Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2006

De Matrix a Arauca. Las estrategias de las multinacionales espaolas de la energa en Amrica Latina

Erika Gonzlez y Pedro Ramiro
OMAL


Esta es tu ltima oportunidad, despus ya no podrs echarte atrs. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia. Despertars en tu cama y creers lo que quieras creerte. Si tomas la pastilla roja, te quedars en el pas de las maravillas y yo te ensear hasta donde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo nico que te ofrezco es la verdad, nada ms. Morfeo hablando a Neo, en Matrix (Larry y Andy Wachowski, 1999)

Hoy tambin, como ocurre todos los das, se ocultar el sol. Por esta razn, porque existe la noche y la oscuridad, tienes a Unin Fenosa proporcionando luz. En su ltima campaa de marketing, la multinacional elctrica explica de este modo cul es su objetivo: proporcionar a la gente una pequea ayuda para un mundo casi perfecto.

Y es que, si hiciramos caso a la publicidad de las empresas espaolas de la energa, tendramos que asumir que, efectivamente, vivimos en un planeta casi perfecto. Porque en los anuncios siempre aparece un mundo idlico, con verdes campos, ros transparentes y gente que vive en paz. A la manera de Matrix [1], es una representacin virtual diseada por ordenador que sustituye a la realidad. Es decir, que, a fuerza de repetir el mismo mensaje, acaba calando en el imaginario colectivo la idea de que gracias a Repsol y a Unin Fenosa el planeta goza de buena salud y la naturaleza se respeta.

Antiguamente, para conocer la realidad haba que mirar por la ventana. Hoy, las cosas han cambiado: para eso existe la televisin. Porque, en este mundo a lo Matrix, la realidad se construye a travs de la imagen que proyectan los medios de comunicacin. Y en ellos vemos que Iberdrola acepta el desafo de la energa verde, Repsol nos trae el pronstico del tiempo, Endesa el resumen diario de la prensa y Unin Fenosa nos ayuda a ahorrar energa en el hogar. Lo que proponemos en este artculo es abrir la ventana y escuchar a las personas que sufren directamente los efectos de la presencia de las multinacionales espaolas de la energa. Tenemos claro, como el protagonista de Matrix, que vale la pena tomar la pastilla roja.

Entre los grandes nmeros y el valor de marca

Las empresas transnacionales son expertas en mostrar diferentes caras segn el pblico al que se dirijan. Para los accionistas e inversores, dejan ver su perfil econmico ms favorecedor, con un crecimiento sostenido y con unos nmeros que cada ao tienen ms cifras [2]. A la vez, para los consumidores y clientes, muestran su rostro polticamente correcto, donde priman los valores de solidaridad y de respeto por el medio ambiente [3]. En definitiva, se trata de dos visiones complementarias, que contribuyen a forjar la imagen de marca de las grandes compaas.

La primera estrategia se basa en afianzar el mito de que las transnacionales son un valor seguro en el que siempre se puede confiar. As, la llegada de la primavera se siente no slo porque nos lo recuerda El Corte Ingls, sino tambin porque es en esa fecha cuando se anuncian a los cuatro vientos las cuentas de resultados de las grandes multinacionales que, curiosamente, siempre se las arreglan para crecer con respecto al ejercicio anterior. En el caso que nos ocupa, este ao Endesa ha aumentado su beneficio un 154% y Unin Fenosa un 119%, mientras que Repsol YPF obtuvo un crecimiento del 29%, elevando sus ganancias hasta los 3.120 millones [4]. Sin duda, estas noticias no son muy diferentes de unos buenos spots publicitarios. La maquinaria de absorciones, fusiones, ventas de empresas poco rentables, reducciones de personal y subcontratacin de las tareas ms costosas tambin les da una imagen de competitividad para el accionista y una mejor posicin para encarar posibles adquisiciones.

La segunda de las estrategias consiste en forjar una imagen corporativa que trascienda el propio objeto de consumo. Apuntndose a la tendencia de vender valores y no productos que tan exitosamente han desarrollado las grandes empresas a nivel mundial, las multinacionales de la energa parecen asumir valores ms propios de una organizacin ecologista o de solidaridad que de una compaa privada. Y es que tantos aos de denuncias sobre la explotacin laboral y ambiental de estas empresas ha obligado a las mismas a reconstruir un nuevo modelo empresarial que transmita valores que gozan de prestigio social en la actualidad.

La energa ms limpia es la que no se consume, dice Unin Fenosa. Tu energa nos mueve, sostiene Repsol YPF. La mejor compaa es la tuya, vemos en los anuncios de Endesa... Hasta el mismo logo de la empresa simboliza la naturaleza, como la mariposa de Gas Natural o las hojas de colores de Iberdrola. Y, en el supuesto de que haya imprevistos que pongan en riesgo la tan trabajada imagen de marca, estas multinacionales siempre se encuentran dispuestas para el contraataque. Por ejemplo, el escndalo del recorte de las reservas, las acusaciones de contrabando de petrleo y el decreto de nacionalizacin de los hidrocarburos en Bolivia han hecho que Repsol YPF haya multiplicado las inversiones en nuevos campos petrolferos por todo el mundo [5].

El curriculum oculto de las empresas energticas espaolas

Aunque parezca que estas multinacionales llevan toda la vida establecidas en Amrica Latina, lo cierto es que estn ah nicamente desde mediados de los noventa. Las reformas econmicas que se implantaron en la poca dorada del neoliberalismo, conocidas como el Consenso de Washington, les allanaron el camino y les permitieron asentar sus actividades en todo el continente. No olvidemos que Endesa y Repsol eran empresas pblicas que, tras su privatizacin, dispusieron del capital necesario para invertirlo en su expansin latinoamericana. El hecho es que todo este proceso ha ido acompaado de una sucesin de graves impactos sobre los pueblos de Amrica Latina, acumulndose una enorme deuda ecolgica y social en el curriculum de las transnacionales [6].

Endesa es la primera multinacional del sector de la electricidad en Amrica Latina y est presente en Chile, Argentina, Colombia, Per, Brasil y en toda Centroamrica. La actividad en esta regin le reporta un 31% del beneficio total, el cual se construye a partir de varias lneas de negocio: la compra de empresas clave del sector, la subcontratacin de las tareas menos rentables y la construccin de megaproyectos.

El principal megaproyecto de Endesa ha sido la presa de Ralco, en Chile, cuya construccin supuso un gravsimo impacto ambiental, social y cultural. Varios aos de presin de la compaa al gobierno permitieron su puesta en marcha, con el consiguiente desplazamiento de las comunidades mapuche-pehuenche de su tierra ancestral. Por otra parte, las consecuencias ambientales van ms all de la inundacin de un territorio con alto valor ecolgico, sin ir ms lejos, en julio de este ao las abundantes lluvias y la apertura de las compuertas de las centrales hidroelctricas han ocasionado riadas que han matado a siete personas.

En la actualidad, Endesa participa en la construccin del Sistema de Interconexin Elctrica Para Amrica Central (SIEPAC), cuyo propsito es conectar Mxico con Colombia a travs de una red de transmisin elctrica de casi 2.000 km que pasa por toda Centroamrica, con el objetivo final de proporcionar energa al mercado norteamericano en estos tiempos de crisis energtica. Este proyecto se encuadra en el Plan Puebla-Panam, una estrategia de desarrollo regional auspiciada por el Banco Mundial y que impulsar el negocio de las multinacionales de la energa que operan en la regin, como Unin Fenosa.

Unin Fenosa est presente en Mxico, Guatemala, Nicaragua, Panam y Colombia. No figura entre las cincuenta mayores multinacionales de Amrica Latina... pero, si hubiera un ranking de las empresas ms criticadas, s aparecera en los primeros puestos. La empresa actualmente controlada por la constructora ACS entr en el mercado elctrico centroamericano comprando las empresas estatales. En el caso de Guatemala, donde Unin Fenosa posee ms del 90% de las dos principales empresas distribuidoras [7], la elctrica espaola se benefici de la puesta en marcha del Programa de Electrificacin Rural, cuya financiacin se supedit a la entrada de compaas transnacionales segn el dictado de las instituciones financieras internacionales. Idntica receta se aplic en Nicaragua, lo que llev a Unin Fenosa a adquirir las dos mayores empresas y a controlar el 92% de la distribucin elctrica del pas [8].

