Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn, "Miradas filosficas"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2006

Entrevista a Jos Gutirrez-Alvrez sobre Manuel Sacristn

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


 

 

Jos Gutirrez-lvarez fue militante de la Liga Comunista Revolucionaria y ha publicado numerosos libros y artculos sobre la historia del movimiento obrero y sobre crtica de cine en revistas como Viento Sur o LAven. Entre sus ltimas publicaciones destacan: Memorias de un bolchevique andaluz (El Viejo Topo, Barcelona, 2005) y Elogio de la militancia. La historia de Joan Rodrguez, comunista del PSUC (El Viejo Topo, Barcelona, 2004). Actualmente es uno de los principales animadores de la Fundacin Andreu Nin, y colabora en la edicin electrnica de sinpermiso y en la revista El Viejo Topo.

 

Cmo conociste a Manuel Sacristn?

Indirectamente, desde que me met en poltica. Los amigos del partido que me queran afiliar lo utilizaban como alguien con el que poda aprender mucho. Tambin a travs de lecturas de trabajos suyos, como los aparecidos en Ciencia Nueva o el prlogo a los escritos de Marx y Engels sobre la revolucin espaola que apareci en Ariel, lecturas con dificultades obvias para m. Recuerdo que entre la gente de Accin Comunista de Paris caus mucha sensacin una revista llamada Argumentos, una publicacin de oposicin interna en el PCE que por eso edit sus declaraciones a favor de la democracia y el pluralismo en el partido. Se deca que detrs de todo eso estaba Manuel Sacristn. Era alguien con mucho prestigio.

Recuerdo que en una de las jornadas de la escuela de Verano de Rosa Sensat que se hacan en la Autnoma, all por la mitad de los setenta, los de la Liga Comunista se empearon que yo asistiera al cursillo que daba Manolo para rebatirle. Estuve en su clase en la que se ofreca un panorama sobre la actualidad del marxismo. Cuando lleg el turno de las preguntas levant la mano para introducir la cuestin Trotsky. Manolo sonri, y cuando lleg el momento efectu una tranquila disertacin en la que dijo que Trotsky haba sido el revolucionario ms calumniado desde los tiempos de Catilina (luego le una frase similar en su prlogo al libro de A. G. Lwy sobre Bujarin publicado por Grijalbo en 1972), y nos ofreci una disertacin sobre el significado del Programa de Transicin, concretamente sobre el apartado de las reivindicaciones transitorias. Evidentemente, no segu.

Mis camaradas estaban exultantes. Nos creamos que lo mejor del PSUC coincida con nosotros. Lo cierto es que, aos ms tarde, la LCR colabor en Materiales con artculos y traducciones. Tendra que consultar la coleccin de Combate, pero recuerdo que en la LCR haba una lnea de recomendacin para leerla.

 

Y cuanto le trataste ms directamente?

Directamente no llegu a tratarlo hasta la creacin de mientras tanto. Si no me equivoco, en la misma presentacin de la revista que se hizo en una librera. Debi ser a finales de 1979. Estbamos Ignasi Riera por Taula de Canvi y yo por Imprecor. Ignasi pregunt por su conexin con la cultura y la lengua alemanas. Yo incid, en cambio, en su crtica al eurocomunismo, y tambin en el hecho de que su ruptura con el PSUC se haba hecho sin ruido ni furia.

Recuerdo que en esa reunin l mismo coment que no estaba de acuerdo con la escenificacin que las disidencias comunistas solan hacer de sus rupturas porque, en general, significaba aprovecharse del eco meditico que tenan. En mente tena el ruido que haban causado en el PCE algunos renovadores de aquellos aos, y el recuerdo la crisis Claudn-Semprn, sobre la que todava ambos seguan daban vueltas. No se trataba de armar mucho ruido para que los medios hostiles sacaran sus titulares, sino de llevar un debate que fuera lo ms provechoso posible. Cuando lo salud tuve la sensacin de que ya me conoca.

 

Y luego, ms tarde, estuvo lo del Brusi.

