Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Nicaragua. Elecciones noviembre 2006
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2006

El significado de la candidatura de Jarqun y el papel de la sociedad civil

Oscar Ren Vargas
Argenpress


El mensaje poltico de Edmundo Jarqun, dirigido tanto a la derecha como al capital y a los sandinistas neoliberales, es simple: ya se fue Alemn, tiene que irse Daniel Ortega y sin el fantasma de 1979 (el peligro de una nueva revolucin social), la oferta es hacer un "trato" con sectores de la derecha empresarial que permita una "transicin pactada" de gobernabilidad, que consienta tanto la recuperacin total de la hegemona poltica de la derecha como el reconocimiento de los "nuevos capitalistas" por parte de la vieja oligarqua. Todo ello con el beneplcito de los EEUU

La "transicin pactada" no es por ello una propuesta desde el gobierno de Enrique Bolaos o del capital financiero local (los banqueros), sino un proyecto estadounidense que tuvo resonancia inmediata dentro de los sectores pro-capitalistas del partido sandinista desde el comienzo de la dcada de los noventa, donde la oferta fundamental es la "alternancia en el poder" siempre y cuando exista un compromiso de respetar la poltica econmica y las reformas neoliberales vigentes; es decir, el proyecto poltica de Jarqun consiste en domesticar y derechizar al sandinismo si llega al poder.

El gran xito de la "transicin pactada" impulsada por Bolaos junto con los norteamericanos y el capital financiero sera: el liquidar polticamente a Arnoldo Alemn y el desarmar a la izquierda sandinista, con Jarqun a la cabeza, que permita desplazar a Ortega de la direccin poltica del FSLN. El candidato del Movimiento de Renovacin Sandinista (MRS), Edmundo Jarqun, ha emprendido la lucha por cumplir con la tarea de hacer del sandinismo un partido neoliberal de izquierda, no para ser el Gorbachov (democratizar al partido), sino para ser el Boris Yeltsin (liquidar al partido) de Nicaragua con el aval de los norteamericanos, del capital, de todas las fracciones de la derecha poltica y del presidente Bolaos.

Con la candidatura de Jarqun se busca dividir al sandinismo, y sobre todo en la juventud que es fundamental por su entusiasmo y decisin; se piensa que Jarqun debilitar la candidatura de Ortega forzando una segunda vuelta (lo que permitira unificar a la derecha) y, adems, podra presentar un dilema terico y estratgico a la ciudadana sencilla al tener que decidirse por quien votar entre dos candidatos "sandinistas".

El papel de Jarqun es quitarles entusiasmo a los ciudadanos de buena voluntad, sencillos, decepcionados por los gobiernos neoliberales, para que no voten por un cambio de rumbo en las prximas elecciones y evitar que Ortega gane en la primera vuelta. De esa manera, la campaa de Jarqun opera contra la transformacin histrica de la sociedad, y, aunque no se tenga conciencia por parte de la base del MRS, desva el caudal del agua hacia el molino controlado por la elite en el poder y los norteamericanos. El enemigo de mi enemigo -dice esa elite en el poder- es mi aliado! Es una cuestin de principios, no de personas!

Desde el ao 2005, la estrategia de los Estados Unidos fue impulsar los movimientos de la "sociedad civil" con el objetivo de promover una "revolucin desde la sociedad civil" (siguiendo la experiencia de algunos pases de la Europa del Este). Los Institutos Demcrata y Republicano, la Agencia para el Desarrollo Internacional, los grupos delanteros de la CIA, los medios de comunicacin de masas, y sobre todo las ONGs financiadas por los EEUU, intervienen masivamente en la mecnica de deslegitimar y demonizar a los lderes sandinistas, haciendo propaganda alrededor de: todos contra el pacto o ganar las elecciones para reforzar la democracia neoliberal y evitar el cambio de rumbo.

