Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Nicaragua. Elecciones noviembre 2006
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2006

Nicaragua: Elecciones presidenciales entre los fantasmas del pasado

Sergio Ferrari
Rebelin

A pocas horas de la contienda electoral del prximo domingo 5 de noviembre en Nicaragua, la ltima palabra no est dicha, a pesar que el candidato del Frente Sandinista (FSLN) Daniel Ortega lleva la delantera en las encuestas. Tres factores jugarn un peso decisivo en las urnas: los indecisos; el gegense o las incertidumbres de las encuestas- y el impacto de la ofensiva final de la embajada estadounidense en Managua


Cinco candidatos se disputan la presidencia de la repblica. En tanto varias centenas de otros aspiran a llegar a la Asamblea Nacional, legislativo unicameral nicaragense.

De los cinco presidenciables, Daniel Ortega por el FSLN (Frente Sandinista de Liberacin Nacional ) y Edmundo Jarqun del escindido Movimiento de Renovacin Sandinista (MRS) intentan atraer el electorado que en los ochenta conform el otrora unido y poderoso movimiento sandinista.

Otros dos, Jos Rizo y Eduardo Montealegre, apuntan a captar los votos de la derecha, autodefinindose como liberales y recuperando las banderas neoliberales el ex presidente Arnoldo Alemn y del actual mandatario Enrique Bolaos.

Muy por detrs, sin ninguna presencia significativa en el electorado, Edn Pastora, el otrora Comandante Cero de los setenta, reconvertido a la contrarrevolucin una vez el sandinismo llegara al poder y actualmente sin prestigio poltico alguno.

ORTEGA VENCEDOR?

Segn la Constitucin nicaragense, para ganar en las urnas, el candidato ms votado debe obtener al menos el 40 % de los votos. O en su defecto, ms del 35 % de los sufragios emitidos pero con una diferencia de al menos 5 % por sobre el segundo.

Dos de las ltimas encuestas dadas a conocer en la ltima semana de octubre, la de Borge y Asociados y la Zogby Internacional atribuan al ex presidente Daniel Ortega (1979-1990) porcentajes oscilantes entre 33 y 35 % de los votos. En tanto su ms inmediato seguidor, Eduardo Montealegre, de la Alianza Liberal Nicaragense, recibira en torno al 20 % de los votos.

Por su parte Jos Rizo, de la otra agrupacin de derecha, se alzara con entre 14 y 16 % de los votos y Edmundo Jarqun, de la renovacin sandinista, obtendra entre 10 y 14 %, segn uno u otro sondeo. Los indecisos oscilaban a mediados de octubre en torno al 20 % de los encuestados.

Cifra considerable como para poder modificar cualquier clculo previo haciendo mover la balanza para uno u otro. Todo relativo, sin embargo, en un pas donde las encuestas sufren, histricamente, el sndrome del gegense. Personaje mtico de la historia colonial que para protegerse frente al conquistador deca una cosa pero haca otra.

La ofensiva mxima de los ltimos das impulsada desde Estados Unidos, ratificando el carcter de enemigo principal de Ortega y anticipando posibles incidentes graves el da de la votacin, pueden incidir en la actitud de los votantes.

Por su parte el ministro de comercio estadounidense Carlos Gutierrez lanz un dardo claro: se reconsiderara la cooperacin si ganara Ortega. Todo esto en un pas donde la sombra de la guerra de los ochenta contra el sandinismo impulsada desde Washington no termina en disiparse y golpea an, de una u otra forma, el consciente colectivo.

Ofensiva que coincide con el discurso oficioso de ciertos voceros norteamericanos. Como el caso del ex teniente Coronel Oliver North, mano derecha de Ronald Reagan en la poltica hacia Centroamrica en aquella dcada y promotor de la contrarrevolucin.

En visita a Managua la ltima semana de octubre seal que es mi esperanza que el pueblo nicaragense en los prximos das tome las riendas de su propio destino y evite la agona del pasado, en alusin al gobierno sandinista encabezado por Ortega en aquel momento.

LAS PROMESAS ELECTORALES

Los dos candidatos liberales anticipan, en caso de ganar, un poco ms de lo mismo, es decir la continuidad de las polticas neoliberales actuales. Prometiendo un desarrollo nacional sobre la base de los acuerdos de libre comercio, la extensin del esquema de las maquilas y buenas relaciones con la Casa Blanca.

En el espectro sandinista, la confrontacin entre ambos sectores se ha convertido en uno de los ejes de campaa. Mientras la renovacin denuncia el pacto de gobernabilidad de fines de los 90 entre Ortega y Arnoldo Alemn hoy condenado a prisin por corrupcin- y promete la moralizacin de la poltica, el FSLN refuerza su retrica contra el neoliberalismo y acusa a sus ex correligionarios de revisionismo en esa direccin.

El pueblo va a enterrar al capitalismo salvaje que oblig en los ltimos 16 aos a emigrar del pas a ms de 800 mil nicaragenses y condena a la pobreza a un 80 % de la poblacin, expres Daniel Ortega en uno de sus ltimos discursos de campaa.

El FSLN, que cuenta con el apoyo explcito de Venezuela y su petrleo- y Cuba, se ha reacomodado drsticamente en la escena nacional. Lleva como candidato a la vicepresidencia un antiguo jefe contra e hizo la paz con la jerarqua catlica, obteniendo el apoyo tcito del Cardenal Obando y Bravo otrora principal enemigo de los sandinistas. La readaptacin de su discurso ideolgico, condenando por ejemplo el aborto teraputico, explican este reacomodo del FSLN con el afn de reconquistar el gobierno.

En cuanto a la renovacin sandinista, bastante sola en el terreno internacional, acaba de anunciar 10 medidas para los primeros 100 das en caso de ganar el 5 de noviembre. Entre ellas la reduccin a la mitad de los salarios del ejecutivo (unos 8 mil dlares mensuales) y sus ministros; el aumento del 15 % del salario mnimo que hoy oscila entre 50 dlares en el campo y 65 dlares en la ciudad -, y la construccin de 100 mil nuevas viviendas.

Programas retricas- electorales, en un pas que siempre sigue dando sorpresas polticas. Con una derecha dividida en dos (a pesar de la gran presin norteamericana por unificarla) y un sandinismo fracturado tambin en dos posiciones aparentemente irreconciliables.

Con la eventualitad que un sector de sandinistas podran pronunciarse por el voto cruzado, indicando a Ortega para la presidencia pero al MRS para el legislativo. Con el fin de optar por un voto til, es decir llevar a Ortega al ejecutivo para frenar a Montealegre y su proyecto claramente neoliberal. Aunque, al mismo tiempo, apostando a una bancada sandinista crtica al pactismo (Ortega- Alemn).

En todo caso todo anticipa que en caso que no haya un vencedor en la primera vuelta, el segundo turno puede presentar escenarios polticamente surrealistas. Como por ejemplo que sandinistas renovadores voten a un candidato de derecha al mismo tiempo que sectores de derecha dura podran apostar por Daniel Ortega.



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