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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2006

El primer golpe de Estado contra Evo Morales est previsto para este mircoles, 11 de octubre

Heinz Dieterich
Rebelin


Fuentes confiables del alto gobierno boliviano, que pidieron el anonimato, revelaron que el primer intento de golpe de Estado contra Evo Morales est planeado para este mircoles, 11 de octubre. El uso de francotiradores en la matanza de Huanuni, que causaron siete muertos, indica la participacin de los golpistas en los disturbios mineros. Militares chilenos estaran involucrados en la conspiracin.

1. Buscando Generales matones

Hace algunas semanas, oficiales de la polica boliviana se acercaron a generales de las Fuerzas Armadas de Bolivia (FAB), investigando su disposicin para dar un golpe de Estado conjunto. Tal como sucedi en el caso chileno con el General constitucionalista Ren Schneider, y en Venezuela con el General Ral Baduel, tambin en Bolivia uno de los militares claves para el xito de la asonada, se neg a participar e inform al Presidente. Ahora siguen los preparativos sin l. Y siguen los anuncios en la radio que elogian al ejrcito patritico que mat al Che Guevara y la subversin.

Los militares nunca dan un golpe de Estado en el aire, me dijo hace siete aos el amigo, General Alberto Mueller Rojas, hoy da, miembro del Estado Mayor Presidencial de Hugo Chvez. Es esta lgica que se observa desarrollar actualmente en Bolivia. Todo un bloque conspirativo compuesto por diferentes fuerzas sociales y estatales trabaja aceleradamente para acabar con el Presidente Evo Morales.

2. La conspiracin institucional

Los prefectos (gobernadores) de los Estados energticos y separatistas Beni, Pando, Santa Cruz de la Sierra y Tarija, promueven la conformacin de los llamados Comits Civiles, que son las cabezas de lanza de la subversin poltica visible. Tanto los prefectos como los comits cvicos han entrado en franca rebelin contra el gobierno constitucional de Evo Morales, al declarar que no acatarn la Constitucin Poltica del Estado emergente de la Asamblea Constituyente, en caso de que esta no sea aprobada en todos sus artculos por los dos tercios de votos de los constituyentes. Advierten avanzar en las autonomas departamentales, si no se cumple esa condicin suya.

Cuentan, por supuesto, con el apoyo de la Corte Suprema de Justicia de la Nacin ---tan reaccionaria y corrupta como sus dems homlogos burgueses en el mundo--- que le proporciona a la insubordinacin la apologa del delito.

Ante la reciente declaracin de la Asamblea Constituyente de considerarse originaria, plenipotenciaria y funcional, es decir, no restringida en su construccin del nuevo Estado por la normatividad existente, los magistrados sostienen la posicin de los prefectos facciosos. Dictaminan que segn el derecho constitucional el poder de la Asamblea Constituyente no es originario-fundacional sino derivado-reformador y, por lo tanto, subordinado a la legislacin vigente que exige los dos tercios de los votos.

3. La conspiracin social

Los comits civiles cuentan con el financiamiento de sectores empresariales y la colaboracin de altos oficiales de la polica, por ejemplo, coroneles. Sus actos son inflados y promulgados por los medios de comunicacin privada, muchas veces con los patrones de la propaganda fascista que se usan en Venezuela contra el gobierno de Hugo Chvez. Algunos de los ms importantes medios estn en manos de magnates capitalistas con fuertes inversiones agrcolas en las provincias separatistas y que temen la reforma agrcola del gobierno.

En lo social, las asociaciones de padres de familia ---por lo general reaccionarias y controladas por la Iglesia en Amrica Latina--- en alianza con sectores del magisterio y los colegios y universidades privadas promueven paros, bloqueos y manifestaciones contra el gobierno. Sectores energticos tratan de generar escasez de diesel y gasolina, a fin de producir malestar entre la poblacin.

4. El modelo de Chile

Al igual que en Chile, los transportistas tienen la funcin de quebrar la economa y la paz pblica con un paro nacional, convocado para el mircoles de la prxima semana, con la intencin de hacer confluir todos los sectores anti-gubernamentales en un gran frente desestabilizador.

Refirindose explcitamente al paro subversivo de los transportistas chilenos contra Salvador Allende (1972), financiado por la CIA estadounidense, Evo Morales calific hace tres das al paro boliviano como un paro ideolgico: Es la lucha del poder, dijo el lder popular y dej claro lo que est en juego: o los grupos gamonales (elite, H.D.) , o los movimientos populares.

Tiene toda la razn Evo, como revelan los documentos del Church Committee (1976) y las recientes memorias del lder militar de la organizacin fascista chilena Patria y Libertad, Roberto Thieme, sobre su colaboracin subversiva con la Marina de Guerra y los transportistas chilenos en la destruccin del gobierno de la Unidad Popular.

