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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2006

La izquierda "polticamente correcta"
"Humanizar" el capitalismo

Rodrigo Guevara y Manuel Freytas
Rebelin


Lo que hoy conocemos como "nueva izquierda" no cuestiona a la estructura funcional y filosfica del capitalismo como sistema de dominacin, sino a los hombres o grupos que conducen esa estructura desde la "derecha". La "nueva izquierda" no se opone al capitalismo como sistema de dominacion totalizado (econmico, poltico, militar, social-cultural y meditico), sino al rostro "derechista" del capitalismo expresado por los grupos polticos y/o personas identificadas con pensamientos e ideologas "conservadoras".

De la misma manera no cuestiona la esencia explotadora del hombre por el hombre del sistema capitalista, cuyas leyes histricas y deterministas estn probadas estadsticamente, sino a quienes conducen "mal" el sistema capitalista y lo convierten en injusto. La nueva izquierda, si bien cuestiona y denuncia la existencia de las transnacionales capitalistas, no asocia claramente ese poder (por encima de gobiernos) con el capitalismo como sistema totalizado de dominio, que abarca no solamente lo econmico sino que se proyecta a todos los planos de la vida econmica, poltica y social, incluida la psicologa del dominado.

Para la "nueva izquierda" el sujeto de "dominio imperial" no est constituido por los modernos segmentos de control meditico-cultural-consumista con que las potencias y trasnacionales capitalistas hegemnicas nivelan conductas masivas sumisas en todo el planeta, sino por "grupos militaristas de derecha" que invaden pases por la va armada. Por lo tanto, la izquierda, como la conocemos ahora, no plantea cambiar el sistema capitalista (cambiar el mundo, construir el hombre nuevo como deca la vieja izquierda del Che), sino "humanizar", tornar ms "justo" el rostro explotador del viejo capitalismo.

La cuestin filosfica y poltica ya no es tomar el poder, destruir al capitalismo, para cambiar el mundo, sino sustituir a los hombres que convierten al capitalismo en "salvaje" e "injusto", los que, obviamente, se encuentran situados del lado de la "derecha" o del llamado "neoliberalismo". De esta manera la concepcin poltica, filosfica e ideolgica de la "nueva izquierda" queda circunscripta no ya a la bsqueda de un proceso revolucionario "antisistema" (cambiar de raz el capitalismo) sino a la bsqueda de una "humanizacin" del capitalismo convertido en injusto por la "derecha conservadora".

La "derecha" (y no la revolucin anticapitalista) es el parmetro que por oposicin identifica y da sustento funcional y doctrinario a la "nueva izquierda" como pensamiento "revolucionario". Sin objetivos de "toma del poder" (terminar con el sistema capitalista y establecer instituciones y formas polticas alternativas al mismo) la funcionalidad prctica de la "nueva izquierda" queda reducida a cambiar hombres y a "reformar" aquellas estructuras del sistema que son socialmente "injustas".

Para la "nueva izquierda" la "alternativa" no es la revolucin sino un cambio de "piezas" (hombres y mtodos) para que el sistema consiga "excelencia" y sea ms "justo". La vieja guerra entre "derecha" e "izquierda", que en el pasado se representaba en dos concepciones del mundo diametralmente diferentes y opuestas, una "capitalista" (la "derecha") y otra "anticapitalista" (la "izquierda"), se resume en una competencia por el control poltico del Estado dentro del mismo sistema capitalista.

En los 80, salvo en Colombia, los militares de la "seguridad nacional" ya haban terminado con la izquierda revolucionaria y la resistencia armada en Amrica Latina, haba desaparecido la URSS como punto de referencia logstica y organizativa de los movimientos revolucionarios, y Washington resolvi imponer un orden regional basado en el pacifismo, la democracia y los derechos humanos. El nuevo sistema de control poltico y social se situaba en las antpodas del anterior (basado en gobiernos y dictaduras represivas), y explotaba el consenso masivo que despertaba la apertura de procesos constitucionales despus de largos aos de dictaduras militares con supresin de elecciones y parlamentos.

Pero fuera del maquillaje democrtico (del formalismo del estado de derecho y del rgimen electivo-parlamentario), Washington y las transnacionales capitalistas siguieron ejerciendo el control sobre los recursos estratgicos y el sistema econmico-productivo de los pases mediante la asociacin con las elites de poder y las clases polticas locales, quienes se reservan para s los controles ejecutivos, parlamentarios y judiciales del Estado. De tal manera, que del gerenciamiento militar del dominio imperial se pas al gerenciamiento civil del mismo, sin alterar para nada el proceso de control econmico por medio del cual los bancos y empresas transnacionales continuaron transfiriendo recursos y ganancias a EEUU y a las metrpolis capitalistas.

En ese nuevo escenario de poder geopoltico-estratgico, legitimado por gobiernos satlites elegidos en elecciones populares, Washington consolid su dominio regional en un teatro latinoamericano sin lucha armada, sin estallidos revolucionarios, y con las organizaciones populares y de izquierda participando como "opcin de gobierno" en los pases dependientes. En ese contexto (y ms all de la voluntad de las facciones reaccionarias y conservadoras), desde hace ms de veinte aos la estrategia de dominio de Washington y del Departamento de Estado en Amrica Latina consiste en impulsar los regmenes y gobiernos electos en las urnas, ms all de que asuman o ganen elecciones con discursos de "izquierda", "progresistas" o "neoliberales".

Por lo tanto (y aqu surge la primera conclusin) la "nueva izquierda" ya no basa su estrategia organizativa y funcional en la toma del poder armado, sino en la "toma del gobierno" a travs de elecciones planteadas en los marcos de la democracia burguesa capitalista. Los "gobiernos progresistas" (donde la "nueva izquierda" gerencia estados y sistemas econmico-productivos controlados por el establishment de poder econmico asociado al capitalismo trasnacional) son el resultante poltico de la "nueva izquierda" como alternativa de "cambio" situada nicamente en el plano del discurso poltico.

De esta manera, el destino de la revolucin ya no est en manos de lderes y organizaciones guerrilleras que luchan en la clandestinidad por la toma del poder armado, sino en manos de gobernantes de estados burgueses legitimados por elecciones como Chvez, Lula, Kirchner, Tabar Vzquez y la reciente incorporacin de Evo Morales. El Departamento de Estado acu un trmino para definir a esta nueva corriente: "izquierda polticamente correcta".

Al no plantear el "cambio del sistema" sino la "reforma del sistema", al no cuestionar la esencia genocida y explotadora del hombre por el hombre del sistema capitalista, la "nueva izquierda" se convierte en un necesario "rostro progresista" del capitalismo cuya funcin es corregir lo que funciona mal, principalmente en el campo social y econmico. En la visin de la "nueva izquierda" la lucha contra el imperio capitalista y sus invasiones armadas no es la lucha contra el sistema capitalista que necesita conquistar militarmente nuevos mercados para la expansin de sus bancos y transnacionales, sino la lucha contra un grupo de dirigentes fundamentalistas (por ejemplo, Bush y los halcones "neoconservadores") que se apoderan de las estructuras del Estado para realizar sus "ambiciones personales".

Los "nuevos tericos".

La ausencia de un anlisis dialctico del "Estado imperial capitalista" como sistema totalizado de dominio lleva a los tericos de la "nueva izquierda" a pensar que terminar con la "derecha conservadora" (su nico enemigo) abre la va para la instauracin de un "capitalismo sin guerras" donde los bienes producidos sean repartidos con mayor equidad. En esta lgica individualista y voluntarista (donde los hombres y no el sistema son el determinante) estn excluidas las leyes de la plusvala, de la bsqueda de rentabilidad permanente, y de la concentracin de riquezas en pocas manos, que definen y caracterizan las leyes de funcionamiento histrico del capitalismo.

Y ah est la historia del capitalismo imperial de EEUU como ejemplo: tanto con administraciones demcratas ("liberales") como con administraciones republicanas ("conservadores") las invasiones militares por conquista de nuevos mercados y ganancias para los bancos y transnacionales de Wall Street y del Complejo Militar Industrial norteamericano, nunca se detuvieron. No obstante, y alejados de cualquier asociacin estadstica, los tericos y sostenedores polticos de la "nueva izquierda" (ignorando olmpicamente las leyes histricas del capitalismo) creen que la sustitucin de Bush y los halcones neoconservadores por una administracin demcrata abrira el camino a una corriente pragmtica de cambios "progresistas" en el sistema imperial capitalista encabezado por EEUU.

Lo que, funcionalmente, equivale a creer que los bancos y trasnacionales que histricamente desatan guerras militares de conquista de mercados y de recursos naturales (incluidos energa y petrleo), van a renunciar a la plusvala y a la concentracin de riquezas que conforman su esencia histrica de supervivencia en el planeta.

Para la "nueva izquierda" la injusticia del mundo (con su emergente de miles de millones viviendo en la indigencia, el hambre y la exclusin social) no es el emergente de un sistema de saqueo y de concentracin de riquezas en pocas manos (el capitalismo) sino el producto de "voluntades personales" que utilizan al Estado imperial para sus propias fechoras.

De manera tal que si se derrota a esos grupos (ubicados en el espectro de la "derecha conservadora, militarista y fundamentalista) la humanidad habra ganado una lucha hacia la consolidacin de un sistema social, poltico y econmico ms justo, sin toma del poder revolucionario y sin derramar una sola gota de sangre en la pelea. En otras palabras, y se cumpliera los deseos imaginarios de la "nueva izquierda", la sola derrota de la "derecha conservadora" hara que las multinacionales y el establishment de poder econmico imperial renunciara a sus ganancias y a sus crecimientos expansivos basados en las conquistas de mercados, recursos naturales y mano de obra barata, solo realizables por va de la conquista armada o por el dominio poltico por medio de gobiernos sometidos. Algo as como pedirle al tigre que deje de cazar.

Enemigos "integrados": la exclusin de la "tercera ideologa".

De esta manera la "nueva izquierda" asimilada al sistema capitalista (tanto en Europa como en EEUU, o en Latinoamrica y el resto del mundo dependiente) se convirti en un juez inapelable y crtico de su archienemigo: la "derecha" conservadora. De tal manera que los parmetros funcionales del "mundo globalizado" (controlado por el sistema capitalista y sus estructuras militares, econmicas, polticas ) hoy se guan por la lucha electoral y meditica entre la "izquierda" y la "derecha" por la conquista del aparato de Estado capitalista.

Ya no es la guerra (militar-clasista) entre dos sistemas opuestos y excluyentes, sino una guerra (electoral-pacifista) entre dos facciones opuestas del mismo sistema. En las recientes elecciones en Bolivia se comprob que la "nueva izquierda", aceptada y presentada como "alternativa civilizada" por el aparato meditico internacional, puede ser votada tanto por las mayoras oprimidas como por las clases medias y altas opresoras, como sucedi con Evo Morales en Bolivia. Ambas corrientes (la "nueva izquierda" y la "derecha") estn niveladas planetariamente como ideologas aceptadas, dominantes y excluyentes dentro del sistema, que rechazan de igual manera una "tercera ideologa" que plantee (como lo haca la vieja izquierda) terminar con el sistema capitalista y sustituirlo por otro.

De esta manera, quien proponga metodologas polticas de "cambio de sistema" encuadradas en los viejos mtodos de "toma del poder revolucionario": huelgas salvajes, tomas de fbricas o de empresas, sabotajes, bloqueos de rutas o de calles, o lucha armada clandestina, va a ser condenado tanto desde la "derecha" como desde la "izquierda" del sistema.

Los que proponen los viejos mtodos que forjaron las revoluciones y cambios del sistema del pasado (desde la revolucin francesa hasta aqu) han devenido, por imperio de la nueva lgica, en "violentos", y estn excluidos del universo del pensamiento dominante establecido como "frontera racional" tanto por la "nueva izquierda" como por la "derecha conservadora". La nivelacin planetaria de ambas ideologas (y la represin de una "tercera ideologa violenta" por parte de ambas) garantiza que un militante de la "nueva izquierda" o un militante de "derecha" coincidan en la defensa de la "democracia y el estado de derecho" burgus tanto en Europa, EEUU, Asia, Africa o Latinoamrica.

Si bien "izquierda" y "derecha" son antitticas en cuanto a su concepcin "ideolgica-funcional" del sistema capitalista del cual forman parte, coinciden plenamente en la "democracia electiva y parlamentaria" como resolucin de sus disputas por el control del aparato del Estado burgus capitalista. Tanto la "nueva izquierda" como la "derecha conservadora" coinciden en que sus luchas por el poder dentro de los marcos del sistema no deben traspasar los lmites de la "convivencia democrticas" ni alterar el funcionamiento de las instituciones econmicas, polticas, jurdicas y sociales del capitalismo.

La "nueva izquierda" no cuestiona el sistema democrtico con elecciones peridicas para legitimar autoridades (que el sistema capitalista impone como estrategia de dominio y control poltico en los pases dominados) sino que lo ve como el instrumento esencial para construir el capitalismo de "rostro humanizado". De manera tal que, despojada de todo contenido excluyente, transformador y revolucionario, la "nueva izquierda" se asimila en el lenguaje y en el discurso de las instituciones destinadas a darle un "rostro humanitario" al sistema. Y se produjo una situacin paradojal:

La izquierda, pacificada y sin objetivos revolucionarios, alienada por la lucha contra un enemigo en extincin (los golpes de Estado y las dictaduras militares) convirti en nueva bandera revolucionaria la "guerra electoral" contra la derecha poltica en los marcos de la democracia parlamentaria burguesa.

Al abandonar sus postulados setentistas de "toma del poder" y adoptar los esquemas de la democracia burguesa y el parlamentarismo como nica opcin para acceder a posiciones de gobierno, la "nueva izquierda" se convirti en una opcin vlida para gerenciar el "Estado trasnacional" del capitalismo en cualquier pas de Amrica Latina. La asociacin beneficiosa entre la "izquierda civilizada" y el establishment del poder capitalista es obvia: el sistema (por medio de la izquierda) crea una "alternativa de gobernabilidad" a la "derecha neoliberal", y la izquierda (y los izquierdistas) pueden acceder al control administrativo del Estado burgus sin haber hecho ninguna revolucin.

Los presidentes "progresistas" (Lula, Kirchner, Evo morales, Tabar), que hablan con la izquierda y ejecutan los programas econmicos y la estrategia regional de Washington por derecha, son el nuevo producto del marketing imperial vendido con urnas y elecciones. De esta manera, la "nueva izquierda", asimilada al sistema y vaciada de contenidos revolucionarios, se ha convertido en la "cara alternativa" del dominio imperial en Amrica Latina.

Su axioma de mxima: Nada de "hombre nuevo": slo hay que reciclar al "hombre viejo".



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