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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2006

Segundo perodo para Lula: una apuesta con implicancias globales

Juan Francisco Coloane
Argenpress



El resultado de esta segunda ronda de votacin en Brasil, al parecer, se anticipa con ms certeza que en la anterior, y por eso mismo es paradigmtica. Un aspecto de fondo es el impacto de los esfuerzos de la mercadotecnia en poltica para gravitar en las preferencias por Lula. Tambin se producirn buenos indicadores de cmo la contraposicin a las posturas consideradas como de populistas, o lugares tradicionalmente menos dependientes del gran capital, se reubica en el espacio poltico. Aunque a muchos les cueste reconocerlo, los ejes y espacios de poder poltico, se estn reconfigurando en la regin.

Los fenmenos polticos representados por Lula, Morales, Chvez, Kirchner, Vzquez, Correa, el mismo Humala, son ms complejos que expresiones de populismo, o de manifestaciones discordantes de las formas tradicionales de hacer poltica. El caso de Chile aparenta ser diferente pero no lo es. Tambin hay una aspiracin profunda de cambio poltico en la sociedad, que se manifiesta en las tensiones de la Concertacin, y en la derecha por frenar lo obvio: el poder poltico debe redistribuirse; el espacio donde se practica la poltica, debe ser un espacio donde se ejercite ms la opinin ciudadana. Que no sea un lugar donde las elites tradicionales del poder se auto reproducen para su perpetuidad.

Lula comienza a ubicarse en una posicin privilegiada para estimular ese cambio de direccin. De no ocurrir algo insospechado, su nueva presidencia ser el test donde se probar si la poltica y la economa pueden ser buenas aliadas en pos del bien comn. Mucho para Lula y su coalicin? S. Pero es lo suficiente para un pas como Brasil. Aqu se puede formar esa gran alianza que la globalizacin est esperando: entre capitales transnacionales y ciudadana. Brasil tiene experiencia en ambos sectores.

En estas pginas hemos insistido en que el tablero poltico de las piezas se ha empezado a desarmar gradualmente porque al sistema econmico se le debilit la base de sustentacin poltica. Es un fenmeno mundial. Los estrategas del capital internacional lo han reconocido, a juzgar por los informes recientes del Banco Mundial y la OECD. Los nicos que no lo han reconocido abiertamente a cabalidad son los que precisamente ven amenazadas sus bases tradicionales de poder.

El gran capital que desfallece polticamente por donde se le mire, incluyendo la invasin a Irak, necesita establecer dilogos con los nuevos actores polticos de reclamos antiguos.

En los ltimos informes del Banco Mundial y el FMI, se traslucen inquietudes similares. El blindaje de los sistemas polticos arcaicos con olor a guerra fra, y con redes oligrquicas de poder tradicional maquilladas con un nuevo lenguaje detrs del astuto uso de las comunicaciones y la tecnologa, no se empalma con formas ms eficientes de transmitir en un sentido ms amplio y pleno, los impulsos polticos que necesita el sistema. Dicho de otra forma. El sistema no ser eficiente, si no tiene una base poltica, y los polticos tradicionales que han asumido la modernidad exclusivamente desde el punto de vista de la acumulacin, sern cuestionados o desplazados por ineficiencia.

Sin embargo no todo es tan simple. De vencer Lula - por el margen que sea- los grandes derrotados sern los medios asociados al gran capital, que an no han rearmado su tinglado del poder poltico. Lula ha sorprendido, porque abri espacios polticos diferentes, y pas el mensaje de que hay una clientela poltica -los cuatro quintiles de la pobreza y la pobreza media- que ya no aspira solamente a una mejora en la distribucin del ingreso, sino que persigue tambin una mayor distribucin del poder poltico.

Informes econmicos del Banco Mundial estaran demostrando que Brasil ya entr en un perodo de cambio poltico ms all del cambio econmico. Brasil es uno de los pocos pases de la regin y del mundo, que exhibe una moderada redistribucin del ingreso. Si bien existen informes indicando una disminucin del tamao de la clase media, -de un 42.5 % en 1981, a un 35.9 % en 2002, (Waldir Quadros)-, los datos del Banco Mundial (BM) muestran la tendencia de un no despreciable aumento del ingreso, en los tres quintiles intermedios. (BM; Poverty Net). An considerando la concepcin errada que genera este tipo de cifras, es innegable que Brasil exhibe un quiebre en la petrificacin del problema distributivo.