5. El costo poltico de Huanuni

Aprovechando el enfrentamiento armado entre cooperativistas y asalariados mineros en Huanuni, Departamento de Potos, que ha dejado alrededor de quince muertos y ms de cien heridos, la Central Obrera Boliviana (COB) y la Central Obrera Regional (COR) de El Alto, se desplazan peligrosamente hacia este frente desestabilizador y antagnico al gobierno, mientras la Federacin Nacional de Cooperativistas Mineros (Fencomin) rompi su alianza poltica con el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de gobierno.

El conflicto de Huanuni es de origen econmico. Se produjo por el intento de unos cuatro mil cooperativistas mineros de la Fencomin, clientela del Ministro de Minera Walter Villarroel, de quedarse con la explotacin de la ms rica mina de estao de Bolivia, Posokoni, expulsando de manera violenta a unos mil mineros asalariados de la empresa estatal COMIBOL.

La Fencomin es una organizacin pequeoburguesa depredadora que bajo los dbiles gobiernos de Carlos Mesa y Rodrguez Veltz se convirti en un poder econmico y poltico expansionista y antitico. Ya en mayo y junio del 2004, tom las minas de Caracoles y Colquiri, desalojando por la fuerza a los mineros estatales y sus familias.

El gobierno de Evo fue sorprendido por la violencia en Hunani. Y ante la disyuntiva de matar a mineros con las Fuerzas Armadas, por una parte, o de ser acusado de negligencia y ausencia del Estado, por otra, pasaron alrededor de 30 horas de respuesta energtica, que se convirtieron en una bonanza propagandstica y poltica para la derecha. Esta aprovech al mximo su hegemona en los medios de comunicacin y, muy semejante a la manipulacin meditica durante los das del coup detat en Venezuela (2002), ha golpeado incesantemente al gobierno.

6. La Falange internacional

En Bolivia se sigue minuciosamente el manual de la subversin estadounidense. La mquina facciosa es lubricada con dinero, patrones propagandsticos y programacin poltica-paramilitar por el imperialismo estadounidense que despus del 11 de septiembre, 2001 puso a Evo Morales en la lista negra que usan las fuerzas de seguridad de Estados Unidos para rastrear a terroristas.

Los cmplices de la Unin Europea y las transnacionales energticas complementan la falange subversiva. BP-Tony, Primer Ministro britnico y agente poltico de la British Petroleum, ha instigado a las empresas energticas del Reino Unido que no inviertan en el gas de Bolivia.

Lo que Tony Blair hace en lo oscurito de Downing Street 10, la transnacional brasilea-internacional, Petrobrs, lo hace con obscena transparencia. Administrada, de hecho, por los banqueros de Wall Street y la City en Londres, ha desplegado una actitud depredadora y neocolonial frente a Bolivia y los dems pases latinoamericanos, que hace palidecer el comportamiento de algunas otras transnacionales occidentales. A semejanza de la Repsol, y antes PdVSA, es esencialmente una fachada para la penetracin de la petrocracia y el capital financiero anglo-estadounidense, con una despiadada poltica neocolonial, que requiere urgentemente la organizacin de un boicot de todos sus productos en toda Amrica Latina, para quebrar su parasitaria tecnocracia chovinista-imperial y, tambin, para fortalecer a Lula.

La desaparicin forzada de Jorge Julio Lpez en Argentina evidencia de nuevo una ominosa verdad, que la opinin pblica latinoamericana no quiere escuchar y, mucho menos, reconocer: que el poder de las oligarquas criollas sigue intacto en toda Sudamrica. Y que, como escrib en un artculo anterior, no ha sido tocado ni ser tocado seriamente por los gobiernos desarrollistas de la regin.

Parte esencial de este poder son los militares y las redes continentales del terrorismo de Estado de Washington, que en muchos casos son las de la Operacin Condor. El reciente intento de asesinato del Presidente Chvez en el Zulia, en el cual el sicario logr escapar a Colombia, al igual que la participacin de militares chilenos en reuniones de los conspiradores bolivianos, evidencia este escenario.

Chile tiene, por supuesto, un vital inters en mantener el suministro del gas boliviano a precios bajos, inters contra el cual atenta, como en el caso de Petrobrs y Repsol, la poltica de Evo de recuperar las condiciones de comercializacin de los hidrocarburos nacionales.

7. Abortar el golpe de Estado

Todos quieren remover al indio Evo que perturba los negocios, al igual que al negro Chvez en Venezuela. Para Chvez, despus del golpe militar fracasado, el medio de remocin seleccionado es el veneno o el accidente. En Bolivia, los gamonales y sus padrinos imperiales coinciden en que un golpe militar podra ser el medio adecuado. Solo que un golpe militar, como dice el amigo Mueller Rojas, no se puede dar en el vaco. Lo que vemos en Bolivia es el intento de la derecha mundial, de llenar este vaco.

Pero, el golpe militar es como el asalto bancario: solo tiene exitoso si conserva el momento de la sorpresa. Este momento lo han perdido los subversivos bolivianos. Es un deber tico divulgar su proyecto golpista de la manera ms amplia posible, para abortarlo.

Hoy, ms que nunca, la Revolucin boliviana necesita nuestra solidaridad mundial.



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