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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2006

Elecciones en Nicaragua 2006: Lo que est en juego

Oscar-Ren Vargas
Argenpress



De acuerdo a la CEPAL se espera que Nicaragua crezca alrededor de 3.5 por ciento en el 2006, lo que implica un crecimiento real cercano al 0.9 por ciento del PIB por habitante. La tasa de crecimiento es buena, pero inferior al promedio de la regin latinoamericana que alcanzar el 4.5 por ciento en el 2006 e insuficiente para alcanzar las Metas del Milenio.

En el 2006, el consumo privado seguir vindose beneficiado por la expansin del crdito al consumo por medio de las tarjetas de crditos y a los flujos de las remesas de los emigrantes (alrededor de mil millones de dlares, cifra que supera el monto combinado de los flujos de la inversin extranjera directa y la ayuda oficial externa a Nicaragua). La evolucin de la demanda interna ha estado vinculada al incremento sostenido de los envos de remesas de los nicaragenses residentes en el extranjero (alrededor de un milln doscientos mil nicaragenses sobre una poblacin total de 5.2 millones).

Frente a los retos de la globalizacin, en Nicaragua se han combinado todas las formas posibles de explotacin de la fuerza de trabajo y aunque se ha generado una economa dual: una ligada al sector exportador (maquilas) y otra sigue vinculada al mercado interno, en ambas los trabajadores padecen la supresin de sus derechos sociales y laborales bsicos.



De acuerdo a la CEPAL la ocupacin creci en el 2005, lo que incidi en un aumento de la tasa de ocupacin de 1.2 puntos porcentuales, reducindose la tasa de desempleo abierto urbano. Sin embargo, se presenta una concentracin del nuevo empleo en el trabajo por cuenta propia. Existe dos dinmicas que determinan el crecimiento del empleo por cuenta propia: el aprovechamiento de las oportunidades creadas por el crecimiento de la demanda interna para la produccin y venta de bienes y servicios y, segundo; la autogeneracin de empleo para compensar la falta de la demanda laboral de las empresas.

Los trabajadores nicaragenses viven el peor de los mundos posibles: en los sectores ligados a la exportacin (maquila) se enfrentan a la intensificacin de la jornada y la flexibilizacin de los procesos de produccin y de trabajo propios de las innovaciones tecnolgicas para el aumento de la productividad; y, en los sectores tradicionales el reto de las innovaciones se elude con la extensin de las jornadas de trabajo y no se deja de lado su intensificacin.

El salario mnimo real ha acumulado un deterioro de 53 por ciento respecto al valor que tena en 1991, cuando comenz su cada, lo que significa que ms de la mitad del fondo de consumo obrero ha ido a parar al fondo de acumulacin del capital porque los trabajadores han regalado ms de una dcada de su trabajo.

Esa violenta cada del salario real se da como una respuesta de la economa nicaragense a su incapacidad para innovar en las condiciones tecnolgicas de produccin, pero al mismo tiempo como una forma de compensar los costos de la modernizacin de algunos sectores, mientras en otros la extensa utilizacin de mano de obra barata les ha permitido evadir los retos de la modernizacin.

La economa nacional se convierte poco a poco en una gran maquila pues el nico valor agregado en las manufacturas de exportacin lo constituyen los magros salarios que se pagan en dicho sector. La poltica de bajos salarios ha funcionado como un buen gancho para las inversiones extranjeras directas en las zonas francas. Adems, nuevas formas de acceso al empleo que buscan flexibilizar las condiciones de trabajo y produccin pero tambin eludir los costos de la seguridad social se han adoptado y extendido en todos los sectores econmicos, y van desde la subcontratacin o relaciones triangulares de trabajo y empresas que alquilan fuerza de trabajo, hasta labores a domicilio, por honorarios, comisin, tiempo y obra determinada, a tiempo parcial o eventual. (1)

Se llega a creer la idea de que el trabajador que se emplea o labora por su cuenta goza de mayor libertad, cuando en realidad asume el costo laboral por los tiempos muertos, carece de estabilidad en el empleo, y queda sujeto a jornadas laborales intensas y extensas sin que haya un acuerdo bilateral.