Segn el BM, en 1987, los tres quintiles intermedios del inferior al superior, eran de un 5.63%, 10.21%, y 16.09%. En 2004, los mismos quintiles presentaban valores razonablemente superiores, tratndose de un pas con las caractersticas de Brasil: 6.33%; 11.23% y 19.36%, desde el quintil inferior al superior. La tabla desagregada del segundo al octavo decil, muestra la misma tendencia hacia la redistribucin.

Estas cifras confirman las informaciones, de que en el gobierno de Lula, la lnea de la pobreza habra bajado. De hecho, el penltimo decil, muestra que vari de un 1.59% en 1987, a un 1.72% en 2004. No obstante, el ltimo decil de menos ingreso muestra un descenso de 0.92% en 1987, a 0.90% en 2004. Es en estos sectores, donde Lula apunt los esfuerzos, no solo en el combate a la pobreza, sino en la forma de interpretar y hacer la poltica. Se est demostrando que el capital transnacional no puede funcionar con estados en desintegracin. O, en sistemas polticos cerrados, o con bases de gobernabilidad desacreditadas con el tradicional verticalismo y autoritarismo, y si en la base la sociedad se descompone.

El ejemplo poltico de la India

En Brasil se puede presentar una situacin similar a la que sucedi hace ms de dos dcadas en la India, en otra escala por cierto y con otras realidades. Bajo los gobiernos de Indira Gandhi - 1966-1977 y 1980-1984- antes del asesinato, India comenz a mejorar los indicadores socioeconmicos en forma considerable.

Una de las claves fue la sustentacin de polticas sociales y econmicas en el tiempo y la duracin de los programas y proyectos. Hubo por cierto un grado de autoritarismo, y los gobiernos de la legendaria Indira, estuvieron bajo una intensa crtica. Su partido el Congreso se parti en varios pedazos. Ella estuvo dos aos y medio fuera del poder, en una asonada donde no se descarta que se intent desestabilizar la India bajo los mismos parmetros desestabilizadores que hacan funcionar la guerra fra.

Sin embargo, India durante todo ese perodo, con dudas y cuestionamientos y bajo el acecho, sent las bases de lo que sera ms adelante y de lo que es hoy. Cual fue la clave: experimentar, sostener las buenas ideas en el tiempo, pero por sobre todo, abrir el espacio poltico. Todo se eso se pudo hacer a travs de un nuevo dilogo con las transnacionales y las potencias extranjeras. En la poca, eso no se entenda. Cuando se aplican las medidas del ajuste de los 80, el Gobierno Indio mantuvo las polticas sociales casi inalteradas, por casi una dcada, e inclusive hasta hoy da, la funcin maciza del estado en esas polticas, se sostiene, an con los cambios en el gobierno. Pero haba una estructura de base y esa es la que se gener con un Gobierno como el de Indira Gandhi, que tambin se le acus en su tiempo de corrupto, autoritario y populista. El gran capital, de entonces ciego, polticamente marcado por el discurso de la confrontacin, no poda absorber la idea de que polticamente no lo poda controlar todo, en sus trminos.

Opiniones de analistas recogidas en medios masivos, sealan que Lula debe reordenar sus prioridades de liderazgo regional. Sugieren un supuesto avasallamiento de una izquierda que emerge en la regin. Los dardos apuntan a Hugo Chvez, el nuevo lobo en una regin donde abundan las Caperucitas Rojas. La agenda de Brasil que est pendiente en lo internacional, no est necesariamente, ni en su rol de poder regional, ni en su relacin con Chvez, ni siquiera con los EEUU. Brasil tiene el talante para abordar una agenda de cambio global en el objetivo de la poltica, para hacerla ms orientada al servicio de la gente, no de la rentabilidad del capital. Para eso ha iniciado esa ruta partiendo de su circuito interno: rectificar su deuda social. En esta misin debera tener muchos socios.

Brasil es un caso de estudio. El mensaje es claro: con medidas tecncratas en la economa no basta. Con mejoras en el ingreso, en la educacin y en la salud tampoco basta. Hay una necesidad de que las estructuras de poder se transformen, y que al menos exista una opcin para formar flujos y bases de participacin ciudadana en la confeccin de polticas.


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