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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2006

Elecciones parlamentarias y de gobernadores en los Estados Unidos
El gran test para el Partido Demcrata

Juan Francisco Coloane
Argenpress


Ms que un test para la futura sustentacin poltica de la administracin Bush, en esta eleccin, el Partido Demcrata debera demostrar que tiene las herramientas para empezar a demoler ese ncleo duro de apoyo a la presidencia, que oscila entre un 30 y 50 %, y que puede explicar el xito poltico sostenido en las ltimas tres elecciones.

Como era de esperar, esta eleccin se ha transformado en un referndum en la gestin de un Presidente. Es la frase que ms se escucha en la faccin opuesta, y en la no tan opuesta expresada en medios que, conspicuamente, comienzan a aparecer tocando el bandonen anticipando la derrota de George W. Bush.

Esto que no es ninguna novedad, porque siempre una eleccin intermedia pretende funcionar as para cualquier pas, en el caso de los EEUU por la situacin que atraviesa, la idea de un referndum cobra una importancia ms trascendental de lo que debiera ser.

No se ha puesto el acento a que esta eleccin puede resultar en algo ms abierto. Por ejemplo: un juicio al sistema poltico que tiene los EEUU, o a la relevancia y eficiencia de su Congreso y sus autoridades representativas como los Gobernadores. O, una advertencia a la excesiva latitud del poder ejecutivo. Sin embargo, el foco al final se mueve siempre hacia cuanto apoyo electoral puede perder un presidente bajo la presin de una guerra, y cuantas son sus posibilidades para ser reelegido (en 2008).

Una buena parte de los pronsticos en estas elecciones reivindican una victoria del Partido Demcrata. A veces viene envasado con espectacularidad meditica como una posible y aplastante derrota del Partido Republicano.

Existe tambin otro pronstico. Que sucedera si el Partido Republicano revierte la tendencia de las encuestas? Hay que destacar que en los ltimos 400 das de gobierno la aceptacin de la gestin de la Administracin Bush, nunca ha bajado del 30 %, y que la desaprobacin nunca ha superado el 65%. Es decir tenemos un bloque, de base dura de poblacin que apoya la gestin. Y como ya es vox populi, los republicanos no ganan las elecciones, son los demcratas los que las pierden. En este sentido, los demcratas pueden tener la agenda a su favor, pero no tienen la maquinaria electoral, ni ese extensivo poder del ejecutivo.

Una gestin sometida a constante evaluacin

La gestin del Presidente George W. Bush, debe ser en la actualidad, una de las evaluadas con ms frecuencia, y quizs en la historia de los Estados Unidos. Desde el 7 de septiembre de 2005, hasta el 27 de octubre de 2006, en 415 das de gobierno, se han efectuado 207 encuestas, al menos las hechas pblicas y que han recibido atencin meditica. Por estos nmeros, se ha levantado una encuesta da por medio. Es el ejercicio de monitoreo y evaluacin independiente, sistemtico y hecho pblico, ms intenso del que se tenga memoria.

En este proceso que debe ser una mezcla de sadomasoquismo (hacia la poblacin) rentable (para las empresas), con devaneos profesionales para producir y colocar noticias a toda costa, han participado algo as como 30 instituciones. Entre medios de comunicacin y empresas especializadas en encuestas, se repiten las ms insignes como PEW, Gallup, CBS, The New York Times, NBC, Opinin Dynamics, RT Strategies, entre otras, en una lista que es larga.

Esta intensidad por evaluar, se hace a partir de la base misma del poder financiero de los grandes consorcios de medios establecidos por dcadas y convertidos en instituciones seeras. Es decir, algo est pasando: el establishment est preocupado por la Presidencia. No es Irak en s mismo, o la marcha del pas, sino la desconexin que pueda haber entre el general en jefe de la guerra y la ciudadana. Es la preocupacin por una tesis y su funcionamiento.

Pero al parecer, las encuestas estn demostrando poco de significativo como para alarmarse. George W. Bush bajo el manto de Irak, no es ms impopular que Lyndon B.Johnson con el peso de Vietnam, y Richard Nixon con el escndalo de Watergate y otras impudicias del poder.

