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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2006

Bolivia:
El agua y su guerra interminable

Franz Chvez
IPS


Cuando se habla en la boliviana Cochabamba de la "guerra del agua" de 2000, escritores, investigadores y estudiantes se sumergen en el relato de una epopeya que termin con la expulsin de una empresa transnacional, pero seis aos despus la realidad obliga a poner los pies sobre la rida tierra.

La capital del valle boliviano, 400 kilmetros al sureste de La Paz, es la ciudad de los tanques elevados y las bombas de agua domiciliarias para succionar el poco lquido que se distribuye cinco das a la semana, con intervalos de dos en los que suele circular slo aire por las caeras, a tanta presin que es capaz de quebrar las agujas de los medidores.

La arquitectura republicana, que contrasta con avanzados diseos de edificios creados para la banca y el comercio de una urbe habitada por unas 900.000 personas, guarda frescas las huellas de la peor batalla librada en sus calles, cuando ardan neumticos y se levantaban barricadas contra la empresa Aguas del Tunari, propiedad de la estadounidense Bechtel, la italiana Edison y la espaola Abengoa, con una mnima participacin privada nacional.

Est tambin muy cercana la imagen de Hugo Daza, un joven de 17 aos que acab con la frente atravesada por la bala de un francotirador, nica vctima de la guerra del agua desatada en los primeros das de abril de 2000 y que estuvo a punto de provocar el desplome del segundo gobierno de Hugo Banzer (1997-2001) al que se responsabiliz de seguir a ciegas la poltica privatizadora del Banco Mundial.

La institucin multilateral impuls en 1999 la entrega del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa) de Cochabamba a International Water, cuyos accionistas eran Bechtel y Edison, y Abengoa, que unidos a capitales nacionales formaron Aguas del Tunari.

Un aumento de tarifas hasta de 200 por ciento fortaleci la resistencia de organizaciones agrupadas en la Coordinadora Departamental del Agua y la Vida, convertida en instrumento social y poltico que, adems de echar a Aguas del Tunari, se convirti en smbolo de lucha contra el modelo econmico de ajuste estructural y difundi su ejemplo a otras ciudades de la regin, como Buenos Aires, y el suburbio de El Alto, cerca de La Paz.

En abril de 2000, las autoridades rescindieron el contrato con Aguas del Tunari, y la empresa recurri a un arbitrio internacional. En enero de este ao, las dos partes llegaron a un entendimiento, sin pago de ningn tipo de compensaciones. El Estado boliviano admiti que la rescisin se debi solamente a la situacin de efervescencia social y no a fallas en la prestacin del servicio.

Tras la forzada partida de Aguas del Tunari, retorn el Semapa, pero debilitado, sin recursos financieros y con pocas expectativas de convertirse en el modelo demandado por los autonombrados "guerreros del agua".

"Semapa no responde a la demanda de agua, pese a haber incluido a directores ciudadanos (del movimiento social). Cay en manos de polticos que distorsionaron la guerra del agua", dijo a IPS uno de los fundadores de la Coordinadora, el ingeniero en recursos hdricos Gonzalo Maldonado, escritor de un par de libros dedicados a la problemtica.

Una residente del centro de la capital valluna, Amparo Valda, relat a IPS que debe acumular agua en previsin de los habituales cortes por lo menos dos das a la semana, pero la dudosa calidad del lquido la obligan a comprar agua envasada, a un precio de dos dlares y medio por litro, para beber y preparar alimentos.

"Si bien no se lleg a un resultado ptimo con el proceso de movilizacin social, la distribucin de agua mejor bastante, pero falta el compromiso de los ciudadanos por participar en la conduccin de la empresa municipal", coment a IPS el tambin fundador de la Coordinadora y actual diputado nacional Gabriel Herbas.

El analista independiente Vincent Gmez-Garca, explic a IPS que la guerra del agua agudiz los problemas de ineficiencia y mala administracin del Semapa debido a una fuerte politizacin.

A diferencia de lo que ocurre con la actual empresa, antes del conflicto de abril de 2000 se hizo el intento de institucionalizar y calificar a su gerencia, pero luego domin el discurso poltico, y los grupos promotores de la guerra del agua reclamaron espacios dentro de una lgica de prebendas y de bajsimos niveles de administracin, opin Gmez-Garca.

Esta opinin es compartida por Maldonado, quien ha detectado problemas profundos en la empresa municipal, como la prdida de 50 por ciento del agua por una red deficiente de distribucin, por robos y por el tratamiento privilegiado a algunas personas con influencia poltica.

La contratacin hasta de 700 empleados en lugar de los 270 requeridos, pugnas por la distribucin de empleos entre los directores ciudadanos y la falta de un registro de instalaciones son otras dificultades identificadas por Maldonado, quien sugiere efectuar inversiones inmediatas por unos 120 millones de dlares para resolver los problemas urgentes de captacin de agua y tendido de redes.

En la pgina del Semapa, fundado en 1928, se admite que el "servicio no es continuo y muestra un marcado racionamiento que se ha hecho costumbre de los inicios del servicio de agua, producto de un clima semirido; constante crecimiento de la poblacin e infraestructura insuficiente para la distribucin de agua a los centros de consumo".

Quizs esta realidad de una empresa que deba convertirse en ejemplo de administracin, haya sido la razn por la cual el lder de la rebelin, el obrero Oscar Olivera, rehuyera en dos oportunidades una entrevista y evitara responder a un corto cuestionario de IPS.

Herbas rescata como logro de la gesta popular el escaso aumento de las tarifas, lejos de los porcentajes que intent aplicar Aguas del Tunari, pero se queja porque la gente adopt una actitud conformista y reticente a participar en las decisiones de la empresa.

Desde un punto de vista diferente, Maldonado propone la creacin de una Asociacin de Usuarios con actuacin de los 58.000 beneficiarios del servicio y aportes en dinero para fortalecer una nueva empresa en base a la actual, de la cual no estara excluido el sector privado como accionista.

Su propuesta tambin comprende la inclusin de las pequeas ciudades que rodean a la capital cochabambina para evitar en el futuro enfrentamientos internos que podran determinar el cierre de las fuentes de agua localizadas cerca de esas poblaciones.

"La lgica econmico-financiera es fra, y no hay otro camino para sustentar las inversiones que mediante el incremento de las tarifas", expres Gomez-Garca.

El aumento de cinco por ciento, aplicado en el mes de mayo, comprende a tarifas domiciliarias que oscilan entre dos y 15,6 dlares, de acuerdo a una categora que castiga con mayor monto a zonas habitadas por ciudadanos con mejores ingresos.

El reajuste fue aplicado en cumplimiento de acuerdos entre Semapa y el Banco Interamericano de Desarrollo, que acept prestar 11,5 millones de dlares para obras de ampliacin de las redes de suministro a barrios empobrecidos.

Pero la imagen difundida es y seguir siendo la de la lucha de un pueblo alzado contra el capitalismo global, de la cual se extraen mtodos que se difunden en Internet, como la toma simblica de Cochabamba, la quema pblica de facturas, los graffitis en los muros, las marchas y la consulta popular.

Desde la sede del gobierno nacional se mira con atencin la suerte del Semapa, porque el ltimo da de este ao, la corporacin francesa Suez, propietaria de la empresa Aguas del Illimani que sirve a las ciudades de La Paz y El Alto, deber marcharse pues otra guerra hdrica, librada en enero de 2005, as lo determin.

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=39289


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