Las organizaciones de la "sociedad civil", lanzan, regularmente, un ataque frontal contra las instituciones del estado, desprestigiando a sus funcionarios y atacando al candidato que no goza de las simpatas de los EEUU Mientras tanto, el estado imperial recluta o "neutraliza" a ex-funcionarios del gobierno sandinista con el objetivo de restarle votos al sandinismo y sus aliados en las elecciones del 2006. Todos ellos, tratan de montar una ola de movilizaciones de masas con financiacin exterior, para que los candidatos clientes, respaldados por EEUU, ganen las elecciones y mantengan el prximo gobierno en la rbita imperial.

Los candidatos presidenciales de la derecha neoliberal (Rizo, Montealegre y Jarqun) buscan, de Washington, conseguir un certificado de buena conducta a cambio de comprometerse a "respetar" la propiedad estadounidense y el CAFTA, as como a asegurar su apoyo a los contornos generales de la poltica global estadounidense y mantener el modelo neoliberal fracasado.

El antisandinismo es el centro de la estrategia electoral de la derecha neoliberal y sus aliados para invertir la tendencia de los sondeos que atribuyen una ventaja al FSLN. Describen a Nicaragua como un pas controlado por los sandinistas que realizaron exitosamente la "estrategia planteada por Antonio Gramsci" y lograron infiltrarse en la sociedad civil, controlando en particular el Poder Judicial, la Contralora General de la Repblica, el Poder Electoral, el sindicato mayoritario de la educacin pblica, todos los ganglios de la produccin cultural, los trabajadores de la salud, etctera.

Esta estrategia tiende a ideologizar y radicalizar la campaa electoral, evitando el debate sobre las polticas emprendidas por los gobiernos neoliberales, marcando una raya de clase para espantar a las clases medias y ganar el voto de los indecisos. Esta radicalizacin verbal buscar movilizar a grupos sociales temerosos para tratar de evitar una derrota electoral de la derecha poltica.

Frente al extremismo de las derechas y de diecisis aos de gobierno neoliberal, el sandinismo y sus aliados se ha convertido en el lugar de la razn y de la resistencia al injerencismo extranjero. La coalicin encabezada por Daniel Ortega, sin representar ninguna novedad poltica ni proponer cambios radicales, se presenta como la nica alternativa social. Una alternativa civilizada, de restauracin social y de recuperacin de principios morales y valores constitucionales que se sintetiza en la propuesta de un gobierno de reconstruccin nacional, para recomponer los daos del rgimen neoliberal.

La poltica de la derecha y de los Estados Unidos en el 2006. En tiempos de crisis del modelo neoliberal, la clase dominante se divide en fracciones en pugna. El poder de la clase dominante se ejerce desde adentro y desde afuera del Estado. (7) Tomado como una estructura en su conjunto, dicho poder se sustenta en tres pilares: a) econmico (tierra, industrias, bancos, etctera); b) poltico (administracin, parlamento, ejrcito, polica, partidos, etctera), y c) ideolgico (ideologa dominante que se difunde a travs del sistema educativo y de los medios de comunicacin de masas y la mercadotecnia).

Una de las principales vas para la concentracin de poder han sido las privatizaciones de las empresas estatales, que son una estrategia para concentrar riqueza pblica en monopolios privados. No es una estrategia de desarrollo, porque incrementa la desigualdad, el desempleo, precios/costos de bienes y servicios y genera exclusin social. Adems, la privatizacin va acompaada de la desnacionalizacin, del control corporativo de sectores estratgicos de la economa y de su integracin dentro de la estrategia internacional de maximizacin de ganancias de esos grupos.

