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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2006

El intelectual norteamericano teoriza sobre el fin de los mecanismos de control imperial en pases decididos a reconstruir su sueo original de libertad poltica
Latinoamrica declara su independencia

Noam Chomsky
La Nacin Domingo


Cinco siglos despus de las conquistas europeas, Latinoamrica reafirma su independencia. Especialmente en el cono sur, desde Venezuela a Argentina, la regin se alza para derrocar el legado de dominacin externa de los ltimos siglos y las formas sociales crueles y destructivas que ella ayud a establecer.

Los mecanismos de control imperial (la violencia y la guerra econmica, que en Latinoamrica dificlmente seran recuerdos perdidos) estn perdiendo efectividad, seal del giro hacia la independencia. Washington est ahora obligado a tolerar gobiernos que en el pasado habran provocado intervencin o represalias. A travs de la regin, un vibrante conjunto de movimientos populares brinda las bases de una democracia con sentido. Como si volvieran a descubrir su herencia precolombina, las poblaciones indgenas son mucho ms activas e influyentes, especialmente en Bolivia y Ecuador.

Estos sucesos son en parte el resultado de un fenmeno observado durante algunos aos en Amrica Latina por especialistas y organismos de investigacin: a medida que los gobiernos electos se hicieron ms formalmente democrticos, los ciudadanos fueron expresando una creciente desilusin por la forma en que funciona la democracia, as como poca fe en las instituciones democrticas. Han buscado construir sistemas democrticos basados en la participacin popular ms que en la dominacin de los extranjeros y las elites.

El cientista poltico argentino Atilio Born ha brindado una convincente explicacin de la prdida de fe en las actuales instituciones democrticas. Born observ que la nueva oleada democratizadora en Amrica Latina coincida con reformas econmicas dictadas desde el exterior y que socavan una democracia efectiva.

Los conceptos de democracia y desarrollo estn estrechamente ligados en muchos aspectos. Uno consiste en que tienen un enemigo comn : la prdida de soberana. En un mundo de naciones-estados, es verdadero por definicin que la prdida de soberana conlleva una declinacin en la democracia y una merma en la capacidad de llevar a cabo polticas sociales y econmicas. Eso perjudica a su vez al desarrollo, una conclusin confirmada por siglos de historia econmica. El mismo registro histrico revela que la prdida de soberana conduce consistentemente a la liberalizacin impuesta, a favor por supuesto de los intereses de aquellos que tienen el poder para imponer este rgimen social y econmico. En los ltimos aos, al rgimen impuesto se le llama habitualmente neoliberalismo . No es un trmino muy bueno: el rgimen socioeconmico no es nuevo ni es liberal, al menos como entendan el concepto los liberales clsicos.

En Estados Unidos, la confianza en las instituciones tambin ha estado declinando sostenidamente, y por buenas razones. Una gran brecha se ha abierto entre la opinin pblica y las polticas pblicas, de la que rara vez se informa, aunque las personas no dejan de estar conscientes de que sus opciones polticas son desdeadas.

Resulta instructivo comparar las recientes elecciones presidenciales en el pas ms rico del mundo y en el ms pobre de Sudamrica, Bolivia. En la eleccin presidencial estadounidense de 2004, los votantes debieron optar entre dos hombres nacidos entre riquezas y privilegios, que asistieron a la misma universidad de elite, que frecuentaron la misma sociedad secreta donde los jvenes privilegiados se entrenan para ingresar a la clase gobernante. Ambos pudieron competir en la eleccin porque fueron apoyados por casi los mismos conglomerados del poder privado. Sus programas eran similares y consistentes con las necesidades de su constitucin bsica: riqueza y privilegio. Estudios de opinin pblica revelaron que en un conjunto de temas importantes, ambos partidos estn bastante ms a la derecha que la poblacin en general... y la administracin Bush dramticamente ms. Debido en parte a estas razones, hay temas que no figuran en la agenda electoral. Pocos votantes conocan la posicin de los candidatos ante los temas. Los candidatos son envasados y vendidos como dentfricos, autos y drogas de moda, por las mismas industrias consagradas a la decepcin y al fraude.

Como contraste, considrese a Bolivia y la eleccin de Evo Morales en diciembre ltimo. Los votantes estaban familiarizados con los temas, temas muy reales e importantes, como el control nacional sobre el gas natural y otros recursos, que tiene abrumador apoyo popular. En la agenda poltica figuran, entre otros, los derechos de los indgenas y las mujeres, as como los derechos a la tierra y el agua. La poblacin eligi a uno de los suyos, no a un representante de los reducidos sectores privilegiados. Hubo participacin real, no una agitacin que se promueve por una vez cada ciertos aos.

La comparacin (y no es la nica) plantea algunas interrogantes acerca de si son necesarios programas de promocin de la democracia . Dado su nuevo ascendiente, Amrica Latina podra encargarse de algunos de sus ms graves problemas internos. La regin es notoria por la rapacidad de sus clases ricas, ajenas a la responsabilidad social. Estudios comparativos entre el desarrollo econmico latinoamericano y del este asitico, muestran que en este aspecto Amrica Latina se acerca al peor ndice del mundo en materia de desigualdad y Asia del este al mejor. Lo mismo es vlido en general para la educacin, la salud y el bienestar social.

Las importaciones latinoamericanas se han orientado fuertemente hacia el consumo de los ricos; en el este de Asia se orienta a la inversin productiva. La fuga de capitales desde Amrica Latina se aproxima a la escala de la deuda, lo que sugiere una manera de superar esta carga aplastante. En el este asitico, la fuga de capitales ha sido rigurosamente controlada. Las economas latinoamericanas han estado tambin ms abiertas a la inversin extranjera que el Asia. Segn la Unctad, desde los aos 50 las multinacionales extranjeras han controlado en Amrica Latina porciones mucho mayores de la produccin industrial que en los captulos exitosos del este asitico. El Banco Mundial inform que la inversin extranjera y las privatizaciones han tendido a sustituir otros flujos de capitales hacia Amrica Latina, transfiriendo el control y enviando afuera las ganancias, al revs del Asia del este.

Mientras tanto, nuevos programas que se llevan a cabo en Latinoamrica estn revirtiendo los modelos que se remontan a la conquista espaola y que se caracterizan por la vinculacin entre las elites latinoamericanas con los poderes imperiales, pero no entre ellas mismas. Por supuesto, este giro no es para nada bienvenido en Washington, por las razones tradicionales: Estados Unidos esperaba contar con Amrica Latina como una base segura de recursos, mercados y oportunidades de inversin. Y, como los planificadores lo han enfatizado por largo tiempo, si este hemisferio se sale de control, cmo puede esperar Estados Unidos resistir desafos en otras partes?

Texto Original publicado por The New York Times Syndicate


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