brasilero incluyendo el mercado gasfero[9] y la propia PETROBRAS, proceso que incluy reformas a la legislacin aunque no tan extremas como en Bolivia.

La enajenacin de los recursos naturales de Bolivia fue acompaada de un proceso sistemtico de ablandamiento de sus fronteras. Para comprender la situacin de este pas debe tomarse en cuenta que, adems de sus grandes riquezas naturales, por efecto de la evolucin del mercado mundial, result situado en el camino de Brasil y Argentina hacia el Pacfico y de Chile hacia Brasil y el Atlntico y, en general, en el camino de saqueo y paso del capital transnacional asociado a estos pases. A esto se suma el que las elites de estos pases, consideradas a si mismas como representantes de la raza blanca en Latinoamrica, han proclamado tradicionalmente su destino manifiesto de expandirse en el continente. La inspiracin de Estados Unidos no ha estado ausente de estos sueos ya que los subimperialismos le han sido siempre de gran utilidad.

Como consecuencia geopoltica de estos intereses sobre Bolivia, bajo el alias de integracin regional se traz un nuevo mapa de Bolivia, atravesndola con una serie de corredores e hidrovas, y lo ms importante, a ser enmarcados en un sistema de libre mercado, donde no cuenten sus fronteras. Reflejando la nueva situacin, el ex presidente de la repblica, ahora prfugo de la justicia, Gonzalo Snchez de Lozada, lleg a decir que Bolivia ya no era un pas, sino una regin de contactos.

En el campo de la legislacin, los organismos multilaterales y el neoliberalismo en general, se libraron de la Constitucin Poltica del Estado sepultndola bajo una red de nuevas leyes anticonstitucionales apropiadas a la globalizacin. As, en el caso que nos ocupa, la Ley de Corredores de Exportacin N 1961, junto a la Ley de Electricidad hace posible la concesin de los recursos hidroenergticos, especficamente del Ro Madera, a entes privados dentro de la franja de seguridad fronteriza de 50 Km y por tiempo indefinido, del suelo, el subsuelo y el espacio areo de dominio pblico y privado, necesarios para las obras hidroelctricas del tramo en cuestin[10].

Esta legislacin que incurre en cesin de soberana ha lanzado a Bolivia 100 aos hacia atrs en la historia. En 1900, este pas, sintindose impotente ante la penetracin brasilera en el Acre, lo entreg a la Bolivian Syndicate bajo un rgimen de concesiones que implicaba una cesin de soberana. Ante esto, el Brasil, con el apoyo de la Casa Rothschild de Londres compr la concesin a la Bolivian Syndicate, promovi revueltas separatistas y termin apoderndose del Acre, como se dijo, basndose en la posesin de facto. Curiosamente, Plcido de Castro, uno de los mercenarios separatistas del Brasil, fue incluido el 2004, en su galera de hroes.

En aos recientes se han venido dando una serie de hechos que hacen temer un retorno a viejas prcticas. Desde abril del 2004, las empresas dueas del Proyecto Madera, iniciaron sus trmites para penetrar territorio boliviano aprovechando la legislacin mencionada a fines de las otras dos represas, pero al concluir el 2005, se hizo evidente su fracaso por la oposicin de sectores bolivianos que utilizaron con inteligencia los escasos recursos legales que quedaron en pie despus de la avalancha de reformas neoliberales a la legislacin.

A principios del presente ao, en un amago de separatismo, se vio ondear la bandera brasilera en un poblado de la frontera sur entre Bolivia y Brasil por la resistencia del gobierno boliviano a entregar sus yacimientos de hierro a una empresa brasilera ilegal en Bolivia, que adems no tena licencia ambiental. Esta empresa haba planeado utilizar como combustible los bosques circundantes a una tasa de 12750 has., por ao.

Desde la nacionalizacin de los hidrocarburos bolivianos, es clara la presin de la derecha, el gran capital y los terratenientes del Brasil sobre el gobierno de ese pas para que asuma una actitud dura hacia Bolivia. De aqu es que las intervenciones pblicas de Lula referidas al caso boliviano aparentemente tratan de aplacar a la derecha: Si Bolivia insiste en tomar actitudes unilaterales, Brasil va a tener que pensar en cmo hacer una cosa ms dura.. Lula contina llevando adelante y con firmeza los proyectos de integracin regional concebidos por el neoliberalismo, de los cuales son parte las represas, e insistiendo en que Bolivia debe tomar en cuenta que Brasil es un pas muy grande.

La situacin actual pareciera indicar que el proceso de destruccin de la amazona que tiene lugar desde hace un siglo, est ingresando a un nuevo periodo que seguramente ir acompaado de renovados discursos medioambientalistas e integracionistas. Sin embargo, este periodo se caracteriza por una renovada agresividad del gran capital. En fin de cuentas, el ltimo siglo nos deja en claro que ha sido y es el capital transnacional aliado a las lites nacionales, el que se halla detrs de la continuada destruccin de la amazona, de su gente y de la paz en la regin. Vemos asimismo que el chauvinismo y la condescendencia de los gobiernos con estos capitales no ha servido para sacar a sus pases del subdesarrollo.

Volviendo a la cuestin de las represas, el tema ya ha adquirido una importante difusin en el Brasil y en otros pases. En medio de esta situacin resulta notoria la ausencia de la posicin del gobierno boliviano respecto al problema. A pesar de las negativas del Brasil a responder a sus demandas de informacin, es hora de que el gobierno asuma acciones en el plano internacional.

Notas
[1] Los pasos siguientes son la consulta pblica, la evaluacin de la viabilidad del proyecto, la emisin de licencia previa; la licencia de instalacin.
[2] Delgado M., Telma (2006). O Sistema de Transmisso do Complexo do Rio Madera
[3] Delgado, op., cit.
[4] Delgado, op., cit.
[5] Delgado, op., cit.
[6] Valter Campanato/ABr. Porto Velho (Rondnia) Ambientalistas temem impacto ecolgico das usinas do rio Madera. - Entrevista do presidente da ONG ambientalista Rio Terra, Alexis Bastos. [2/9/2006 - 12:44]
[7] Molina C., Jorge (2006). Anlisis de los Estudios de Impacto Ambiental del Complejo Hidroelctrico del ro Madera, hidrologa y sedimentos. La Paz , Bolivia.
[8] Molina, Op., cit.
[9] Assis, Jos Carlos. A Petrobrs e a estratgia brasileira.www.desempregozero.org.br
[10] Rico, G (2005). Proyectos Hidroelctricos en Los Ros Itenez-Mamor y Madera. En Poltica Exterior en Materia de Recursos Hdricos. Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. UDAPEX, La Paz.

FOBOMADE
Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo
Telfono: 2 315059
http://www.fobomade.org.bo



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