La flexibilizacin en las condiciones de trabajo, fuera de la ley, es posible porque existe una sobrepoblacin de trabajadores en relacin a la creacin de puestos de trabajo formal, pues por cada ocupado en el sector formal, al menos existe siete en el informal que est presionando hacia la baja al salario y al resto de las condiciones de contratacin para acceder a un empleo.



He insistido en varias ocasiones en la importancia crucial que tiene para el futuro de la poltica y del propio Estado el reconocer el suelo y el subsuelo de pobreza y la aguda desigualdad que caracteriza la vida social nicaragense del presente. No sobra ahora insistir en ello, aun en la hiptesis, no tan probable como lo desean los exegetas del xito nicaragense en su globalizacin (con la implementacin del TLC con los EEUU), de que las masas irredentas convocadas ahora por el candidato del FSLN, Daniel Ortega, abandonen, despus de las elecciones de noviembre, el escenario poltico central del pas y se desvanezcan en la oscuridad de los barrios, los poblados y los arrabales y unidades habitacionales de los que en su mayora provienen; al mismo tiempo, se disipen las demandas sociales.

La desigualdad social se volvi hecho urbano y juvenil, metropolitano y asimismo departamental, y de ello tardaremos mucho en olvidarnos, aunque las estadsticas nos hablen del consumo floreciente de electrodomsticos y autos como prueba eficiente de la poltica neoliberal en los ltimos diecisis aos.

Las elecciones de noviembre de 2006 son un ritual de renovacin en el que se juega a que somos todos iguales. As, por un instante mgico en las urnas, todos seremos pares. Puro ritual, porque fuera de ese momento todos somos desiguales. En esta sociedad hay quienes dan rdenes y quienes tienen que obedecerlas; quienes pueden contratar y despedir, y los que slo pueden ir mal desayunados al trabajo o a la escuela. En un pas como Nicaragua, donde la desigualdad proverbial se fusiona con la inequidad social neoliberal, eso de que todos somos iguales, realmente es una gran mentira.

A pesar de la futilidad y grosera de las campaas polticas, en quince das el pueblo de Nicaragua deber elegir a su nuevo presidente y a los diputados de la nueva Asamblea Nacional que lo acompaarn. Al hacerlo deber decidir entre la derecha neoliberal, elitista y extranjerizante, y la izquierda progresista, popular y nacionalista: dicho de manera concisa, entre Eduardo Montealegre (que representa al gran capital nacional y centroamericano, extrema derecha neoliberal), Jos Rizo (representa a la derecha tradicional, neoliberal) o Edmundo Jarqun (neoliberal modernizante, representante de la corriente de los organismos financieros internacionales) por una parte; y Daniel Ortega (representante del sandinismo y de otras corrientes progresistas).

Como Edmundo Jarqun, Eduardo Montealegre y Jos Rizo son neoliberales un posible gobierno suyo favorecer la desigualdad social, los privilegios de los de arriba, la concentracin de la riqueza y la transferencia a los particulares y a los extranjeros de los recursos nacionales, de la misma manera que lo han hecho los gobiernos neoliberales en los ltimos diecisis aos. Por ejemplo, la distribucin de la electricidad se la entregaron a Unin FENOSA (transnacional espaola).

Si en los comicios resultara favorecido Rizo, Jarqun o Montealegre, los diecisis aos de neoliberalismo habrn encontrado una solucin de continuidad por un largo periodo. Quiz el nuevo gobierno podr sacudirse la impericia e ineptitud de la actual administracin, pero su xito consistir en profundizar las polticas de explotacin del pueblo, de los recursos naturales y de la economa nacional. Tambin se ocupar de apretar los lazos de dependencia y sometimiento de Nicaragua a Estados Unidos.

Los candidatos neoliberales esgrimen la ley y la legalidad como garanta de una desigualdad social confundida como estabilidad social, lo que no es lo mismo que proponer la reconstruccin del Estado con mayor preocupacin para resolver los problemas sociales, como lo propone Ortega, y con una redistribucin del ingreso ms equitativa.

Los candidatos neoliberales defienden el capitalismo salvaje y su mano invisible (el mercado) cuya quintaesencia la condensan los polticos de derecha, quienes pretenden moralizar el pas entero para cambiar a Nicaragua: con el fin de capturar las riquezas y los recursos naturales en beneficio de los de arriba. La hipercorrupcin neoliberal ha desfondado las estructuras del Estado enriqueciendo a las cpulas y pauperizados a los de abajo. (2)

Como Montealegre, Rizo y Jarqun son neoliberales promovern el desigual comercio internacional con los Estados Unidos y procurarn la inversin extranjera en las maquilas. Para ello insistirn en mantener barata la mano de obra, lo que, por obra de la oferta y la demanda, conlleva un altsimo desempleo. Atribuyendo al comercio las propiedades de desarrollo que corresponden a la produccin y adjudicando a la inversin extranjera un carcter magnnimo y generoso, continuar ofreciendo ventajas, prestaciones y garantas a quien est dispuesto a comprar los servicios y hasta los despojos de lo que otrora fue el patrimonio nacional. No le quitar el sueo que la enorme masa de desempleados siga teniendo como opcin de vida sumarse al xodo, incorporarse a la economa informal, optar por la delincuencia o simplemente ahogarse en el desempleo.

Como son elitistas impedirn la movilidad social y profundizarn la separacin entre las clases sociales. El desempleo empuja a grandes sectores de la poblacin fuera de la economa y a los ms bajos niveles de la sociedad. Una vez en esos estratos, los servicios pblicos, especialmente los de salud y educacin, se reducen o se hacen nulos y la trampa se cierra. Ya no se puede salir de la miseria con las polticas neoliberales en curso.

La clase media se estrecha, se estratifica y sus integrantes ms inestables son empujados a la escalera que permite bajar, pero no subir. Las elites van configurando un sistema de exclusin social donde al tiempo que preservan los privilegios propios se asegura la pasividad y el conformismo de las masas mediante la dosificacin de fuerza pblica, acceso al empleo informal y tutora de la opinin pblica a travs de los medios de comunicacin en manos de la derecha poltica.

Como son extranjerizantes seguirn promoviendo la transferencia de los recursos econmicos en todas sus formas, sociales, en forma de mano de obra barata local y de exportacin, y aun la soberana nacional, pues considera que el agua potable como una mercanca que puede ser puesta a la venta. En resumen, los candidatos de la derecha poltica no tienen claridad sobre cmo enfrentar la inmigracin, el desempleo, la violencia, la desdicha apocalptica de la pobreza.

Si el ganador es el FSLN y sus aliados, Nicaragua podr retomar el camino del desarrollo nacional y el desarrollo del mercado interno. La justicia social podr encontrar un espacio en el lxico poltico, la democracia ser nuevamente definida con la letra del texto constitucional, el progreso personal permitir la movilidad social, la soberana ser nuevamente un valor poltico fundamental del Estado y un valor cvico sustancial de la sociedad.

El FSLN y sus aliados estn de acuerdo con implementar un gobierno de carcter popular, combatirn la marginacin, la pobreza y la injusticia. (3) Con esos tres elementos se reactivar la movilidad social y Nicaragua podr avanzar en el ensanchamiento de sus clases medias. Los pobres saben cosas que los ricos no pueden aspirar a reconocer la realidad social sin perder sus privilegios. Por eso el saber de los sectores empobrecidos es subversivo. Ese conocimiento rompe los lmites de una racionalidad social neoliberal que no puede admitir que tiene rasgos de injusticia sin destruirse.

Por eso, los neoliberales buscan someter al fenmeno de la pobreza a la racionalidad social del orden burgus, con sus reglas y leyes que van del diagnstico al tratamiento. Quieren explicar la pobreza como un asunto privado, su gnesis y fin se circunscriben a la esfera privada. Se excluye as la posibilidad de considerar a la pobreza como un mal engendrado en y por la esfera social establecido por la poltica neoliberal implementada. De esa manera los neoliberales tratan de que la violencia de la desigualdad, la inequidad, la miseria, la corrupcin, la mentira y la hipocresa, sea aceptada, por los sectores empobrecidos, como una realidad que es parte intrnseca del orden social vigente, del status quo.

Slo los pobres pueden perturbar la jerarqua y el orden de esa racionalidad social neoliberal. El pobre puede, si tiene los conocimientos necesarios, ver a travs del disfraz de los embaucadores, los estafadores y traficantes de la bribonera electoral la realidad social. Puede, tambin, descifrar su metabolismo represor y sentir cmo se cerrarn los pocos espacios de libertad que todava perduran de quedar en el poder los amantes del discurso neoliberal sobre la pasin por la otra Nicaragua posible.

En las elecciones de noviembre 2006 se pueden resolver los temas ms cercanos a la gente, a nuestra vida cotidiana y el contenido de las polticas pblicas para los prximos aos. Esta eleccin es una oportunidad de lograr un pas ms equitativo y un gobierno ms austero y eficiente; de suprimir privilegios que han reducido nuestra capacidad competitiva, y de impulsar verdaderas reformas basadas en las necesidades de la poblacin. Es cierto que la fuerza meditica puede confundir nuestra ltima decisin. Hemos presenciado una feria de manipulaciones que pretenden ocultar el presente, alimentar temores y desconfiar en la opcin de los pobres primeros.

Desde el inicio del proceso electoral, el Presidente Enrique Bolaos ha mantenido, hasta la fecha, una actuacin en favor de su candidato Eduardo Montealegre: manipulando los programas sociales, desviando recursos pblicos, otorgando prebendas y contratos a los privados -que en condiciones legales nunca hubieran obtenido-, para ganar favores. En esencia, actuando a favor de su continuidad, ha violentado las leyes electorales.

Los ricos, y quienes se identifican con ellos, temen el triunfo de Daniel Ortega y ven en Montealegre y Rizo la continuidad que les favorece. Jarqun solamente tiene el papel de quitarle votos a Ortega para no pueda triunfar en la primera vuelta y trata de construir un partido socialdemcrata para el futuro. El quinto candidato, Edn Pastora, sigue siendo relegado por la derecha, con pocas posibilidades. Los pobres, y quienes nos indignamos con la injusticia social de la que deriva su situacin, vemos en Ortega la posibilidad real de abatir la pobreza y la desigualdad significativamente y de avanzar hacia una sociedad menos injusta.

A diferencia del Presidente Bolaos, a Montealegre no lo frenara el respeto a los derechos humanos. A semejanza de Bolaos, pero de manera ms radical, tampoco lo detendra la legalidad. As como Montealegre propici (desde su cargo de Ministro de Hacienda y Crdito Pblico) que se otorgaran los Certificados Negociables de Inversin (CENIS) a favor de los bancos privados y se beneficiara personalmente en la compra de bienes del Estado, no lo detendra la ley para favorecer, en lo particular, a los grupos econmicos que han financiado su campaa y para establecer su modelo que podemos calificar como neoliberalismo represivo.

Ms all de las revelaciones del manejo inadecuado de los CENIS, este caso ha tenido como consecuencia inmediata la de reafirmar una tragedia nacional: la de la podredumbre y descomposicin de la mayora de nuestra clase poltica de derecha, la del uso inescrupuloso de las instituciones de gobierno para el enriquecimiento inexplicable de muchos funcionarios de los gobiernos neoliberales que antes vendan carbn o trabajaban en cualquier cosa para sobrevivir.

Daniel Ortega ha insistido con mucha conviccin en que cambiar la poltica econmica para que la economa crezca y genere muchos empleos. Lo que ha especificado de esta nueva poltica econmica son la disminucin de precios de energticos (con la aceptacin de la oferta venezolana e inversiones en fuentes de energa renovables) y un programa de obras pblicas, ambos financiados por el triple mecanismo de eliminar la corrupcin, disminuir la evasin fiscal y reducir el gasto innecesario del gobierno (lo que podra llamarse el gasto cortesano) estableciendo la austeridad gubernamental bajando los sueldos y prestaciones de los altos funcionarios, as como gastos en viajes, automviles nuevos, exceso de personal de apoyo en las oficinas superiores, etctera).

Este paquete estimulara el crecimiento econmico y reducira la desigualdad. En lo social, Ortega ha sostenido que universalizar algunos programas sociales (atencin mdica y medicamentos gratuitos, acceso a la educacin media superior pblica gratuita) y que mantendr los programas actuales que funcionan bien. Se trata de un paquete importante pero modesto, que podra acelerar la marcha de la economa y beneficiara de inmediato a la poblacin pobre sobre todo, pero no slo a las mayoras.

