Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Nicaragua. Elecciones noviembre 2006
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2006

A propsito de Franois Houtart sobre elecciones en Nicaragua.
Nicaragua sin izquierda?

Mnica Baltodano
Rebelin


Franois Houtart es para nosotros una respetada y querida personalidad. Por eso, no podemos ser indiferentes a las consideraciones contenidas en su reciente artculo titulado: Existe una izquierda en Nicaragua?, publicado en medios internacionales a tan slo una semana de las elecciones en nuestro pas.

Las principales conclusiones polticas que Houtart sustenta en ese texto se pueden resumir as, segn sus propias palabras:

Primero: En una brutal, pero franca y honesta apreciacin afirma: De hecho, no existen partidos realmente de izquierda en Nicaragua pero el que se acerca ms a esta perspectiva es el Frente Sandinista.

Segundo: La lucha contra el neoliberalismo es el imperativo moral ms importante. Se trata del nivel tico que tiene que orientar todos los otros y el que constituye la base de cualquier izquierda.

Tercero: en el caso de las elecciones en Nicaragua, al no votar por Daniel Ortega: no hay duda que el hecho de dividir la oposicin no puede sino favorecer el proyecto imperial sobre la regin. En otras palabras, an y a pesar de todo, si se pretende ser de izquierda en Nicaragua, deberamos votar por Ortega el 5 de noviembre.

Otra querida personalidad, sin duda fuera de toda sospecha de ambiciones particulares en nuestro pas, el poeta y militante sandinista Ernesto Cardenal, hizo un vehemente llamado al sandinismo a no votar por Daniel Ortega en estas elecciones. En su escrito, y refirindose a nuestros amigos en el exterior, Ernesto seala: Con su demagogia (que contradice sus hechos) Daniel ha engaado a lderes de la izquierda latinoamericana, que creen que l representa aqu la izquierda. Por estar lejos, comprendemos que puedan estar engaados, pero los sandinistas nicaragenses no pueden estar engaados.

Francois Houtart es, sin duda alguna, un referente de la solidaridad con el pueblo de nuestro pas y un amigo cercano de la actual dirigencia del FSLN. En su toma de posicin poltica, nuestro amigo opta por ignorar o por no querer ver- seales de mucho peso, que a nuestro juicio definen a las fuerzas de izquierda en cualquier parte del mundo y en cualquier momento de la historia. Y procura, por otra parte, mediatizar actuaciones que tienen que ver de manera esencial, con la tica de los revolucionarios. Veamos.

Segn Houtart, la tica de los revolucionarios tiene tres niveles y en su texto encuentra culpables a los actuales dirigentes del FSLN de pecados cometidos en los dos primeros niveles (su tica personal y la tica interna en el partido), pero termina al final absolvindolos, por sus posiciones consecuentes en la lucha contra el neoliberalismo, el imperativo moral ms importante.

En otras palabras, y segn este desafortunado artculo del amigo Houtart, es poco relevante o es secundario para la tica revolucionaria si el mximo dirigente de un partido que se proclama revolucionario fue acusado, con irrefutables evidencias, por su propia hijastra y su empleada de violacin y abusos sexuales prolongados.

Segn Houtart, resulta tambin de poca importancia que los dirigentes del FSLN se hayan transformado para integrarse en la clase de los hombres ms ricos del pas. Tampoco le parece importante que desde el Parlamento los diputados del FSLN hayan recibido durante aos megasalarios en el segundo pas ms empobrecido de Amrica Latina. O que los magistrados electorales y judiciales promovidos por el FSLN se hayan beneficiado tambin durante aos de megasalarios, escandalosos y obscenos en un pas donde, segn datos recientes de la FAO, la tercera parte de la poblacin est desnutrida y pasa hambre.

Tambin le resulta poco relevante a esta extraa tica que las polticas de alianza de estos dirigentes revolucionarios sea una poltica sin principios. De tal suerte, que le resulta justificada como un pecado menor haber pactado con el gobernante y poltico ms corrupto y ladrn de la historia nacional, Arnoldo Alemn. Con esta lgica, resulta secundario tambin el inescrupuloso reparto fifty-fifty de todas las instituciones del Estado entre los dirigentes y los ms cercanos allegados de Ortega y de Alemn.

Con esta misma tica resulta de secundaria importancia la abolicin del Estado de Derecho expresado en tantas decisiones judiciales en nuestro pas, adoptadas en funcin de los intereses polticos o econmicos de Arnoldo, de Daniel o de sus allegados. Uno de los ejemplos ms obscenos es ste: a pesar de que la Polica Nacional ha capturado a importantes narcotraficantes, ni uno slo est detenido en las crceles de Nicaragua. Complacientes jueces los han dejado libres en tribunales controlados por el pacto Alemn-Ortega El ejemplo cumbre es que Arnoldo Alemn, el ms corrupto de los gobernantes de nuestra historia, pueda llevar como preso la vida de un gran magnate, slo porque Daniel Ortega no permite porque an no le conviene- que los jueces sandinistas del Tribunal de Apelaciones de Managua declaren firme la sentencia de 20 aos de crcel que le fue dictada en primera instancia en el ao 2003.