En pocas de crisis del sistema poltico, cuando los mecanismos de "gobernabilidad" tienden a agotarse, suele producirse una regresin en las clases dominantes. La dominacin oligrquica elimina las mediaciones conciliatorias y busca ser ejercida directamente por los grupos propietarios y representantes directos del capital, ese es el sentido de la candidatura de Eduardo Montealegre (candidato que proviene directamente de la banca privada). No debe sorprender a nadie decir que Montealegre es un neoliberal y pertenece a la camada de tecncratas desnacionalizados que tomaron el poder en 1990, cuando se instaur el rgimen acreedor auspiciado por EEUU desde el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Esa estrategia de "administracin" de la descomposicin poltica de la derecha es sustentada por una alianza de poder que, aunque mantenga violentas disputas internas y genere cierta inestabilidad poltica y vacos de poder transitorios, mantiene una coherencia de los intereses dominantes del capital en su conjunto. Pese a las contradicciones interoligrquicas, los desplazamientos de grupos de poder y los cambios en la correlacin de fuerzas, existe una real "estabilidad en la inestabilidad"; la estructura de poder de clases no se modifica de manera sustancial.

Cuando la oligarqua ve amenazados sus intereses de clase, la elite gobernante tiende a coaligarse en la defensa a ultranza del modelo de dominacin. En tales circunstancias, la dominacin oligrquica (el Estado de los empresarios, banqueros y latifundistas), a pesar de estar imbuida de una lgica vertical y autoritaria, propia de las corporaciones, suele hacer la defensa retrica y demaggica de "la democracia" y "la participacin ciudadana". El gran capital y sus diversas asociaciones tienen una visin instrumental de la democracia: cuando se fortalece la dominacin capitalista, los capitalistas la apoyan. Pero cuando las fuerzas populares ganan poder, los capitalistas presionan, mandan a reprimir o derriban a la democracia.

La separacin de la derecha en diferentes partidos va ms all de diferencias personales. El PLC y su candidato Jos Rizo expresan los intereses de ciertos sectores de la burguesa criolla; mientras que ALN y su candidato Eduardo Montealegre formulan los intereses de la oligarqua conservadora, los banqueros, el diario La Prensa, canales de TV, el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) y la Cmara de Comercio Americana-Nicaragense (AMCHAM).

En el transcurso del 2006, ha habido algunos intentos, impulsados por los norteamericanos, para unificar a la derecha en las elecciones de noviembre de 2006. Sin embargo, la desconfianza y la brecha existente han hecho imposible la unificacin. Lo cual, a los ojos de los analistas de diferentes tendencias, le permite a Ortega a tener posibilidades de ganar las elecciones.

La dominacin oligrquica necesita controlar a la poltica y los polticos; o, en caso contrario, desprestigiarla/os, a travs de la sociedad civil. Pero adems, en pocas de crisis del sistema, hay que descontaminar al "rebao" del pensamiento crtico. En momentos de crisis, la masa necesita ser "domesticada" para que no se rebele. Necesita "mano dura". Necesitan "orden" social. Para la derecha, "gobernar es resistir" al cambio del modelo. Resistir a la "ruptura" del sistema, al cambio de rumbo. La resistencia contra el cambio y la innovacin social. Pero eso se puede dar solamente si pasamos de un gobierno autoritario larvado (Bolaos); a un nuevo totalitarismo en ciernes que representa Montealegre.

En este escenario la derecha comenz su propaganda negra al sealar que un triunfo de Ortega sera nefasto para el pas porque el fantasma de la guerra se presentaba como algo posible. A lo largo de 2006, el FSLN ha venido estableciendo diferentes alianzas con YATAMA (movimiento indgena de la Costa Caribe), con sectores del PRN (Partido de la Resistencia Nicaragense), con sectores de otros partidos polticos (conservadores, liberales, social cristianos, etctera). Sin embargo, la derecha y los norteamericanos continuaron manejando como uno de sus ejes principales de propaganda negra "el peligro de la guerra" como parte de la estrategia del "voto del miedo".