Abatir la evasin fiscal y eliminar la corrupcin supondra un paso gigantesco en la vigencia del Estado de derecho. La evasin fiscal y las exoneraciones en el pas son gigantescas, representan el 12 por ciento del PIB. Su reduccin podra significar la diferencia entre un Estado pobre, incapaz de cumplir sus responsabilidades sociales, como los medicamentos a los hospitales y centros de salud y la conservacin en las escuelas; y un Estado que s pueda desempear estas funciones.

La evasin fiscal proviene de empresarios que no pagan (o casi no pagan) impuestos en sus empresas (ni tampoco como personas fsicas), realizando compras y ventas sin facturar o por otros medios. La evasin fiscal en las empresas grandes se lleva a cabo a travs de triquiuelas de abogados, contadores y funcionarios corruptos. En ambos casos, la colusin de la autoridad del gobierno neoliberal avala la evasin y la hace impune. Por ello la insistencia en la necesidad de luchar contra los excesivos privilegios empresariales.

El actual modelo econmico neoliberal ha significado: concentracin de riqueza, arriba; control de los pobres no organizados a travs de algunos subsidios, abajo. Las llamadas clases medias, o sea los mdicos, maestros, obreros y los empleados formales, pagan en buena medida los costos de los subsidios de los ms pobres y tambin el escandaloso aumento de la riqueza de los ms ricos.

La derecha difunde la propaganda con la cual pretende hacer pasar al sandinismo como una fuerza violenta y desquiciada, mientras la derecha sera responsable, pacfica e institucional: nada ms alejado de la verdad. Es mentira, pues, sus acciones en el pasado (boicot econmico al gobierno sandinista, apoyo irrestricto a la contra-revolucin financiada por los norteamericanos, etctera) han demostrado con creces estar pronta a la violencia y la provocacin; sus mtodos de operacin consideran una alta dosis de agresin contra aquellos a quienes ven como sus enemigos de clase y no como sus adversarios polticos.

Contra la derecha neoliberal y el privilegio es que se antepone la visin progresista del sandinismo, que entiende la democracia como la masiva incorporacin permanente de la comunidad en el proceso de toma de decisiones en asuntos de gobierno. En esta concepcin avanzada es que encuentra la derecha poltica el verdadero peligro para ellos; es decir, el hecho de que la gente se d cuenta de que es posible tomar en sus manos su destino y de sus seres queridos, constituye una hereja que la derecha no est dispuesta a dejar progresar.

En todos los miembros de la derecha poltica nicaragense siempre hay una dosis muy fuerte de irracionalidad, de bravuconera, de apuestas arriesgadas de aventureros; adems, confan ciegamente en Dios y creen que ste est exclusivamente a su servicio. En las elecciones de noviembre se puede remover las estructuras de poder neoliberal, terminar con el caduco sistema de manipulacin y control de la clase hegemnica, hacer a un lado al poltico derechista prepotente, fantoche, mediocre y corrupto.

El 5 de noviembre de 2006, la sociedad nicaragense saldr con toda civilidad y libertad a ejercer su derecho al voto, demostrando que la alternancia poltica, como parte de la transicin democrtica, se puede efectuar en forma pacfica y sin fracturas sociales, no obstante el encono del ambiente poltico que la derecha quiere implementar. El 5 de noviembre Nicaragua tiene una cita con la historia: estoy seguro que habr de decidirse por el lado del progreso, de la justicia, de la equidad y la libertad.


Notas:
1) Oscar-Ren Vargas, Trabajo Informal en Nicaragua, Argenpress.info, Buenos Aires, Argentina, jueves, 28 de septiembre de 2006.
2) Oscar-Ren Vargas, Nicaragua: la corrupcin en el modelo neoliberal, Argenpress.info, Buenos Aires, Argentina, jueves, 5 de octubre de 2006.
3) Oscar-Ren Vargas, Nicaragua: La pobreza creci en los ltimos diecisis aos, Argenpress.info, Buenos Aires, Argentina, viernes, 22 de septiembre de 2006.


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