Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Nicaragua. Elecciones noviembre 2006
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2006

Carta a Francois Houtart

Iosu Perales
Rebelin


Que Daniel Ortega gane o no las elecciones en Nicaragua no afectar a lo esencial: su declive y final como figura de la izquierda. Lo que queda de l no es otra cosa que un caudillo oportunista, inmoral y corrupto, que se sirve del imaginario del pueblo sandinista y de su desinformacin, para rentabilizar las siglas FSLN y su pasado glorioso en beneficio propio y de su familia. Sea cual sea el resultado, Daniel Ortega no es futuro, es slo el pasado que todava se vuelca en el presente pero ahora de un modo irreconocible, obsceno, absolutamente deformado. Su capacidad de reunir votos slo demuestra que todava cientos de miles de mujeres y hombres sandinistas son cautivos de la necesidad de conservar colectivamente una referencia, aunque sta sea pantomima, falsedad, traicin. Probablemente se explica asimismo por, al menos, dos razones: la desinformacin de lo que realmente es y representa la cpula del FSLN; el hbil maniquesmo de quienes presentan los sealamientos crticos como maniobra de los enemigos del sandinismo.

Qu tiene de izquierda un tipo que promueve la suspensin legal del aborto teraputico, condenando a miles de mujeres a la muerte, con tal de aliarse con la parte ms ultraconservadora y medieval de la Iglesia Catlica? Qu tiene de demcrata un hombre capaz de pactar con Arnoldo Alemn para repartirse el poder del estado y blindarse mutuamente para protegerse de la corrupcin? Qu tiene de sandinista quien pacta con el partido somocista con el objetivo confesado de sacar un puado ms de votos? Qu tiene de conciencia social quien facilita en el parlamento la aprobacin de los TLC? Por qu entonces es mejor para el pas un Daniel Ortega, compendio de lo que se pudre, que Edmundo Jarqun, quien tiene para ti el nico pecado de haber sido un antiguo alto funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo? Dejas a un lado el hecho de que Jarqun es sandinista de siempre, servidor de la revolucin en los aos ochenta, para destacar que puesto que ha sido funcionario del BID est manchado. Entonces, t, que eres cura, ests manchado por toda la porquera pasada y presente de la Iglesia Catlica y Apostlica? Yo s que no. S que t eres libre para pensar y para actuar. Qu es lo que te lleva, entonces, a sealar con el dedo a otro cuando a ti se te reconoce no ser un agente del Vaticano? Admirado Francoise Hourtart sabes qu es lo que te ha nublado la vista?: ese espritu conservador que con tanta frecuencia afecta tambin a la izquierda.

El espritu conservador en la izquierda se manifiesta habitualmente en la incapacidad de cultivar un sentido de la crisis, una atencin crtica continuada a lo que sucede en la vida real. Se prefiere obviar los hechos, enmarcarlos en todo caso en un cuadro explicativo funcional, con tal de salvar unas categoras ideolgicas y polticas ya obsoletas. Este espritu conservador no est preparado para depurar legados ideolgicos y producir ideas e imgenes ms ricas y adecuadas a nuevas situaciones. Convierte lo revolucionario en una pieza arqueolgica en lugar de hacer de ello una palanca para, si hace falta, recomenzar de nuevo. Es verdad que la idea de crtica no tiene una historia muy extensa y la del pensamiento crtico menos todava, pero las gentes de izquierda necesitamos recorrer un camino que nos libere de crceles intelectuales que nosotros mismos hemos construido, mediatizados por nuestros propios temores. Tus propias palabras, al decir en tu artculo:Sin embargo, no hay duda que el hecho de dividir la oposicin no puede sino favorecer el proyecto imperial sobre la regin son descorazonadoras y lo que es peor, reflejo de un viejo lenguaje y de un pensamiento que ha hecho mucho dao a las izquierdas en su historia. Este espritu inquisitorial, amenazante al decir quien crtica lo que es nuestro sirve al enemigo y ms an quin acta fuera de lo nuestro es ya parte del enemigo, debe ser dejado atrs, en ese oscuro pasado a veces fronterizo con el dogmatismo.

Admirado Francoise Hourtart, en Nicaragua como en cualquier parte del mundo, el pensamiento crtico necesita fundarse sobre una visin realista de la sociedad sobre la que se desea actuar. Una visin que incluye el diagnstico de lo que somos y la crtica de nuestro errores, como condicin para reconstruir. Pero, adems, el pensamiento crtico es un pensamiento de combate. No se acomoda en la costumbre, en la inercia, para terminar diciendo este lder es un hijueputa pero es nuestro hijueputa, y por l hay que seguir votando. Pensamiento de combate quiere decir rebelarse para hacer caminos nuevos, no importando que se pierdan privilegios, puestos polticos, ni electorados cautivos. Y, en tercer lugar, el pensamiento crtico debe ser una herramienta para construir identidades colectivas, mediante la movilizacin en la calle pero tambin de las ideas. Identidades construidas no alrededor de una cpula, de un caudillo, sino desde la relacin democrtica de base, desde el valor de la multitud que acta consciente y rechaza la sumisin. Finalmente, el pensamiento crtico tiene toda su fuerza en el rigor con que acomete no slo la crtica del campo contrario sino que tambin del campo propio.

En tu artculo viertes opiniones anticuadas sobre la realidad de Nicaragua. Es una construccin ideolgica la que escribe de tu mano, no partes de los datos, ms bien los obvias porque slo as la ideologa puede prevalecer. Me da pena, pues el socialismo deseable necesita ms que nunca construirse desde los datos. Pero esto es otro asunto. Lo central., ahora, es que tu texto ha sido escrito al servicio de una causa oscura: Daniel Ortega.

Autor de Nicaragua en la memoria: los buenos aos ICARIA, Barcelona.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter