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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2006

Centralismo y participacin en Venezuela

Ral Zibechi
ALAI


Los movimientos sociales surgidos en las ltimas dcadas viven desde que gobierna Hugo Chvez una edad dorada. Sin embargo, no siempre coinciden los ritmos de transformacin de las bases y el oficialismo.

Salvo imprevistos o magnicidio, el proceso bolivariano se est consolidando frente a quienes pretendan derribarlo por la fuerza o por las urnas. La decisin de la mayor parte de la oposicin de participar en las elecciones, en contra de lo que postulaban partidos como Accin Democrtica, consigui aislar a los opositores duros o golpistas. En esa decisin pesaron los fracasos anteriores, en particular el referndum revocatorio del mandato de Hugo Chvez, que mostr tanto los lmites de la oposicin como el slido apoyo con que cuenta el presidente entre la mayor parte de la poblacin.

En esa decisin tuvo su peso la bonanza econmica por la que atraviesa el pas, que viene creciendo a ritmos sostenidos desde el fracaso del paro petrolero en 2003. Aunque este crecimiento no ha conseguido zurcir la drstica fractura social entre los pobres y las clases medias, el buen momento de la economa permite suavizar la crispacin de esos sectores que, ante todo, contemplan con rencor el empoderamiento de los marginados y los excluidos. En paralelo, el rgimen bolivariano puede esgrimir en su haber la mejora de los indicadores sociales, en particular en aspectos como la salud, la gestin del agua y la educacin.

Este conjunto de factores, estrechamente ligados al elevado precio internacional del petrleo, juegan a favor de la distensin poltica y social, de la estabilizacin del proceso poltico interno y crean las bases para una posible profundizacin de la revolucin bolivariana y los cambios proclamados por el propio presidente. Todo indica que la participacin de la poblacin, sus potencialidades y limitaciones estarn en el centro de la coyuntura postelectoral.

Movimientos y participacin

Un conjunto de movimientos sociales venezolanos de nuevo tipo, surgidos en la dcada de los 90, se han venido consolidando en los ltimos aos gracias a la actitud positiva del Gobierno de Hugo Chvez. Los ms dinmicos suelen ser de carcter territorial, como las ms de 2.000 Mesas Tcnicas de Agua y los 6.000 Comits de Tierra Urbana creados a partir de 2002, que representan a un milln de familias. Ellos conforman el ncleo de los nuevos movimientos, a los que habra que sumar la Unin Nacional de Trabajadores escindida de la tradicional Confederacin de Trabajadores Venezolanos.

Los movimientos territoriales y comunitarios para gestionar el agua y para legalizar los miles de asentamientos que se han ido creando en los barrios populares son la respuesta de los ms pobres a las polticas de marginalizacin y segregacin impuestas por el modelo neoliberal. En ambos casos, el Gobierno bolivariano est promoviendo la integracin de los pobres, la llamada inclusin social, a travs de la movilizacin de los excluidos, lo que diferencia este proceso de las polticas focalizadas hacia la pobreza que caracterizan a los gobiernos de derecha, e incluso a los progresistas o de izquierda, en los dems pases latinoamericanos, que convierten a los pobres en objetos de asistencia, o de caridad, sin modificar su papel en la sociedad. A lo sumo, consiguen una integracin en condiciones de subordinacin. Sin duda, este cambio es uno de los principales factores que permiten hablar de una nueva relacin de fuerzas entre las clases y sectores sociales en Venezuela, y la razn por la que la oposicin de derecha y la Administracin Bush pretenden poner fin al proceso.

Segn analistas independientes, la ofensiva de la derecha y la oposicin para derrocar el proceso bolivariano ha bloqueado los incipientes debates que se registran entre las bases sociales que buscan mayor participacin en las decisiones gubernamentales. Todo indica que a medida que la llamada revolucin bolivariana se consolide, la contradiccin entre centralizacin y participacin se ir acentuando. La coyuntura postelectoral parece favorable a la ampliacin de esos debates que, casi inevitablemente, chocarn con funcionarios gubernamentales proclives a tomar decisiones desde las alturas.

El mapa regional

Con el triunfo de Luiz Incio Lula da Silva en Brasil, el proceso de integracin regional no parece enfrentar sobresaltos mayores, ms all de los obstculos que interpone Estados Unidos, que est buscando firmar tratados de libre comercio bilaterales con varios pases de la regin. En realidad, las mayores dificultades consisten en que los intereses nacionales suelen imponerse sobre los regionales a travs de una seguidilla de conflictos: Argentina y Uruguay enfrentadas por las fbricas de celulosa; Brasil y Bolivia por la nacionalizacin del gas decretada por Evo Morales; Argentina y Brasil estuvieron enzarzadas durante aos en una guerra comercial; Paraguay y Uruguay se sienten desconsiderados por los grandes del MERCOSUR...

En este panorama, Venezuela juega de forma transparente y decidida a favor de una integracin regional que no pase slo por el comercio; defiende formas integrales de construccin de una slida alianza regional, y lo hace con generosidad, poniendo sus cuantiosos recursos petroleros como dinamizadores del proceso de integracin. Una buena muestra de su intencin integradora es la propuesta de construccin del Gasoducto del Sur, que unir Venezuela con la Patagonia argentina, proyecto que Felipe Gonzlez calific como una broma. La consolidacin del proceso bolivariano puede redundar en un potente respaldo a la integracin regional.



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