A mediados del mes de septiembre recin pasado se produce un acuerdo con el Partido de la Resistencia Nicaragense (que encabeza Salvador Talavera) con el fin de indicar que el FSLN y el PRN (los que se enfrentaron en la guerra de los aos ochenta) se comprometen a no impulsar ningn movimiento armado. Este acuerdo ha sido un duro golpe para la derecha y la extrema derecha nicaragense al quedar sin uno de sus principales ejes de ataque al sandinismo.

Por otro lado, este acuerdo poltico le abre la posibilidad al FSLN de neutralizar el voto negativo del campesinado (donde el PRN tiene una base social fuerte) y, por lo tanto, incrementar sus posibilidades de triunfo en las elecciones de noviembre prximo.

Esta nueva coyuntura poltica ha puesto ms nerviosos a la derecha, la extrema derecha, a los sectores de la extrema derecha salvadorea, al gobierno norteamericano y a los medios de comunicacin en manos de la derecha; lo que hace prever que el mes de octubre la campaa del miedo se eleve los deciles en contra del sandinismo.

La campaa del voto del miedo. La derecha nicaragense, subordinada a los intereses econmicos y polticos de la alianza del gran capital reaccionario con los EEUU, en su pretensin de ganar las elecciones presidenciales ha lanzado una ofensiva propagandstica de mentiras, injurias y calumnias, que no es contra el FSLN, sino contra los nicaragenses. Esta campaa se debe a que la derecha no tiene principios, sino intereses, por lo que individuos sin tica alguna, han urdido en su desesperacin una propaganda mentirosa bajo la tesis goebbeliana de que una mentira repetida mil veces algo deja.

El vocero oficial del PLC, Leonel Teller, asegur que el Presidente de Venezuela, Hugo Chvez, otorgar cincuenta millones de dlares al FSLN para financiar la campaa electoral del 2006. Sin embargo, no mostr ninguna prueba. El diario La Prensa recoge su versin sin cuestionar las aseveraciones de Teller. (8) Las afirmaciones de Teller son con base en fuentes annimas e "informes de inteligencia"- recogen los prejuicios, el lenguaje ideolgico y la estructura maniquea propios de la guerra fra.

Con base en la misma matriz, que utilizaba la dictadura somocista en contra el sandinismo insurgente, que combina informacin verdica con elementos de la guerra sicolgica (propaganda negra, gris y blanca), juicios de valor, exageraciones y distorsiones de la realidad, rumores y teoras conspirativas, lo que se pretende es crear y utilizar un acontecimiento como ncleo de una operacin futura, a la vez que manipular, sembrar confusin, alimentar la paranoia e influir en la opinin pblica para fabricar un consenso que, invariablemente, sirva a la agenda y los intereses de los EEUU, el gran capital y la derecha verncula.

La "guerra sucia" es utilizada por aquellos que tienen mucho miedo de perder privilegios. La intencin de la campaa de la "guerra sucia" ser tratar de proyectar que Ortega es autoritario y generar la de que "pobre pas" si l gana las elecciones presidenciales de noviembre del 2006. Quienes se sienten afectados por el proyecto del cambio de rumbo han comenzado una "guerra sucia", desinformando para meter miedo a la gente. Utilizando el dinero, la televisin, los medios escritos y las mentiras.

Si en la poca de la dictadura somocista el "enemigo interno" que haba que combatir era la "subversin" y la "conjura comunista" del "eje" Pekn-Mosc-La Habana; hoy, siguiendo la agenda y el guin de Washington, los voceros oficiales de la derecha, nos dice que, ahora, las amenazas son un eventual gobierno "populista radical" encarnado por Daniel Ortega quien vendra a sumar a Nicaragua al "eje" La Habana-Caracas-La Paz. (9) En el fondo esta "guerra sucia" esta alimentada de un odio de clase y de temor de que los sectores pobres puedan dirigir sus propios destinos eligiendo democrticamente un gobierno suyo.