Con esa lgica tica, es de poca importancia el pacto del FSLN con el Cardenal Obando, otrora enemigo acrrimo de la Revolucin y favorecedor en Washington de la guerra contrarrevolucionaria. Patrocinador, junto a la totalidad de la jerarqua de la iglesia catlica, en este mes de octubre, de la penalizacin del aborto teraputico, decisin que conducir a la muerte a miles de mujeres nicaragenses, con embarazos riesgosos para su salud, y a miles de nias nicaragenses embarazadas tras una violacin sexual. Esta aberracin jurdica, adoptada por el Parlamento de Nicaragua en vsperas de las elecciones, y con abierto desprecio a la posicin de las sociedades mdicas de Nicaragua, no hubiera sido posible sin la participacin activa del diputado del FSLN Ren Nez, al frente del Parlamento y sin el voto, el 26 de octubre de 28 diputados del FSLN, de los 52 que consumaron el crimen. El 6 de octubre, Ren Nez ya se haba comprometido pblicamente ante los jerarcas de la iglesia catlica a eliminar en un perodo record de tres semanas el aborto teraputico, figura jurdica presente en la legislacin nicaragense desde hace ms de un siglo.

Con esta peculiar tica carece de importancia la declaracin que, en nombre del FSLN hizo Rosario Murillo, esposa de Ortega y su jefa de campaa, el 8 de octubre, para orientar y justificar la votacin del FSLN contra el derecho de las mujeres y de las nias a salvar su vida. Declar Murillo en esta ocasin: Somos enfticos: No al aborto, s a la vida. S a las creencias religiosas, s a la fe, s a la bsqueda de Dios, que es lo que nos fortalece todos los das para reemprender el camino El FSLN respalda la posicin de la Iglesia Catlica y de las iglesias en general contra el aborto en cualquiera de sus formas porque es un atentado contra la fe, contra la vida Por eso decimos que nos unimos al clamor de la Iglesia y recogemos el clamor de las mayoras nicaragenses que estn contra el aborto.

Recordando todo esto, pareciera que una genuina nobleza de corazn y quizs afectos personales son los que inducen a nuestro amigo Houtart a recurrir en esta ocasin a los envejecidos argumentos de esa teologa arcaica que clasifica los pecados en veniales y mortales para amalgamar esta clasificacin con la tica revolucionaria y justificar lo injustificable.

S compartimos con Houtart que la posicin frente al neoliberalismo es el imperativo moral ms importante aunque, sin duda, no el nico para definir la tica poltica de los revolucionarios. Pero tambin en este terreno veamos qu nos dice la realidad, como criterio prctico y moral por excelencia, para el establecimiento de la verdad.

Para nosotros la esencia de ser de izquierda es la lucha por la transformacin de las condiciones econmicas y sociales del pueblo explotado, empobrecido y excluido. Por eso rechazamos el neoliberalismo. Porque este modelo condena a millones de seres humanos a una vida inhumana. Peor an: condena a la humanidad a la destruccin. Pues bien, en Nicaragua la cpula del FSLN comenzando por Daniel Ortega, se benefician de este sistema inhumano. Son parte de l. Sus decisiones polticas y sus conductas en los espacios pblicos que ocupan, se han orientado a favorecer ese sistema. Para los dirigentes del FSLN las masas han dejado de ser sujetos para ser convertidos en objeto de clientelismo en los procesos electorales, en maquinarias que les garantizan votos en las elecciones. El danielismo ha reducido al pueblo a ser seguidor del lder predestinado por la historia, un semidis.

En el neoliberalismo, que es la dictadura del mercado, se fortalecen grupos de clase muy definidos, pero tambin las mafias del narcotrfico, las mafias comerciales, las mafias financieras. En este sentido, vale la pena hacer una brevsima referencia a la posicin poltica principal de la campaa electoral de Daniel Ortega, Unida Nicaragua triunfa. La novedosa tesis de Ortega en esta campaa electoral es que en Nicaragua todos los nicaragenses somos hermanos. Desde esa posicin pretende justificar su actual alianza con sus hermanos, los dirigentes del partido somocista o con sus hermanos de la genocida Guardia Nacional de Somoza. Tambin con sus hermanos los comandantes de la Contra. O con el principal agente de la CIA y de la Contra, despus principal asesor y padrino de Arnoldo Alemn, Jaime Morales Carazo, al que Ortega lleva como candidato a la Vicepresidencia de la Repblica. Todos estos hermanos se han unido a Ortega con propsitos mafiosos muy definidos, cuestiones que tal vez ignora nuestro respetable amigo Houtart.

Con justeza, Francois Houtart seala que la situacin en trminos de izquierda no permite abandonar un anlisis de clase. se tambin es el problema: para Ortega ya no existen en Nicaragua adversarios ni enemigos de clase. Ahora todos somos hermanos y lo nico que importa son los votos que le llevarn a sentarse nuevamente en la silla presidencial. Es por esto que Ernesto Cardenal argumenta: Hablar de Nicaragua unida no es revolucionario. Unin de explotadores con explotados? Unin con ladrones? Con somocistas? Con criminales? Abrazo de ricos y pobres, con los ricos siendo siempre ricos y los pobres siempre pobres? Es esto la revolucin? Es esto sandinismo?

Vayamos a lo esencial: la posicin de Ortega y de la cpula del Danielismo frente al neoliberalismo.

Todos sabemos que, mas all del unilateral puo militar de su fuerza, el neoliberalismo descansa esencialmente en su poltica econmica global de mercados libres con democracia como le fascina reiterar al Presidente Bush. Durante estos ltimos 15 aos, en Nicaragua hemos conocido todas las expresiones de la poltica econmica y social neoliberal. Privatizacin de los servicios pblicos esenciales, una poltica fiscal que hace recaer en las mayoras pobres ms del 80% de la recaudacin, recortes del gasto pblico y prohibicin de cualquier subsidio del Estado, abolicin de todas las barreras arancelarias que protegan la economa nacional, aprobacin incondicional a todas y a cada una de las polticas y programas impuestos por el Fondo Monetario Internacional y aprobacin de los tratados de libre comercio impuestos por Estados Unidos (CAFTA). Como marco de todas estas polticas, una absoluta tolerancia a la corrupcin de la clase poltica beneficiaria de este proceso.

Pues bien, todo esto y ms ha sido posible en Nicaragua con la participacin de los votos del FSLN en la Asamblea Nacional. As, la aprobacin del CAFTA, un tratado que somete ad-aeternum nuestra economa a los intereses del imperialismo, solamente fue posible una vez que Daniel Ortega declarara oficialmente, en nombre de FSLN, que levantara todos los obstculos para la aprobacin del CAFTA, aprobacin que efectivamente se produjo en la Asamblea tan slo unas horas despus de esta declaracin de Ortega. Peor an: las leyes que viabilizaron la entrada en vigencia del CAFTA, slo pudieron aprobarse con los 36 votos de los diputados del FSLN, ya que ni siquiera en esta ocasin los liberales de Alemn, la bancada de diputados del PLC, vot por ellas. Adicionalmente, durante la campaa electoral, Daniel Ortega ha procurado dejar sentado que l y el FSLN se convertirn en los defensores del CAFTA.

Si, como seala el amigo Houtart, la posicin frente al neoliberalismo es el imperativo esencial que define a la izquierda el Frente Sandinista, o ms exactamente el Danielismo, dej de ser de izquierda hace ya un buen tiempo. Desde esta perspectiva sera justo aunque vergonzoso- tener que reconocer que en Nicaragua, a pesar de haber existido una revolucin verdadera, no existe hoy ningn partido de izquierda, mrito sin duda del danielismo, que ha secuestrado la representacin formal del sandinismo.

Para concluir, habra sido ms justo, por parte del amigo Houtart, sealar claramente que el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), que participa en la actual campaa electoral, no es un partido sino una alianza poltica de diferentes fuerzas que provienen todas, en lo esencial, del sandinismo. Efectivamente, en esta alianza hay posiciones que se pueden considerar de centro izquierda y que no tienen una ntida posicin de oposicin al neoliberalismo, aunque hay que reconocer -como con justicia lo hace Houtart- que es conocida y probada la honradez moral de sus integrantes.

Para nosotros, los sandinistas, uno de los rasgos que ms nos ha definido como izquierda ha sido nuestra posicin frente al imperialismo. Una ltima muestra que permita entender lo que ocurre con la izquierda en Nicaragua: el Danielismo ha prohibido cantar el himno del FSLN por esa estrofa en que sealamos al yanki enemigo de la humanidad. Mientras Ortega decidi esto, el candidato a la Vicepresidencia por el MRS, autor del himno del FSLN, Carlos Meja Godoy, ha reafirmado durante la campaa que esa frase del himno estar vigente mientras los gringos sigan en Irak, opriman a los pueblos de la tierra y mantengan la poltica injerencista. Tiene vigencia mientras mantengan su politica externa. Tambin por esto, nosotros, los sandinistas, ante tanta claudicacin del danielismo nos quedamos con este otro sandinismo, el de la Alianza MRS, aunque a muchos no les parezcamos de izquierda.

Siempre, y para finalizar, el prudente y sabio consejo que nos diera Fidel: Ningn revolucionario tiene la suficiente autoridad poltico-moral para pedirle a otro revolucionario que tome decisiones que pongan en peligro el futuro de su pas o de su revolucin. De eso se trata en Nicaragua este 5 de noviembre.





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