Efectivamente, luego, durante la experiencia autogestionaria del Brusi en 1981, mantuvimos varias reuniones. Manolo se mostr muy interesado. Recuerdo una ocasin en la que despus de leer mi crnica me pregunt si no haba manera de evitar tantas erratas. Aquel, es cierto, era un problema muy grave, pero la verdad es que no sabamos qu hacer. Los mejores profesionales se haban marchado a otros diarios. Los que quedaban en los talleres eran del pelotn de los torpes. En la misma redaccin, la mayora ramos aprendices, empezando por los que escribamos pero que no habamos trabajado nunca en un diario. Creo que en aquella ocasin le cont lo que me acababa de pasar con un artculo sobre B. Traven, un verdadero enigma de la historia de la literatura ya que no se saba a ciencia cierta quien era. Me haba gastado un dineral comprando sus Obras para reproducir la foto suya que se consideraba ms probable y, al da siguiente, me encontr con que mi artculo haba sido ilustrado con una imagen de la pelcula El tesoro de Sierra Madre, basada en la novela ms conocida del misterioso escritor.

Desde entonces, Manolo siempre se mostr muy afectuoso, tanto en las asambleas de mientras tanto como en ocasiones puntuales. Era evidente que segua con atencin la publicacin de la LCR, Combate (le o hacer referencia a tal o cual nmero), y que tomaba nota de algunos artculos ya que recuerdo comentarios suyos en los debates del CTD de Major de Grcia, y en algn encuentro ocasional, normalmente en manifestaciones.

Todo ello por supuesto son impresiones mas, migajas de la memoria, tambin cosas que se comentaban entre camaradas. En mis notas de aquella poca no hay ms precisiones.

 

Qu papel crees que jug Sacristn en el PSUC durante los aos en que fue dirigente y miembro del comit ejecutivo y del comit central?

El prestigio de Manolo como terico y militante era enorme. Recuerdo que su nombre era respetado hasta por los crticos ms exacerbados del PCE-PSUC, y la verdad es que la primera LCR, al principio de los setenta, lo era furiosamente.

Creo que dicha relacin de Sacristn con la direccin del PSUC-PCE tena al menos dos caras. Por un lado, pienso que la direccin lo aceptaba mientras no representara un problema mayor, como poda ser una tendencia organizada, algo que en la cultura comunista era extrao, pero que es de lo ms natural en la historia del movimiento obrero. Yo no ingrese en el PSUC porque crea, por mis lecturas iniciales y mis primeras letras anarquistas, que eso era un derecho elemental, y que lo de la clandestinidad era una mera excusa ya que las tendencias haban existido entre los bolcheviques en los aos ms oscuros del zarismo. Por otro lado, es evidente que el PSUC de los aos sesenta-setenta estaba lejos del que hizo la guerra y la postguerra (una tradicin que representaba en el Partido Josep Serradell, y tambin muchos obreros que te mandaban afiliarte a la Guardia Civil cuando te oan criticar al Partido), y que exista una corriente amplia que apostaba por una renovacin a la italiana o sea por la lnea napolitana (banderas blancas) o por la lnea de Il Manifesto, que es la que, a nuestro entender, representaba Manolo con todo su acervo propio, o sea, sin la menor tentacin maosta. Estas cosas se decan entre nosotros, en conversaciones de comits, en las xarradetes de la librera Leviatan.

Todo esto en una situacin difcil, de resistencia. Luego las cosas se precipitaron y fueron el aparato y la derecha los que se impusieron, entre otras cosas porque la izquierda estaba desmembrada entre diversos discursos. Cuando nos dimos cuentas de nuestros errores ms revolucionaristas (por ejemplo, la ilusin de que se poda crear un partido fuerte siguiendo una lnea adecuada antes de que los funcionaros ocuparan sus despachos, idea que nos hizo muy intransigentes), cuando comenzamos a darnos cuenta que habamos perdido demasiado tiempo en guerras internas, que no habamos sabido trabajar por agrupar las corrientes ms de izquierdas, el tren ya haba pasado.

Mi visin es obviamente externa. Lo que he sabido despus ha sido gracias al libro de Juan Ramn Capella y a los diversos ensayos y artculos aparecidos sobre todo en el Topo.

 

Hablasteis alguna vez sobre su marcha del partido? Por qu crees que dimiti de la direccin ejecutiva?

Cuando comenc a tratar a Manolo l ya estaba fuera del PSUC. Por aquel entonces mis enfoques eran bastante primarios, en realidad yo no entenda que alguien como l estuviera en el PSUC, aunque creo que comparta el mismo sentimiento de respeto por la base militante.

