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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2006

Qu es revolucin? Un milln de picaduras de abejas, un milln de dignidades

John Holloway
Herramienta



En estas notas, el autor del libro Cambiar el mundo sin tomar el poder plantea, sucinta pero profundamente, un desafo a pensar el concepto actual de revolucin como urgente necesidad en el aqu y el ahora.
A partir del impulso hacia la autodeterminacin del hacer colectivo que diferentes movimientos y procesos sociales estn desarrollando en su lucha contra y ms all del capital, Holloway despliega la idea de la revolucin en trminos de intersticios, de innumerables grietas, de infinitas picaduras en la dominacin capitalista.

1. Hoy, la revolucin es ms urgente que nunca: esto es evidente.

2. La nica manera posible de concebir la revolucin es en trminos de grietas en el tejido de la dominacin capitalista: como el reconocimiento, la creacin, expansin, multiplicacin y confluencia de los espacios o momentos de negacin-y-creacin; espacios o momentos en los cuales las personas dicen: "No! Ya basta! Aqu no! Aqu no vamos a subordinar nuestras vidas al dominio del capital; aqu vamos a hacer slo aquello que nosotros mismos consideramos necesario o deseable hacer!".

3. La revolucin es forzosamente intersticial. Es muy improbable que la abolicin del capitalismo tenga lugar en todo el mundo al mismo tiempo.

4. En el pasado, dicho carcter intersticial de la revolucin fue encubierto por la falsa idea de que cada Estado constitua su propia sociedad, sin comprender que cada Estado se corresponde apenas con un fragmento de la sociedad capitalista global. La conquista de un Estado fue entendida como una revolucin en s misma, en lugar de ser vista como un intento de transformar las relaciones sociales en tan slo una parte de la sociedad capitalista global.

5. Si aceptamos que la revolucin es inevitablemente intersticial, surge entonces la pregunta: cules son los espacios o intersticios relevantes? Muchos revolucionarios se centran en el Estado como el espacio significativo, pero esto tiene la desventaja de que el Estado es una forma de organizacin desarrollada para apoyar el capital y para excluir a las personas de la determinacin de sus propias vidas. La historia del ltimo siglo, y tambin la reflexin terica, demuestran que no es posible crear una sociedad autodeterminada (o comunista) utilizando una forma de organizacin diseada para la represin de la autodeterminacin. No es posible la transformacin radical de la sociedad a travs del Estado.

6. Al pensar en grietas en la dominacin capitalista, estamos pensando en dimensiones no estatales. Las grietas se presentan en muchas formas diferentes en todo el mundo. Pueden ser territoriales: "aqu en este espacio (la selva Lacandona en Chiapas, una fbrica ocupada o un caf alternativo) no vamos a aceptar la lgica del capital, aqu vamos a crear otro tipo de relaciones sociales". O bien, pueden ser grietas en el tiempo: "aqu en este evento, mientras estemos juntos, vamos a hacer las cosas de otra manera, vamos a abrir ventanas hacia otro mundo". O tambin pueden ser relacionadas con actividades o recursos particulares: "en la cuestin del agua, o del software, o de la educacin vamos a luchar para excluir el dominio del dinero y del capital, estas actividades tienen que seguir otra lgica".

7. La muerte del capitalismo no sobrevendr como consecuencia de una pualada al corazn, sino a partir de un milln de picaduras de abejas. Somos nosotros esas picaduras.

8. Un milln de picaduras de abejas significa un milln de dignidades. Nuestros espacios o momentos de negacin son, al mismo tiempo, espacios o momentos de creacin, de hacer aquello que consideramos necesario o deseable. Emancipamos nuestro poder-hacer del poder-sobre que lo mantiene en cautiverio. En el proceso de destruir la sociabilidad capitalista (porque ella est destruyndonos), creamos otra sociabilidad basada en la autodeterminacin colectiva de nuestro hacer. Desatar-y-crear nuestro propio poder-hacer es el ncleo de la revolucin comunista. Tambin es necesario como manera de confrontar la amenaza de pobreza material, que es la recompensa a la dignidad en una sociedad basada en la negacin de la dignidad.

9. Nuestras dignidades son piedras arrojadas a travs del cristal de la dominacin capitalista. Crean hoyos, pero, ms que eso, generan grietas que corren. El movimiento es crucial. El capital se mueve constantemente en un intento de clausurar dichas grietas, reabsorbiendo nuestras rebeldas. De modo que nuestra rebelda, para mantenerse viva, tiene que moverse ms rpidamente que el capital. Un espacio autnomo que no se expande, que no deviene grieta, corre el riesgo de convertirse en su contrario, una institucin.

10. El capitalismo est lleno de grietas, ya sean pequeas (tal como la rebelda que est dentro de todos nosotros o en un reducido grupo de personas que se rene para generar un espacio anticapitalista) o grandes (como por ejemplo las rebeliones en la selva Lacandona, el movimiento social en Bolivia, los disturbios en Francia). A veces son tan pequeas, y aparentemente tan apolticas, que no logramos reconocerlas. La revolucin comienza con el reconocimiento de las grietas existentes y crece con la generacin de grietas nuevas, con su expansin, su multiplicacin y su confluencia. La confluencia entre las grietas depende ms de ondas de choque, resonancias y afinidades que de estructuras organizativas formales.

11. La revolucin por medio de las grietas es revolucin aqu y ahora. La pualada al corazn necesita ser preparada, est siempre en el futuro. El milln de picaduras de abejas, el milln de dignidades estn presentes aqu y ahora. La cuestin no radica en cmo construir el movimiento para el futuro, sino en cmo quebrar las relaciones sociales capitalistas aqu y ahora. Ruptura, negacin-y-creacin aqu y ahora: ste es el desafo de la revolucin.

12. No somos locos o, si lo somos, no estamos solos en nuestra locura. El arraigado concepto leninista de revolucin est en crisis. Algunos pudieron pensar que la idea misma de revolucin estaba en crisis, pero hoy est claro que solamente una idea particular de revolucin es la que est en crisis, y que la revolucin es ms urgente que nunca.

13. El viejo concepto de revolucin est en crisis porque su esencia, el trabajo abstracto o trabajo alienado, est en crisis. Este concepto conformaba la teora revolucionaria del movimiento obrero, la lucha del trabajo asalariado contra el capital. Su lucha era limitada porque el trabajo asalariado es el complemento del capital y no su negacin. La crisis del movimiento obrero -y del trabajo asalariado mismo- abre un nivel ms profundo de la lucha de clases: la lucha del hacer en contra del trabajo abstracto -y por lo tanto, en contra del capital-. Esta nueva y ms profunda lucha de clases busca formas originales de avanzar, tanto prctica como tericamente. Nosotros somos la crisis del trabajo abstracto, la crisis del trabajo asalariado. Somos la revuelta del hacer en contra de la determinacin ajena, el empuje del hacer hacia la autodeterminacin. Nuestro hacer es el desbordamiento de la creatividad respecto al trabajo abstracto. Somos la respuesta y la pregunta de la nueva lucha de clases, en su orden correcto: primero la respuesta y despus la pregunta.

14. Los problemas que conlleva este enfoque parecen obvios: este punto, sin duda, puede confiarse al lector. Sin embargo, no se vislumbra otra manera de avanzar. Abandonar la revolucin no es una opcin.

15. Preguntando caminamos.

Nota:

Trabajo indito en espaol, enviado a Herramienta por su autor. Originalmente fue publicado en Estambul, Turqua, bajo el ttulo "Devrim nedir? Bir milyon ari sokmasi, bir milyon erdem", en la revista Birikim, nm. 205-206, pgs. 61-62.

* John Holloway es investigador y profesor del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemrita Universidad Autnoma de Puebla, Mxico. Ediciones Herramienta, ha publicado sus libros: Cambiar el mundo sin tomar el poder, 2002; Keynesianismo: una peligrosa ilusin, 2003; su compilacin Clase = lucha, antagonismo social y marxismo crtico, 2004; y Contra y ms all del capital, 2006.



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