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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2006

Receta para cocinar una eleccin

Greg Palast
Yes! Magazine

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Un pequeo secreto sucio de la democracia USamericana es que, en cada eleccin nacional, tiran simplemente a la basura votos. A la mayor parte los llaman estropeados supuestamente ilegibles, daados, no vlidos. Simplemente no los cuentan. Este estropeo ha ocurrido durante decenios, pero alcanz niveles sin precedentes en las ltimas dos elecciones presidenciales. En la eleccin de 2004, por ejemplo, ms de tres millones de votos nunca fueron contados.

Ocultan casi del mismo modo el secreto de que hay gente que hace algo al respecto. En Nuevo Mxico, activistas ciudadanos, disgustados por la sistemtica desaparicin de votos, exigieron el cambio y lo obtuvieron.

En Ohio, durante la eleccin presidencial de 2004, tiraron simplemente 153.238 votos ms que el margen de victoria de Bush. En Nuevo Mxico los votos no contados fueron cinco veces ms elevados que el supuesto margen de victoria de Bush de 5.988. En Iowa, el triunfo de Bush de 13.498 qued abrumado en comparacin con los 36.811 votos rechazados. La cifra oficial es suficientemente mala 1.855.827 votos depositados no contados, segn la Comisin de Asistencia a las Elecciones del gobierno federal. Pero los federales carecen de datos de varias ciudades y estados enteros demasiado embarazados para informar sobre los votos no contados.

Con una correccin por esa falta de informes, la cantidad de votos depositados pero jams contados asciende a 3.600.380. Por qu no dice nada el gobierno de USA al respecto?

Pero s, lo hace. Est ah, negro sobre blanco, en un anuncio del Bur del Censo de USA, publicado siete meses despus de la eleccin en una nota al pie. La tabulacin de votantes que participaron en la carrera presidencial de 2004 difiere, dice, de los votos contados por el encargado de la Cmara de Representantes en 3,4 millones de votos.

Es el recuento presidencial oculto que no ha sido publicado, con la excepcin de la nota al pie susurrada por el Censo. En el negocio de la votacin, la mayora de esos votos perdidos son llamados estropeados. Los estropeados, no los votantes, eligieron a nuestro presidente. Por desgracia, no es todo. Adems de los tres millones de votos no contados por fallas imprevistas tcnicas, millones ms se perdieron porque se impidi que los votantes depositaran su voto, para comenzar. Este grupo de no-votos incluye a votantes a los se neg ilegalmente el registro o que fueron errneamente purgados de los registros.

La historia dice que Jos Stalin, dijo: Lo que cuenta no es la gente que vota; es la gente que cuenta los votos. Podr haber sido verdad en la antigua Unin Sovitica, pero en USA, el juego es mucho, mucho ms sutil. El que asegura que no se cuenten los votos es el que decide quienes sern nuestros vencedores.

Durante la preparacin para la contienda de 2004, millones de USamericanos se sintieron, no sin razn, asustados por las mquinas electrnicas de votacin. Abundaron las imgenes de un malvado hacker genial en el bnker de Dick Cheney que reescriba los cdigos y suprima los totales. Pero lo que sucedi fue algo diferente.

El temor a los ordenadores fue el McGuffin, el detalle falso utilizad por los magos para distraer tus ojos y que no mires a sus manos. El medio principal del atraco a la eleccin la anulacin de votos no fue denunciado, no se inform al respecto, y lo que es ms importante, no fue corregido y qued listo para ser utilizado en mayor escala en el futuro.

Como una unidad forense de investigacin de la escena del crimen, podemos realizar una autopsia, comenzando con la exhumacin de ms de tres millones de votos no contados:

La cocina de prueba

Pero afectan realmente la eleccin estos no-votos? Los votantes de ambos partidos utilizaron los votos de ausentes y provisionales, y las mquinas no pueden determinar si el que meti la pata es demcrata o republicano, verdad? No es as. Para ver cmo funciona, fuimos a Nuevo Mxico.

Fjate en esto: En noviembre de 2004, durante la votacin anticipada, en el Precinto 13, Taos, Nuevo Mxico, John Kerry recibi 73 votos, George Bush tres. El da de la eleccin, 216 en ese precinto votaron por Kerry, 25 por Bush, y sali tercero.

Tercero? En segundo lugar en ese precinto, con 40 votos, no haba nadie.

O, por lo menos, es lo que dijeron las mquinas.

El precinto 13 es mejor conocido como Taos Pueblo. Todos los votantes en el lugar son nativos USamericanos o estn casados con uno.

El precinto 13 no fue un caso nico. En tierras navajo, la indecisin impact en una escala epidmica. Entraron, no votaron. En nueve precintos en el condado McKinley de Nuevo Mxico, que es navajo en un 74,7%, menos de un votante de 10 escogi a un presidente. Los que votaron anticipadamente con boletas de papel o estaban ausentes, saban a quin queran (Kerry, abrumadoramente), pero los votos contados por mquina dijeron que los indios simplemente no pudieron decidirse o que slo no les interesaba.

En promedio, en todo el Estado, las impresiones de las mquinas dicen que un 7,3% - uno de doce votantes en los precintos con mayora nativa no vot en la eleccin de presidente. Es tres veces el porcentaje de votantes blancos que se present para abstenerse. En un pueblo tras otro, en reserva tras reserva en todo USA, la historia fue la misma.

En el mbito nacional, uno de cada 12 votos emitidos por USamericanos nativos no contena un voto para presidente. Miles de indios fueron a la estacin electoral, entraron a la cabina electoral, dijeron, A quin le importa? y salieron sin votar por un candidato a presidente.

As que llegamos a Taos, precinto 13. El pueblo viejo es viejo de verdad construido hace entre 500 y mil aos. En estas construcciones de adobe agrupadas como condominios de barro, no se permite ni electricidad ni agua corriente ni a republicanos, segn los documentos. Richard Archuleta, un hombre macizo con coletas grises y largas, y manos tan grandes como inmensos bifes, es el encargado de turismo del pueblo. Richard no acepta la teora de indecisin del no-voto nativo. Los indios estaban preocupados por las subvenciones del Bur de Asuntos Indios, sus licencias de juego, y las condiciones de trabajo de su otro gran empleador: las fuerzas armadas de USA.

En los muros de ladrillos de barro del pueblo, haba varios letreros pintados a mano que anunciaban reuniones del Partido Democrtico, ninguno de los republicanos. Indecisin? Los indios son demcratas. Caso concluso. El color que cuenta. No fue simplemente que los USamericanos nativos parecan no poder escoger a un presidente. En todo Nuevo Mxico la indecisin fue pandmica por lo menos, es decir, entre la gente de color. O por lo menos es lo que dijeron las mquinas. En todo el Estado, los precintos con gran mayora latina registraron un voto de un 7,1% por nadie para presidente.

Pedimos al doctor Philip Klinkner, el experto que dirigi las estadsticas para la Comisin de Derechos Cvicos de USA, que considerara los datos de Nuevo Mxico. Su slido anlisis estadstico descubri que si eres latino, la probabilidad de que tu voto no sea registrado por la mquina es un 500% superior que si fueras blanco. Para los nativos, va ms all de lo calculable. Los votos latinos y nativos no son despreciables. Cada dcimo habitante de Nuevo Mxico es USamericano nativo (un 9,5%) y la mitad del resto de la poblacin (un 43%) es mexicano-USamericano.

Nuestro equipo condujo por una hora a lo largo del alto desierto de la Reserva Taos a Espaola en el condado Ro Arriba. Segn las cifras oficiales, precintos enteros de mexicano-USamericanos registraron pocos o cero votos para presidente en las dos ltimas elecciones. Espaola es donde viven los trabajadores de Los lamos, no los doctores con sus delantales blancos de laboratorio, sino las mujeres que limpian las salas y los hombres que entierran las toxinas. No es pas de Bush, y la gente que encontramos, incluyendo los dirigentes de las operaciones de salgan-a-votar, no conoca latinos que hayan insistido en esperar en el recinto electoral para emitir su voto por nadie para presidente. La inmensa mayora de los mexicano-USamericanos, especialmente en Nuevo Mxico, y una aplastante mayora de nativos (ms de un 90%) votan demcrata.

Y si esos votantes no hubieran sido indecisos; si hubieran perforado su seleccin y si no fue registrada? Hagamos un clculo. Como los votantes de la minora emitieron un 89% de los 21.084 votos blancos del Estado, quiere decir que faltan 18.765 votos minoritarios. Considerando las preferencias de otros votantes en esos pueblos y barrios, esos 18.765 votantes de color deberan haber arrasado la mayora de 5.988 votos de Bush con votos por Kerry. Pero para eso hubiera sido necesario que esos votos fueran contados.

El complejo electoral-industrial

La Secretaria de Estado de Nuevo Mxico, Rebecca Vigil-Giron, pareci curiosamente poco curiosa respecto a los precintos latinos y nativos donde casi uno de diez votantes no lleg a preocuparse por elegir un presidente.

Vigil-Giron, junto con el gobernador Bill Richardson, no slo paraliz todo intento de un recuento directamente despus de la eleccin, sino exigi que se limpiaran todas las mquinas. Esto no slo ocult evidencia de un fraude potencial sino la destruy. En 2006, la Corte Suprema de Nuevo Mxico decidi que la tarea de limpieza de las mquinas de la Secretaria de Estado fue ilegal demasiado tarde para cambiar el resultado de la eleccin, desde luego.

Pero quines somos para criticar a la Secretaria Vigil-Giron? Despus de todo, es una personalidad importante, actual presidente, nada menos, de la Asociacin Nacional de Secretarios de Estado, los peces gordos entre todos nuestros funcionarios electorales.

Vigil-Giron, despus de detener el recuento, en lugar de decidirse a salir a investigar los votos faltantes entre las iguanas y los navajos, dej el Estado para oficiar en una cerna en Minneapolis para su asociacin nacional. Fue realizado en un barco-restaurante. La cuenta del viaje a la luz de la luna fue pagado por el fabricante de las mquinas de votar por toque de pantalla, la corporacin ES&S. El desayuno, por si te interesara, fue servido por al fabricante de las pantallas, Diebold Corp.

Mientras escribimos estas lneas, Vigil-Giron est ocupada planificando la prxima gran confabulacin de proveedores y funcionarios estatales esta vez en Santa Fe, la ciudad diferente. Pero aparte de que Wal-Mart firma como patrocinador, no hay gran diferencia cuando se trata del funcionamiento interno del complejo electoral-industrial.

Excepto en una cosa.

Dnde pasa algo?

Mientras Vigil-Giron saluda a sus pares Secretarios y de paso les presenta a los proveedores de este ao, probablemente mantendr silencio sobre algunas cosas. Voter Action, un grupo de ciudadanos motivados, algunos de los cuales se lanzan al activismo por primera vez, demand al Estado de Nuevo Mxico en 2005 por las malas mquinas y por no haber contado los votos. Los activistas realizaron una campaa pblica con sus revelaciones sobre la democracia quebrantada en Nuevo Mxico. El ao pasado, Voter Action invit a nuestro equipo de investigacin a presentar nuestras conclusiones a inmensas reuniones de ciudadanos en Albuquerque y Santa Fe. Pronto, todo el horrible juego de prdidas de votos apareci en la radio comunitaria y en estaciones de televisin locales. Dio resultado.

El gobernador Richardson, que evit el tema durante tres aos, y su Secretaria de Estado, antes abiertamente hostil a la reforma, tuvieron que ceder ante la protesta pblica. En febrero de 2006, Richardson firm una ley modelo que exige que toda votacin en el Estado tenga lugar en mquinas nuevas de boleta de papel, con sistemas de tabulacin. Richardson ahora pretende colocarse el manto de lder de la campaa de reforma electoral.

Voter Action, exitosos en Nuevo Mxico, presenta ahora demandas en siete Estados para impedir que los Secretarios de Estado adquieran sistemas electrnicos de votacin con antecedentes de inexactitud, riesgos de seguridad, y que han demostrado que no se puede confiar en ellos.

En Nuevo Mxico aprendimos, una vez ms, que el precio de la libertad es la vigilancia eterna. Para proteger tu derecho a voto, debes saber lo que sucede en tu Estado antes, durante y despus del Da de la Eleccin y estar dispuesto a hacer responsables a tus dirigentes.

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Greg Palast es autor del bestseller del New York Times: Armed Madhouse: Who's Afraid of Osama Wolf?, China Floats Bush Sinks, the Scheme to Steal? 08, No Child's Behind Left y otros Dispatches from the Front Lines of the Class War del que se ha adaptado este informe. Matt Pascarella, escritor e investigador que trabaja con Palast, contribuy la puesta al da a este informe. Vea su trabajo en www.GregPalast.com

http://www.zmag.org/content/showarticle.cfm?SectionID=90&ItemID=11247




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