Mi relacin con esta base en LHospitalet creo que es bastante representativa. Por un lado haba mucha bronca porque a m me iba el papel de provocateur ilustrado, pero por otra haba una cierta familiaridad ya que no entendan que un chico como yo estuviera en contra del Partido por algo tan descabellado como era para ellos el trotskismo. En mis (pocas pero fructferas) conversaciones con Manolo, siempre percib dicho respeto, una clara voluntad por la formacin y la actitud de los trabajadores. Y presenta que l apreciaba mi rango de autodidacta.

En una asamblea de mientras tanto en Mayor de Grcia, hubo un debate sobre la crisis del PSUC, y recuerdo con yo intervine con una filipina contra los aparatos que atenazaban la voluntad de los trabajadores y algo as, y Manolo, con su sabida capacidad didctica, intervino para, a partir del trigo de lo que yo haba dicho, encontrar la paja y enfocar la cuestin como algo bastante ms complejo. En estas cosas era adems muy ponderado, y cuando en alguna ocasin yo daba rienda suelta a una actitud airada, me vena a decir que s -y aada algn ejemplo ms, por ejemplo, las ridculas contradicciones del Guti con el President Tarradellas-, pero tambin haba un S, pero tambin has de tener en cuenta que...

En uno de mis artculos sobre Manolo cito el caso de Salvador Puig Antich. Es seguro que se trata de un dato tomado en alguna conversacin posterior, de principios de los ochenta. Recuerdo haber escuchado el relato francamente airado de Manolo sobre la pasividad ante la amenaza de muerte de Puig Antich, como tambin recuerdo un tono idntico al referirse a la manifestacin pasiva que sigui a la matanza de Atocha. Eran detalles muy importantes porque, obviamente, me senta reflejado y refrendado con una suma de precisiones y argumentaciones muchsimo ms elaboradas que las que tena en mi mano.

Me consta que son relatos que no pude haber registrado en su momento, en 1974. Primero, porque no haba ninguna relacin y, en segundo lugar, porque para nosotros en aquella poca el PSUC representaba una posicin bastante uniforme, y nuestra actuacin pasaba por asistir a las estancias ms unitarias para clamar y denunciar, lo que, segn he podido comprobar despus, causaba una fuerte conmocin entre los presentes. No fue hasta mucho ms tarde que aprend que en el PSUC existan sensibilidades muy diferentes, y que haban cuadros y militantes de bases tan indignados como nosotros. Supongo que la famosa manifestacin que tuvo lugar ya fue expresin de esa indignacin, y recuerdo haber reconocido en ella a muchos militantes jvenes del PSUC.

 

Y qu destacaras de los artculos y presentaciones de Sacristn?

Ante todo su extraordinaria capacidad de hablar de las cosas ms complicadas de la manera ms amena y didctica. Releyendo las notas de aquella conferencia sobre Lukcs en Leviatn, en abril de 1985, me sorprende que el texto, recientemente publicado, me parezca harto complejo cuando mi recuerdo sobre la charla fue justamente el contrario, y eso que en estas cosas yo estaba en las puertas, o sea, aprendiendo el ABC, y mis compaeros seguramente un paso ms atrs, ya que ellos me consideraban un enterado.

Creo que Manolo era como una raya en agua, alguien con un nivel absolutamente excepcional en un pas llano en el que cualquier montculo semeja una gran montaa. Estaba, por lo tanto, en un estadio demasiado elevado en relacin a un nivel medio bastante subdesarrollado. El grado de formacin de los cuadros era francamente rudimentario, los divulgadores capacitados eran muy pocos. La gente compraba muchos libros, en cualquier biblioteca militante te encontrabas un poco de todo, sin embargo, las lecturas eran otra cosa. Podan tener cinco libros de Wilhem Reich, pero en las conversaciones demostraba que apenas si haban ledo las tapas. A m cualquier conferencia, artculo o presentacin de Manolo me produca desde la cercana -era un seor que estaba aqu al lado, que haba vivido experiencias ms o menos paralelas-, una sensacin de luminosidad y, al mismo, tiempo me abrumaba.

Recuerdo que una tarde, improvisamente, puse la radio y escuch una entrevista que le hacan. Manolo disertaba como el hombre nuevo tena que ser tambin ecologista y feminista, y me dije: claro!, y las razones eran tan minuciosas y detalladas que lo primero que me dije fue: Dios mo, cunto me queda por aprender.

Yo mismo, en algn momento trat de jugar ese papel de divulgador intermedio. Por ejemplo, dediqu dos pginas enteras de Diario de Barcelona para ilustrar mi lectura del prlogo de Manolo a las memorias del apache Gernimo, aadiendo algunas notas cinfilas que segn mi recuerdo fueron de su agrado. Pienso adems que la lnea del Brusi sobre la crisis del PSUC de finales de los setenta lnea de la cual yo era el artfice, el autor de la mayor parte de artculos y de los delantales-, era bastante coincidente con la de mientras tanto, entre otras cosas porque sta era mi principal alimento (Por cierto, aos ms tarde, me llam el autor de una tesina sobre el Brusi de la poca y se empe en que la lnea del diario era prosovitica y, a pesar de todas mis aclaraciones del marcado antiestalinismo del diario, el hombre la present atenindose al clich, segn pude ver por una copia).

 

Qu importancia tuvo su giro hacia los movimientos sociales a finales de los setenta para la izquierda marxista catalana y espaola?

Mientras que la mayora seguamos creyendo poco ms o menos en ms de lo mismo, a veces con un optimismo iluso, Manolo ya tenia muy claro lo que se avecinaba. Aquella poca fue el comienzo del fin del sindicalismo combativo de Comisiones, del activismo vecinal, del movimiento universitario que haba iniciado ya en los aos cincuenta una nueva fase del antifranquismo, fue el fin del Partido, la guerra de desgaste interno del PSUC, la debcle de los maosmos que haban sido la mayor izquierda radical de la dcada, y el lento declive de lo que qued con el trasfondo de los desastres provocados por los crmenes de ETA. Era el fin de una poca del movimiento obrero tradicional, y apenas si balbucebamos el inicio de otra... Lo peor estaba por llegar pero pocos los saban, y creo que Manolo tena bastante claro el momento por hechos como el que las nicas ofensivas obreras que se daban en Europa en aquellos momentos fuesen las encuadradas por Solidarnosk en Polonia.

Actualmente no creo que nadie mnimamente lcido no haya integrado la necesaria pluralidad de los movimientos, reconocimiento que comienza por un cuestionamiento de la estrechez del movimiento obrero clsico, de un clasicismo que ignoraba continentes como el de la emancipacin femenina.

Tambin aprecio muy seriamente sus reflexiones sobre la violencia revolucionaria que tradicionalmente se ha percibido exclusivamente desde su legitimidad como autodefensa.

Creo que sus trabajos de entonces siguen siendo perfectamente vlidos ya que sus propsitos estn por cumplir por la deriva de la izquierda en los aos siguientes, deriva de la que solo muy parcialmente comenzamos a reponernos. Hemos dejado de correr y, por lo tanto, las tareas estn pendientes. Creo que, con todas las matizaciones que se quieran, la contradiccin capital-trabajo sigue siendo la central, y que el movimiento obrero ha de recuperar la iniciativa, pero para hacerlo tendr que nacer otro movimiento obrero, profundamente ecologista, feminista, no-violento.

Gregorio Morn ironiza en su obra sobre el PCE sobre las reflexiones de Manolo sobre Gandhi. Yo por el contrario creo que reflexionar sobre Gandhi lo que no significa asumirlo sin ms- les habra ido de maravillas a los palestinos o a los iraques, y no digamos a los nacionalistas irlandeses o vascos.

Manolo es nuestro mejor clsico, el clsico ms actual, el que mejor conecta el marxismo tradicional con lo que sern los grandes temas del siglo XXI.

 

Recuerdas cul era su opinin del trotskismo? Hablasteis alguna vez de la muerte, del asesinato de Nin?

Hay algo quizs previo y era que desde otras lecturas, Manolo era un antiestalinista radical. No s cuantas veces lo hemos citado en aquello de que el eurocomunismo era la degeneracin de la degeneracin estaliniana.

Aparte de la ancdota de Rosa Sensat, recuerdo otra ocasin (acaso durante aquella charla sobre Lukcs en Leviatn), en la que declar que l, junto con Manuel Blanco Aguinaga, ya haban utilizado Literatura y revolucin en un cursillo de formacin del PCE en los aos sesenta (quizs fuese en 1970 ya que la primera edicin, la que realiz Ruedo Ibrico, data de 1969). Yo record que en Italia esta edicin haba sido hecha por una editorial afn al PCI cuando todava estaba vivo Togliatti.

Recuerdo, adems, que Manolo se refera a los camaradas o compaeros trotskistas como gente afn, pero no, en cambio, una discusin especfica. En la LCR se deca que Manolo nos votaba, y lo cierto era que en los ochenta se dieron unas relaciones muy amigables, de coincidencia muy amplia, pero siempre con sus propios matices.

l, a partir de un determinado momento, funcionaba como un intelectual libre, y nosotros como un partido, con una caracterstica primordial que nos distinguan del MCE, del Movimiento Comunista, y era el rechazo al planteamiento hegemonista en los movimientos. En algn momento recuerdo alguna precisin de l sobre que ste era un tema poco tratado; tambin recuerdo una discusin sobre Lenin en la que Manolo reconoca que no haba estudiado a ste en su tiempo de evolucin ms marcada, la que se inaugura con la revolucin de febrero y en la que tiene mucho que ver los Cuadernos sobre Hegel.

S le escuch, en cambio, comentarios muy firmes en torno a los anlisis de Ernest Mandel en El capitalismo tardo. Recuerdo un acto en Major de Grcia en el que inici su intervencin diciendo algo as como que el anlisis sobre la evolucin econmica del capitalismo ms correcto y desarrollado de la segunda mitad del siglo XX era el de Mandel, citando concretamente esta obra (Sobre este asunto, si no recuerdo mal, profundiz tambin Toni Domnech, que ms tarde tuvo un debate pblico con Ernest sobre el puedo decir que yo coincida ms con lo que l defenda que con el optimismo incombustible de Ernest). Luego, en aquel encuentro, se sigui hablando de cosas ms prosaicas. No recuerdo ningn comentario sobre el POUM o sobre Nin, s de un cierto debate con expresiones histricas bujarinistas con miembros del colectivo mientras tanto, especficamente con Paco Fernndez Buey y con Enric Tello, pero se trata de conversaciones puntuales que supongo se intentaban evitar porque solan ser un maledetto imbroglio.

No me cabe la menor duda de un rechazo total del estalinismo y de sus crticas al comportamiento del PSUC respecto al POUM y a Nin desde fechas muy tempranas (Manolo cita a Nin de manera correcta pero muy circunspecta en su introduccin a Revolucin en Espaa), pero otra cosa es que hubiese un acuerdo sobre la guerra civil. Si acaso lo que haba era una valoracin muy alta del nivel terico de la revista Comunismo, expresado por Paco en un trabajo; era algo plenamente aceptado.

No tengo la menor duda que el influjo de Manolo fue muy importante para la gente de la LCR en reafirmar una concepcin trotskista, que los guardianes de la fe llamaran revisionista, en la apertura hacia un marxismo muy abierto. Eso se expresaba, por ejemplo, citndolo constantemente en artculos y debates internos.

 

Sacristn, Giulia Adinolfi y compaeros suyos de mientras tanto apoyaron una candidatura de la izquierda transformadora en las primeras elecciones legislativas catalanas. LCR, partido en el que t militabas, era uno de las organizaciones integrantes. Tuvisteis alguna reunin con l en estas circunstancias? Por qu decidi apoyar una candidatura que se saba era muy minoritaria?

Si las hubo yo no asist. Recuerdo que el apoyo del grupo a la coalicin Unitat pel socialisme fue un noticin en el medio. Se trataba de una coalicin amplia, con la Liga ms el PTE, MCE y OC-BR, mientras que la ORT qued fuera. Todava quedaban bases militantes activas, pero eran las postrimeras. Como he dicho antes, el tren ya haba pasado.

Luego vinieron los ochenta con la colaboracin y el buen rollo, un tiempo en el que, como ya he dicho antes, se deca que Manolo nos votaba a pesar de que saba que nos iban a pasar por las urnas, segn expresin castiza de Jos Borrs.

Ignoro cul fue su posicin en el tema del apoyo a la candidatura de Txema Montero al Parlamento europeo, tema en el que yo personalmente cooper como militante pero que, en cambio, no vot. La LCR era minoritaria, como el MCE, pero tambin es cierto que tena una importante presencia en lo que se mova. Por ejemplo activaba una Izquierda sindical que molestaba de verdad a la burocracia sindical de CC.OO.

Pienso que la muerte de Manolo (que fue cercana a la de Mandel, Borras y otros) contribuy al estado depresivo que tanto influy en la implosin final, ya a principios de los noventa. Yo al menos lo viv as.

 

T le presentaste en una de sus ltimas conferencias, la que imparti sobre Lukcs en abril de 1985 en la Librera Leviatan. Qu recuerdas de aquella charla?.

Primero, su enorme predisposicin con sana alegra, que hay que valorar ms ya que por entonces ya estaba con todo el proceso de dilisis. Punto que nos explic adems con humor: O sea que si un da me da por no asistir al dilisis, no llego al da siguiente. Tambin el tono amistoso mostrado en la preparacin.

A su conferencia asistieron unas cincuenta personas, entre ellas militantes jvenes y obreros de la LCR. Su exposicin dur aproximadamente una hora que transcurri en un silencio de recogimiento. Evidentemente, lo que deca nos pareci abrumador. No se trataba solamente de la evolucin poltica de Lukcs sino tambin de una reflexin sobre el mal momento que nos tocaba vivir en tanto que marxistas. Nos cont como Grijalbo haba cortado el proyecto editorial sobre las OME en el que tanto haba trabajado, y como se haba estrechado el margen de sus trabajos y traducciones. Nos demostr que haba un Lukcs a rescatar de sus peores pginas estalinianas, de las ms lamentables, el Lukcs de sus crticas a la Escuela de Frankfurt, de sus aportaciones sobre la novela, temas que yo recordaba haber ledo en algunos de sus ensayos sobre literatura.

Para m era una demostracin que cosas as se tenan y se podan hacer, cosas que nos haban faltado y que significaban un paso enorme en relacin a la mera lectura de los manuales, de las cuatro cosas que se decan, incluso con una voluntad de formacin como la mostrada por la LCR que en sus seminarios citaba 25 0 50 ttulos imprescindibles, queriendo subsanar voluntarstamente un atraso del que no toda la responsabilidad caba atribuirla a la dictadura franquista. Coincidamos en el amargo sentimiento de que en el PCE y en el PSUC no haba existido una voluntad de formacin ms all de ms primaria e instrumental.

Sin embargo, estas cosas ya no se pudieron hacer muchas veces ms. No solamente porque no haba muchos como Manolo, sino tambin porque todo se hizo ms cuesta arriba. Poco tiempo despus cerraba la librera, y no pocos entre los que estuvieron presentes aquella noche -lo digo porque s de algunos conocidos- se colocaron en la fase siguiente. Tambin Imprecor, la organizadora, desapareci.

Con todo, el hecho de que ahora estemos hablando de todas aquellas cosas demuestran que lo peor ya ha pasado.

 

Estuviste en alguna conferencia ms?

Asist a alguna que otra, en Major de Grcia por supuesto, pero no sabra decirte de qu trataban especficamente. S recuerdo la que hubo con ocasin del 23-F, en la que estaban Manolo, Paco y Pep Subirs. Se me ocurri hacer una intervencin muy poco reflexionada, menospreciando a los golpistas a los que describ con referencias a Los cuernos de don Friolera, de Valle-Incln, tambin cit que semanas antes de la revolucin de febrero, Lenin deca que no saba si su generacin iba a conocer la revolucin. Manolo comenz citndome, diciendo que ojal estas apreciaciones fueran ciertas, pero los datos que l tena eran, claro est, muchsimo ms apocalpticos y cont lo que se saba de los movimientos que haba habido en Catalua, y como la pasividad del pueblo no permita hacerse muchas ilusiones no ya con que la revolucin sino con avances mucho ms prosaicos.

 

Recuerdas el da del entierro de Sacristn

Del entierro hablo en uno de los artculos que escrib en aquellos aos. No te exagero al decir que estaba profundamente afectado. Aparte del afecto que le haba tomado entenda el significado de Sacristn, saba que a partir de entonces tendramos menos luz. Recuerdo que fui a Guils en coche, con David Vila, un compaero de trabajo y estudiante de Derecho que era del entorno de mientras tanto. Creo recordar que el conductor se llamaba Salvador. Charlamos muchsimo y de todo en el trayecto, sobre todo a la vuelta.

 

 

Octubre- Noviembre 2006



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