Para la calumnia y los golpes bajos s hay libertad en los medios de comunicacin. Es el triunfo del sector ms ultra derechista de la oligarqua que busca: desprestigiar la poltica llevando la campaa electoral a nivel de nota roja, desatando una espiral de ataques directos, consumiendo tiempo-medios no para aclarar al pas hacia dnde conducen las diferentes propuestas de los candidatos, sino que promueve la competencia que busca demostrar quin es peor.

En definitiva, se trata de una tpica accin de "distraccin" dirigida no tanto a influir sobre la razn como en las emociones, cuyo objetivo es ir generando un clima de caos que alimente la paranoia en la opinin pblica con el fin de inducir, otra vez, el voto del miedo. Es decir, la fabricacin de un consenso para que el actual sistema de dominacin neoliberal se siga reproduciendo.

Pretendiendo, los voceros de la derecha, ser soldados del neoliberalismo, no son ms que tristes comparsas-, no representa, al igual que la de los republicanos, intereses nacionales, sino particulares. Los voceros de la derecha pretenden hablar por Nicaragua, pero lo hacen en nombre de algunas trasnacionales y embajadas a las que se hallan vinculados; quieren hablar en nombre de "los empresarios", pero slo lo hacen por unos cuantos traficantes de influencias enriquecidos con los gobiernos neoliberales.

No hay que olvidar que la propaganda electoral que promueve la derecha poltica es una hbil combinacin de informacin, verdades a media, juicios de valor y una variedad de exageraciones y distorsiones de la realidad, que busca influir en las masas. En general, a travs de manipulaciones sicolgicas, la propaganda tiende a confirmar ideas populares y agudizar los prejuicios; trata de movilizar a la poblacin a travs de sus emociones, en particular el miedo y el odio. Para tratar de convencer y modificar opiniones y juicios de la poblacin, el propagandista se vale de todos los medios de difusin, oficiales o comerciales, y echa mano, tambin, de mtodos inusuales como el rumor y las teoras conspirativas.

La "guerra sucia" de la mentira parte de la base que existe un alto grado de analfabetismo en Nicaragua. El asunto parece claro. Si los habitantes de este pas no leen, si no estn informados, o cuando menos enterados de lo que sucede exactamente en Nicaragua, entonces se les puede mentir, se les puede engaar diciendo que el candidato progresista es un peligro. Al mismo tiempo, se puede levantar una campaa de cinismo por parte de la derecha, diciendo que el candidato de la derecha neoliberal va a proporcionar ms empleos, mientras todos los das puados de nicaragenses son expatriados por el gobierno Bolaos y, desde luego, por el sistema que el mismo Montealegre o Rizo seguirn, porque se lo ordena la derecha internacional.

La mejor muestra est en el apoyo que Robert Zoellick (subsecretario de Estado de EEUU) y Paul Trivelli (embajador norteamericano en Managua) (10) le brindan a Eduardo Montealegre sin cortapisas, a su candidato, al candidato de la derecha neoliberal que no sabe de justicia ni de equidad. (11) El que quiere que la gente no lea ni se eduque, para seguirle mintiendo. Entonces la campaa de mentiras de la derecha tiene una explicacin clara: a la gente se le puede engaar porque la gente no sabe nada, no entiende nada y se le puede proponer, por ejemplo: por un poco de dinero y una camiseta por su voto, y luego se les obliga a exiliarse en busca de mejor vida, porque nada de lo que se les prometi fue cierto.

La "guerra sucia" desatada por la derecha poltica apuesta a distorsionar el proceso electoral, a impedir que se conozcan las ideas de fondo de los candidatos y a generar un ambiente de provocacin y tensin poltica innecesarias. La posibilidad de una modificacin en la actual correlacin de fuerzas desata las peores pasiones y pone de relieve hasta qu punto la derecha, como siempre, defiende sus propios privilegios, cuyo crecimiento exponencial salta a la vista en los ltimos aos. Han "capturado" las instituciones, la economa, los centros de mando de la economa y esa fbrica de presunciones ideolgicas que son los medios electrnicos.

Los extremistas de la derecha reaccionaria quieren seguir disponiendo del pas como si fuese un botn, quieren llevar a la campaa electoral a una situacin de tensin, confrontacin y violencia, pero muy difcilmente se saldrn con la suya, pues se han situado contra la razn, la paz y la reconciliacin. Y tambin, a pesar suyo, contra el pueblo de Nicaragua.

La campaa sucia de la derecha poltica es tan endeble que lo nico que tiene que hacer el sandinismo es informar, informar y volver a informar sobre las consecuencias sociales y econmicas de las polticas neoliberales de los ltimos diecisis aos.

No se puede competir en espots televisivos pagados con el dinero de los hombres de capital que estn detrs de Rizo y Montealegre. Tampoco podra moderarse el discurso a tal grado que resulte insustancial, incoloro e inspido, perdindose el anclaje construido en las clases sociales excluidas. En realidad lo que debe hacerse es informar a la sociedad, pero eso s exige un esfuerzo adicional, diferente. Y para ello la campaa tiene que convertirse en un movimiento de explicacin y/o formacin que desate un caudal tal de energa social que est en actitud de ganarle a los poderes poltico, financiero y meditico que estn hoy en santa alianza.

Hay que explicar que son los norteamericanos los que financian abierta a todas las organizaciones de la derecha poltica. Que los gobiernos neoliberales son los que han utilizado la represin para resolver conflictos sociales. Que con un nuevo gobierno neoliberal (sea Montealegre, Rizo o Jarqun) miles de nicaragenses corren el peligro de perder su empleo, otros miles pueden perder el Seguro Social al privatizarlo, otros cientos de miles corren el peligro de salir al exilio econmico, y otros ms corren peligro de morir acribillados por las bandas del narcotrfico que se han venido instalando en nuestro pas desde 1990 a la fecha. Que con un nuevo gobierno neoliberal los casos de corrupcin no sern castigados, no hay un solo caso de corrupcin a escala nacional que haya sido sancionado durante los gobiernos neoliberales.

El resurgimiento de las luchas sociales. El resurgimiento de esta lucha desconcierta al gobierno, irrita a la derecha y desespera a los capitalistas. Todos esperaban la desaparicin, despus de diecisis aos de neoliberalismo, de cualquier vestigio de luchas sociales y por eso observan con fastidio la continuidad de la protesta. En lugar de discutir la validez de los reclamos, el gobierno Bolaos objeta su oportunidad y las formas de la peticin. Propicia, campaas mediticas para inducir el aislamiento, la divisin y el debilitamiento de la lucha social. Pero esta accin persiste y es el factor clave del nuevo perodo, porque condiciona todos los proyectos de la clase dominante. No es sencillo estabilizar un modelo regresivo en un contexto de movilizacin social.

Los grupos de poder econmico dominan el Estado, la mayora de partidos de derecha y las instituciones del Estado; y donde las lites pretenden reforzar sus tentculos en el sector de servicios. Esto, en detrimento de la agricultura y la industria nacional y, desde luego, del bienestar de la gente. En los gobiernos neoliberales, todos ellos pro empresariales, los intereses de los grupos de poder econmico dominantes han tenido una incidencia decisiva en la determinacin y ejecucin de las polticas pblicas en los ltimos diecisis aos.

Las elecciones de noviembre del 2006 es una disputa por la continuidad o no de los privilegios que procrean y reproducen el actual modelo econmico-social excluyente. El debate ser por terminar o no los privilegios de los sectores dominantes, cuestin que ignoran de manera deliberada los polticos de la derecha, a pesar de la abultada realidad que se les coloca enfrente.

Los promotores de la continuidad del modelo, empleando la tctica de guerra sucia, tratan de contrarrestar el atractivo popular de un candidato resaltando supuestos rasgos de su personalidad (populista, autoritaria, mesinica) con exorcismos sacados de un vetusto manual de la guerra fra. Los estrategas de la derecha, buscan crear el pnico en la mente de algunos electores. Pero, al mismo tiempo, van alejando, con sus coordinados ataques, a todos aquellos votantes sin partido que buscan opciones crebles en la lucha contra los privilegios de las elites. Todas las cosas tienen su canto del cisne.

La historia es "la tumba de las aristocracias reaccionarias" que adoptaron una lnea dura contra el cambio en las relaciones de poder. Las elites ms exitosas han sido las que lograron cooptar a los lderes de la insurgencia de masas que surge para despojarlas del poder, y as ensanchan la elite del poder a la vez que preservan la estructura del sistema.

El modelo neoliberal se agota. La expansin de los grupos oligrquicos y la concentracin de la riqueza en pocas manos han trado como consecuencia la exclusin de amplios sectores de la poblacin y ha imposibilitado la ejecucin de polticas pblicas a largo plazo, que respondan ms a las necesidades de los pases que a los intereses de las lites empresariales.

El sistema neoliberal comienza a hacer agua, agobiado por el desempleo, la delincuencia y las desigualdades. Es evidente que este ciclo econmico se est agotando y con la explotacin intensiva de recursos naturales, de bajos impuestos a las transnacionales y empresas privadas y psima distribucin de la riqueza, el pas est siguiendo una senda que, a estas alturas, resulta peligrosamente dual. Es una Nicaragua con brechas profundsimas en salud, educacin, justicia, ambiente de vida y, al mismo tiempo, estamos viviendo la dictadura del capital, la persistencia de una manera de ver la sociedad, mirada desde el protagonismo y la capacidad de decisin de unos pocos.

Se hace urgente corregir el modelo econmico neoliberal y democratizar el sistema social, hay una complicidad en las lites polticas y econmicas para mantener todo igual. La distribucin de la riqueza es un asunto muy profundo, el problema es dursimo y la desigualdad va a ser cada vez ms crtica. No se trata slo de una desigualdad en el ingreso. Tambin lo es en los tratos laborales, en la desigualdad frente a la justicia, a las alternativas, frente al empleo y los salarios. Los grandes problemas sociales de Nicaragua son resultado del sistema neoliberal imperante y es preciso cambiarlo.

El Informe sobre la situacin social en el mundo 2005 de las Naciones Unidas (12) titulado "El predicamento de la inequidad", dice que las estrategias neoliberales para conseguir crecimiento econmico han agravado la desigualdad y la pobreza en Amrica Latina y el Caribe. El Informe llama la atencin sobre el acceso restringido a los servicios pblicos en Amrica Latina, sealando que a pesar de los gastos sociales pblicos los pobres no estn recibiendo los beneficios. Amplios segmentos de la poblacin de bajos ingresos contina excluida de muchas reas del bienestar pblico. (13)

La investigacin seala que el resultado acumulativo de las reformas estructurales en las pasadas dos dcadas ha sido un aumento en la desigualdad. Las polticas de reformas fueron diseadas con la expectativa de que tasas ms altas de crecimiento seran suficientes para generar beneficios sociales. Pero hasta ahora ellas resultaron en consecuencias negativas a largo plazo. "Concentrarse exclusivamente en el crecimiento econmico y en la generacin de ingreso como estrategia de desarrollo es ineficaz, pues conduce a la acumulacin de riqueza en manos de unos pocos y profundiza la pobreza de muchos", advierte el estudio. (14)

Segn el mismo Informe sobre la situacin social en el mundo 2005 de las Naciones Unidas, ser ms fcil reducir la pobreza en los pases cuyos gobiernos "hayan puesto en marcha polticas que promueven la igualdad, incluidas las iniciativas para mejorar el acceso a recursos, ingresos, educacin y empleo". Pese al crecimiento econmico de los ltimos aos, Nicaragua es ms desigual que hace 16 aos al no haber impulsado la equidad social.

