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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2006

La tercera desaparicin esta en marcha

Daniel Cadabn
Rebelin


El compaero Jorge Lpez fue desaparecido por segunda vez el 18 de setiembre de 2006; hoy hace apenas 37 das. Sin embargo, centmetro a centmetro, las informaciones sobre el secuestro y desaparicin de Jorge, van siendo objeto de olvido de los medios de prensa para que la "nueva poltica" recupere el terreno perdido y el kirchnerismo se declare victima de una nueva conspiracin en su contra.

Estn desapareciendo al compaero Lpez por tercera vez.

Los organismos de DDHH aliados al kirchnerismo, pasados los primeros momentos de conmocin por este caso, han renovado los acuerdos polticos con el presidente y el gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Las posturas de conformidad que manifiestan con una  investigacin paralizada, procuran sacar el "tema Lpez" de las calles, impidiendo que el reclamo siga desenmascarando al gobierno nacional y al provincial, como participes necesarios, hasta aqu, en la parlisis en la que se encuentra la causa. La opcin, tanto de Bonafini como de Estela de Carloto, es privilegiar los discursos oficiales por sobre la movilizacin popular. La afirmacin de que el  "estado va a investigar hasta las ltimas consecuencias la desaparicin de Lpez" va a terminar en una lamentable farsa, porque tiene como nico objeto regenerar ilusiones democrticas en la poblacin, las que se han visto resentidas por los acontecimientos registrados en el ltimo mes y medio, plagados de amenazas a jueces, fiscales, testigos y militantes populares de la causa de los Derechos Humanos.

La salida que ofrecen los organismos, cooptados por el kirchnerismo, en medio de este cuadro son enormemente antipopulares y estn condenadas a la impotencia por dos razones:

La primera tiene que ver con que se trata de reestablecer la creencia en una salida oficial a esta crisis; sea mediante la duplicacin de las recompensas  o la ilusin de que las formaciones del estado, infectadas de "procesismo" tanto en sus estructuras de funcionamiento como en sus integrantes, sirvan para investigar la desaparicin de un testigo clave en declarar al proceso dictatorial como un acto de genocidio.

La segunda por el intento de que este caso no supere las limitaciones oficiales y se impulse como un gran movimiento nacional que movilice al conjunto de los sectores sociales, fundamentalmente al movimiento obrero, hasta que el compaero Lpez aparezca con vida.

La reaparicin de las patotas, con o sin uniforme, son cada vez ms ostensibles; se realizan de cara a la prensa demostrando que tienen la suficiente impunidad como para apalear a trabajadores, diputados, abogados e inclusive a los propios periodistas.

El conflicto en el Hospital Francs marc un importante punto de coincidencia entre la represin oficial y la tercerizada. La convergencia entre los "Tuta" Muhamad y la guardia de infantera de la federal no es un episodio casual, los antecedentes sobran para el anlisis del hecho represivo que sin embargo no despert ningn repudio de los "organismos borocotizados" ms all de considerarlos como un hecho "lamentable para la democracia".

Como si esto de por si no tuviera peso propio, San Vicente vuelve a marcar un punto de inflexin en la reaparicin de las patotas pejotistas. El acto destinado al transporte de los restos del general Pern al mausoleo Duhalde, iba a contar con la presencia del presidente y termin en un escndalo. Las patotas que se disputaron un lugar junto al escenario, volvieron a demostrar los argumentos que estn dispuestos a usar para que la "nueva poltica" los tenga en su nmina.

La descomposicin de la poltica de los DD.HH. del gobierno Kirchner, a partir de la desaparicin del compaero Lpez, se hace ms que evidente en esta guerra de pandillas. La burocracia sindical cae en la cuenta de los momentos que se avecinan, y las diferentes camarillas tienen la intencin de mostrarse como una  fuerza de choque confiable, para el futuro control sobre el movimiento obrero. Dirimen sus conflictos de la nica forma posible, en trminos burocrticos, pero no con el objeto de conspirar en contra del gobierno nacional, sino en el marco de una derechizacin de ste, lo que les da una nueva oportunidad para aparecer en la agenda de la "nueva poltica".

Kirchner ha logrado que sus grgaras sobre la defensa de los Derechos Humanos, la transversalidad y la lucha contra los pobres, reciba numerosas adhesiones al cobijo del supervit fiscal.

La "unidad" de clases que K ha alcanzado tiene estas dos fuentes. El espanto provocado por la rebelin de diciembre de 2001, que ha hecho que de conjunto los sectores reformistas y reaccionarios se apeguen a sus polticas, aun a costa de tragarse varios sapos; y el sostenimiento de la devaluacin y el saqueo de los ahorristas implementado por Duhalde-Lavagna.

Pese a los discursos preelectorales, el presidente Kirchner viene ejerciendo una fuerte transferencia de ingresos, que segn la consultora del ultra kirchnerista Artemio Lpez, es peor hoy que la que se registraba en los 90. "El 10% de la poblacin ms adinerada hoy gana un 25,9% ms que el 10% ms humilde"; mientras que -asegura Equis-  "en mayo de 1994 el 10% ms favorecido de la poblacin que tiene algn ingreso perciba una suma que superaba 19,03 veces lo recibido por quienes estaban ubicados en la parte ms baja de la pirmide social".

La poltica de subsidios, de regmenes de excepcin y de beneficios histricos a los inversores capitalistas (ley de hidrocarburos) le han permitido ejercer un gobierno con un carcter "bonapartista" chato. Esta transferencia al estilo "Hood Robin" es lo que posibilita que los desaguisados econmicos de un De Vido, en el mbito de "retornos" por la contratacin de obra pblica, sean piadosamente dispensados por la "patria contratista".

Pero este clima de bonanza empieza a agujerearse y con ella los acuerdos de precios y salarios.

La desaparicin del compaero Lpez se instala en medio de una crisis de alcances explosivos. Los dueos de los chupaderos reclaman derecho de admisin en la lucha poltica y exigen el final de los juicios. El jugueteo discursivo no slo los afecta los intereses de la derecha hacia el pasado, sino en el presente (Patti, por ejemplo, no ha podido asumir aun su banca en el Congreso de la Nacin). Jorge Lpez es el mensaje para que la crisis no se desemboque. En realidad, las molestias del presidente estn ms referidas a las marchas que la izquierda y los sectores de la ciudadana democrtica vienen realizando que a la propia desaparicin del compaero, por la que Kirchner "ruega" en cada uno de sus actos pero no hace nada en concreto.

No se puede permitir que la desaparicin del compaero Jorge sea incorporada a los discursos oficiales, con el beneplcito de los organismos borocotizados, mientras las patotas siguen golpeando trabajadores. Ayer las patotas de la federal desalojaron una estacin de servicio autogestionada por sus trabajadores en la paternal, con los mismos mtodos usados en Las Heras o en el Francs.

La aparicin con vida de Jorge Lpez es una causa del pueblo argentino, no dejemos que lo desaparezcan por tercera vez.


Daniel Cadabn es Delegado de base de Suteba La Plata.



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