Las encuestas en 415 das de gobierno, han demostrado que George W. Bush, nunca ha bajado del 30% de aceptacin por su gestin en general, o manejo del conflicto en Irak. Al mismo tiempo, en ese mismo perodo, su gestin nunca ha superado el 65% de desaprobacin.

Estos nmeros gruesos y todo, con instrumentos de medicin imperfectos, estn demostrando que a pesar de Irak, a pesar de esa presin internacional que no es muy poderosa de todas formas- para que se anuncie el retiro de las tropas, el mensaje presidencial de Bush de que el pas est en guerra y bajo amenaza permanente ha calado hondo en la poblacin. Esta es una realidad que, la legin numerosa de anti Bush, donde tambin se encuentran destacados personajes profesando ser pro estadounidenses, se resiste a admitir.

La guerra de las tesis

Es precisamente sobre estas bases estrechas y reducidas, donde se fundamenta la estrategia republicana para enfrentar esta eleccin. Mientras ms se centra la crtica adversa en la gestin de Bush, y sobre cmo est ilustrada en los resultados en Irak, ms solidez tiene la idea bsica de que a un lder dirigiendo una guerra se le debe apoyar.

El tema Irak se ha compactado tanto en los medios, que en definitiva esa reduccin le favorece a Bush y al Partido Republicano, porque hay que entenderlo y decirlo una vez ms. Irak es un tema de seguridad y de defensa nacional. Es un ideario patritico y mientras ms la agenda poltica est compactada en este tema, menos posibilidades existen que al partido republicano se le abran los otros flancos, como economa, seguridad social, o energa por nombrar los ms sensibles. Ni los escndalos de los congresistas Mark Foley, Dennis Hastert , ni las acusaciones de corrupcin sobre el lobista Jack Abramoff y el ex lder de la mayora republicana en el Congreso TomDelay parecen acribillar una coraza poltica que tiene como centro la seguridad del pas.

De los 100 puestos en el Senado, 33 se eligen en esta eleccin. En cuanto a la cmara de representantes o diputados, es la totalidad de los 435 escaos, los que estn en disputa. Respecto a los gobernadores se eligen 36, o sea es una eleccin mayor donde se podr ver alterada la mayora tanto en el senado como en la cmara de representantes. La tendencia en las tres ltimas elecciones (2000; 2002; 2004), es la prdida de escaos demcratas, y la mayor presencia republicana.

Ha habido una clara regresin demcrata en el senado. Han perdido 6 asientos desde la eleccin de 2000 cuando sali elegido George W. Bush por primera vez. Su nmero de representantes tambin ha disminuido en 10, una prdida proporcionalmente menor. El partido republicano ha mantenido un constante ascenso en ambas cmaras desde 2000 hasta 2004, logrando cinco senadores y once representantes ms. Perdieron s a un independiente Jim Jeffords, que se retira, un crtico severo de la actual administracin.

La tesis vencedora hasta el momento, es lo que Adam Gopnik del The New Yorker, llama, (parafraseando a Albert Camus), es la del miedo como mtodo, donde hay abstraccin y nihilismo, que se nutren bajo un clima de terror y de guerra. All estn los puntos de ventaja en la compactacin de la agenda alrededor de la seguridad, la defensa y continuar en Irak hasta que la misin est cumplida.

En oposicin a ello, est la otra tesis, que patrocina el Partido Demcrata, con la agenda ms concreta donde estn los problemas cotidianos de la economa y los satisfactores sociales. Estos tambin incumben el fin a la situacin de terror y guerra, que est afectando esa cotidianeidad y esos satisfactores.

Planteadas as las cosas, una vez ms el tema de las elecciones en los EEUU es el todo o nada, y ese todo o nada, atraviesa por una gestin poltica que est asociada a una determinacin blica por expresar el podero estadounidense a travs de la ocupacin en Irak. No nos iremos hasta que hayamos vencido, insiste Bush.

Todo se encapsula en una meloda que desde el ao 2000 se ha hecho montona para analizar. Al menos que, el 7 de noviembre, los demcratas demuestren que sus problemas de agenda no existen, y sus tesis diferentes a la guerra y el terror, prendieron en la poblacin.


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