Segn un estudio del PNUD si en 1997 el 41 por ciento de la poblacin latinoamericana, incluyendo la nicaragense, declaraba estar satisfecha con sus gobiernos democrticos esta cifra descenda a 29 por ciento en el 2004. (15) Es decir, que menos de un tercio de los habitantes estaban satisfechos con sus gobiernos. En esa misma encuesta slo el 19 por ciento declaraba su beneplcito con el funcionamiento de la economa de mercado, pese a que sus publicistas se desgaitan cada da proclamando sus incomparables virtudes.

En dicho informe, la conclusin es inequvoca: la prdida de legitimidad de la democracia obedece principalmente a la falta de difusin de los derechos sociales, vale decir, a la percepcin que tiene la gente de que la democracia no garantiza el acceso al empleo, ingresos suficientes, mayor igualdad social y menor pobreza.

De acuerdo a la misma investigacin, la ampliacin de los derechos sociales constituye hoy en da el mecanismo ms valorado por la ciudadana como fuente de legitimacin de la democracia poltica, lo que se traducira en una mayor gobernabilidad y estabilidad poltica, un menor nivel de conflicto social y, con ello, una mejor base institucional para la inversin y el desarrollo.

Por otro lado, Centroamrica no ha perdido relevancia para EEUU, especialmente en el contexto actual de cuestionamiento al neoliberalismo y renacimiento del antiimperialismo. El CAFTA es un proyecto de dominacin norteamericana de la regin centroamericana. Retoma una meta estratgica de EEUU que asumi distintas formas en los siglos XIX y XX. El tema de la construccin un canal interocenico por Centroamrica, especficamente en Nicaragua, vuelve al tape debido a muchos factores entre ellos: el cambio del centro de la economa mundial pasando del Atlntico al Pacfico, el incremento de los intercambios de mercancas, la necesidad de utilizar grandes barcos y reducir tiempo y distancia para bajar costos, etctera.

Nosotros sostenemos que la patria tiene que ser de todos, que ya no es posible que siga habiendo la monstruosa desigualdad social, en donde efectivamente unos cuantos lo tienen todo, pero al mismo tiempo hay cuatro millones de nicaragenses que carecen hasta de lo ms indispensable.

Notas:
7) Oscar-Ren Vargas, Nicaragua. 25 aos despus (1979-2004). De los comandantes a los banqueros, CEREN, Managua, Nicaragua, septiembre 2004, 190 pginas.
8) Teller: Chvez financiar al FSLN, La Prensa, Edicin N 24139, Managua, Nicaragua, martes, 11 de abril de 2006, p. 2-A.
9) Octavio Enrquez, Las urnas pueden servir para generar caos. Entrevista con Carlos Alberto Montaner, La Prensa, Edicin N 24162, Managua, Nicaragua, domingo, 7 de mayo de 2006, p. 3-A.
10) Orlando Nez Soto, Trivelli es el gran elector de la derecha nicaragense, El Nuevo Diario, Edicin N 9384, Managua, Nicaragua, jueves, 28 de septiembre de 2006, p. 14-B.
11) Consuelo Sandoval, EU decide a quin votar y por quin votar, El Nuevo Diario, Edicin N 9222, Managua, Nicaragua, mircoles, 19 de abril de 2006, p. 1-A y 8-A.
12) Naciones Unidas / Asamblea General, Informe sobre la situacin social en el mundo 2005, Nueva York, Estados Unidos, A/60/117, 13 de junio de 2005, 157 pginas.
13) El dilema de la desigualdad, Argenpress Info, Buenos Aires, Argentina, 26 de agosto de 2005.
14) Naciones Unidas / Asamblea General, Informe sobre la situacin social en el mundo 2005.
15) PNUD, La democracia en Amrica Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara SA, Buenos Aires, Argentina, 2004.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter