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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2006

La ilegalidad migratoria y la metafsica del antiterrorismo: Los derechos de los inmigrantes como secuelas del Estado de Seguridad Nacional

Nicholas De Genova
borderbattles.ssrc.org

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Las movilizaciones masivas de protesta en defensa de los derechos de los inmigrantes, y especialmente de los indocumentados, impresionaron profundamente a USA durante la primavera de 2006: medio milln march en Chicago el 10 de marzo (segn se informa es la mayor manifestacin por su tamao en la historia de la ciudad), por lo menos un milln en Los ngeles el 25 de marzo (aparte de varios manifestaciones ms pequeas durante esa semana), cientos de miles en la ciudad de Nueva York en varios mtines a comienzos de abril, as como decenas de miles en cada una de muchas otras ciudades, culminando en millones a travs de la nacin con la huelga general y el boicot de Un da sin inmigrantes el 1 de mayo. Estas protestas galvanizaron vigorosamente la conciencia pblica generalizada de las deliberaciones del Senado de USA como reaccin ante la legislacin ms ampliamente punitiva en la historia de USA, la Ley de Proteccin de la Frontera, Antiterrorismo y Control de la Inmigracin Ilegal [HR 4437],

la ley Sensenbrenner aprobada el 16 de diciembre de 2005 por la Cmara de Representantes. Y el 20 de abril (despus de la mayor operacin de redadas de control de sitios de trabajo contra trabajadores indocumentados en la memoria reciente, a comienzos de la misma semana), evidentemente como reaccin ante este audaz aumento en la organizacin de la fuerza laboral inmigrante y de las comunidades, y como una tctica de intimidacin en anticipacin de las manifestaciones del 1 de mayo, el Departamento de Seguridad Nacional [DHS, por sus siglas en ingls] anunci una nueva campaa, agresiva e impactante, de redadas y deportaciones para [invertir] la creciente tolerancia ... de la inmigracin ilegal (U.S. ICE 2006b), y para asegurar que no se permita a los trabajadores indocumentados que se sientan seguros una vez que estn dentro del pas. (BBC News 2006;). Las autoridades de inmigracin arrestaron a 1.187 empleados de una sola compaa en 26 Estados, como una advertencia explcita a empleadores y trabajadores por igual... de que ha cambiado el status quo (ICE 2006a;). A continuacin se realizaron numerosas redadas en todo el pas. Sin embargo como he argumentado en considerable detalle en otros sitios (De Genova 2002; 2005), las autoridades de inmigracin de USA casi nunca han pretendido que quieren lograr el presunto objetivo de una deportacin masiva de todos los inmigrantes indocumentados. Al contrario, es la deportabilidad, no la deportacin como tal, la que asegura que algunos sean deportados para que muchos puedan permanecer (sin ser deportados) como trabajadores cuya pronunciada y prolongada vulnerabilidad legal puede ser mantenida indefinidamente por este medio.



Despus de los eventos del 11 de septiembre de 2001, sin embargo, la ilegalidad y la deportabilidad de inmigrantes han sido dramticamente reconfiguradas mediante la implementacin de draconianos poderes policiales en el interior, lo que llamo el Estado de Seguridad Nacional. Las ramificaciones prcticas de la hegemona virtualmente instantnea de la metafsica del antiterrorismo para todas las inmigraciones y el transnacionalismo inmigrante ya son profundas demostradas sobre todo por la completa subsumpcin del ahora difunto Servicio de Inmigracin y Naturalizacin (INS) en el nuevo Departamento de Seguridad Nacional y pueden llegar a ser an ms dramticas. Por cierto, en medio del reciente huracn de controversia por las nuevas proposiciones sobre la inmigracin, KBR (una subsidiaria de Halliburton), recibi silenciosamente el 24 de enero de 2006, un contrato de contingencia por 385 millones de dlares que prev la creacin de nuevas instalaciones de detencin en el evento de una emergencia por el influjo de inmigrantes a USA o para apoyar el rpido desarrollo de nuevos programas. Como era previsible, estos eventuales nuevos programas que podran requerir detenciones en masa, estn envueltos en una ambigedad de mal agero. Pero las detenciones, es decir, el encarcelamiento indefinido sin acusaciones formales o alguna semblanza de debido proceso legal, caracterizan por cierto el Estado de Seguridad Nacional.



Desde el 11 de septiembre de 2001, 80.000 extranjeros que visitaban USA de 25 pases de origen determinados (de los cuales 24 eran predominantemente rabes y / o musulmanes) tuvieron que registrarse ante las autoridades y ser fotografiados y dejar sus huellas digitales; 8.000 inmigrantes o visitantes rabes u otros musulmanes fueron escogidos para ser entrevistados por el FBI; y ms de 5.000 han detenidos (y deportados en el caso de 515) como resultado de la supuesta redada anti-terrorista. Vale la pena mencionar que la vasta mayora de los supuestos enemigos, han sido en su abrumadora mayora ciudadanos de Estados que son ostensiblemente aliados de USA. Sin embargo, de estos 93.000 no-ciudadanos rabes y otros musulmanes diversamente sometidos a registros, interrogatorios, encarcelamiento indefinido y brutalidad a la ligera, ni una sola persona ha sido condenada por algo que se parezca ni remotamente a un crimen terrorista (Cole 2006:17; cf. Cole 2003). En retrospectiva, debera ser dolorosa y dolorosamente claro que la produccin de estos extranjeros enemigos de facto dentro de USA, su construccin demonolgica como sospechosos de terrorismo, y su flagrante relegacin a un sorprendente estado de excepcin despojado de las protecciones legales ms elementales mediante procedimientos secretos y extra-legales de detencin preventiva y de desaparicin poltica que constituye autnticamente el complemento interior de la doctrina confesa de guerra preventiva del gobierno Bush (Consejo Nacional de Seguridad, 2002:13-16) - han servido sobre todo para hacer an ms vulnerable y precaria a la gran masa de inmigrantes laborales. Y previsiblemente, ya que el crculo de mantenimiento del orden cada vez ms autoritario ha profanado cualquier dbil pretensin de una vigencia sacrosanta de la ley y de un debido proceso, la produccin de ciudadanos atrozmente privados de derechos se revela como una amenaza permanente a la supuesta seguridad y estabilidad de los derechos putativos de los ciudadanos.



Aunque los inmigrantes indocumentados mexicanos y otros latinos no constituyen evidentemente el objetivo primordial de la especie de determinacin de un perfil racial sospechoso que distingue al nuevo nativismo del antiterrorismo, que ha estado abrumadoramente orientados contra los rabes y otros musulmanes, las ramificaciones prcticas de todas las migraciones y manifestaciones del transnacionalismo inmigrante, como el actual debate deja abundantemente claro, ya han sido sustanciales. Despus de todo, el ttulo mismo de la legislacin de la Cmara asocia explcitamente Antiterrorismo e Inmigracin Ilegal. Por cierto, puesto que el personaje del extranjero ilegal ha sido convertido desde hace tiempo en sinnimo de una corrosin de la ley y del orden, la porosidad de la frontera USA-Mxico, y una supuesta crisis de la soberana nacional en s, una variedad comn y notablemente virulenta del nativismo post 11-S declara audazmente que todos los inmigrantes indocumentados son, en efecto, terroristas potenciales. Basta con considerar, por ejemplo, la diatriba nativista de Michelle Malkin: Invasion: How America Still Welcomes Terrorists, Criminals, and Other Foreign Menaces to Our Shores [Invasin: Cmo USA sigue dejando entrar por sus fronteras a terroristas, criminales y a otras amenazas extranjeras] (2002), en cuyo primer captulo declara: Cuando evaluamos la seguridad de nuestras fronteras, nuestras leyes de inmigracin, y nuestras polticas de turismo... debemos preguntar en cada caso: Qu hara Mahoma? (2002:3). Refirindose literalmente al secuestrador del 11-S Mohammed Atta, pero insinuando transparentemente por implicacin la figura ms genrica y por lo tanto icnica de una amenaza rabe/musulmana racializada, Malkin asevera que la inmigracin ilegal a travs de Canad y Mxico es el pasadizo para innumerables hermanos terroristas. (8), y que agentes de al-Qaeda pueden entrar fcilmente a USA desde Mxico sin ser detectados junto con cientos de miles de trabajadores indocumentados. (9) La yuxtaposicin de innumerables terroristas y de cientos de miles de trabajadores indocumentados, desde luego, opera retricamente para borrar estratgicamente toda distincin entre extranjeros ilegales y extranjeros enemigos.



Sin embargo, en vista de la dependencia histrica profundamente arraigada de numerosos empleadores de USA de una disponibilidad abundante de mano de obra inmigrante indocumentada, legalmente vulnerable, y a pesar de la retrica dominante del aseguramiento de las fronteras, difcilmente sorprende que el 7 de enero de 2004, el gobierno Bush haya propuesto un nuevo proyecto para la regulacin enfticamente temporaria de la situacin ilegal de los trabajadores indocumentados y para la expansin de un sistema de contrato al estilo bracero para la mano de obra inmigrante orquestado directamente por el Estado USA (Bush 2004; cf. Calavita 1992; Papademetriou 2002). Notablemente, la proposicin original de reforma de la inmigracin de Bush excluy expresamente toda perspectiva de elegibilidad para la residencia permanente o la ciudadana, y slo trat de disear una frmula ms congenial mediante la cual mantener la disponibilidad permanente de mano de obra inmigrante desechable (y todava deportable), pero bajo condiciones de una regimentacin y control (legales) dramticamente reforzadas. Segn una tal frmula, el Estado operara, en efecto, como un intermediario de jornaleros virtualmente ligados por contratos cuya continua presencia en USA estara condicionada por su servidumbre fiel a empleadores designados. Sin embargo, frente a una insurgencia imprevista de protestas por los derechos de los inmigrantes, Bush revis el 15 de marzo de 2006, su formulacin de reforma. Mientras declaraba que la inmigracin ilegal... trae el crimen a nuestras comunidades y reafirmaba de modo ms general la criminalizacin de los inmigrantes indocumentados como violadores de la ley, y prometa el despliegue de 6.000 soldados de la Guardia Nacional a la frontera con Mxico para ayudar a la Patrulla de Fronteras, y se esforzaba por presentarse como enemigo de todo lo que pudiera caracterizarse como una amnista para trabajadores indocumentados, Bush defendi a pesar de todo una eventual elegibilidad para la naturalizacin de algunos inmigrantes indocumentados que han estado en USA durante varios aos y que pudieran cumplir con otras mltiples exigencias (Bush 2006). Vale la pena sealar que los inmigrantes indocumentados que renan las condiciones para un semejante ajuste de su condicin sern sometidos a varios aos adicionales de ms vulnerabilidad y de continua deportabilidad mientras tratan de satisfacer todas esas exigencias, y aquellos que no las renan seran deportados de inmediato y, en el mejor de los casos, podran simplemente ser invitados a sumarse a las filas de la nueva masa de trabajadores con permiso temporal de trabajo. Los que finalmente lleguen a naturalizarse como ciudadanos de USA, habran servido, adems, un aprendizaje muy prolongado y arduo en ilegalidad y sido sometidos posteriormente a considerable observacin, vigilancia, y disciplina como condicin previa para su legalizacin. Esto es lo que Bush quiere decir en realidad cuando presenta su plan como una manera para que los que han roto la ley paguen su deuda con la sociedad, y demuestren el carcter que conforma a un buen ciudadano. (2006).



En medio de la tormenta de propuestas rivales que han animado el debate sobre la inmigracin (evidenciada sintomticamente en las ms de 800 pginas que comprende el borrador que circula actualmente en el Senado), existe a pesar de todo un resonante consenso (por cierto, bastante explcito), por parte tanto de conservadores como de liberales, que presenta la premisa compartida para sus posiciones que de otra manera son aparentemente opuestas: ambos lados en esta discusin concurren en que el sistema de inmigracin est quebrantado. Por lo tanto conviene considerar lo que puede estar exactamente en juego en la voluntad confesa de arreglarlo. En general, la afirmacin implcita, si no declarada, es que los millones de inmigrantes indocumentados que actualmente viven y trabajan en USA representan un problema calamitoso que presuntamente evidencia que de alguna manera el Estado ha perdido el control de sus fronteras. Adems, para los que argumentan a favor de una u otra idea de trabajadores con estada limitada y de legalizacin, la asercin ulterior es que las actuales provisiones para la inmigracin legal han sido simplemente inadecuadas para encarar las necesidades de mano de obra de los empleadores de USA. En breve, sugieren, existe una especie de incongruencia sistemtica entre lo que permite la ley de inmigracin de USA y lo que ocurre inexorablemente como resultado del voraz apetito de mano de obra relativamente manejable de esa fuerza amorfa de la naturaleza llamada el mercado. De ah, la rebatia por arreglar un sistema que slo parece generar ms y ms de esa ilegalidad que supuestamente debiera remediar. Una buena paradoja, o as parece.



Parte de la explicacin de este rompecabezas ya ha sido presentada en trminos de los propuestos sistemas de trabajadores con contratos temporales limitados, que, a fin de asegurar la amplia disponibilidad para los empleadores de una masa de trabajadores temporales altamente vulnerables y por lo tanto, con gran probabilidad, muy dciles, tambin deben reclutar activamente a trabajadores inmigrantes, sustentando y expandiendo al hacerlo las redes existentes de inmigracin. Esto reforzara e intensificara la dependencia mutuamente constituida de los trabajadores inmigrantes respecto a sus perspectivas de empleo en USA y la dependencia de sus empleadores, no slo de los sirvientes virtualmente obligados por contrato que seran contratados a travs de los servicios estatales de contratacin limitada en el tiempo, sino tambin a aquellos mismos trabajadores inmigrantes cuya subordinacin como fuerza laboral podra ser asegurada an ms efectivamente bajo condiciones de una vulnerabilidad legal an mayor. Esto es, despus de todo, precisamente lo que sucedi durante el ltimo experimento en gran escala con un programa de estada en el pas sujeto a la contratacin a tiempo limitado en USA. Los empleadores llegaron rpidamente a preferir a trabajadores indocumentados, porque podan evadir la garanta y los gastos de contratacin, tiempos mnimos de empleo, salarios fijos y otras garantas requeridas al emplear braceros. (Galarza 1964). Mediante el desarrollo de una infraestructura de inmigracin combinada con el estmulo a los braceros para que se queden ms all de la duracin limitada de sus contratos, el Programa Bracero facilit la inmigracin indocumentada a niveles que fueron de lejos ms all de la cantidad legal de braceros. Durante los 22 aos de duracin del programa se hicieron aproximadamente 4,8 millones de contratos a trabajadores mexicanos, empleados como braceros, y durante ese mismo perodo hubo ms de 5 millones de arrestos de inmigrantes mexicanos indocumentados (Samora 1971). Es cosa de especulacin, desde luego, cuntos inmigrantes indocumentados tuvieron xito por cada uno de los capturados. Ambas cifras, adems, incluyen redundancias, y por lo tanto en ningn caso son indicadoras de nmeros absolutos; revelan sin embargo la complementariedad ms general entre los flujos contratados e indocumentados de inmigracin.



La segunda parte de la explicacin puede discernirse en la historia posterior. La terminacin del Programa Bracero en 1964, combinada con la introduccin sin precedentes de cuotas numricas para restringir la inmigracin legal de pases del Hemisferio Occidental en 1965 y de nuevo en 1976, fueron literalmente equivalentes a una ilegalizacin masiva de trabajadores que ya estaban profundamente involucrados en la inmigracin transnacional a USA (y los mexicanos fueron en particular, singular y desproporcionadamente afectados; (cf. De Genova 2005:213-49). Por ese motivo, la susceptibilidad de los inmigrantes indocumentados a la deportacin, es un efecto del hecho ms fundamental y antiguo de su considerable y entusiasta importacin como mano de obra, bajo las condiciones ms ventajosas para la acumulacin del capital.



Por lo tanto, desde el punto de vista del capital, el sistema que es desacreditado como quebrantado ha estado, por cierto, funcionando de modo sorprendentemente bueno. El sistema de inmigracin de USA ha asegurado rutinariamente y previsiblemente que los empleadores de USA tengan a su disposicin una masa de inmigrantes laborales eminentemente flexible, relativamente maleable, y altamente explotable, cuya ilegalidad producida en s por la legislacin de inmigracin y las prcticamente de control de USA los ha relegado a una condicin de vulnerabilidad duradera. Sometidos a formas excesivas y extraordinarias de vigilancia, sin los derechos humanos fundamentales, y relegados por lo tanto a un predicamento social siempre incierto, a menudo con poco o ningn recurso a algo que se parezca a la proteccin por la ley, la fuerza laboral inmigrante indocumentada se ha convertido cada vez ms en la mercanca ideal para los empleadores en una gama en expansin permanente de industrias y empresas. Pero si es as, es slo porque, y en la medida en que, puede seguir siendo subyugada bajo el estigma de la ilegalidad. Mientras ms lucrativo sea explotar a la mano de obra indocumentada, ms belicosa y fantica debe ser la mojigata denigracin poltica de los extranjeros ilegales. Por lo tanto, la inmigracin indocumentada debe ser presentada eternamente como un problema: como una amenaza invasora e incorregiblemente extranjera a la soberana nacional, como un contagio racializado que socava la presunta cultura nacional, y como una afronta criminal recalcitrante a la seguridad nacional.



En las secuelas del antiterrorismo y del Estado de Seguridad Nacional, cuando la nocin misma de la seguridad nacional ha sido elevada a la condicin de una especie de redencin metafsica en una guerra putativamente ilimitada de petulancia bombstica contra corruptas redes transnacionales de malhechores, la funesta ecuacin de extranjeros ilegales con fronteras de la nacin-estado percibidas como lamentablemente fuera de control exorciza la alucinacin fantasmagrica de una nacin postrada ante depredaciones de intrusos terroristas de proporciones de pesadilla. En un rgimen antiterrorista que ha relegado asiduamente a sus presuntos enemigos internos es decir inmigrantes rabes y otros musulmanes totalmente inocentes de cualquier cosa que se parezca remotamente a terrorismo a la condicin abyecta de carencia de derechos en detenciones indefinidas, no precisa estigmatizar a los inmigrantes indocumentados como verdaderos terroristas, Por cierto, considerando que son absolutamente deseados y solicitados por su fuerza de trabajo, hacerlo sera contraproducente en extremo. Ms bien, basta con movilizar la metafsica del antiterrorismo para que haga el trabajo crucial de arrebatar continua y ms exquisitamente a esos trabajadores ilegales hasta de los vestigios ms patticos de la personalidad legal, de modo que su propio predicamento agobiador en extremo de carencia de derechos puede ser an ms amplificado y disciplinado. El que algunos inmigrantes indocumentados puedan ser candidatos a la amnista y a la eventual ciudadana, y de ese modo verse exentos de semejantes rigores, forma slo parte del mejor funcionamiento de una maquinaria altamente calculada y previsible que relegar a un nmero mucho mayor de actuales y futuros extranjeros ilegales a sus respectivas encomiendas de servidumbre prolongada. Afortunadamente para ellos, sin embargo, como lo establecieron elocuentemente las movilizaciones masivas que volvieron a imponer por la fuerza el Primero de Mayo como Da Internacional de los Trabajadores, los inmigrantes no tienen que mirar al Estado como mendigos en busca de derechos legales, ya que finalmente slo tienen los derechos que se atrevan a tomar y que estn dispuestos a luchar para defender. Ante todas las depredaciones contra sus derechos aparentes como inmigrantes que puedan ser urdidas por polticos nativistas y perpetradas por el sistema de inmigracin del Estado, el poder productivo y las capacidades creativas de los trabajadores inmigrantes, constituyen a fin de cuentas la nica fuente genuina de su prerrogativa poltica potencial y de su dignidad social.

Referencias

BBC News

2006 U.S. detains 1,200 illegal migrants. (publicado el 20 de abril de 2006; 21:51:19 GMT). http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/2/hi/Americas/4928764.stm.



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2006 President Bush Addresses the Nation on Immigration Reform. White House Office of the Press Secretary, 15 de mayo de2006. http://www.whitehouse.gov/news/releases/2006/05/20060515-8.html.

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2006b Department of Homeland Security unveils comprehensive immigration enforcement strategy for the nation's interior. Comunicado de Prensa, 20 de abril de 2006. http://www.ice.gov/pi/news/newsreleases/articles/060420washington 2.htm.



Malkin, Michelle

2002 Invasion: How America Still Welcomes Terrorists, Criminals, and Other Foreign Menaces to Our Shores. Washington, DC: Regnery Publishing.

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2002 The National Security Strategy of the United States of America (septiembre de 2002). http://www.whitehouse.gov/nsc/nss.html.

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2002 A Grand Bargain: Balancing the National Security, Economic, and Immigration Interests of the U.S. and Mexico. Migration Policy Institute Policy Paper, 18 de marzo de 2002. Washington, DC: Migration Policy Institute. http://www.migrationpolicy.org/files/bargain.pdf.

Samora, Julian

1971 Los Mojados: The Wetback Story. Notre Dame, IN: University of Notre Dame Press.

Nicholas De Genova is assistant professor of anthropology and Latina/o studies at Columbia University. His most recent book is Working the Boundaries: Race, Space, and "Illegality" in Mexican Chicago (Durham, NC: Duke University Press, 2005).

http://borderbattles.ssrc.org/De_Genova/printable.html



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