Si bien es cierto que estos planes han ampliado la cobertura elctrica, no es menos cierto que la calidad del servicio es bastante baja. El resultado final, las protestas ciudadanas. Porque el fenmeno ms tpico de este mal servicio son los apagones, como hemos podido ver este ao en los peridicos nicaragenses [9]. Visto lo visto, y dado que Unin Fenosa considera una de sus primeras responsabilidades el fomento del uso racional de la energa, no sera de extraar que la empresa incluyera en un futuro los apagones como mtodo de ahorro energtico. Pero los problemas no acaban ah, ya que, segn las denuncias realizadas por diferentes organizaciones sociales de Centroamrica, se han venido produciendo constantes incrementos de las tarifas, emisin de facturas desorbitadas y una psima atencin al usuario.

Por ltimo, Repsol YPF es la empresa multinacional lder del sector de los hidrocarburos en Amrica Latina. Lo que catapult a esta antigua empresa estatal a la categora de transnacional fue la compra del gigante argentino Yacimientos Petrolferos Fiscales (YPF), que le permiti centrar gran parte de sus actividades en Argentina y, al mismo tiempo, extenderse a casi todos los dems pases del continente: Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Mxico, Per, Trinidad y Tobago y Venezuela. En el 2004, el 88% de su resultado operativo provino de Amrica Latina [10].

Esta expansin por toda Amrica Latina le ha reportado suculentos beneficios... a la par que una enorme lista de impactos sociales, ambientales y culturales sobre los pueblos de la regin [11]. Por ejemplo en Argentina, donde la contaminacin generada por el yacimiento de Loma de la Lata ha afectado a las comunidades mapuches Kaxipayi y Paynemil, y donde la privatizacin de YPF trajo una gran prdida de puestos de trabajo y el deterioro de las condiciones laborales. O en Ecuador, pas en el que las actividades de Repsol YPF en el Parque Nacional Yasun repercuten sobre la etnia huaorani, y donde la multinacional espaola forma parte, junto con otras seis empresas, del consorcio que explota el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), que transporta el petrleo desde la selva amaznica hasta la costa pacfica y afecta a 11 reas protegidas. Y tambin en Bolivia, donde Repsol lleva a cabo sus operaciones en el Territorio Indgena Multitnico, en el cual conviven comunidades chimanes, moxeas y yurakars, en el Territorio Indgena Chimn y en el Territorio Indgena Parque Nacional Isiboro Scure, slo por citar algunos de los territorios en los que habitan etnias amaznicas que la multinacional ha invadido.

Colombia, diferentes estrategias para un mismo fin

Y, como no poda ser de otra manera, Colombia no es una excepcin dentro de esta lgica: Endesa, Unin Fenosa y Repsol YPF estn plenamente asentadas en el pas y van dejando una estela de impactos por el mismo. Es ms, el hecho de que Colombia sea un pas con un conflicto armado interno desde hace ms de 40 aos, conlleva que estas empresas operen en un contexto de continuadas violaciones de los derechos humanos, del que cabra decir que, como mnimo, se aprovechan... si es que no contribuyen directamente a alimentarlo en algunos de los casos.

Endesa se introdujo en Colombia adjudicndose la Empresa de Energa de Bogot, despidiendo a 2.000 trabajadores y subcontratando numerosas tareas a empresas internacionales en las que tena intereses econmicos [12]. Bsicamente, la compaa elimin el carcter de servicio pblico que tiene la electricidad, convirtindola en una mercanca disponible slo para quien pueda pagarla. Esto se tradujo en la subida de tarifas o en el hecho de que los propios usuarios tuvieron que afrontar los pagos por la mejora de la infraestructura de distribucin. Por otro lado, la obtencin de energa se ha venido realizando a travs de infraestructuras que perjudican a la poblacin local [13].

La entrada de Unin Fenosa en Colombia ha sido algo ms sonada. No tanto por la compra de la empresa EPSA, sino sobre todo por la adquisicin de las distribuidoras de la Costa Caribe (Electricaribe y Electrocosta) [14]. Segn la propia empresa, el 72% de sus clientes de la costa pertenecen a los estratos ms empobrecidos. Por ello, el negocio ha de basarse en una estrategia muy agresiva: forzar apagones a los usuarios, aumentar las tarifas, realizar sobrefacturaciones... Ante las protestas ciudadanas que se han suscitado al respecto en los ltimos aos, la nueva estratagema de Unin Fenosa ha sido crear la empresa Energa Social que, por cierto, est subvencionada por el Estado. Lo que denominan gestin adaptada a la idiosincrasia de los barrios ms deprimidos de la costa atlntica se hizo primero a travs de la subcontratacin de dirigentes sociales para la lectura y cobro de las facturas, lo que gener tensiones en la comunidad y de paso desestructur el movimiento social que gener las protestas. El negocio ha sido redondo, porque el ndice de cobro ha aumentado un 65% y la idea ha ganado un premio internacional en Responsabilidad Social Corporativa. Mientras tanto, prosiguen las denuncias contra Unin Fenosa, como la recientemente formulada por un sindicato de Colombia ante la OIT despus de que la empresa acusara a dirigentes sindicales de formar parte de la guerrilla [15].

Para terminar este recorrido, tenemos que hablar de la petrolera Repsol YPF porque representa un caso paradigmtico. La compaa lleva a cabo sus actividades principalmente en el departamento de Arauca, donde el Gobierno de Uribe ha instaurado un estado de excepcin permanente. Repsol opera en esta regin de tres maneras diferentes pero complementarias: asociado a la empresa estatal Ecopetrol, en consorcio con la transnacional estadounidense Oxy y en solitario. En todas las modalidades, la presencia de la multinacional espaola en Arauca se caracteriza por beneficiarse de la persecucin a los dirigentes sociales, que combina las estrategias de judicializacin con las masacres, as como por su poco respeto hacia los pueblos indgenas y el medio ambiente [16].

Este ejemplo nos sirve para poner de manifiesto una aparente paradoja: la mayor petrolera de Amrica Latina trabaja en Colombia en la clandestinidad. As es, la misma compaa que en nuestro pas patrocina el motociclismo y el pronstico del tiempo y que en sus informes anuales recoge su presencia en Colombia, opera a travs de una subcontrata en Bogot y carece de cualquier tipo de logotipo o identificacin en sus oficinas y pozos, con lo que cualquiera dira que parece una empresa fantasma.

Su situacin pone de manifiesto la gran capacidad de adaptacin al medio que poseen las empresas transnacionales. En Arauca, donde ms de veinte aos de actividad petrolera apenas han dejado beneficios para la poblacin, Repsol sabe de sobra que no es bienvenida y que sus operaciones pueden repercutir en daos a su imagen corporativa. Por eso, mientras perfora nuevos pozos y engorda sus ganancias, opta por no dar la cara. Esto, que podra resultar paradjico al compararlo con la publicidad que dan a sus actividades en otros pases, no es sino otra forma de la misma representacin de Matrix: se trata igualmente de construir un imaginario paralelo, pero ahora mediante la tcnica de borrarse del mapa y operar en secreto.

Y es que nadie dijo que en todas las partes del mundo tuvieran que tener la misma versin del programa...

Erika Gonzlez y Pedro Ramiro Observatorio de Multinacionales en Amrica Latina (OMAL) Paz con Dignidad

Este artculo ha sido publicado en la revista El Viejo Topo, nmero 225, octubre 2006.

[1] Para quien no haya visto la pelcula, Matrix es una versin moderna del mito de la caverna. Se trata de que Matrix es un programa de ordenador que controla la representacin de la realidad y sirve para que los seres humanos crean vivir en un mundo perfecto... cuando de hecho estn esclavizados por las mquinas. Esta metfora ha sido bastante utilizada en los anlisis realizados desde los movimientos sociales; vanse para ello, por ejemplo: IGLESIAS TURRIN, Pablo (2002): Sabotear Matrix. Notas sobre el papel de los desobedientes en el Foro Social Europeo de Florencia. El Viejo Topo, n 174 y LARA, ngel Luis (2003): La rebelda en el tiempo de la guerra: apuntes desde el laboratorio Madrid. Rebelda, n 6, Abril.

[2] Las grandes empresas espaolas repartirn durante el mes de julio de 2006 ms de 8.200 millones de euros en valor de acciones, como se recoge en JIMNEZ, Miguel (2006): Lluvia rcord de dividendos empresariales. El Pas, 2 de julio.

[3] CONSUMEHASTAMORIR (2006): La lavadora publicitaria. Diagonal, n 22, 19 de enero.

[4] Estos datos han sido obtenidos de los informes anuales de las empresas. Los beneficios de Endesa y Unin Fenosa estn inflados con la venta de ciertos activos de la compaa, que justamente han sido incluidos en el resultado global para incrementar el valor de sus acciones.

[5] Entre marzo y agosto de 2006, Repsol YPF ha anunciado la puesta en marcha de nuevas actividades e inversiones en Rusia, Espaa, Argelia, Brasil, Canad, Argentina, Libia, Trinidad y Tobago, Nigeria y Estados Unidos.

[6] ORTEGA, Miquel (coord.) (2005): La deuda ecolgica espaola. Impactos econmicos y sociales de la economa espaola en el extranjero. Muoz Moya Editores, Sevilla.

[7] La distribucin elctrica en Guatemala se la reparten entre Iberdrola y Unin Fenosa. La primera opera a travs de una filial (EEGSA) que distribuye slo en la capital y el centro del pas, mientras la segunda tiene filiales (DEORSA, DEOCSA) que controlan el resto de Guatemala.

[8] PAZ, M Jos; GONZLEZ, Soraya; SANABRIA, Antonio (2005): Centroamrica encendida. Icaria - Paz con Dignidad, Barcelona.

[9] Vanse para ello los nmeros de El nuevo diario (Nicaragua) de los das 19 y 26 de abril, 23 de mayo y 29 de junio de 2006.

[10] PULIDO, Alejandro y RAMIRO, Pedro (2006): Repsol y el motor del capitalismo global. Pueblos, nmero 22, julio.

[11] GAVALD, Marc (2003): La recolonizacin. Repsol en Amrica Latina: invasin y resistencias. Icaria, Barcelona.

[12] CENSAT (2002): GATS, liberalisation and privatisation of the power sector in Colombia. The Endesa case. Bogot, noviembre.

[13] LLISTAR, David y ROA, Tatiana (2005): El caso del Embalse del Mua: inversin pestilente en manos de Endesa. Ecologa Poltica, n 30, Icaria, diciembre.

[14] ODG (2006): Unin Fenosa en Colombia. Una estrategia socialmente irresponsable. Disponible en la red en la direccin http://www.debtwatch.org

[15] La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de Bolvar (departamento del norte de Colombia) ha presentado una reclamacin formal ante la OIT contra la multinacional por poner en grave peligro la vida de sus trabajadores/as, al afirmar en un comunicado interno de las filiales de la empresa en Colombia que un elevado porcentaje de miembros de la direccin del sindicato son miembros de la guerrilla. La denuncia se encuentra disponible en la Red de Alerta Sindical Colombia (http://www.ddhh-colombia.org).

[16] Por ejemplo, es inminente la puesta en marcha de actividades exploratorias en el interior de los resguardos indgenas de Arauca por parte del consorcio Repsol-Ecopetrol. Vase para ello LAVERDE, Juan David (2006): Va libre a la bsqueda de petrleo en territorio Uwa. El Espectador, 17 de julio.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter