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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2006

Las elecciones en Nicaragua

Sergi Ramrez
La Jornada


Nicaragua se acerca a la fecha de sus elecciones nacionales, y las preguntas que se me hacen aqu en Berln, como antes me las han hecho en Sevilla, giran necesariamente sobre el tema. Antes de salir de Managua ya haba respondido a las del corresponsal para Amrica Latina de la revista Der Spiegel, Jens Glsing, y aqu quiero meditar otra vez sobre ellas.

Quienes a lo largo de los ltimos aos hemos buscado que los espacios electorales se abran, para que el monopolio creado por el pacto entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemn se vuelva cosa del pasado, podemos sentirnos gratificados. Fueron frustrados todos los intentos de inhibir candidatos, o ilegalizar partidos, y los electores nicaragenses tienen esta vez la oportunidad de escoger entre cinco opciones, dos de ellas contestatarias del viejo sistema excluyente del pacto, que ha basado su ventaja en la polarizacin: la opcin del Movimiento de Renovacin Sandinista, que lleva como candidato a Edmundo Jarqun, y la de la Alianza Liberal, que lleva a Eduardo Montealegre, lo que viene a crear un nuevo liderazgo alternativo, ms moderno y democrtico.

Si las elecciones se celebraran hoy, estos dos candidatos sacaran, juntos, ms de la mitad de los votos, y sus dos partidos lograran formar en la Asamblea Nacional una mayora suficiente para derogar las abusivas reformas que los aliados en el pacto, Ortega y Alemn, hicieron a la Constitucin para repartirse el poder y someter al sistema judicial a la corrupcin y al capricho, esto ltimo uno de los daos ms graves que ha sufrido la institucionalidad del pas. Para derogar esas reformas antidemocrticas, o para llamar a una asamblea nacional constituyente, que d un nuevo orden democrtico a la nacin desde sus cimientos.

El pacto se muestra en escombros tambin por razones adicionales. El candidato presidencial de Alemn, el liberal Jos Rizo, no tiene fortaleza en las encuestas, y su partido sacara menos diputados que antes, con lo que uno de los soportes del pacto termina por quebrarse. Y Daniel Ortega, como candidato perpetuo del FSLN, tiene hoy en las encuestas no ms de 30 por ciento de intencin de voto, 10 puntos menos que en la campaa electoral pasada, para las mismas fechas. Otra vez, si las elecciones fueran hoy, Ortega y Alemn, aun juntando sus diputados, estaran en minora en la Asamblea Nacional.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, y estas conquistas, o avances de la democracia nicaragense, pueden desaparecer de un golpe si los votos no son contados de manera transparente el prximo 5 de noviembre. Es necesario decirlo con todas sus letras. La posibilidad de un fraude electoral es cierta, y hay que buscar cmo detenerlo.

Precisamente a consecuencia del pacto, el Consejo Supremo Electoral se convirti en un coto de caza de Ortega y Alemn, pues los magistrados que lo integran fueron sealados de dedo por ambos caudillos, y slo as resultaron electos por la Asamblea Nacional, bajo el control de los dos. Y conforme la ley electoral bendecida tambin por ambos, las juntas electorales, o mesas receptoras de votos, quedan todas bajo el control del FSLN de Ortega y del Partido Liberal de Alemn. La autoridad electoral, desde arriba hasta abajo, no es de ninguna independiente, sino partidaria, y partidarios son tambin los departamentos y direcciones tcnicas que controlan la cedulacin de ciudadanos, el registro de electores y aun el sistema informtico.

Estamos, entonces, frente al reto de tener unas elecciones verdaderamente libres y transparentes, a pesar de quienes deben contar los votos. La vigilancia de los fiscales de los partidos independientes en las mesas electorales se vuelve clave, as como la presencia de los observadores nacionales e internacionales en el mayor nmero posible de lugares de votacin. No en balde Ortega ha combatido vehementemente la presencia de los observadores de la OEA, a quienes quisiera ver fuera del pas, desde luego que el beneficiario de un fraude sera l mismo, dado que el candidato presidencial de Alemn no tiene oportunidad de competir.

Ortega sabe muy bien que si no puede ganar en la primera vuelta electoral, ira a la segunda con las elecciones de antemano perdidas. El candidato que pasara con l a la segunda vuelta, ya sea Jarqun, ya sea Montealegre, arrancara con ms de la mitad del electorado a su favor, segn las actuales encuestas. Y para que Ortega pudiera ganar en primera vuelta es que Alemn, su socio del pacto, le hizo la concesin de ayudarlo a reformar la ley electoral, rebajando el porcentaje necesario a 35 por ciento de los votos, siempre que el contendiente ms inmediato se halle a ms de cinco puntos de diferencia.

Es en esta mecnica de porcentajes necesarios para que no haya segunda vuelta donde todas las artimaas van a ser aplicadas. Ya existe el antecedente de que, en las ltimas votaciones municipales, al candidato independiente que result ganador en la ciudad de Granada, como los resultados fueron cerrados, lo despojaron del triunfo bajo el ardid de anular el suficiente nmero de actas electorales que le eran favorables.

Se tratar entonces de manipular los resultados para que Ortega alcance 35 por ciento, y su contendiente no llegue a 30 por ciento, o viceversa, ya sea anulando o falseando actas electorales, alterando la transmisin de datos o interviniendo el sistema central de cmputo electrnico. Ellos controlan todos esos mecanismos, sin excepcin.

Siempre se tiende a decir que los comicios en un pas son los ms trascendentales de su historia. En Nicaragua esta afirmacin no es gratuita. La democracia que avanza, puede ser no slo frenada, sino echada por la borda. As que no se olviden de Nicaragua, digo a quienes me preguntan por las elecciones. Nos estamos jugando el futuro.

Berln, octubre 2006

www.sergiramirez.com



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